#1 Esperando el fin (para concurso)
ESPERANDO EL FIN
(todos los derechos reservados)
Esperar, esperar, ya estoy harto de esperar algo que es inevitable, algo que está por estallar, que se formo en mi cuerpo sin mi consentimiento y ahora esta por ver la luz! y luego! Se acabó, se termino, y uno dice, tanto esperar para llegar al fin.
Estoy en el sótano de mi casa en Palermo viejo sentado en mi sillón preferido esperando el final, y después no sé que pasara yo no lo sé, está casa me trae muchos recuerdos pero ninguno de ellos me ayudan, este sótano, viejo, húmedo, frío y muy oscuro no es el entorno preferido para esperar el final, pero yo ya lo sé, que tarde o temprano llegara, llegara él llegara.
Miro la caldera y solo veo fuego que calienta el agua que luego recorre las cañerías, como la sangre de mi cuerpo recorre mis venas, las recorre caliente, recorre esperando el inevitable final.
Mis ojos ven lo que quieren ver, mi vista se nubla y mi cuerpo ya no es el mismo, mis falanges se entumecen y ya no sé que hacer. Pero no me tengo que entregar tan fácilmente, yo ya lo sé, que no es fácil pero el final va a llegar en el momento menos indicado, capaz mirando el techo, o el suelo, o quizás mirando el fuego de la caldera, o mirando aquel viejo retrato de mi abuela que se encuentra tirado arriba de toda esa mugre.
A lo largo de estos años que han pasado, no sé, si los he disfrutado, ya han pasado, ahora solo me queda esperar el final, en este sillón tan narcisista como uno y en este sótano que me ubica debajo de mi Madre como siempre quise estarlo y nunca pude, siempre quise que ella tome el papel dominante pero ella nunca tuvo el carácter necesario; ¡Bueno! Ya pasó, y el final todavía no da señales de su llegada, pero está al pie del cañón, como diría algún dictador.
Pero la soledad de este sótano no me ayuda y sería más acogedor esperar el final acompañado¿ por qué? Quisiera esperarlo con un tercero con alguien con cual compartirlo.
De fondo escucho una música, esa música es tan angelical que tiene un poder divino que parece ser una señal, una llamada de mi estrepitoso final, yo creo que esa música no me ayuda a esperar lo inevitable, esa música no sé de dónde proviene pero no me importa, mi sentido auditivo lo anula y la música se va.
Para mí después del final hay algo más, se puede volver a comenzar, pero habrá que espera un rato y ese tiempo no sé como será y la soledad que me acompaña no me servirá para contarle a ese ser, como será ese intervalo, ese intervalo, después del final.
Lo siento en mi cuerpo, en mi estomago, lo siento en todos mis órganos, que el desenlace está por llegar, está muy cerca, y al final el final llegara, en el sótano, sentado en mi sillón preferido, en este barrio que me vio nacer, crecer, me vio triunfar y fracasar. En está noche fría, él ya esta´aquí calienta mis venas, acelera mi corazón, y aumenta mi respiración, él está muy cerca y yo empiezo a tartamudear y levanto mi cabeza y veo la foto de mi abuela, y es inevitable el final llegara en este instante, mirando la foto de mi difunta abuela y en mi sillón preferido, mi cuerpo empieza a temblar, mi tez toma un color rojizo, y comienzo a transpirar, y el final ya está en mi cuerpo, cierro los ojos para esperarlo, y luego de un suspiro que nace de lo más profundo de mi alma, el final llegooooooooooó........ ¡ya está!, tras una agónica espera, él llego, siento una extraña sensación en mi cuerpo, un cosquilleo que sube de mi panza hasta copar mi cerebro y luego se va de mi cuerpo, tanto esperar, para que el final sea tan rápido, tan breve y que deja sus secuelas en mi mano, luego todo sigue siendo igual, todo es del mismo color, el sótano sigue siendo frío, húmedo, viejo y oscuro, la foto de mi abuela ya no es igual, y ya no me importa, y el sillón sigue siendo mi sillón preferido.
Entonces me levanto con las secuelas del final, estiro mis músculos y me dispongo a subir las escaleras, para llegar al baño y limpiar mis manos, así podré borrar las secuelas del final.
Fin
(todos los derechos reservados)
Esperar, esperar, ya estoy harto de esperar algo que es inevitable, algo que está por estallar, que se formo en mi cuerpo sin mi consentimiento y ahora esta por ver la luz! y luego! Se acabó, se termino, y uno dice, tanto esperar para llegar al fin.
Estoy en el sótano de mi casa en Palermo viejo sentado en mi sillón preferido esperando el final, y después no sé que pasara yo no lo sé, está casa me trae muchos recuerdos pero ninguno de ellos me ayudan, este sótano, viejo, húmedo, frío y muy oscuro no es el entorno preferido para esperar el final, pero yo ya lo sé, que tarde o temprano llegara, llegara él llegara.
Miro la caldera y solo veo fuego que calienta el agua que luego recorre las cañerías, como la sangre de mi cuerpo recorre mis venas, las recorre caliente, recorre esperando el inevitable final.
Mis ojos ven lo que quieren ver, mi vista se nubla y mi cuerpo ya no es el mismo, mis falanges se entumecen y ya no sé que hacer. Pero no me tengo que entregar tan fácilmente, yo ya lo sé, que no es fácil pero el final va a llegar en el momento menos indicado, capaz mirando el techo, o el suelo, o quizás mirando el fuego de la caldera, o mirando aquel viejo retrato de mi abuela que se encuentra tirado arriba de toda esa mugre.
A lo largo de estos años que han pasado, no sé, si los he disfrutado, ya han pasado, ahora solo me queda esperar el final, en este sillón tan narcisista como uno y en este sótano que me ubica debajo de mi Madre como siempre quise estarlo y nunca pude, siempre quise que ella tome el papel dominante pero ella nunca tuvo el carácter necesario; ¡Bueno! Ya pasó, y el final todavía no da señales de su llegada, pero está al pie del cañón, como diría algún dictador.
Pero la soledad de este sótano no me ayuda y sería más acogedor esperar el final acompañado¿ por qué? Quisiera esperarlo con un tercero con alguien con cual compartirlo.
De fondo escucho una música, esa música es tan angelical que tiene un poder divino que parece ser una señal, una llamada de mi estrepitoso final, yo creo que esa música no me ayuda a esperar lo inevitable, esa música no sé de dónde proviene pero no me importa, mi sentido auditivo lo anula y la música se va.
Para mí después del final hay algo más, se puede volver a comenzar, pero habrá que espera un rato y ese tiempo no sé como será y la soledad que me acompaña no me servirá para contarle a ese ser, como será ese intervalo, ese intervalo, después del final.
Lo siento en mi cuerpo, en mi estomago, lo siento en todos mis órganos, que el desenlace está por llegar, está muy cerca, y al final el final llegara, en el sótano, sentado en mi sillón preferido, en este barrio que me vio nacer, crecer, me vio triunfar y fracasar. En está noche fría, él ya esta´aquí calienta mis venas, acelera mi corazón, y aumenta mi respiración, él está muy cerca y yo empiezo a tartamudear y levanto mi cabeza y veo la foto de mi abuela, y es inevitable el final llegara en este instante, mirando la foto de mi difunta abuela y en mi sillón preferido, mi cuerpo empieza a temblar, mi tez toma un color rojizo, y comienzo a transpirar, y el final ya está en mi cuerpo, cierro los ojos para esperarlo, y luego de un suspiro que nace de lo más profundo de mi alma, el final llegooooooooooó........ ¡ya está!, tras una agónica espera, él llego, siento una extraña sensación en mi cuerpo, un cosquilleo que sube de mi panza hasta copar mi cerebro y luego se va de mi cuerpo, tanto esperar, para que el final sea tan rápido, tan breve y que deja sus secuelas en mi mano, luego todo sigue siendo igual, todo es del mismo color, el sótano sigue siendo frío, húmedo, viejo y oscuro, la foto de mi abuela ya no es igual, y ya no me importa, y el sillón sigue siendo mi sillón preferido.
Entonces me levanto con las secuelas del final, estiro mis músculos y me dispongo a subir las escaleras, para llegar al baño y limpiar mis manos, así podré borrar las secuelas del final.
Fin
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