Aturdida PercepciÓn.
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Por una ventana hosca pude entrever la realidad de Sofía, adviertan conmigo:
Mamá es buena.
Siempre buscó magnates eximios acaudalados, por nosotras. Tanto nos ama.
Ernesto ansiaba manipularnos. Sí!, nos gobernaba!, nos miraba con esos ojos lascivos, me daban asco... Se presumía mi propietario; pretendía manosearme.
Cuando lo hacía, me gruñía que mendigaba su tacto, y degustaba cautivarlo.
Mi vida se había transformado en un círculo de repugnancia, fastidio, odio... auténtico e irascible. Sólo me importaba mi madre.
Aunque por momentos me invadía el egoísmo, he imaginaba mi materia recostada en una enorme piedra, rodeada de soledad.
Sí, materia, suma de partículas, de sustancias que hacen a un cuerpo... sin unidad, elementos incomunicados.
Me acechaban ingentes pájaros negros... su negrura no me daba recelo sino calma, incluso hasta me seducía.
Todo era perfecto... sosiego, avenencia... me concebí en un laberinto, brotaban leves susurros... un vacío me contenía, deleitaba la ambigüedad de lo incoherente.
Me declaré una admiradora de lo absurdo, de la nada.
Me invadió el silencio, y cuando hay silencio todo se escucha más fuerte... como si uno buscara acabar bruscamente con ese elipsis.
A lo lejos, una gota... tic tic tic... ese casi imperceptible corpúsculo comenzó a fastidiarme.
La oscuridad que saboreaba, fue transformándose. Se mudó en sutil penumbra, para filtrarse en una extraña fosforescencia, y transmutarse en una molesta e importuna luminosidad.
Alucinación liquidada, resignación, realidad. Malestar, furia. Ernesto.
No disfrutaba el declinarme a desafiar las circunstancias. No, era más fácil así. La idea me regocijaba, me absorbía. Toda mi ira, se hizo corpórea.
Me arrimé a su sillón, fatuamente suyo, se lo había apropiado... era su trono.
Audacia, desprecio, mucho... bramidos, empujones, intensos forcejeos.
Placer; el alma pudo vencer su diletante autodestrucción, y qué bien se siente.
Chispas de sangre, expiración, final feliz.
Sofía está internada. Expusieron síndrome cerebral crónico: algo así como demencia aguda, con delirantes desbordes emocionales. Su madre va a verla cada tanto, cuando Ernesto no está en la casa.
Permanece inerte, varada en la inmensidad desordenada de su memoria.
Mientras perpetúa aquel aleatorio instante. Lo distingue, tenuemente... Y en la tenuidad de su presencia, se declara completa.
(Sin ofrecerle demasiada atención a la estructura, me llegó ésto a la mente.) -
ehm. Es bastante dramático, me cuesta simpatizar con eso, aunque no sea un error en lo absoluto. Yo creo que intentaría conducir una trama, aunque mínima, en paralelo. Para que las imágenes y hechos ayuden a atrapar a la persona en el mundo interior del relator. Y para no echarlo así tan directamente. Porque me suena artificioso de a partes, me cuesta creer que alguien que pasa por todos esos estados de ánimo los cuenta tan objetivamente y con un estilo contínuo. Creo que es la forma de presentarlos, pero eso es algo muy personal. Están bien descriptos, pero no lo suficientemente distanciados a mi gusto.
Es decir, al menos yo veo dos pasos: uno es poder describir de la mejor manera las observaciones, el segundo es poder darles la distancia necesaria para que aquel que las lee partiendo de la distancia, vaya entrando involuntariamente. Así que tal vez me preocuparía más por construir la mirada que a la persona. Aunque seguramente eso hiciste en parte, porque el dramatismo obviamente tiene que ver con que está desequilibrada, pero es como que no me convence el personaje central.
Hice una crítica medio hinchapelotas porque para otra cosa no la hago. En general me gustó bastante, tiene muchas oraciones muy bien armadas y sintéticas, casi todas. Y la historia detrás, el drama familiar incestuoso y la locura de la chica, la purificación en el pecado... me recuerda a Silvina Ocampo. Y siempre es bueno recordarla... me convidaba un té delicioso (?!)
Igual, debería aclarar que es medio cualquiera de mi parte tratar de criticar tu texto, porque ponerse en el lugar de crítico es ponerse un poco en el lugar de autor y tenemos estilos e influencias aparentemente muy diferentes como para ponernos de acuerdo. -
Despues de leer la critica-oipinión de neZ, coincido bastante en algunos aspectos que el observa por lo que no voy a reiterar. Me costó tambien creerle a ese personaje y diferenciarlo del narrador cuando aparecia.
El uso "rebuscado" de palabras como lo llama cristiansolizq me parece seña de tu estilo, aunque a veces las frases me resultan demasiado barrocas, adornadas, sobrecargadas para que me lleguen directamente al sentir (pero esto es absolutamente personal, no es critica).
Me parece un buen texto de cualquier manera.
Salutes, Lai -
Hola querida gente...
neZ, me parece coherente tu crítica, nada colgada. No hacía falta la aclaración.
Y coincido en que nuestros estilos son... mmm... cuasi paralelos.
Cristian, es cierto, el juego de palabras hacen una prosa algo indefinida. Y quiera a su madre, mucho!.
Lai. Agradezco tu comentario, y como valoro tu naturalidad, me resulta muy constructivo.
Us_Tomahaw, es la vez primera que mi intención no es esencialmente la profundidad, así que si logré conquistarla, bienvenida sea. Aunque no comparto la mayoría de tus criterios, prometo realizar en tu análisis del foro Humanidades, una humilde devolución de mi parte.
Yendo por más, me retiro cantando bajito. Dejando los saludos de siempre.
