#1 El gato Sessa y la justicia poética

Hay cosas que no están bien pero no pueden ser evitadas. El mundo en su girar se debate entre la perfección y la miseria, y en este medio grisaceo las bestias comparten sus salones de chat y sitios de internet, clubes sociales, mesas de bar, tribunas de cancha, asientos de facultad. Y la tentación...siempre presente. El demiurgo se pone los cuernos y nos ofrece su mano burbujeante de nectar dulce y transparente, ambar, miel rescatada de la primera materia con la que se hizo el universo, un elixir de propiedades místicas destila de la manopla roja como la nieve. 'Chupala' dice y se ha transformado en la encantadora voz de la mejor amiga de tu novia. Hay voces inolvidables y ella tiene la voz más dulce que he escuchado, diga lo que diga su dicho tiene un dejo de queja, una caída justo antes de culminar la frase, un asterisco que se desvanece, se desploma y remite:
en algún lugar hay algo más para vos.
Cuando estaba en jardín yo era el nene que mejor se portaba. Siempre obediente, haciendo caso, nunca rompí nada y nunca me peleaba con nadie. Hasta que un día la ví a ella. Era una nena de cachetes regordetes y piel suave, ojos inocentes y pelo castaño, claro y largo; cuando salía al patio a jugar el pelo volaba con el viento y le daba un aire de muñeca perdida.
Tuvieron que venir la directora y el portero para que pudieran desprenderme de su pelo. La tuve así lo que a mi me parecio un instante pero que deben de haber sido más de diez minutos, tirándole desaforadamente de los pelos. No me había hecho nada, no era maldad, no era locura, era amor en su estado más puro, deseo...
Aún hoy lo rememoro y la sensación me remite a uno de los placeres más elevados que he disfrutado. Nos separaron de salita.
Era temprano en la mañana y el tren había parado en la estación de Boden. Estaba muy fresco y la gente se habia quedado en los vagones. El tren se detendría una hora más o menos. Jack y Darío tenían ganas de estirar las piernas asi que, bien abrigados, se bajaron. Al poco tiempo de chupar frío Darío dijo: 'Hay un ciber, voy a chequear mails' . Jack contestó: 'Dale, me meto en la estación'. Darío se entretuvo casi toda la hora. Leyó mucho, leyó casi todos los posts, leyó acerca de las tentaciones, acerca del demiurgo. Se sintió algo confundido mientras, para terminar, entraba a las noticias deportivas. Desde la puerta del ciber se asomó Jack 'Darío, dale que salimos en cinco'.
En la página deportiva la carita de Palacio lucía esa incómoda expresión de niño mimado; de su pelo una tirita, una colita salía ubicando al delantero en un raro espacio entre un krishna deportivo y obi wan kenobi, débil y noble, buen hijo y mejor compañero, alumno destacado pero no perfecto, trabajador y ambicioso pero no en exceso, predilecto Abel a los ojos de quien mira desde lo alto, nunca deja la puerta de la heladera abierta, siempre te deja mensajes en el fotolog, se pone frases en el nick,
te presta los apuntes de la facu, paciente y seguro, buen pibe. El guarda anunciaba la partida del tren mientras se frotaba el pecho congelado. Jack se asomó de nuevo 'Dale, pelotud'.
Darío terminó de leer pero no cerró la página.
La patada de Sessa le vuela la jeta a Palacio...la miel es más dulce que la sangre.
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