#1 Tratado de la caca (si, leyo bien)
De re natura
Frade Tolio
I.-Tratado de la caca
No es fuego fatuo ni peregrina idea tratar sobre materia tan digna y allegada a los seres vivos como es la caca, pues en mayor o menor cantidad y con morfologías y estados distintos todo bicho de dios y aun del diablo defeca. No hay por tanto exclusión o vergüenza y no debiera sonrojar hablar de algo con lo que todos viajamos en nuestro lento camino a la tumba y el posterior descanso, y si los siglos pasados y presentes trataron, estudiaron y recrearon los temas del amor y la muerte con obsesión y empeño, más excusado está este estudio que yo empiezo, pues si se muere una vez y se ama pocas o ninguna, se nota que se caga todos los días y aun varias veces entre sol y sol.
Del placer de la excretación
Si se viese a un niño lactante cagando será apercibida la inmensa delectación de la que goza el párvulo en su inocencia, que la cara y el cuerpo todo se le relajan y no son pocos los suspiros que le produce la liberación. Y si reconocemos el placer en el pequeño forzoso es conceder la complacencia en nosotros que aunque la conciencia crece en el adulto no así los goces, que son los mismos en grandes y menudos. Y dejando a un lado los placeres que a comilones y onanistas produce la defecación, será necesario admitir el gusto que otorga la deyección, que a ella se acude con ansia, en saliendo se goza, y ya ida se añora, y todo esto estando la masa ni muy dura ni muy blanda, que la primera escuece e irrita y la segunda quema si es como agua.
Del morfo excrementicio
Vano esfuerzo el de aquel hombre que trabajaba en un sistema de historia natural en base a la ordenación de los animales por la forma de sus excrementos, así cilíndricos, esféricos y en hechura de torta. Pues sólo en el hombre se dan cabida éstas y otras muchas conformaciones, y siendo como es la caca de orden caprichoso, incluso se dan todas ellas en un solo individuo.
Variando la masa en solidez se obtienen deyecciones en forma de pelota, una o varias, de chorizo o palo, de tortilla, de teta y de otras fisonomías extrañas y peregrinas, que si se es diestro en el mirar y está la boñiga libre de maleza que enturbie la vista se reconocen montes, caras y aún cuadros, que no es poco el arte de algunos en la deposición.
De los recipientes
Amplio y penoso sería elaborar un catálogo de los retretes que hay por el mundo, pues como las butacas distintos son en cada casa, que no hay dos culos iguales ni aun parecidos. Por ello aglutino en tres modelos la letrinería mundana. El cajón con agujero es el más antiguo y se extingue al pronto; tiene la virtud de la sencillez y el atributo de la contundencia, pues las heces se pierden en el abismo del pozo sin gozar de su contemplación; esto es grave asunto, pues se pierde el contacto con lo depuesto y se agrava la discordancia por el poco apoyo que la tabla plana da a una buena disposición de las nalgas. La planicie amenazante; váter de apariencia moderna pero que encierra una molesta disformidad: el excremento cae y se posa en una estepa, en la que permanece y se acumula hasta el uso de la cadena, y entonces es triste y doloroso ver cómo se agarran los restos al llano para evitar el despeñadero que lleva a la cloaca. La cascada suave es sin duda el retrete más idóneo. La caca cae a un foso situado a media altura y allí permanece flotando hasta que uno decida hundirla en el abismo. No salpica el choque de masas y permite contemplar la deposición sin inconvenientes.
De la lectura
Sabido es que las letras acompañan al hombre en sus más altas pasiones, y no es menos en el excretar, porque multitud somos los que ayuntamos tan grandes placeres en uno solo, y aumentamos el placer de la deposición con el de la sabiduría. Y no recomiendo yo en esto unas lecturas sobre otras, que siendo letra siempre aprovecha y halaga. Sí acreciento la ventaja de los libros de consulta sobre las novelas, pues estas últimas, siendo entretenidas, pueden alargar más de lo debido la sentada con perjuicio del músculo anular. De los libros de materia picante nada digo más que es pena entrecruzar placeres tan amables y sí exhorto a las revistas y lecturas de poco seso, que el mucho distrae en demasía de la materia excrementicia.
De lo monstruoso
Conocemos todos que allí donde dios y el bien aplican sus enseñanzas y exponen la bondad con sus obras, no tarda el diablo en torcer y engañar a los hombres poniendo perfidia y abyección, y de ello no será excepción el cagar, que no conozco yo mujer ni varón que no defecaran algún engendro en su vida, que son muchos por todas las tierras y muy deleznables. Y es que pasma y asusta ver como de un acto tan inocente surgen monstruos cuidados del diablo de tal modo que huimos de la letrina como Judas de su conciencia, que a veces la caca toma formas y tamaños y aun olores que espantan y horripilan al más esforzado. Como el gallardo que habiendo defecado una mañana, vista y notada la aberración que flotaba bajo sí, corrió a la calle y cerró puertas y ventanas y nunca más volvió a la casa y tiró la llave en lo más hondo de la mar, no fuese que algún pobre diablo la encontrase y diera con el monstruo.
De la mentira
Dicen los antiguos que moró un rey en la Tracia que no cagaba nunca. Preguntado, respondía que era puro, y que, como rey, nadie en el reino sino él tenía esa facultad. La plebe entera y la corte lo admiraba y engrandecía en tal manera que lo trataban de dios, pues no era otra cosa reprimir lo que ellos no podían cada día. Habiendo como hay faltos de fe en todas las partes, espías tuvo el rey que le seguían a todas las horas y momentos y en todos los sitios por ver si a escondidas y fuera de la vista de los demás, dejara el monarca señal de su hombría, pero ni aun esquirlas o manchas de la llamada mierda encontraron.
Celebrábanse cierto día las bodas de la infanta más fea de las dos que tenía, y el príncipe heredero notó que su padre no comía sino pan. Inquirió el hijo, pero no hubo otra respuesta sino levantarse y desaparecer en sus aposentos. Tardaba de más el rey en su regreso, y el novio, ignorante del protocolo real, entró a espuertas en la cámara regia y vio a su suegro asentado en el suelo, rojo aún del esfuerzo, deglutiendo con trabajo extremo una enorme boñiga. Y así fue enseñanza para todos que la pureza debe habitar la mente, que no el culo, y que ni aún dios, echo carne en Jesuscristo, se hubo de librar del excremento. El rey fue condenado, según dicen, a servir de recipiente del pueblo hasta la su muerte.
De la alegoría y de la mística
Y sabrán muy por lo menudo los creyentes que dios pone en todas sus obras enseñanzas, y no hizo menos en esto de la excretación, pues igual que Jonás moró en el vientre de la ballena hasta que por su arrepentimiento fue regurgitado, así los alimentos habitan el cuerpo y no son arrojados del hasta su purificación. Y más diré, que si Jesús muerto fue al sepulcro por tres días hasta su resurrección, así la materia permanece en las entrañas y en saliendo vuelve al mundo, y de aquí se aprende que no sólo en la pascua recordamos la redención de Cristo sino que también al mover el vientre repetimos la pasión del señor y auguramos la nuestra propia.
De la desinhibición
Y no digo más y ya acabo. Y sólo pido al que leyere esto y no desagrade la materia, que hable y predique de las bondades de la deyección como apóstol decimotercero, porque es tristeza y sombra que los frutos que el señor expande por la tierra no sean saboreados todos por igual, y se aprovechen unos y ensalcen y se envilezcan otros sin germen de maldad alguno.
Espero el indulto tuyo y el de tu entendimiento. Se tú prudente y guía tus pasos, que el mal mensajero provoca el fracaso, y recuerda que la humildad es preludio de la gloria. Y así, quién place el mundo halla árbol de vida.
Testimonio del estado del individuo en la materia tratada.
Dónde se trata de los testantes y su actitud ante la materia y el acto excrementicio.
Estudia y escoge con probidad las respuestas. Suma el valor numérico que antecede a cada una y verifica en las conclusiones finales a qué grupo perteneces.
A. Ante el título de este tratado:
1-Lo afrontó con interés
2-No prejuzgó en absoluto
3-Sintió nauseas
B. Lleva lectura al acto defecatorio:
1-Siempre
2-A veces
3-Nunca
C. Observa la materia de su defecación:
1-Siempre
2-A veces
3-Nunca
D. Aprecia las diferencias entre los recipientes en los que defeca:
1-Por supuesto
2-Sólo si las diferencias son extremas
3-Nunca
E. Reconoce gozar habitualmente al excretar:
1-Enteramente
2-Un poco
3-Jamás
F. Habla con propios del tema defecatorio:
1-Con profusión
2-En ocasiones
3-Jamás
G. Habla con extraños del tema defecatorio:
1-Con profusión
2-En ocasiones
3-Jamás
H. Caga monstruos:
1-Con extrema frecuencia
2-De Pascuas en Ramos
3-Nunca
I. Había pensado en los paralelismos entre la excretación y la resurrección de Jesús:
1-Claro
2-No había caído
3-Eso es una herejía
J. Había encontrado algún tipo de enseñanza mística en la caca:
1-Muchas
2-Algunas
3-Ninguna
K. Conoce y utiliza términos referidos a la materia:
1-Muchos (diez o más)
2-Unos pocos (entre cinco y diez)
3-Apenas uno
L. Se siente desinhibido y predicará sobre la caca a partir de ahora:
1-Sí
2-No sé
3-De ninguna manera
Conclusiones
Hasta dieciocho puntos: Goza, amigo, y exprime de los placeres del váter la vid de tu vida, que pocos como tú he contemplado.
De dieciocho a veintiséis: Aprende de este tratado y observa y escucha a quién a gusto caga que eres como el ciego que anhela la vista.
De veintiséis a treinta y seis: Cierras tus ojos a la luz y juzgas al sabio con la salvia del necio. Nada puedo hacer por ti más que apiadarme de tu ignorancia.
Frade Tolio
I.-Tratado de la caca
No es fuego fatuo ni peregrina idea tratar sobre materia tan digna y allegada a los seres vivos como es la caca, pues en mayor o menor cantidad y con morfologías y estados distintos todo bicho de dios y aun del diablo defeca. No hay por tanto exclusión o vergüenza y no debiera sonrojar hablar de algo con lo que todos viajamos en nuestro lento camino a la tumba y el posterior descanso, y si los siglos pasados y presentes trataron, estudiaron y recrearon los temas del amor y la muerte con obsesión y empeño, más excusado está este estudio que yo empiezo, pues si se muere una vez y se ama pocas o ninguna, se nota que se caga todos los días y aun varias veces entre sol y sol.
Del placer de la excretación
Si se viese a un niño lactante cagando será apercibida la inmensa delectación de la que goza el párvulo en su inocencia, que la cara y el cuerpo todo se le relajan y no son pocos los suspiros que le produce la liberación. Y si reconocemos el placer en el pequeño forzoso es conceder la complacencia en nosotros que aunque la conciencia crece en el adulto no así los goces, que son los mismos en grandes y menudos. Y dejando a un lado los placeres que a comilones y onanistas produce la defecación, será necesario admitir el gusto que otorga la deyección, que a ella se acude con ansia, en saliendo se goza, y ya ida se añora, y todo esto estando la masa ni muy dura ni muy blanda, que la primera escuece e irrita y la segunda quema si es como agua.
Del morfo excrementicio
Vano esfuerzo el de aquel hombre que trabajaba en un sistema de historia natural en base a la ordenación de los animales por la forma de sus excrementos, así cilíndricos, esféricos y en hechura de torta. Pues sólo en el hombre se dan cabida éstas y otras muchas conformaciones, y siendo como es la caca de orden caprichoso, incluso se dan todas ellas en un solo individuo.
Variando la masa en solidez se obtienen deyecciones en forma de pelota, una o varias, de chorizo o palo, de tortilla, de teta y de otras fisonomías extrañas y peregrinas, que si se es diestro en el mirar y está la boñiga libre de maleza que enturbie la vista se reconocen montes, caras y aún cuadros, que no es poco el arte de algunos en la deposición.
De los recipientes
Amplio y penoso sería elaborar un catálogo de los retretes que hay por el mundo, pues como las butacas distintos son en cada casa, que no hay dos culos iguales ni aun parecidos. Por ello aglutino en tres modelos la letrinería mundana. El cajón con agujero es el más antiguo y se extingue al pronto; tiene la virtud de la sencillez y el atributo de la contundencia, pues las heces se pierden en el abismo del pozo sin gozar de su contemplación; esto es grave asunto, pues se pierde el contacto con lo depuesto y se agrava la discordancia por el poco apoyo que la tabla plana da a una buena disposición de las nalgas. La planicie amenazante; váter de apariencia moderna pero que encierra una molesta disformidad: el excremento cae y se posa en una estepa, en la que permanece y se acumula hasta el uso de la cadena, y entonces es triste y doloroso ver cómo se agarran los restos al llano para evitar el despeñadero que lleva a la cloaca. La cascada suave es sin duda el retrete más idóneo. La caca cae a un foso situado a media altura y allí permanece flotando hasta que uno decida hundirla en el abismo. No salpica el choque de masas y permite contemplar la deposición sin inconvenientes.
De la lectura
Sabido es que las letras acompañan al hombre en sus más altas pasiones, y no es menos en el excretar, porque multitud somos los que ayuntamos tan grandes placeres en uno solo, y aumentamos el placer de la deposición con el de la sabiduría. Y no recomiendo yo en esto unas lecturas sobre otras, que siendo letra siempre aprovecha y halaga. Sí acreciento la ventaja de los libros de consulta sobre las novelas, pues estas últimas, siendo entretenidas, pueden alargar más de lo debido la sentada con perjuicio del músculo anular. De los libros de materia picante nada digo más que es pena entrecruzar placeres tan amables y sí exhorto a las revistas y lecturas de poco seso, que el mucho distrae en demasía de la materia excrementicia.
De lo monstruoso
Conocemos todos que allí donde dios y el bien aplican sus enseñanzas y exponen la bondad con sus obras, no tarda el diablo en torcer y engañar a los hombres poniendo perfidia y abyección, y de ello no será excepción el cagar, que no conozco yo mujer ni varón que no defecaran algún engendro en su vida, que son muchos por todas las tierras y muy deleznables. Y es que pasma y asusta ver como de un acto tan inocente surgen monstruos cuidados del diablo de tal modo que huimos de la letrina como Judas de su conciencia, que a veces la caca toma formas y tamaños y aun olores que espantan y horripilan al más esforzado. Como el gallardo que habiendo defecado una mañana, vista y notada la aberración que flotaba bajo sí, corrió a la calle y cerró puertas y ventanas y nunca más volvió a la casa y tiró la llave en lo más hondo de la mar, no fuese que algún pobre diablo la encontrase y diera con el monstruo.
De la mentira
Dicen los antiguos que moró un rey en la Tracia que no cagaba nunca. Preguntado, respondía que era puro, y que, como rey, nadie en el reino sino él tenía esa facultad. La plebe entera y la corte lo admiraba y engrandecía en tal manera que lo trataban de dios, pues no era otra cosa reprimir lo que ellos no podían cada día. Habiendo como hay faltos de fe en todas las partes, espías tuvo el rey que le seguían a todas las horas y momentos y en todos los sitios por ver si a escondidas y fuera de la vista de los demás, dejara el monarca señal de su hombría, pero ni aun esquirlas o manchas de la llamada mierda encontraron.
Celebrábanse cierto día las bodas de la infanta más fea de las dos que tenía, y el príncipe heredero notó que su padre no comía sino pan. Inquirió el hijo, pero no hubo otra respuesta sino levantarse y desaparecer en sus aposentos. Tardaba de más el rey en su regreso, y el novio, ignorante del protocolo real, entró a espuertas en la cámara regia y vio a su suegro asentado en el suelo, rojo aún del esfuerzo, deglutiendo con trabajo extremo una enorme boñiga. Y así fue enseñanza para todos que la pureza debe habitar la mente, que no el culo, y que ni aún dios, echo carne en Jesuscristo, se hubo de librar del excremento. El rey fue condenado, según dicen, a servir de recipiente del pueblo hasta la su muerte.
De la alegoría y de la mística
Y sabrán muy por lo menudo los creyentes que dios pone en todas sus obras enseñanzas, y no hizo menos en esto de la excretación, pues igual que Jonás moró en el vientre de la ballena hasta que por su arrepentimiento fue regurgitado, así los alimentos habitan el cuerpo y no son arrojados del hasta su purificación. Y más diré, que si Jesús muerto fue al sepulcro por tres días hasta su resurrección, así la materia permanece en las entrañas y en saliendo vuelve al mundo, y de aquí se aprende que no sólo en la pascua recordamos la redención de Cristo sino que también al mover el vientre repetimos la pasión del señor y auguramos la nuestra propia.
De la desinhibición
Y no digo más y ya acabo. Y sólo pido al que leyere esto y no desagrade la materia, que hable y predique de las bondades de la deyección como apóstol decimotercero, porque es tristeza y sombra que los frutos que el señor expande por la tierra no sean saboreados todos por igual, y se aprovechen unos y ensalcen y se envilezcan otros sin germen de maldad alguno.
Espero el indulto tuyo y el de tu entendimiento. Se tú prudente y guía tus pasos, que el mal mensajero provoca el fracaso, y recuerda que la humildad es preludio de la gloria. Y así, quién place el mundo halla árbol de vida.
Testimonio del estado del individuo en la materia tratada.
Dónde se trata de los testantes y su actitud ante la materia y el acto excrementicio.
Estudia y escoge con probidad las respuestas. Suma el valor numérico que antecede a cada una y verifica en las conclusiones finales a qué grupo perteneces.
A. Ante el título de este tratado:
1-Lo afrontó con interés
2-No prejuzgó en absoluto
3-Sintió nauseas
B. Lleva lectura al acto defecatorio:
1-Siempre
2-A veces
3-Nunca
C. Observa la materia de su defecación:
1-Siempre
2-A veces
3-Nunca
D. Aprecia las diferencias entre los recipientes en los que defeca:
1-Por supuesto
2-Sólo si las diferencias son extremas
3-Nunca
E. Reconoce gozar habitualmente al excretar:
1-Enteramente
2-Un poco
3-Jamás
F. Habla con propios del tema defecatorio:
1-Con profusión
2-En ocasiones
3-Jamás
G. Habla con extraños del tema defecatorio:
1-Con profusión
2-En ocasiones
3-Jamás
H. Caga monstruos:
1-Con extrema frecuencia
2-De Pascuas en Ramos
3-Nunca
I. Había pensado en los paralelismos entre la excretación y la resurrección de Jesús:
1-Claro
2-No había caído
3-Eso es una herejía
J. Había encontrado algún tipo de enseñanza mística en la caca:
1-Muchas
2-Algunas
3-Ninguna
K. Conoce y utiliza términos referidos a la materia:
1-Muchos (diez o más)
2-Unos pocos (entre cinco y diez)
3-Apenas uno
L. Se siente desinhibido y predicará sobre la caca a partir de ahora:
1-Sí
2-No sé
3-De ninguna manera
Conclusiones
Hasta dieciocho puntos: Goza, amigo, y exprime de los placeres del váter la vid de tu vida, que pocos como tú he contemplado.
De dieciocho a veintiséis: Aprende de este tratado y observa y escucha a quién a gusto caga que eres como el ciego que anhela la vista.
De veintiséis a treinta y seis: Cierras tus ojos a la luz y juzgas al sabio con la salvia del necio. Nada puedo hacer por ti más que apiadarme de tu ignorancia.
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