Fantasmas.
Extraño tu presencia inmóvil,
tu pelo mar y mis dedos barcos.
Las pequeñas islas dibujadas en tu cara,
las cuales naufrago una y otra vez con mi boca.
Extraño la inocencia tímida de tus labios
abriendose paso lentamente a través de los míos,
jugando a la escondida con cada abrazo oculto
de tu lengua y la mia.
Extraño el tronar de mi aliento en tu ombligo,
la electricidad de tu piel y mano,
la necesidad urgente de tu olor,
ese indescifrable sabor a mujer.
Extraño el sentimiento firme de tu compañia,
el relleno perdido de tus ojos,
ahora vacíos,
mudos...