Todo empezó en una oscura noche de invierno invernal. Jack sabía que no debería estar allí, pero el cuerpo caliente de ella se lo había ordenado de un modo que no era posible resistir. Jack se animó a más. Ella le dijo: no sea tímido jovencito. La respiración de Jack se aceleró, sus sentidos se agudizaron al máximo. Jack ya no era Jack, era la esencia misma de la lujuria. Los labios de ella se entreabrieron, invitantes, inquietantes, erógenos. Jack ya estaba que le explotaban los huevos. Ella, con esa intuición que caracteriza a toda foxy chick pareció adivinarlo, y comenzó un movimiento incitante de sus fosas nasales. Sus fosas se abrían y cerraban, las narinas aleteaban salvajemente, y allí estaba Jack, sintiendo que sus huevos explotaban. Las manos de ella se ondularon, la piel de Jack se escarapeló. Los senos de ella flamearon al viento de la respiración de Jack, y todo acabó. Mas bien Jack acabó. Mierda de eyaculación precoz.
Aguijonmagico.