#1 Crimenes del Oeste
- Capitulo Uno -



Los Primeros Pasos



Una noche como cualquier otra, pero de una u otra forma se percibía un leve aroma a que algo extraño pasaría, los oficiales Raúl Pérez, Juan Santillán y Daniel Manzini estaban en el bar tomando unos tragos antes de irse a sus casas para descansar un rato.

Pérez es el típico compañero que cualquiera quiere tener, callado que nunca habla de mas, paciente y muy compañero, rubio de ojos verdes, no muy alto ya que no superaba los 1,60 metros; Santillán era como un Carlitos Bala en la vida real, no se le escapa ningún momento para hacer un pequeño chiste que alegraría a sus compañeros, pero sin embargo el trabajo se lo tomaba muy en serio, morocho de ojos marrones de 1, 70 metros, flaco y a veces testarudo; Manzini no es nada comparado con ellos, es el intelecto de todo el grupo, siempre atento hasta el más mínimo detalle, alto probablemente de 1,85 metros, tiene el cabello de color castaño oscuro y largo, por demás de todo era bastante flaco y a veces es medio olvidadizo.

Los oficiales están bebiendo y charlando por el día que les esperaba mañana; hablan de mujeres, autos y casas millonarias, de lo grande que fueron The Beatles en su época, la ultima presidencia de Menem y el estado en que esta el País.

- Los Beatles fueron la mejor banda de todo el mundo – comenta Manzini – para ser una banda de su época.

-¡No! – Le replica Pérez - ¿Cómo podes decir eso? Los Rolling Stones son los mejores y también lo fueron en la época de Los Beatles.

- No se puede discutir con alguien como vos Pérez - de pronto suena el celular de Manzini.

Ve el número del jefe y no duda en atender.

-Hola jefe ¿Qué pasa?

-Deben venir de inmediato a la calle Nemesio Álvarez 165, paso algo terrible.

-Si jefe, ya vamos para haya.

-Por favor no se demoren mucho, es algo serio.

-Enseguida jefe.

Manzini se dirige a sus compañeros y le cuenta del llamado

-Tenemos que ir inmediatamente a Nemesio Álvarez 165, llamo el jefe y dice que paso algo terrible.

-Pero que diablo paso a estas horas de la noche –replica Santillán- ¿no se le habrá escapado la esposa no?

-Santillán déjate de bromas, parece que es algo serio, mejor vayamos rápido para ese lugar y dejémonos de vueltas – contesta algo enfurecido Manzini- y Pérez ¿ya pediste la cuenta?

-Si, ya pague la cuenta, vayámonos ahora, después arreglamos –contesto rápidamente Pérez - vamos que el jefe esta esperándonos.



Se lo notaba un poco extraño a Pérez esa noche, como si supiera que paso, nadie lo comprendía pero el nunca hablaba de más, esa noche hablo de más y algo nervioso.

Se suben enseguida al Clío de Santillán, aceleraron a fondo, no estaban muy lejos de ese lugar, unas 7 cuadras talvez. Se ponen a charlar.

-¿Se puede saber que es lo que esta pasando? – cuestiona Pérez.

-El jefe no me ha dicho nada al respecto, pero supongo que por la forma en que se dirigió, algo realmente horrible paso esta noche. Lo presiento.

-¿Desde cuando sos psíquico, Manzini? – acota Santillán.

-Déjate de bromas, se que algo malo paso y sigo en pie con esa idea.

Pérez estaba callado, sin hablar nada, lo que a sus amigos no les parecía nada raro, porque siempre es así, pero su silencio duro poco.

-Paren de pelear, parecen chiquitos de seis años peleándose por unas figuritas de Dragon Ball Z, maduren un poco.

-Mira quien habla de madurar – le contesta con tono malhumorado - Sr. Callado para no llamar la atención, ¿Acaso no te enseñaron como se habla?

-Te voy a romper la boca idiota.

-Pero de un beso – interrumpe Santillán a carcajadas – No se peleen más que ya llegamos, al jefe no le causara tanta gracia como a mi lo que esta pasando acá.

Llegan al lugar, bajan del coche apresurados. Manzini y Pérez se miran de reojo con un gesto amenazador. Caminan hacia el centro de toda la atención, que al parecer era el cuerpo sin alma de una mujer de no más de treinta años, quizás menos. Ven a una persona de traje negro, robusto, casi calvo y por lo que se veía algo torpe. Era el jefe, que les estaba haciendo gestos para que vayan donde se situaba.

Se dirigen donde se encuentra, a lo que el les cuenta muy alarmado:

-Lo que paso acá es terrible, no sabemos quien diablos pudo hacer esto, siquiera encontramos una pista, nada de nada, parece que este caso nos costara varias semanas. Bueno, les cuento lo que paso, encontramos a una prostituta descollada y destripada, parece la obra de un maldito psicópata, pero eso no es todo, en la boca tiene un billete de 5 dólares, si ya se que parece extraño cinco dólares y no que sean pesos, eso nos va a dificultar mucho, además nunca podemos encontrar un maldita huella completa en un billete, que habrá pasado de mano en mano.

-Nada concuerda ¿no hay ningún testigo que nos pueda contar algo? ¿Nadie vio nada?, esa si que no me la creo, pero igual es muy raro que maten a una prostituta y a estas horas de la noche –comenta Pérez- ¿Se podría saber si la violaron?

-No, no la violaron, es más parece que esta noche no tubo suerte por que no hay rastros de actividad sexual en días.

-Eso quiere decir que lleva varios días y recién la encuentran ¿No?

-Exactamente, lleva dos días, pero parece que no la tenían acá, pensamos que el asesino la trajo hoy a la noche, la tuvo un par de días para asegurarse de no dejar ninguna huella, solo esos mugrosos 5 dólares. El asesino tiene un intelecto mayor al nuestro, pero no va a ganar, de seguro que no, vamos a descubrir quien fue el descarado/a del asesinato de esta prostituta, pero si piensa que es solo una prostituta más se equivoca, era madre de familia, tenia dos hijas de 7 (gemelas) y un hijo de 13, el que haya hecho esto las va a pagar.

-¿Estuvo casada alguna vez?

-Si, según nuestros informes se caso solo una vez, con un tal Ernesto Molanes.

-¿Siguen casados?

- No, hace más de tres años que se divorciaron.

-¿Tenia algún temperamento extraño? ¿O alguna denuncia de parte de la mujer?

-Me temo que no, el fue el que pidió el divorcio, el se enamoro de una chica menor y se casaron, me parece que vas a tener que descartarlo de la lista de sospechosos, el no es el hombre que buscamos.

-¿Cómo podes afirmar que no es el hombre que buscamos?

-La ultima vez que se vieron fue en el funeral de Manuel, un amigo de la familia Molanes, desde ese entonces no se llaman ni se ven y fue hace dos años exactamente. Si no, puedo hacer que el señor Molanes se lo diga en persona.

-Si, seria lo mejor. Tengo varias preguntas a ser respondidas.

-Bueno, la dirección de donde vive es Mitre 345.

-Gracias jefe, ¿No encontraron ninguna pista?

-No, ninguna, solo el billete de cinco dólares.

-Quiero que me hagas un informe de todas las personas que fueron vistas entre las dos y tres de la mañana por vecinos. Si puede ser, eso ayudaría mucho a encontrar sospechosos.

-Esta bien lo haré, discute el caso con tus compañeros



Los oficiales se ponen a pensar, hasta ahora el que más había aportado fue Pérez, y no había llegado a nada, solo que no la acabaron de matar si no que recién sale a luz el cadáver. Al parecer van a estar varios días con este caso.

-Manzini y Pérez, será mejor que no se vuelvan a pelear –les dice Santillán– saben que si el jefe los ve, de patitas a la calle. Mejor amíguense porque si no, no me pienso presentar mañana con ustedes dos así.

A Manzini y Pérez les llamo la forma en que se dirigió a ellos, sin ninguna broma ni nada, bien serio. Se miran a los ojos y se estrechan las manos como viejos amigos.

-Sabes, fui un tonto al pelearme por una estupidez. –Le dice Manzini a Pérez– No me tendría que meter en tus asuntos, si no hablas mucho no es por que no sepas hablar, si no que tenes tus asuntos, perdona.

-Esta bien Manzini, yo también me desubique al hablarte de esa forma, se lo mucho que te interesa el trabajo y no pienso que seas inmaduro, sino un poco cabeza dura.

-Ese soy yo –contesta con humor Manzini.

Terminan de hablar y se dirigen donde se encontraba el jefe.

-Es muy tarde ya, gracias jefe por avisarnos sobre el cadáver, mañana seguiremos examinándolo –dice finalmente Manzini– necesitamos descansar así que creo que nos convendría ir a nuestra casa, jefe, ante cualquier cosa que pase llámeme otra vez, estoy dispuesto a seguir con este caso.

-Bueno, váyanse, pero los quiero a primera hora de la mañana en mi oficina. Ahora váyanse. No pueden hacer nada para ayudar.

-Listo jefe, ahí estaremos. Hasta mañana, cuídese.

Al otro día todos se reunieron en la oficina de su jefe, un día soleado, como cualquier otro.

-Por fin llegaron –los recibe el jefe– estoy esperándolos hace no más de media hora ¿Por qué se tardaron tanto?

-Hola jefe, no tuvimos lo que se diría “Nuestra mejor noche” –responde Manzini– espero que este de buen humor, porque yo no lo estoy, me duele mucho la cabeza ¿Acaso no tiene una Bayaspirina de más?

-Claro que si, acá tiene –abre uno de sus cajones, saca un paquete de Bayaspirina y se lo da a Manzini.

-Será mejor que prosigamos con el caso –apunta Pérez.

-Por supuesto que si, tienes razón –dice el jefe- prosigamos con el caso.

-Necesito saber quienes estuvieron deambulando por la zona antes de que se encontrara el cadáver, jefe ¿Sabe usted quien encontró el cadáver?

-Uno de nuestros policías lo hallo cuando fue a comprar unas rosquillas a la panadería, tremendo susto el que se pego.

-Me imagino la situación, no todos los días se encuentran cuerpos muertos de mujeres tirados al azar en la calle.

-Por cierto, hice el informe que me pidieron.

Al cabo de pronunciar las palabras, abre el último cajón del escritorio y saca unas cuantas hojas todas revueltas, las que le entrega en la mano a Pérez y este sorprendido por la cantidad de hojas se las pone a examinar.

-Muchas gracias jefe –mira las hojas por unos segundos y exclama- ¡Que cantidad de personas!

-Se que son muchas, será mejor que las lean.

Los tres compañeros se juntaron y leyeron con detención el informe que les dio el jefe, al cabo de diez minutos Santillán se pone a discutir con los compañeros.

-Suena extraño, no son muchas las personas que anduvieron por esas horas.

-Y claro, si es una zona por la cual no pasa mucha gente a esas horas de la noche –dice Pérez– además me parece que transitaron más personas de lo que normalmente pasan, y en el informe se lee el nombre Charlie Smith varias veces, aunque sea un norteamericano tenemos que decir que es uno de los sospechosos ¿Qué haría un norteamericano entre las dos y las tres de la mañana cerca de Nemesio Álvarez?

-En mi opinión no tendría que hacer nada por esa zona, pero sabiendo que están casi todos los prostíbulos, eso explicaría por que paso tantas veces por la zona, siendo norteamericano no tiene nada que hacer solo en su casa, a no ser de que vaya a buscar compañía.

-Tienes razón, pero tendremos que entrevistarlo igual de todas formas, capaz que sea un testigo del crimen o talvez el asesino, averigüémoslo.

-Jefe, quisiéramos hablar con el tal Charlie Smith unos minutos para quietarnos algunas dudas.

-Claro que pueden, tiene sus dirección junto al informe –dice el jefe- será mejor que traigan algunas respuesta, este caso se esta poniendo bravo.

-Eso haremos jefe –le responde Manzini– no se preocupe. Queremos tanto como vos que esto termine pronto.

-Mejor nos vamos –dice Santillán- tengo mucha hambre, vamos a comer algo.

-Santillán tiene razón, mejor nos vamos a comer algo, no se puede trabajar con el estomago vació.





Llegaron a la dirección del informe, tocaron el timbre y un señor rubio de ojos saltones de no más de treinta años atendió la puerta.

-Hola ¿En que puedo ayudarlos?

-Hola, oficiales de policía –responde Santillán- ¿Es usted el señor Charlie Smith?

-Si, ese soy yo ¿Algo malo a pasado?

-Me temo que si –dice Pérez– anoche encontramos el cuerpo de una mujer en la calle Nemesio Álvarez 165, vimos un informe de la gente que estuvo entre las dos y las tres de la mañana, y su nombre es el que más sobresale de la lista.

-¿Por qué soy norteamericano?

-No, porque se encuentran varias veces su nombre ¿Qué hacia la calle Nemesio Álvarez 165 entre las dos y las tres de la mañana?

-Solo fui a ustedes ya saben, hacerlo con algunas prostitutas, ya que vivo solo y nadie es amigo de un norteamericano.

-Eso lo explica casi todo pero ¿Por qué concurriste tantas veces?

-Es solo rutina, voy unas seis veces en la noche, pero como esto solo ocurre una vez a la semana, disfruto todo en solo una noche. Trabajo mucho saben, así que no es ningún delito hacer lo que hago yo, necesito algo de tiempo para mi, el trabajo me cansa mucho.

-Claro que lo entiendo señor –le dice Manzini– pero usted seguirá en nuestra lista de sospechosos hasta encontrar pistas que nos digan lo contrario ¿Sabe usted que el cuerpo de la mujer era de una prostituta?

-Claro que no, no leo las noticias, y menos que menos veo los noticieros, así que no estoy enterado de nada. Recién me entero.

-¿No le parece raro que sea una prostituta y no una cualquiera?

-La verdad que si, para que matar una prostituta, no sirve de nada.

-¿El nombre Maria Klein le recuerda algo?

-De hecho si, es una de las mejores en su trabajo, ustedes ya saben, gozar hasta por siempre.

-¿Como es que sabes su nombre? –Dice Santillán- si es que solo eras un cliente más.

-No, no era uno más, soy el que más concurría, y siempre estaba ella sola, ustedes ya saben como es mi reacción, al ser mi favorita después de hacer lo suyo nos poníamos a conversar, a pesar de nuestras diferencias era mi mejor amiga, ahora que me hablas de lo ocurrido siento pena por ella.

-¿Conoce a alguien que la acosara o la siguiera?

-No, nunca me contó nada de que alguien la acosara o la siguiera.

-¿Alguien que la amenazara?

-Nada de eso, quien le puede hacer algo a la inocente de Maria, era un pan de Dios, nunca se pelea con nadie ni nada. Aunque no la viera todos los días se que ella es una santa, aparte de su trabajo.

-Me temo que no tengo mas preguntas por el momento, pero no se preocupe, aun esta en nuestra lista de sospechosos.

-Que buenos policías que son.

-Solo hacemos nuestro trabajo, hasta luego señor Smith.



Se fueron del lugar como si nada pasara, el caso era bastante extraño. Aún tenían que vérselas con peores personas que Charlie pero sabían que podían con ellos.

Pérez recuerda la dirección de el ex esposo de Maria y le comenta a sus colegas de ir a hacerle algunas preguntas. No dudan ni un segundo, se suben al Clío y van hacia la casa de señor Molanes.

El camino fue muy silencioso, ninguno se dirigió la palabra, estaban pensando en el caso y como resolverlo, no tenían mucho tiempo de pensar en otra cosa que no fuera el caso.

Llegaron al lugar, bajaron del auto y van hacia la puerta, llegan y golpean la puerta.

Les abre la puerta un muchacho de nomás de veinticinco años, morocho y algo petizo.

-¿Ustedes quienes son? – pregunta.

-Somos de la policía...

-¿Y que quieren? – contesta sin dejar que Santillán termine la frase.

-Disculpe señor, pero venimos a hacerle algunas preguntas sobre su esposa.

- ¿Qué tiene esa zorra?

-La zorra de la que usted habla esta muerta.

-¿Pero que carajo le paso?

-Eso queremos saber, solo encontramos su cuerpo. Y deje de hacer preguntas, que nosotros somos los que tenemos que cuestionarlo.

-Prosigan –dice de malagana.

-¿Sabe si alguien la seguía o la acosaba?

-Ja, ¿me estas jodiendo no?

-No señor, nada de eso.

-Los únicos que la seguían eran los ricos que venían a casa para tirarcela por dinero.

-¿A si que traía a sus clientes a su casa?

-Siempre los traía estando yo presente. Parecía que me los quería refregar por la cara, como ella se había enterado de que salía con otra.

-En ese caso, tuvo sus razones para que se prostituyese. Dígame señor ¿Sabe si alguien se peleaba con ella, o alguno de sus supuestos clientes que venían a su casa la amenazara?

-Ni una ni la otra.



Suena el celular de Pérez y atiende.

-Hola

-Pérez, me temo que hemos encontrado otro cadáver – responde del otro lado del teléfono el jefe – vengan rápido antes de que se lo lleven a la morgue.

-No me digas ¿Otra prostituta?

-Si, vengan lo antes posible.

-Esta bien ¿Para donde vamos?

-Se me había olvidado con tanto griterío, en Joly esquina primero de mayo.

-Ya vamos para el lugar jefe.

Pérez corta el teléfono y le informa a sus compañeros.

-Amigos, me temo que ha habido otro asesinato.

-Déjame adivinar –dice Santillán- ¿Otra prostituta?

-Lamentablemente si.

-Parece que nos encontramos con un asesino serial, raro encontrarlo por estos lugares –comenta Manzini– a mi parecer este caso nos va costar mas de lo que pensábamos, mejor vamos de inmediato al lugar del crimen ¿Dónde es?

-Joly y primero de mayo –contesta Pérez– vayamos de inmediato.

Los tres compañeros se suben al coche y van rumbo al lugar del crimen.

Llegan al lugar del crimen y lo primero que encuentran es un cuerpo masacrado al parecer por una bestia, ningún ser humano viviente podría hacer algo tan malvado.

El jefe los ve y les hace señas de que vayan para donde se encuentra, se encuentran con el jefe y el les empieza a comentar lo sucedido.

-¡Demonios! Jefe ¿De esta manera encontraron el cadáver, o hicieron alguna alteración en la evidencia? – Pregunta tapándose la boca Manzini - ¡Demonios! ¿Quién carajo hizo esto?

-Solo Dios sabe que esta pasando, no hicieron ninguna alteración en la evidencia, esta intacta solo le sacamos un par de fotos para el caso. Y aun no sabemos quien es el loco de otro mundo que hizo esta abominación.

-¿Hay algún testigo del asesinato? –Pregunta indignado Pérez– espero que haya uno, si no estamos perdidos.

-Me temo que no –responde el jefe- Pérez, no se como van a hacer para resolver el caso, pero mejor que sea rápido porque la prensa esta como loca y quiere saber todo lo que esta pasando.

-Pero ¿Nadie escucho nada? ¿Algún grito? ¿Alguna señal de que algo realmente horrible este pasando?

-Nada de nada, es un caso perdido.

-No puede ser, pasan muchos autos por esta zona a cualquier hora a no ser que… - mirando detenidamente el cadáver y la sangre pérdida que estaba en el suelo saca una deducción– jefe, a esta prostituta no la mataron acá, la trajeron hasta este lugar.

-¿Cómo sabes?

-Muy fácil, ves el charco de sangre, es muy poca sangre porque las personas pierden mucho más y además le quitaron todo rastro del asesino, no dejaron ninguna huella nada, este tipo es un profesional.

-Buena deducción Manzini, esperemos que eso ayude en algo al caso, es una lastima que no haya ninguna pista, solo el cadáver.

-¿Quién fue la afortunada esta noche? –Pregunta Santillán con tono sarcástico– me imagino que esta relacionada con la otra prostituta hallada.

-Aún no sabemos quien es, pero pronto lo sabremos –responde instantáneamente el jefe– ya mande una muestra de sangre al laboratorio para que la analicen.

-Ya es tarde, mejor me voy a mi casa antes de que mi mujer me mate –dice sin mas remedio Manzini– nos vemos mañana a las doce del mediodía en el café del shopping.

-Nos vemos – saludan a coro Pérez y Santillán – no llegues tarde mañana.

El jefe, Santillán y Pérez ven como Manzini se va caminando, hasta que solo se ve una figura borrosa de el.

-Bueno señores, mejor nos vemos mañana – apunta el jefe -, de seguro nos cruzamos por el shopping, tengo que llevar a que mi hija se compre unas cosas que ella quiere.

-Entonces hasta mañana jefe, que le vaya bien – dice Pérez por Santillán y el – cuídese.

- Capitulo Dos -

Los Asesinatos Recién Comienzan


Era el primer día de julio, una mañana realmente congelada en Moreno, ni un alma por la calle, todos durmiendo de más menos los trabajadores que ya trabajando estaban, algo sorprendente iba a pasar este congelado primero de julio.

No había razón alguna como para que alguien este sin camperas, bufandas, gorras de lana y guantes, el frió justificaba el temblor en la piel de los pocos que caminaban por las calles. No había mas remedio que abrigarse y salir a hacer lo que siempre hace, es solo rutina.

Santillán hacia la suya, se iba a encontrar con sus compañeros en el café del Shopping Center de Moreno, era solo rutina, tomar café, hablar sobre algún caso, mirar las camareras y reír un rato, era lo de siempre.

Pero esta vez la cosa estaba seria, teñían un caso que resolver hace unos días y todavía no habían hallado ninguna pista, están sin nada, como si los hubieran tirado a una pileta sin agua.

¿Qué es lo que esta pasando en Moreno? – Se preguntaba Santillán mientras iba a encontrarse con sus amigos – Nunca pasa nada grave en Moreno, y mucho menos en pleno invierno que nunca suelen pasar cosas graves, en realidad nunca hubo asesinatos tan seguidos como ahora, era algo por lo que la policía andaba media loca, merodeando en algún lugar estaba el asesino, esperando el momento menos afortunado para dejar una huella y que la policía descubra que es lo que realmente pasa, nadie sabe que esta pasando, da la casualidad que la policía no aviso al gobierno, sino la prensa estaría como loca.

Manzini y Pérez estaban esperando a Santillán en la cafetería del Shopping Center de Moreno, como siempre mirando la parte trasera de las camareras y fumándose unos cigarros, parecían hermanos de sangre. En ese momento se ve a Santillán a lo lejos y los compañeros lo saludan agitando las manos bruscamente por encima de sus cabezas.

-¡Hey! ¡Aquí! – grita Manzini

-Compañeros, por fin los veo, pensé que no iban a estar tan temprano.

-Me extraña, sabes que siempre somos puntuales, nunca te voy a fallar, toma asiento

-Con gusto. ¡Camarera! – grita.

-¿Necesita algo señor? – le pregunta sonriente.

-Un café doble por favor.

-Enseguida se lo traigo.

La camarera abandona rápidamente moviendo su parte trasera con emoción.

-Lindo trasero – comenta Manzini.

-Si te escucharía tu mujer te materia – ríe Santillán.

-Apuesto que lo haría, y con mucho gusto.

Los tres compañeros ríen a carcajadas.

-Bueno, bueno, será mejor que nos pongamos a hablar de algo serio de una buena vez por todas – aclara Pérez borrando la sonrisa de su cara.

-La verdad que no podes hablar mucho sobre “El caso X” como lo titulo el jefe, sinceramente no tengo comentarios al respecto. – comenta seriamente Santillán.

-Es un caso perdido.

-No, no lo es, si en realidad nos encontramos con algún asesino en serie… - no termina de decir la frase que Manzini lo interrumpe.

-Entonces cuando vuelva a cometer su próximo asesinato, dejara una leve pista que lo acusara.

-Pero este tipo es un profesional, no nos topamos con un asesino cualquiera, este sabe que hacer, como y cuando, es tan perfecto. – Se adelanta malhumorado Santillán.

La camarera llega a la meza y le da el café a Santillán con entusiasmo, y le guiña un ojo.

-¡Esa! ¡Ganador! – le dice Manzini.

-Si no estuviera casado, las cosas que haría. Pero no nos precipitemos en un tema que no nos incumbe, me case con Clara por algo, es el amor de mi vida y lo será por muchos años mas.

-No podes hacer nada contra eso, la bruja te va a seguir hasta la tumba. – comenta Pérez y se entra a reír.

-No hables así de mi esposa, que no es ninguna bruja. – Se defiende.

-Es solo una broma amigo. No te lo tomes tan mal.



Pasaron días sin ninguna noticia del asesino, ninguna nota, nada. Hasta dos semanas después del segundo asesinato, que un joven encontró el cadáver cerca de la escuela media dos.

Enseguida informan a los oficiales Manzini, Santillán y Pérez del reciente acontecimiento, sorprendidos por la noticia avisan que van en cuanto puedan.

EL jefe Carlos se encontraba mirando el cadáver algo sorprendido por la brutalidad con la que fue matado, le faltaban los ojos, le corto la legua, le corto sus 20 dedos (incluyendo los de los pies) y pocos rastros de sangre, lo que mas lo sorprendía a Carlos era la victima, al parecer era otra prostituta, pero no lo podían averiguar por que le faltaban los dedos que contenían las huellas digitales, y la sangre que tenia era de la primer victima que habían encontrado, ya estaban hechos todos los análisis.

Se quedo varios minutos contemplando el cadáver, mientras esperaba a los oficiales, seguía pensando quien demonios podía hacer tal cosa y de esa manera tan brutal. Esperaba resolver el caso lo antes posible y que la prensa no supiera nada del tema hasta no resolverlo para no causar escándalos. No quería que la gente tenga miedo de andar por las calles, sabia que si eso pasaba era por la culpa de la prensa y su gran bocota que decía todo lo que pasaba. Esta vez no comentaría nada, nada de nada.

Aleja la mirada del cadáver por unos cuantos minutos y se pone a mirar a lo lejos toda la calle, y bien a lo lejos se ve venir el auto de los agentes. La única buena noticia que tenia del día, esperaba que ellos descubran algo que el y sus asistentes no hayan encontrado.

Los agentes se bajan del coche rápidamente y se dirigen hacia donde se encuentra situado el jefe.

-Hola jefe.

-Hola Manzini, Pérez y Santillán. Me temo que no encontramos ninguna pista ni nada de nada.

-Que porquería – contesta malhumorado Santillán - ¿Se sabe quien es la victima?

-No, esto nunca nos paso antes. No tiene dedos y la sangre tampoco es de ella, así que siquiera pudimos hacer una prueba de ADN.

-¡Demonios! – Exclama Manzini – este tipo es un genio, no vamos a poder resolver este caso nunca.

-Por teléfono nos dijiste que un joven encontró el cadáver ¿Podríamos hablar con el? – pregunta Pérez.

-Claro, esta aquí en este momento, ya lo llamo.

El jefe se aleja para hablar con un joven de no más de 17 años, tenía un aspecto medio torpe con antejos y muy mal vestido. El jefe lo lleva hasta donde están los agentes.

-El es el que descubrió el cadáver, su nombre Daniel.

-Mucho gusto Daniel – se adelanta a saludar Santillán - ¿Te podríamos hacer algunas preguntas?

-Claro ¿Por qué no?

-¿A que hora encontraste el cadáver?

-Eran alrededor de las cinco de la tarde, habré tardado quince minutos en llamar a la policía para que lo vean.

-Cuando lo encontraste ¿No había ningún sospechoso rondando por el lugar?

-Que yo sepa no, no vi a nadie.

-¡Dios Mío! El asesino es todo un profesional.

-Si me disculpan tengo tarea que hacer.

Daniel se despide y se va perdiéndose entre la multitud de policías.

-Lo que sabemos es que lleva muerta tres días. – Comenta el jefe-

-Eso quiere decir que la tuvo unos días para quitar toda pista alguna que lo incrimine y también quitar todo rastro de la victima. – Habla rápidamente Pérez – Jefe ¿No sabe si se reportaron alguna desaparición de una mujer de al menos veinte años?

-No, nadie reporta desapariciones hace meses.

-¿Cómo puede ser que este desaparecida hace mas de tres días y nadie se de cuenta?

-Eso debe ser porque vive sola – le dice Santillán -, no lo reportaron porque esta peleada con su familia, eso es lo que yo pienso.

-Es lo mas probable – dice Manzini –, vamos a tener que trabajar mucho para saber la identidad de esta mujer.

-Se esta haciendo tarde, mejor me llaman después de cenar – dice Manzini.

Saluda y se va como un rayo, toma el colectivo y se lo ve desaparecer.

-Me parece que también es tarde para mí. – Dice el jefe – Tengo dos hijos que alimentar.

Carlos era viudo, su mujer se había muerto hace cuatro años en un accidente automovilístico. Tiene dos hijos, una hija de ocho años y un hijo de diez. No salía con nadie desde que ella murió, todavía le duele su perdida. El ama mucho a sus hijos, cumple el rol de madre, padre y jefe de policía, algo realmente muy jodido.



Era sábado por la mañana, Manzini recién se había levantado y estaba preparándose un café, todavía recordaba vagas imágenes del cadáver de ayer. No podía creer como una persona podía cometer tal acto. Tomando su café sigue viendo vagas imágenes del cadáver en su mente.

Tenía un caso perdido que resolver hace más de un mes y todavía no habían hallado ninguna pista. El caso no estaba ni empezado y ya no daba mas, quería terminar con el caso lo antes posible, no quería que se cometieran más asesinatos en el oeste.

Con solo pensar en la vaga idea de que podría ser un policía el que los estés matando no le gustaba para nada, pero era la mejor teoría que tenían hasta el momento. Los asesinatos eran tan perfectos sin ninguna pista, poca sangre y todo tan profesional que le hacían pensar que lo mas probables es que este en lo cierto.

Pero que pensaba el, no podía ser tal cosa ¿Para que un policía mataría a un par de prostitutas?

No tenia respuesta para eso, bebió otro trago de café y sentado sobre su sillón prende un habano. Mantiene el humo por unos segundos y luego lo larga lentamente, eso le encanta.

Seguía pensando en el cadáver de ayer, estaba en peor estado que los anteriores. No tenia ningún dedo, se los había cortado todos ¿Quién podría hacer algo así? Alguien que no es humano supuso, ningún ser humano haría tal cosa.

Así que decidió a salir a dar un paseo, para respirar un poco de aire fresco y despejarse de todo lo que estaba pasando.

El estaba caminando por la calle lo más tranquilo, había mucho silencio, algo extraño por esas calles.

A lo lejos se visualiza a la espalda de un hombre con una galera, un saco negro que le llega hasta debajo de las rodillas, con un pequeño bastón negro en su mano derecha. El hombre caminaba muy deprisa, bastante de prisa comparado con el paso de un hombre común y corriente. Manzini nota que cojea con la pierna derecha y ve como a lo lejos se va alejando poco a poco.

Que extraño – dijo por lo bajo – quien demonios anda con un traje tan desabrigado y no tener frió – nadie se contesto el solo. Pensando en varias hipótesis termino descartando todas y cada una de ellas. No podía ser argentino. Su ropa lo delataba inconscientemente.

Llevaba un traje smoking negro, con finos detalles de grandeza. Los botones al parecer no se fabricaban hace unos años, o tal vez en alguna tienda especializada en el asunto la venda. Su larga melena que cubría toda su espalda hasta la cadera. Su cabello lucia opaco a la luz reluciente del sol que poco a poco se iba alejando. Manzini olvidando lo acontecido siguió su camino.
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