Marcos apagó el cigarrillo contra la pared. Era el cuarto que se fumaba. Se tiró sobre un sillón y miró el techo. Se quedó inmóvil unos minutos. Hasta que, inconscientemente, empezó a sacar otro cigarrillo de la caja.
- No fumo un cigarrillo desde los once años – pensó mientras buscaba el encendedor -. Y ahora no puedo parar. Mierda. Y encima, esta turra que no llama.
Se recostó sobre el sillón, cerró los ojos y trató de tranquilizarse.
Entonces sonó el teléfono. Marcos saltó del sillón y rápidamente atendió.
- ¿Hola?
- Hola, ¿Marcos? Soy Laura
- ¿Cómo dio?
- ¿Qué cosa?
- No te hagas la boluda. El test de embarazo.¿Cómo dio?
- No me hice el test hoy.
- ¿Cómo? ¿Pero sos forra vos?
- Me lo hice hace una semana. Te mentí sobre el atraso, para poder pensar las cosas mejor.
- ¿Hace una semana? – gritó Marcos - ¿Y cómo mierda te dio hace una semana?
- Positivo. Vamos a tener un hijo.
- No – se calló unos minutos y dijo – Vas a abortar.
- ¡No! Vamos a tener este hijo. Vos y yo.
- ¡VAS A ABORTAR! ¡No te estoy haciendo ninguna pregunta! Si te digo que vas a abortar, es porque vas a abortar.
- ¡NO! Yo...
No pudo terminar. Rojo de ira, Marcos colgó el teléfono. Salió a la calle y subió al auto. Manejaba sin pensar. Sin pensar en los 100 Km/h que le indicaba el velocímetro, sin pensar en los semáforos en rojo que pasaba, uno atrás de otro.
Llegó a la casa de Laura. Agarró las llaves que ella le había dado y tomó el revólver que guardaba en la guantera.
Abrió la puerta. Subió los escalones que llevaban al cuarto de Laura de dos en dos. Despacio, casi sin hacer ruido, abrió y la puerta, y la vio.
Laura estaba con el teléfono en la mano. Marcaba una y otra vez el número de Marcos. No se dio cuenta de que él estaba ahí. Marcos levantó el arma y disparó a la cabeza de Laura. Cayó muerta con el dedo todavía en el cinco.
- ¿Qué hice? – Pensó Marcos. Se quedó inmóvil, con la mente en blanco durante diez minutos. Hasta que, inconscientemente, empezó a sacar otro cigarrillo de la caja. Se lo puso en la boca y, pensando que tenía el encendedor en la mano, se pegó un tiro entre los ojos.