#1 [COLUMNA] Orígenes de las palabras
les propongo en este lugar enterarno de los oígenes de las palabras en español
paz
La paz es una de las aspiraciones más antiguas de la Humanidad, que desde el comienzo de los tiempos suele dar ese nombre a los períodos generalmente breves que transcurren entre dos guerras. El vocablo en español proviene del latín pax, pacis y aparecía en nuestra lengua ya en el Poema de Mío Cid, que data de 1140. Es palabra común a todas las lenguas romances: en francés, paix; en italiano, pace; en portugués paz, y en otras lenguas como el inglés peace.
Paz está también en el origen de pacto, que proviene del latín pactum, y que en esa lengua era el participio pasivo de pascisci (firmar la paz). En latín, pactare significaba también pagar un tributo, que es la obligación que suele tocar a los vencidos al cabo de una guerra. En castellano antiguo, pechar significaba pagar un tributo y en el Río de la Plata se usa hasta hoy con el sentido de ‘pedir dinero prestado’.
Apaciguar se encuentra ya en el siglo xiii, pero en el siglo xvii hay algunos textos con apazguar, apazguado, que se cruza con pacato para dar como resultado pazguato (tonto, lerdo) y, en el Río de la Plata y Venezuela, pajuato, con el mismo significado.
religión
Toda vez que en algún grupo de miembros de una sociedad surge un conjunto organizado de creencias que van más allá del orden natural hablamos de religión. Otras definiciones incluyen asimismo la idea de lo sagrado y la sumisión a poderes que van mucho más allá del hombre. Cuando se trata de creencias sobrenaturales, pero menos organizadas y sin la noción de sacralidad, hablamos de superstición.
Gonzalo de Berceo, el poeta de temas piadosos conocidos como Mester de Clerecía (1220-1250), fue el primero que usó en español la palabra religión, proveniente del latín religio, -onis, que significaba ‘fidelidad al deber, lealtad al deber, escrúpulo, obligación religiosa, culto religioso y, también, religión’.
Cicerón afirmaba que religio provenía del verbo latino relegere (releer, retomar lo que se había abandonado, reverlo), pero los estudiosos modernos prefieren la etimología propuesta por San Agustín (354-430 d. C.), que vincula religio al verbo religare (apretar, ajustar, atar), ya que la palabra latina religio en muchos casos significa ‘acción de atarse, de vincularse, de asumir una obligación’. El latín religare procede del indoeuropeo leig-, con idéntico significado, de donde también se han derivado voces como ligadura, liana, ligamento, obligar.
La palabra latina dejó sus huellas en varias lenguas europeas modernas: en italiano, religione; en alemán, Religion; en francés, réligion y, en inglés, religion.
paz
La paz es una de las aspiraciones más antiguas de la Humanidad, que desde el comienzo de los tiempos suele dar ese nombre a los períodos generalmente breves que transcurren entre dos guerras. El vocablo en español proviene del latín pax, pacis y aparecía en nuestra lengua ya en el Poema de Mío Cid, que data de 1140. Es palabra común a todas las lenguas romances: en francés, paix; en italiano, pace; en portugués paz, y en otras lenguas como el inglés peace.
Paz está también en el origen de pacto, que proviene del latín pactum, y que en esa lengua era el participio pasivo de pascisci (firmar la paz). En latín, pactare significaba también pagar un tributo, que es la obligación que suele tocar a los vencidos al cabo de una guerra. En castellano antiguo, pechar significaba pagar un tributo y en el Río de la Plata se usa hasta hoy con el sentido de ‘pedir dinero prestado’.
Apaciguar se encuentra ya en el siglo xiii, pero en el siglo xvii hay algunos textos con apazguar, apazguado, que se cruza con pacato para dar como resultado pazguato (tonto, lerdo) y, en el Río de la Plata y Venezuela, pajuato, con el mismo significado.
religión
Toda vez que en algún grupo de miembros de una sociedad surge un conjunto organizado de creencias que van más allá del orden natural hablamos de religión. Otras definiciones incluyen asimismo la idea de lo sagrado y la sumisión a poderes que van mucho más allá del hombre. Cuando se trata de creencias sobrenaturales, pero menos organizadas y sin la noción de sacralidad, hablamos de superstición.
Gonzalo de Berceo, el poeta de temas piadosos conocidos como Mester de Clerecía (1220-1250), fue el primero que usó en español la palabra religión, proveniente del latín religio, -onis, que significaba ‘fidelidad al deber, lealtad al deber, escrúpulo, obligación religiosa, culto religioso y, también, religión’.
Cicerón afirmaba que religio provenía del verbo latino relegere (releer, retomar lo que se había abandonado, reverlo), pero los estudiosos modernos prefieren la etimología propuesta por San Agustín (354-430 d. C.), que vincula religio al verbo religare (apretar, ajustar, atar), ya que la palabra latina religio en muchos casos significa ‘acción de atarse, de vincularse, de asumir una obligación’. El latín religare procede del indoeuropeo leig-, con idéntico significado, de donde también se han derivado voces como ligadura, liana, ligamento, obligar.
La palabra latina dejó sus huellas en varias lenguas europeas modernas: en italiano, religione; en alemán, Religion; en francés, réligion y, en inglés, religion.
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