#1 Capítulo 6 “La venganza ”
Capítulo 6 “La venganza ”
Una vez que la Harley arrancó aceleró a fondo y recorrió unas tres o cuatro cuadras por el barrio. Eran las diez y media de la mañana y no había nadie en la calle. Las casas tenían las puertas cerradas y las ventanas bajas, ni una gota de sol entraba en ellas. Los negocios estaban abiertos pero las puertas y las ventanas estaban cubiertas por el lado de adentro con gruesas telas negras, las que trataban de disimular escribiéndole precios y ofertas del día.
Cómo vio que ningún vampiro podría verlo, se dirigió hacia la carnicería del barrio, él conocía al dueño, pero ahora no sería el mismo.
Dejó la Harley a dos metros de la puerta del local parada sobre la vereda, la apagó y se bajó de ella. Se acercó a la puerta y la abrió. Cuando estuvo dentro empezó a quitarse primero los guantes. El carnicero que se encontraba de espaldas, detrás del mostrador se dio vuelta y se sorprendió de que alguien entrara.
- Si, ¿En qué puedo ayudarlo?
Dark, se acercó hasta el mostrador y se quitó el casco. Al verlo, al vampiro se le dibujó una mueca de terror en la cara. Dio un paso hacia atrás y trató de tomar un cuchillo de los que usaba para cortar la carne, en las épocas en que eso era un negocio que realmente funcionaba. Dark se estiró sobre el mostrador y con una mano lo agarró del cuello de su gastada camisa y lo arrastró hacia delante haciendo chocar su abultado estómago contra el mostrador, lo miró directamente a los ojos, para ese momento los ojos de Dark ya resplandecían rojos dando muestras de su poder, mientras que los del carnicero estaban tan pálidos como su piel.
- Veo, que ya sabés quien soy y a que vine.
- Te juro que no quise atraparte él lo ordenó estaba en mi mente no podía evitarlo.
- No me interesan tus sollozos. Ahora me vas a decir lo que quiero saber.
- Yo no sé nada. Nada de nada.
Dark levantó el pesado cuerpo del vampiro con la mano que lo sostenía, lo hizo pasar por sobre el mostrador y lo lanzó de espaldas al suelo. El vampiro lanzó un rugido de furia al caer pero Dark se paró delante y el terror volvió a apoderarse de él. Dark desenvainó la espada y la apoyó en el regordete cuello al tiempo que se acomodaba en cuclillas para estar mas cerca de él.
- Creo que no fui claro. Me vas a decir lo que quiero saber.
- Me van a matar si hablo.
- Yo te voy a matar, aunque hables.
El vampiro tuvo un momento de fuerza, empujó a Dark haciendo que diera un par de pasos hacia atrás, y chocara contra el mostrador, al tiempo que se le caía la espada. El carnicero tomó la espada y se abalanzó sobre Dark. Dark, sin siquiera molestarse dio un golpe con el revés de su mano para sacarle la espada y luego lo agarró con una sola mano de las ropas, y lo lanzó al otro lado de la habitación de forma que se estrelló contra la pared a un metro y medio del piso, para después caer sentado al suelo.
Dark caminó tranquilamente hacia él. Lo tomó con ambas a manos y lo paró frente a él apoyándolo contra la pared.
- ¿Cómo se comunica con ustedes Markus?
- Él no nos habla hay otro que nos manda. Se llama Peste.
- ¿Dónde se reúnen?
- Nos llama por teléfono un secretario suyo. Una ves nos hizo ir a una oficina en grupos de a diez para hablar con todos nosotros, para explicarnos nuestra nueva vida y hablarnos de ti.
- ¿Dónde queda esa oficina?
- En el centro, en Corrientes al 1500 es un edificio alto, nos mandaron al último piso.
Dark se dio media vuelta y se fue hasta donde se encontraba la espada. La tomó y la volvió a enfundar en su espalda. Luego se encaminó en dirección al vampiro.
Una vez que salió Dark de la carnicería con el casco y los guantes ya puestos, cerró la puerta girando el cartel que rezaba “ABIERTO”.
Detrás de él, adentro, el cuerpo del carnicero colgaba junto a las medias reces, de uno de los ganchos, que le atravesaba el pecho a la altura del corazón.
Dark, se subió a la Harley, la arrancó y salió en dirección al centro. Fue hasta el edificio, lo observó detenidamente, y contó los pisos, el último era el veinticinco.
Detuvo la Harley, y entró al hall del edificio, observó, eran oficinas de varias empresas que figuraban en un listado de mármol, colgado de una de las paredes. Leyó un par de nombres y los memorizó. En un pequeño escritorio se encontraba un recepcionista. Y en una esquina entre el techo y la pared había una cámara de vigilancia. Dark se dirigió hacia él y le habló tranquilamente.
- Buen día, soy el de MotoTaxi, vengo a traer un paquete al piso 25.
- Lo siento, no hay piso 25, solo son 24 ¿Está seguro del piso?
- Si, me mandaron al edificio de NCR piso 25.
- Este no es el edificio de NCR. Se debe haber equivocado. El edificio de NCR es acá a media cuadra.
- Ah, bueno, gracias. Hasta luego.
Dark se dio media vuelta y se retiró del lugar, no sin antes ponerse el casco para salir.
Se subió a la Harley y se fue nuevamente hacia la casa de Lagarto.
Muy lejos de allí en la mansión. En una habitación se encontraban Markus junto a dos vampiros más, uno era alto y fuerte, y estaba parado detrás de él. El otro estaba sentado frente al escritorio, era bastante delgado, y de apariencia débil, pero algo hacía que sobresaliera al común de los vampiros, sostenía con su mano derecha un pañuelo que usaba para apoyárselo sobre la boca cada ves que tosía.
- Averigüen ya mismo quien murió. Quiero saberlo antes de mi viaje.
- Si señor
El vampiro de contextura grande se retiró de la habitación. Una vez que atravesó la puerta, Markus empezó a hablar.
- Mira Peste, debo irme y el pequeño inconveniente con Mortandad quedará a tu cargo.
- Bien, no hay problema, cuando regrese lo tendrá a sus pies rogándole que lo deje volver.
- No te ilusiones. No lograrás tanto, él es el jinete más poderoso, me conformo con que lo tengas atrapado.
En ese momento, entró nuevamente el vampiro que se había retirado momentos atrás, se acercó al escritorio respetuosamente pidiendo perdón por la interrupción a los dos presentes.
- ¿Qué averiguaste?
- Era un carnicero, en el barrio original del cuarto jinete. Parece que él lo mató.
- Un detalle menor. Ves lo que te digo Peste, él no es igual a ti, ten mucho cuidado. Muy probablemente me esté buscando, no a perdido ni un segundo, recuerda, este es tu cuarto de la Tierra, debes cumplir con tu misión.
- Si señor la cumpliré, esté cuarto será del que pueda sentir mayor orgullo.
- Perfecto, debo irme a Londres para revisar como andas la situación por allí, aunque no creo que Savage tenga ningún problema.
Eran las doce y diez del mediodía, y Lagarto empezaba a creer que Dark, estaría en verdaderos problemas, lo conocía desde hacía años y nunca había llegado tarde a ningún lado. Pero confiaba en la habilidad que tenía para zafar de cualquier problema, por más grande que fuera.
A los cinco minutos, sintió un fuerte golpe en la puerta, era Dark, era el único que tocaba así. Fue abrir y se encontró con Dark del otro lado, vio que estaba con su moto y aún no se había sacado ni los guantes ni el casco.
Entró y lo primero que hizo fue cerrar las persianas que Lagarto había abierto, luego se quitó el casco.
- Te dije que tuvieras todo cerrado.
- Eh, calmate, un poco de sol no te va a hacer nada.
- ¿Conseguiste las balas?
- Si, ahí están.
- Perfecto, Lagarto, necesito que me hagas otro favor.
- ¿Qué querés?
- Usá todos tus contactos, tenés que averiguarme que pasó con ella.
- ¿Tu chica?
- Si, pero que nadie se dé cuenta, puede ser muy peligroso.
- Dark, no te entiendo un carajo. ¿Qué mierda está pasando?
- No lo vas a creer.
- No me importa, me lo vas a contar si querés que te siga ayudando.
- Está bien. ¿Alguna ves viste películas de vampiros?
- ¿Qué mierda tiene que ver eso con nada?
- Es que existen.
- Estás tomando demasiado Dark, ya te afectó bastante el cerebro.
Dark, miró fijamente a Lagarto, y empezó a dejar que su furia emergiera, lanzó un rugido capaz de matar a alguien de un infarto, sus ojos volvieron a tornarse rojos como la sangre, y sus colmillos crecieron muy levemente, el aspecto de Dark era el de un verdadero demonio.
Lagarto dio un paso atrás completamente sorprendido y empezando a sentir temor de Dark, pero éste lentamente, volvió a su estado normal, mientras se calmaba su apariencia también cambiaba.
- Mierda, no lo puedo creer.
- Es peor de lo que imaginás, la policía y los gobiernos son de ellos. La peste en mi barrio fue un ataque, los muertos, los maté yo, al principio no pudieron atraparme, pero no pude pelear contra todos ellos.
- ¿Y qué vas a hacer?
- Los voy a matar a todos, me convirtieron pero no pudieron entrar en mi mente, quedate tranquilo, sigo siendo yo.
- Yo te voy a ayudar.
- No, a mí ya me atraparon, vos todavía te podés salvar, hay un maníaco que se cree que puede dominar al mundo. Me voy a vengar de ese hijo de puta por lo que me hizo.
- Está, bien, ¿Por qué querés que averigüe de ella?
- Quiero saber si la atraparon, no puedo dejar que ella también muera, ya no podré estar con ella, pero si yo no puedo ser feliz quiero que al menos ella lo sea.
Una vez que la Harley arrancó aceleró a fondo y recorrió unas tres o cuatro cuadras por el barrio. Eran las diez y media de la mañana y no había nadie en la calle. Las casas tenían las puertas cerradas y las ventanas bajas, ni una gota de sol entraba en ellas. Los negocios estaban abiertos pero las puertas y las ventanas estaban cubiertas por el lado de adentro con gruesas telas negras, las que trataban de disimular escribiéndole precios y ofertas del día.
Cómo vio que ningún vampiro podría verlo, se dirigió hacia la carnicería del barrio, él conocía al dueño, pero ahora no sería el mismo.
Dejó la Harley a dos metros de la puerta del local parada sobre la vereda, la apagó y se bajó de ella. Se acercó a la puerta y la abrió. Cuando estuvo dentro empezó a quitarse primero los guantes. El carnicero que se encontraba de espaldas, detrás del mostrador se dio vuelta y se sorprendió de que alguien entrara.
- Si, ¿En qué puedo ayudarlo?
Dark, se acercó hasta el mostrador y se quitó el casco. Al verlo, al vampiro se le dibujó una mueca de terror en la cara. Dio un paso hacia atrás y trató de tomar un cuchillo de los que usaba para cortar la carne, en las épocas en que eso era un negocio que realmente funcionaba. Dark se estiró sobre el mostrador y con una mano lo agarró del cuello de su gastada camisa y lo arrastró hacia delante haciendo chocar su abultado estómago contra el mostrador, lo miró directamente a los ojos, para ese momento los ojos de Dark ya resplandecían rojos dando muestras de su poder, mientras que los del carnicero estaban tan pálidos como su piel.
- Veo, que ya sabés quien soy y a que vine.
- Te juro que no quise atraparte él lo ordenó estaba en mi mente no podía evitarlo.
- No me interesan tus sollozos. Ahora me vas a decir lo que quiero saber.
- Yo no sé nada. Nada de nada.
Dark levantó el pesado cuerpo del vampiro con la mano que lo sostenía, lo hizo pasar por sobre el mostrador y lo lanzó de espaldas al suelo. El vampiro lanzó un rugido de furia al caer pero Dark se paró delante y el terror volvió a apoderarse de él. Dark desenvainó la espada y la apoyó en el regordete cuello al tiempo que se acomodaba en cuclillas para estar mas cerca de él.
- Creo que no fui claro. Me vas a decir lo que quiero saber.
- Me van a matar si hablo.
- Yo te voy a matar, aunque hables.
El vampiro tuvo un momento de fuerza, empujó a Dark haciendo que diera un par de pasos hacia atrás, y chocara contra el mostrador, al tiempo que se le caía la espada. El carnicero tomó la espada y se abalanzó sobre Dark. Dark, sin siquiera molestarse dio un golpe con el revés de su mano para sacarle la espada y luego lo agarró con una sola mano de las ropas, y lo lanzó al otro lado de la habitación de forma que se estrelló contra la pared a un metro y medio del piso, para después caer sentado al suelo.
Dark caminó tranquilamente hacia él. Lo tomó con ambas a manos y lo paró frente a él apoyándolo contra la pared.
- ¿Cómo se comunica con ustedes Markus?
- Él no nos habla hay otro que nos manda. Se llama Peste.
- ¿Dónde se reúnen?
- Nos llama por teléfono un secretario suyo. Una ves nos hizo ir a una oficina en grupos de a diez para hablar con todos nosotros, para explicarnos nuestra nueva vida y hablarnos de ti.
- ¿Dónde queda esa oficina?
- En el centro, en Corrientes al 1500 es un edificio alto, nos mandaron al último piso.
Dark se dio media vuelta y se fue hasta donde se encontraba la espada. La tomó y la volvió a enfundar en su espalda. Luego se encaminó en dirección al vampiro.
Una vez que salió Dark de la carnicería con el casco y los guantes ya puestos, cerró la puerta girando el cartel que rezaba “ABIERTO”.
Detrás de él, adentro, el cuerpo del carnicero colgaba junto a las medias reces, de uno de los ganchos, que le atravesaba el pecho a la altura del corazón.
Dark, se subió a la Harley, la arrancó y salió en dirección al centro. Fue hasta el edificio, lo observó detenidamente, y contó los pisos, el último era el veinticinco.
Detuvo la Harley, y entró al hall del edificio, observó, eran oficinas de varias empresas que figuraban en un listado de mármol, colgado de una de las paredes. Leyó un par de nombres y los memorizó. En un pequeño escritorio se encontraba un recepcionista. Y en una esquina entre el techo y la pared había una cámara de vigilancia. Dark se dirigió hacia él y le habló tranquilamente.
- Buen día, soy el de MotoTaxi, vengo a traer un paquete al piso 25.
- Lo siento, no hay piso 25, solo son 24 ¿Está seguro del piso?
- Si, me mandaron al edificio de NCR piso 25.
- Este no es el edificio de NCR. Se debe haber equivocado. El edificio de NCR es acá a media cuadra.
- Ah, bueno, gracias. Hasta luego.
Dark se dio media vuelta y se retiró del lugar, no sin antes ponerse el casco para salir.
Se subió a la Harley y se fue nuevamente hacia la casa de Lagarto.
Muy lejos de allí en la mansión. En una habitación se encontraban Markus junto a dos vampiros más, uno era alto y fuerte, y estaba parado detrás de él. El otro estaba sentado frente al escritorio, era bastante delgado, y de apariencia débil, pero algo hacía que sobresaliera al común de los vampiros, sostenía con su mano derecha un pañuelo que usaba para apoyárselo sobre la boca cada ves que tosía.
- Averigüen ya mismo quien murió. Quiero saberlo antes de mi viaje.
- Si señor
El vampiro de contextura grande se retiró de la habitación. Una vez que atravesó la puerta, Markus empezó a hablar.
- Mira Peste, debo irme y el pequeño inconveniente con Mortandad quedará a tu cargo.
- Bien, no hay problema, cuando regrese lo tendrá a sus pies rogándole que lo deje volver.
- No te ilusiones. No lograrás tanto, él es el jinete más poderoso, me conformo con que lo tengas atrapado.
En ese momento, entró nuevamente el vampiro que se había retirado momentos atrás, se acercó al escritorio respetuosamente pidiendo perdón por la interrupción a los dos presentes.
- ¿Qué averiguaste?
- Era un carnicero, en el barrio original del cuarto jinete. Parece que él lo mató.
- Un detalle menor. Ves lo que te digo Peste, él no es igual a ti, ten mucho cuidado. Muy probablemente me esté buscando, no a perdido ni un segundo, recuerda, este es tu cuarto de la Tierra, debes cumplir con tu misión.
- Si señor la cumpliré, esté cuarto será del que pueda sentir mayor orgullo.
- Perfecto, debo irme a Londres para revisar como andas la situación por allí, aunque no creo que Savage tenga ningún problema.
Eran las doce y diez del mediodía, y Lagarto empezaba a creer que Dark, estaría en verdaderos problemas, lo conocía desde hacía años y nunca había llegado tarde a ningún lado. Pero confiaba en la habilidad que tenía para zafar de cualquier problema, por más grande que fuera.
A los cinco minutos, sintió un fuerte golpe en la puerta, era Dark, era el único que tocaba así. Fue abrir y se encontró con Dark del otro lado, vio que estaba con su moto y aún no se había sacado ni los guantes ni el casco.
Entró y lo primero que hizo fue cerrar las persianas que Lagarto había abierto, luego se quitó el casco.
- Te dije que tuvieras todo cerrado.
- Eh, calmate, un poco de sol no te va a hacer nada.
- ¿Conseguiste las balas?
- Si, ahí están.
- Perfecto, Lagarto, necesito que me hagas otro favor.
- ¿Qué querés?
- Usá todos tus contactos, tenés que averiguarme que pasó con ella.
- ¿Tu chica?
- Si, pero que nadie se dé cuenta, puede ser muy peligroso.
- Dark, no te entiendo un carajo. ¿Qué mierda está pasando?
- No lo vas a creer.
- No me importa, me lo vas a contar si querés que te siga ayudando.
- Está bien. ¿Alguna ves viste películas de vampiros?
- ¿Qué mierda tiene que ver eso con nada?
- Es que existen.
- Estás tomando demasiado Dark, ya te afectó bastante el cerebro.
Dark, miró fijamente a Lagarto, y empezó a dejar que su furia emergiera, lanzó un rugido capaz de matar a alguien de un infarto, sus ojos volvieron a tornarse rojos como la sangre, y sus colmillos crecieron muy levemente, el aspecto de Dark era el de un verdadero demonio.
Lagarto dio un paso atrás completamente sorprendido y empezando a sentir temor de Dark, pero éste lentamente, volvió a su estado normal, mientras se calmaba su apariencia también cambiaba.
- Mierda, no lo puedo creer.
- Es peor de lo que imaginás, la policía y los gobiernos son de ellos. La peste en mi barrio fue un ataque, los muertos, los maté yo, al principio no pudieron atraparme, pero no pude pelear contra todos ellos.
- ¿Y qué vas a hacer?
- Los voy a matar a todos, me convirtieron pero no pudieron entrar en mi mente, quedate tranquilo, sigo siendo yo.
- Yo te voy a ayudar.
- No, a mí ya me atraparon, vos todavía te podés salvar, hay un maníaco que se cree que puede dominar al mundo. Me voy a vengar de ese hijo de puta por lo que me hizo.
- Está, bien, ¿Por qué querés que averigüe de ella?
- Quiero saber si la atraparon, no puedo dejar que ella también muera, ya no podré estar con ella, pero si yo no puedo ser feliz quiero que al menos ella lo sea.
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