#1 Capítulo 3 “Un nuevo despertar”
Bueno ahí va de nuevo el tercero.
Capítulo 3 “Un nuevo despertar”
Al abrir los ojos, sentía un dolor que le partía la cabeza. Maldición, le costaba recordar, ¿Qué había pasado la noche anterior?. Se sentía como si hubiera dormido un mes entero, y tenía hambre, un hambre atroz, el estómago le empezó a doler de una forma indescriptible, era insoprtable. ¿Dónde diablos estaba? Trató de pararse pero el dolor lo hizo doblar en dos, cayó pesadamente al suelo acurrucado sobre si mismo. Estuvo así cómo una hora, el dolor no cesaba, pero empezaba a controlarlo, ya sentía que podía moverse, levantó la cabeza, y con un gran esfuerzo se incorporó.El hambre, el hambre lo cegaba, no podía pensar. Estaba en una habitación pálida, solo cuatro paredes y una puerta. La puerta se abrió y cayo dentro un vagabundo, el terror se veía en sus ojos, pero él tenía hambre, no podía ser, era una persona, no podría hacerle nada. Si no fuera por esos dolores, y por el hambre, hasta que no pudo más y perdió el control de si mismo, su instinto se encargó del resto. Cuando terminó de saciar su hambre, se paró rápidamente, aullando fuertemente, se sentía poderoso, se lanzó sobre la puerta y la tiró abajo. Afuera lo esperaban dos hombres prolijamente vestidos, de traje gris, uno de ellos lo miró, y le dijo serenamente.
-No era necesario tanto esfuerzo, con tocar hubiera sido sufciente.
-¿Quiénes son ustedes?
-Tus nuevos amigos, acompáñanos. El Señor desea verte.
Dark se dejó guiar a travéz de las habitaciones, tenía la sensación de estar en una gran mansión, algo le molestaba, eran sus oídos, tenía la impresión de escuchar constantes murmullos, pero lejanos, muy lejanos, cómo si pudiera escuchar cosas que sucedían muy lejos de él, esa molestía hizo que llevará sus manos a sus oídos, solo un segundo, pero no solucionaban nada. El otro de los hombres que lo acompañaban, lo vió y se dibujó una leve sonrisa en su rostro.
-Oh, los murmullos, ¡Cómo le comprendo! Al principio son algo insoportable, pero no se preocupe, con el tiempo se acostumbrará.
-¿Qué me sucede?
-No es nada, con el cambio, sus sentidos se tornan un poco más sensibles, es algo común. Ya aprenderá a controlarlos.
-Pero no quiero controlarlos, quiero que se callen no soporto esas voces.
-Tendrá que acostumbrarse. Ya lo hará con el tiempo.
Siguieron recorriendo un pasillo blanco, una alfombra de dibujos arabezcos en colores rojo y negro lo adornaba, a los costados en las paredes resaltaban los cuadros, había uno cada dos metros, algunos eran retratos de gente que no conocía ni le resultaba familiar, en otros creyó reconocer cuadros famosos, debían costar fortunas. Le llamaba la atención la falta de ventanas, eso hacía que no tuviera idea de que hora del día era, había dormido demasiado, no sabía ni siquiera que día era.
Al final del pasillo se encontró con una puerta de madera finamente tallada, uno de los hombres que lo acompañaban se adelantó y golpeó en ella. Se escuchó una voz de adentro que contestaba.
-Pasen , pasen, los estaba esperando.
Al entrar en la habitación Dark la recorrió con la mirada, era amplia, y estaba pintada de blanco, varios adornos y cuadros colgaban de las paredes, en una de ellas se encontraba una amplia biblioteca, en la pared contraria a la puerta había un gran cuadro de cuerpo completo, de un ser oscuro, su cara prácticamente no se veía , la tapaba su cabello, tenía la cabeza ligeramente inclinada hacía delante, estaba vestido con una larga capa negra y de su mano colgaba invertida un cruz, sus ojos resaltaban eran de un rojo intenso y atraían la mirada, detrás de él se encontraban las figuras de cuatro personas. Las esquinas de esa pared estaban coronadas por dos armaduras medievales completas, delante del cuadro se encontraba un amplio escritorio de madera, un hombre estaba sentado detrás de él, de espaldas, y a sus costados dos hombres grandes estaban parados ambos tenían una espada que usaban cómo bastón delante de sus piernas, tenían las misma pose que las armaduras.
Cuando el hombre que estaba sentado se dio vuelta, lo reconoció, era el policía, era su líder, de repente volvió a su mente la escena en su casa, los policías, los cuerpos, el ataque a la noche. Se enfureció y lanzó un rugido, su vos había cambiado, al escuchar su propio rugido recordó el de los vampiros, recordó el final del ataque la noche anterior y comprendió todo.Cayó sobre una de sus rodillas, y miró el piso con todo el odio que sentía Él, ahora, era uno de ellos.
El líder, se paró, dio la vuelta al escritorio, y se apoyó en él, los dos que estaban a sus costados lo siguieron de cerca y volvieron a pararse junto a él. Cuando empezó a hablarle Dark levantó la mirada y se la clavó en los ojos.
-Lo has comprendido, veo.
-Maldito, yo no quería esta vida. ¿Por qué no me mataste?
-No podía desperdiciar tanto potencial, tienes realmente un alma poderosa, tu voluntad no ha caído ni aún siendo uno de nosotros, no me había equivocado. Tengo mucho para ofrecerte.
-¿Cómo qué?¿Cómo ese desgraciado que me arrojaste para que lo mate cómo a un animal?
-Oh, eso fue un pequeño regalo de mi parte. ¿Acaso no sentiste hambre? ¿No te gustó nada mientras lo matabas?
-Sos un hijo de puta.
-Tranquilo, eso no importa. Ahora hablemos de las cosas importantes.
Se volteó y se dirigió hacia los cuatro hombres que los acompañaban.
-Dejennos solos, tenemos cosas importantes que discutir.
Los cuatro vampiros dejaron la habitación. Y cerraron la puerta al salir.
Dark se incorporó, mantenía la cabeza ligeramente inclinada hacia delante, su cabello le cubría parte del rostro, con su campera negra era impresionantemente parecido al vampiro del cuadro.
-Me presentaré ante ti Mortandad, mi nombre es Markus, tengo 1527 años.
-Me llamo Dark.
-Ya lo sé, ya lo sé. Pronto comprenderás, te estuve esperando Mortandad eras el último que faltaba.
-¿El último?
-No importa, luego lo sabrás, Dark. Cómo te decía tengo mucho para ofrecerte. Tu alma es muy valiosa para mí, serás uno de mis hijos dilectos, pregúntame lo que quieras, te diré lo quieras saber, a menos que prefieras descansar ahora.Una de mis mejores habitaciones ha sido preparada, puede que sea uno de tus últimos sueños, saborea esa sensación.
-¿Qué quieres decir?
-Recién te acabas de despertar, eres un vampiro, y nosotros no necesitamos dormir. Sólo lo hacemos para no salir al sol durante el día, pero no lo necesitamos, nunca tenemos sueño.
-¿Quieres decir que nunca moriré? Viviré eternamente.
-Así es, veo que empiezas a agarrarle el gusto. Podrás matar a todos los infelices que quieras, nadie te atrapará, controlamos a la policía y a la mayoría de los gobiernos.
-Ya veo, se han estado ocultando todo este tiempo pero en realidad siempre tuvieron el poder sobre nosotros.
-Ja ja, sí, es una forma de decirlo.
-Pero que pasó en mi ciudad, ¿Por qué atacaron mi barrio?
-Ah, eso, bueno, lo que pasó fue que necesitaba un ejército más grande. Tenía muy pocos vampiros para cumplir con mi cometido, y en parte, para encontrarte.
-¿Encontrarme?
-Así es, nunca pensé que te encontraría en un lugar así, y en una matanza semejante, pero despúes de sobrevivir al ataque, y de defenderte incluso de mí, me dí cuenta que eras tú el que faltaba. Y tu moto, increíble detalle de los tiempos que corren, a pesar de todo eres un jinete.
-No te entiendo, pero quiero saber cosas sobre esta nueva vida.
-No te preocupes por no me entenderme, con el tiempo lo harás, tiempo es lo que tenemos en abundancia. ¿Qué quieres saber?.
-Si somos inmortales, ¿Qué pasó con todos los que maté?
-Somos inmortales. Siempre y cuando no nos maten, nuestra sangre es distinta, podemos regenerar cualquier célula de nuestro cuerpo. Si nuestra sangre corre por nuestras venas aunque sea un poco, no moriremos. Pero, como viste, sin corazón la sangre no puede fluir. Por eso si se destroza nuestro corazón, morimos. Lo mismo que el sol. El cambio, que se produce en nuestro cuerpo nos convierte en criaturas de la noche. Inmortales, por siempre jóvenes pero nocturnos.
Dark, entendió unas cuantas cosas con esa frase, el idiota se creía místico, ¡Criatura de la noche! Ja, imbécil, tus células son sensibles a los rayos UV. Comprendió tambien los disparos a la cabeza, no habían muerto, se regenerarían y despertarían con el tiempo, pero sin terminales nerviosas, sin cerebro, ningún cuerpo puede caminar o moverse.
-¿Qué piensas hacer?¿Para qué necesitabas más vampiros?
-¿Qué pienso hacer?. Pienso entregarnos el mundo, los humanos son una raza inferior, no lo merecen. La mayoría pierden hasta su voluntad cuando los uno a mí, se convierten en unos cuantos esclavos que apenas si razonan. Hasta puedo sentir lo que sienten.
-Yo no perdí mi voluntad.
-Por supuesto que no, tu tienes potencial, tu podrás dirigir parte de mi ejécito. El infierno te acompañará y te daré poder sobre un cuarto de la tierra, para dar muerte por la espada.
-¿De qué diablos estás hablando?
-Del apocalípsis de la raza humana, yo seré su apocalípsis y tu serás uno de mis jinetes, contigo he completado los cuatro.
-Destruir la raza humana. ¿No es un poco ambicioso?¿De qué nos alimentaremos entonces?.
-Ja, ja. Vaya, ya piensas como uno de nosotros. No debes preocuparte por eso, cuando estés listo, sabrás el plan completo. Hace 1300 años que estoy planeandolo, el alimentarnos no será un problema, los criaremos cómo ganado, serán las bestias que se merecen ser.
-Ya veo, ¿Eres acaso uno de los primeros vampiros?.
-No en absoluto, los vampiros existimos desde el mismo momento de la creación de los humanos, pero siempre fuimos menos.
-¿Quién es el del cuadro?
-Él, él es alguien que creyó como yo, él se pensó que estaba destinado a ser el elegido, pero no lo era, yo fui uno de sus jinetes, tuve que matarlo, para demostrar que el elegido soy yo. Y tuve que matar a todos los demás vampiros de su época. Sólo dejé a los tontos esclavos, todos los demás son hijos míos, los últimos mil años estuve buscando por la tierra a los jinetes que me acompañarían, y ahora, por fin, los tengo a todos.
Capítulo 3 “Un nuevo despertar”
Al abrir los ojos, sentía un dolor que le partía la cabeza. Maldición, le costaba recordar, ¿Qué había pasado la noche anterior?. Se sentía como si hubiera dormido un mes entero, y tenía hambre, un hambre atroz, el estómago le empezó a doler de una forma indescriptible, era insoprtable. ¿Dónde diablos estaba? Trató de pararse pero el dolor lo hizo doblar en dos, cayó pesadamente al suelo acurrucado sobre si mismo. Estuvo así cómo una hora, el dolor no cesaba, pero empezaba a controlarlo, ya sentía que podía moverse, levantó la cabeza, y con un gran esfuerzo se incorporó.El hambre, el hambre lo cegaba, no podía pensar. Estaba en una habitación pálida, solo cuatro paredes y una puerta. La puerta se abrió y cayo dentro un vagabundo, el terror se veía en sus ojos, pero él tenía hambre, no podía ser, era una persona, no podría hacerle nada. Si no fuera por esos dolores, y por el hambre, hasta que no pudo más y perdió el control de si mismo, su instinto se encargó del resto. Cuando terminó de saciar su hambre, se paró rápidamente, aullando fuertemente, se sentía poderoso, se lanzó sobre la puerta y la tiró abajo. Afuera lo esperaban dos hombres prolijamente vestidos, de traje gris, uno de ellos lo miró, y le dijo serenamente.
-No era necesario tanto esfuerzo, con tocar hubiera sido sufciente.
-¿Quiénes son ustedes?
-Tus nuevos amigos, acompáñanos. El Señor desea verte.
Dark se dejó guiar a travéz de las habitaciones, tenía la sensación de estar en una gran mansión, algo le molestaba, eran sus oídos, tenía la impresión de escuchar constantes murmullos, pero lejanos, muy lejanos, cómo si pudiera escuchar cosas que sucedían muy lejos de él, esa molestía hizo que llevará sus manos a sus oídos, solo un segundo, pero no solucionaban nada. El otro de los hombres que lo acompañaban, lo vió y se dibujó una leve sonrisa en su rostro.
-Oh, los murmullos, ¡Cómo le comprendo! Al principio son algo insoportable, pero no se preocupe, con el tiempo se acostumbrará.
-¿Qué me sucede?
-No es nada, con el cambio, sus sentidos se tornan un poco más sensibles, es algo común. Ya aprenderá a controlarlos.
-Pero no quiero controlarlos, quiero que se callen no soporto esas voces.
-Tendrá que acostumbrarse. Ya lo hará con el tiempo.
Siguieron recorriendo un pasillo blanco, una alfombra de dibujos arabezcos en colores rojo y negro lo adornaba, a los costados en las paredes resaltaban los cuadros, había uno cada dos metros, algunos eran retratos de gente que no conocía ni le resultaba familiar, en otros creyó reconocer cuadros famosos, debían costar fortunas. Le llamaba la atención la falta de ventanas, eso hacía que no tuviera idea de que hora del día era, había dormido demasiado, no sabía ni siquiera que día era.
Al final del pasillo se encontró con una puerta de madera finamente tallada, uno de los hombres que lo acompañaban se adelantó y golpeó en ella. Se escuchó una voz de adentro que contestaba.
-Pasen , pasen, los estaba esperando.
Al entrar en la habitación Dark la recorrió con la mirada, era amplia, y estaba pintada de blanco, varios adornos y cuadros colgaban de las paredes, en una de ellas se encontraba una amplia biblioteca, en la pared contraria a la puerta había un gran cuadro de cuerpo completo, de un ser oscuro, su cara prácticamente no se veía , la tapaba su cabello, tenía la cabeza ligeramente inclinada hacía delante, estaba vestido con una larga capa negra y de su mano colgaba invertida un cruz, sus ojos resaltaban eran de un rojo intenso y atraían la mirada, detrás de él se encontraban las figuras de cuatro personas. Las esquinas de esa pared estaban coronadas por dos armaduras medievales completas, delante del cuadro se encontraba un amplio escritorio de madera, un hombre estaba sentado detrás de él, de espaldas, y a sus costados dos hombres grandes estaban parados ambos tenían una espada que usaban cómo bastón delante de sus piernas, tenían las misma pose que las armaduras.
Cuando el hombre que estaba sentado se dio vuelta, lo reconoció, era el policía, era su líder, de repente volvió a su mente la escena en su casa, los policías, los cuerpos, el ataque a la noche. Se enfureció y lanzó un rugido, su vos había cambiado, al escuchar su propio rugido recordó el de los vampiros, recordó el final del ataque la noche anterior y comprendió todo.Cayó sobre una de sus rodillas, y miró el piso con todo el odio que sentía Él, ahora, era uno de ellos.
El líder, se paró, dio la vuelta al escritorio, y se apoyó en él, los dos que estaban a sus costados lo siguieron de cerca y volvieron a pararse junto a él. Cuando empezó a hablarle Dark levantó la mirada y se la clavó en los ojos.
-Lo has comprendido, veo.
-Maldito, yo no quería esta vida. ¿Por qué no me mataste?
-No podía desperdiciar tanto potencial, tienes realmente un alma poderosa, tu voluntad no ha caído ni aún siendo uno de nosotros, no me había equivocado. Tengo mucho para ofrecerte.
-¿Cómo qué?¿Cómo ese desgraciado que me arrojaste para que lo mate cómo a un animal?
-Oh, eso fue un pequeño regalo de mi parte. ¿Acaso no sentiste hambre? ¿No te gustó nada mientras lo matabas?
-Sos un hijo de puta.
-Tranquilo, eso no importa. Ahora hablemos de las cosas importantes.
Se volteó y se dirigió hacia los cuatro hombres que los acompañaban.
-Dejennos solos, tenemos cosas importantes que discutir.
Los cuatro vampiros dejaron la habitación. Y cerraron la puerta al salir.
Dark se incorporó, mantenía la cabeza ligeramente inclinada hacia delante, su cabello le cubría parte del rostro, con su campera negra era impresionantemente parecido al vampiro del cuadro.
-Me presentaré ante ti Mortandad, mi nombre es Markus, tengo 1527 años.
-Me llamo Dark.
-Ya lo sé, ya lo sé. Pronto comprenderás, te estuve esperando Mortandad eras el último que faltaba.
-¿El último?
-No importa, luego lo sabrás, Dark. Cómo te decía tengo mucho para ofrecerte. Tu alma es muy valiosa para mí, serás uno de mis hijos dilectos, pregúntame lo que quieras, te diré lo quieras saber, a menos que prefieras descansar ahora.Una de mis mejores habitaciones ha sido preparada, puede que sea uno de tus últimos sueños, saborea esa sensación.
-¿Qué quieres decir?
-Recién te acabas de despertar, eres un vampiro, y nosotros no necesitamos dormir. Sólo lo hacemos para no salir al sol durante el día, pero no lo necesitamos, nunca tenemos sueño.
-¿Quieres decir que nunca moriré? Viviré eternamente.
-Así es, veo que empiezas a agarrarle el gusto. Podrás matar a todos los infelices que quieras, nadie te atrapará, controlamos a la policía y a la mayoría de los gobiernos.
-Ya veo, se han estado ocultando todo este tiempo pero en realidad siempre tuvieron el poder sobre nosotros.
-Ja ja, sí, es una forma de decirlo.
-Pero que pasó en mi ciudad, ¿Por qué atacaron mi barrio?
-Ah, eso, bueno, lo que pasó fue que necesitaba un ejército más grande. Tenía muy pocos vampiros para cumplir con mi cometido, y en parte, para encontrarte.
-¿Encontrarme?
-Así es, nunca pensé que te encontraría en un lugar así, y en una matanza semejante, pero despúes de sobrevivir al ataque, y de defenderte incluso de mí, me dí cuenta que eras tú el que faltaba. Y tu moto, increíble detalle de los tiempos que corren, a pesar de todo eres un jinete.
-No te entiendo, pero quiero saber cosas sobre esta nueva vida.
-No te preocupes por no me entenderme, con el tiempo lo harás, tiempo es lo que tenemos en abundancia. ¿Qué quieres saber?.
-Si somos inmortales, ¿Qué pasó con todos los que maté?
-Somos inmortales. Siempre y cuando no nos maten, nuestra sangre es distinta, podemos regenerar cualquier célula de nuestro cuerpo. Si nuestra sangre corre por nuestras venas aunque sea un poco, no moriremos. Pero, como viste, sin corazón la sangre no puede fluir. Por eso si se destroza nuestro corazón, morimos. Lo mismo que el sol. El cambio, que se produce en nuestro cuerpo nos convierte en criaturas de la noche. Inmortales, por siempre jóvenes pero nocturnos.
Dark, entendió unas cuantas cosas con esa frase, el idiota se creía místico, ¡Criatura de la noche! Ja, imbécil, tus células son sensibles a los rayos UV. Comprendió tambien los disparos a la cabeza, no habían muerto, se regenerarían y despertarían con el tiempo, pero sin terminales nerviosas, sin cerebro, ningún cuerpo puede caminar o moverse.
-¿Qué piensas hacer?¿Para qué necesitabas más vampiros?
-¿Qué pienso hacer?. Pienso entregarnos el mundo, los humanos son una raza inferior, no lo merecen. La mayoría pierden hasta su voluntad cuando los uno a mí, se convierten en unos cuantos esclavos que apenas si razonan. Hasta puedo sentir lo que sienten.
-Yo no perdí mi voluntad.
-Por supuesto que no, tu tienes potencial, tu podrás dirigir parte de mi ejécito. El infierno te acompañará y te daré poder sobre un cuarto de la tierra, para dar muerte por la espada.
-¿De qué diablos estás hablando?
-Del apocalípsis de la raza humana, yo seré su apocalípsis y tu serás uno de mis jinetes, contigo he completado los cuatro.
-Destruir la raza humana. ¿No es un poco ambicioso?¿De qué nos alimentaremos entonces?.
-Ja, ja. Vaya, ya piensas como uno de nosotros. No debes preocuparte por eso, cuando estés listo, sabrás el plan completo. Hace 1300 años que estoy planeandolo, el alimentarnos no será un problema, los criaremos cómo ganado, serán las bestias que se merecen ser.
-Ya veo, ¿Eres acaso uno de los primeros vampiros?.
-No en absoluto, los vampiros existimos desde el mismo momento de la creación de los humanos, pero siempre fuimos menos.
-¿Quién es el del cuadro?
-Él, él es alguien que creyó como yo, él se pensó que estaba destinado a ser el elegido, pero no lo era, yo fui uno de sus jinetes, tuve que matarlo, para demostrar que el elegido soy yo. Y tuve que matar a todos los demás vampiros de su época. Sólo dejé a los tontos esclavos, todos los demás son hijos míos, los últimos mil años estuve buscando por la tierra a los jinetes que me acompañarían, y ahora, por fin, los tengo a todos.
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