#1 Capítulo 8 “Las bestias de la Tierra”
Capítulo 8 “Las bestias de la Tierra”
En el interior de una habitación, sentado sobre un sillón ejecutivo, a la cabecera de una mesa de reuniones rectangular y apoyando los codos sobre la misma se encontraba un hombre de cara impaciente.
Una preocupación corría por su mente, pero no era temor lo que sentía, estaba esperando la orden que lo autorizara a actuar. Retiró los codos de la mesa y se echó hacia atrás, aún seguía impaciente, estaba esperando la llegada de alguien, sabía que no se retrasaría, nunca lo hace, y faltaban solo 5 minutos para la hora en que debía estar, por lo tanto, llegaría en cualquier momento.
En ese instante, se escucha un golpe en la gran puerta de la habitación.
- Puedes pasar.
Un hombre fornido atravesó la puerta, con gesto respetuoso se acercó hacia el hombre sentado y luego de realizarle una pequeña referencia le habló con un importante acento inglés.
- Maestro, ha llegado el Señor, lo están escoltando hasta aquí, ¿Desea algo?
- Perfecto, cuando llegue déjanos solos.
- Si, señor.
El hombre se retiró de la habitación, y cerró la puerta al salir. No transcurrió más de 1 minuto cuando la puerta fue abierta nuevamente, dos hombres la estaban abriendo, y un tercero entró en la habitación, ni bien traspuso la puerta los otros dos hombres la cerraron y se quedaron fuera.
- Markus, por fin has llegado.
- Así es Savage, gran amigo, ha pasado un tiempo desde la última vez.
- Es cierto, ¿Qué tal el vuelo?.
- Muy bien, muy bien, Supongo que sabrás el motivo de mi visita.
- Si, el cuarto jinete ha aparecido.
- Exacto, pero las cosas se han complicado un poco.
- También lo supe, durante el vuelo, ¿Sentiste lo que sucedió?
- Si, yo también lo sentí, mientras venía hacía acá algo sucedió con Peste.
- Ajá, yo pude sentirlo.
- Eso hará que me visita deba ser mas corta de lo que esperaba, debo volver a América del Sur, para averiguar que ha sucedido.
- Los territorios de Peste, siempre han sido bien manejados, hubo muchas pestes propagándose en ellos, no es un vampiro fuerte pero es un digno jinete, al igual que Hambre, en África ha desatado toda su furia y se le teme por todos sus territorios, ¿Iras a buscarlo a él también?
- No, no es necesario, el no es un guerrero, no podría lidiar con esto. Tus territorios también están bien manejados Savage, ¿Quién hubiera imaginado que las bestias de la Tierra serían los mismos humanos matándose entre ellos?. Si, las guerras que has desatado, en Europa y Asia, mantiene a los hombres temiendo aún más que a Peste y Hambre.
- Gracias, pero supongo que no has venido a alabarme. ¿Cuál deseas que sea mi intervención en el asunto de Mortandad?
- He venido para avisarte que te prepares, Peste no podrá con él, tampoco es un guerrero, por eso me decisión fue traerlo hacia aquí, de seguro Mortandad me estará buscando a mí, y al saber que estoy en Londres partirá hacia acá, deseo que tú te encargues de él, pero no lo mates la leyenda debe cumplirse esta vez, ningún jinete puede morir, antes de la gran batalla y nuestra victoria total.
- Bien, no es problema, cuando Mortandad venga hacia aquí, yo me encargaré de él. Te mandé preparar un cuarto para que puedas descansar durante el día.
- Perfecto, pasado mañana tomaré el viaje de vuelta, debo averiguar que pasó con Peste.
Al día siguiente, Markus, partió hacia, el aeropuerto en una limousina blanca, de vidrios polarizados, tomó un vuelo nocturno, con escalas. Tardaría un día más en llegar hasta el territorio de Peste.
A la noche siguiente llegaba un vuelo directo a Londres. La carga fue depositada en uno oscuro galpón de aduanas, cercano al aeropuerto, entre la correspondencia y las cargas comunes se encontraba una caja de madera, apenas un poco más pequeña que un auto.
Dos obreros que eran los encargados de bajar el cargamento se estaban retirando.
- Oye, ¿Qué hacemos esta noche? Hoy terminamos temprano, son recién las doce.
- Si, por suerte no traía mucha carga. Vamos a tomarnos unos tragos a un bar nuevo que me comentaron.
Sus voces se alejaban hasta que por fin salieron y cerraron el portón de entrada.
A los pocos minutos, se escuchó, un pequeño sonido dentro de la caja, el ruido de un metal moviéndose lentamente entre otro, luego de eso, un gran estruendo, un sonido asincrónico y fuerte, el ruido del motor de una Harley Davidson.
En la mansión de Savage, éste hablaba con uno de sus hombres más cercanos.
- Escuchame bien, quiero que hagas correr el rumor que me encontraré con Markus en el puente de la 5ta.
- Bien señor cómo usted diga, pero no entiendo el Señor Markus se ha retirado.
- Así es, Mortandad debe estar buscando a Markus, por eso quiero que todos los vampiros de la ciudad lo sepan, pero que crean que es un secreto.
- Perfecto señor, cumpliré sus deseos.
En la noche de Londres un nuevo habitante rondaba las calles montado en una Harley Davidson negra, estaba vestido con botas y pantalones negros, llevaba una gruesa campera de cuero negra, del respaldo del asiento de la Harley, colgaba un casco completamente negro también.
Dark, estaba buscando algún vampiro, pero no conocía la ciudad y no sabía donde se juntaban, ya estaba sintiendo los fuertes dolores que le producían el no haber comido. No tenía intenciones de matar a nadie, pero era su vida o la de él.
Se dirigió hacia donde las luces empezaron a disminuir, salió del centro de la ciudad, y entró a un barrio bajo y oscuro, las casas aparecían cada vez más pobres, hasta que se encontraba en un lugar, donde no existían prácticamente luces en la calle, cada dos o tres calles se encontraban en las esquinas unos sujetos que lo miraban pasar con desconfianza, eran inconfundiblemente traficantes, Dark se adentró un poco mas, y se detuvo cerca de uno de ellos. El hombre se le acercó caminando, mientras jugueteaba con una navaja en una de sus manos, cuando estuvo cerca le habló en inglés con un fuerte acento.
- Oye amigo, no es bueno andar por aquí con esa moto. ¿Qué quieres?
- ¿Qué vendes?
- ¿Qué eres policía maldito? Nadie pregunta directamente, Oigan muchachos un maldito policía loco se quiso meter con nosotros.
De todos los rincones oscuros salieron personas que empezaron a rodear a Dark, algunos portaban navajas, y uno traía un revolver.
Dark, los miró mientras se acercaban, en total eran siete, se apoyó contra el respaldo de la moto y miró a su alrededor, no se veía nadie mas, aparte de ellos. Cuando estuvieron algo cerca el del revolver levantó el arma y le apuntó.
- Hey, maldito loco, te crees que puedes venir acá disfrazado como un maldito trastornado y hacernos caer tan fácilmente.
Dark, levantó la vista, y lo observó directamente a los ojos, vio el temor que sentía dentro a pesar de sus palabras pero no le importó, se levantó del asiento de la moto, cuando se estaba por parar delante de la moto, el hombre disparó, pero en el momento del estruendo Dark, ya no estaba ahí, se encontraba delante del hombre sosteniéndole la mano que tenía el revolver, apretó los dedos y se escuchó el ruido de los huesos de la muñeca mientras se rompían en pedazos y dejaban caer el arma.
Los otros hombres con pánico en sus caras, no sabían que hacer, los dos de los costados, intentaron atacar a Dark con sus navajas, pero ni bien se movieron un milímetro Dark desenfundó la espada con su otra mano y les cortó el cuello a los dos de un solo movimiento, el resto huyó lo más rápido que pudo del lugar.
Dark, volvió a enfundar lentamente la espada. Tomó al hombre por la cabeza y le clavó los colmillos en el cuello.
Bebió toda su sangre para que no renaciera cómo vampiro, ya que si algo de sangre contaminada quedaba en su cuerpo está lo recorrería y lo convertiría en vampiro.
Cuando terminó con él lo arrojó al suelo, se volvió a subir tranquilamente a la Harley, la arrancó y se dirigió nuevamente al centro de la ciudad, aún debía encontrar algún vampiro y averiguar donde se encontraba Markus.
En el interior de una habitación, sentado sobre un sillón ejecutivo, a la cabecera de una mesa de reuniones rectangular y apoyando los codos sobre la misma se encontraba un hombre de cara impaciente.
Una preocupación corría por su mente, pero no era temor lo que sentía, estaba esperando la orden que lo autorizara a actuar. Retiró los codos de la mesa y se echó hacia atrás, aún seguía impaciente, estaba esperando la llegada de alguien, sabía que no se retrasaría, nunca lo hace, y faltaban solo 5 minutos para la hora en que debía estar, por lo tanto, llegaría en cualquier momento.
En ese instante, se escucha un golpe en la gran puerta de la habitación.
- Puedes pasar.
Un hombre fornido atravesó la puerta, con gesto respetuoso se acercó hacia el hombre sentado y luego de realizarle una pequeña referencia le habló con un importante acento inglés.
- Maestro, ha llegado el Señor, lo están escoltando hasta aquí, ¿Desea algo?
- Perfecto, cuando llegue déjanos solos.
- Si, señor.
El hombre se retiró de la habitación, y cerró la puerta al salir. No transcurrió más de 1 minuto cuando la puerta fue abierta nuevamente, dos hombres la estaban abriendo, y un tercero entró en la habitación, ni bien traspuso la puerta los otros dos hombres la cerraron y se quedaron fuera.
- Markus, por fin has llegado.
- Así es Savage, gran amigo, ha pasado un tiempo desde la última vez.
- Es cierto, ¿Qué tal el vuelo?.
- Muy bien, muy bien, Supongo que sabrás el motivo de mi visita.
- Si, el cuarto jinete ha aparecido.
- Exacto, pero las cosas se han complicado un poco.
- También lo supe, durante el vuelo, ¿Sentiste lo que sucedió?
- Si, yo también lo sentí, mientras venía hacía acá algo sucedió con Peste.
- Ajá, yo pude sentirlo.
- Eso hará que me visita deba ser mas corta de lo que esperaba, debo volver a América del Sur, para averiguar que ha sucedido.
- Los territorios de Peste, siempre han sido bien manejados, hubo muchas pestes propagándose en ellos, no es un vampiro fuerte pero es un digno jinete, al igual que Hambre, en África ha desatado toda su furia y se le teme por todos sus territorios, ¿Iras a buscarlo a él también?
- No, no es necesario, el no es un guerrero, no podría lidiar con esto. Tus territorios también están bien manejados Savage, ¿Quién hubiera imaginado que las bestias de la Tierra serían los mismos humanos matándose entre ellos?. Si, las guerras que has desatado, en Europa y Asia, mantiene a los hombres temiendo aún más que a Peste y Hambre.
- Gracias, pero supongo que no has venido a alabarme. ¿Cuál deseas que sea mi intervención en el asunto de Mortandad?
- He venido para avisarte que te prepares, Peste no podrá con él, tampoco es un guerrero, por eso me decisión fue traerlo hacia aquí, de seguro Mortandad me estará buscando a mí, y al saber que estoy en Londres partirá hacia acá, deseo que tú te encargues de él, pero no lo mates la leyenda debe cumplirse esta vez, ningún jinete puede morir, antes de la gran batalla y nuestra victoria total.
- Bien, no es problema, cuando Mortandad venga hacia aquí, yo me encargaré de él. Te mandé preparar un cuarto para que puedas descansar durante el día.
- Perfecto, pasado mañana tomaré el viaje de vuelta, debo averiguar que pasó con Peste.
Al día siguiente, Markus, partió hacia, el aeropuerto en una limousina blanca, de vidrios polarizados, tomó un vuelo nocturno, con escalas. Tardaría un día más en llegar hasta el territorio de Peste.
A la noche siguiente llegaba un vuelo directo a Londres. La carga fue depositada en uno oscuro galpón de aduanas, cercano al aeropuerto, entre la correspondencia y las cargas comunes se encontraba una caja de madera, apenas un poco más pequeña que un auto.
Dos obreros que eran los encargados de bajar el cargamento se estaban retirando.
- Oye, ¿Qué hacemos esta noche? Hoy terminamos temprano, son recién las doce.
- Si, por suerte no traía mucha carga. Vamos a tomarnos unos tragos a un bar nuevo que me comentaron.
Sus voces se alejaban hasta que por fin salieron y cerraron el portón de entrada.
A los pocos minutos, se escuchó, un pequeño sonido dentro de la caja, el ruido de un metal moviéndose lentamente entre otro, luego de eso, un gran estruendo, un sonido asincrónico y fuerte, el ruido del motor de una Harley Davidson.
En la mansión de Savage, éste hablaba con uno de sus hombres más cercanos.
- Escuchame bien, quiero que hagas correr el rumor que me encontraré con Markus en el puente de la 5ta.
- Bien señor cómo usted diga, pero no entiendo el Señor Markus se ha retirado.
- Así es, Mortandad debe estar buscando a Markus, por eso quiero que todos los vampiros de la ciudad lo sepan, pero que crean que es un secreto.
- Perfecto señor, cumpliré sus deseos.
En la noche de Londres un nuevo habitante rondaba las calles montado en una Harley Davidson negra, estaba vestido con botas y pantalones negros, llevaba una gruesa campera de cuero negra, del respaldo del asiento de la Harley, colgaba un casco completamente negro también.
Dark, estaba buscando algún vampiro, pero no conocía la ciudad y no sabía donde se juntaban, ya estaba sintiendo los fuertes dolores que le producían el no haber comido. No tenía intenciones de matar a nadie, pero era su vida o la de él.
Se dirigió hacia donde las luces empezaron a disminuir, salió del centro de la ciudad, y entró a un barrio bajo y oscuro, las casas aparecían cada vez más pobres, hasta que se encontraba en un lugar, donde no existían prácticamente luces en la calle, cada dos o tres calles se encontraban en las esquinas unos sujetos que lo miraban pasar con desconfianza, eran inconfundiblemente traficantes, Dark se adentró un poco mas, y se detuvo cerca de uno de ellos. El hombre se le acercó caminando, mientras jugueteaba con una navaja en una de sus manos, cuando estuvo cerca le habló en inglés con un fuerte acento.
- Oye amigo, no es bueno andar por aquí con esa moto. ¿Qué quieres?
- ¿Qué vendes?
- ¿Qué eres policía maldito? Nadie pregunta directamente, Oigan muchachos un maldito policía loco se quiso meter con nosotros.
De todos los rincones oscuros salieron personas que empezaron a rodear a Dark, algunos portaban navajas, y uno traía un revolver.
Dark, los miró mientras se acercaban, en total eran siete, se apoyó contra el respaldo de la moto y miró a su alrededor, no se veía nadie mas, aparte de ellos. Cuando estuvieron algo cerca el del revolver levantó el arma y le apuntó.
- Hey, maldito loco, te crees que puedes venir acá disfrazado como un maldito trastornado y hacernos caer tan fácilmente.
Dark, levantó la vista, y lo observó directamente a los ojos, vio el temor que sentía dentro a pesar de sus palabras pero no le importó, se levantó del asiento de la moto, cuando se estaba por parar delante de la moto, el hombre disparó, pero en el momento del estruendo Dark, ya no estaba ahí, se encontraba delante del hombre sosteniéndole la mano que tenía el revolver, apretó los dedos y se escuchó el ruido de los huesos de la muñeca mientras se rompían en pedazos y dejaban caer el arma.
Los otros hombres con pánico en sus caras, no sabían que hacer, los dos de los costados, intentaron atacar a Dark con sus navajas, pero ni bien se movieron un milímetro Dark desenfundó la espada con su otra mano y les cortó el cuello a los dos de un solo movimiento, el resto huyó lo más rápido que pudo del lugar.
Dark, volvió a enfundar lentamente la espada. Tomó al hombre por la cabeza y le clavó los colmillos en el cuello.
Bebió toda su sangre para que no renaciera cómo vampiro, ya que si algo de sangre contaminada quedaba en su cuerpo está lo recorrería y lo convertiría en vampiro.
Cuando terminó con él lo arrojó al suelo, se volvió a subir tranquilamente a la Harley, la arrancó y se dirigió nuevamente al centro de la ciudad, aún debía encontrar algún vampiro y averiguar donde se encontraba Markus.
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