Hola:
Les paso mi aporte al concurso. Espero que les guste..!!
Oíd Mortales
Libre albedrío; así se llama a la técnica de escribir dejándose llevar por los primeros pensamientos que se crucen por la mente. Así lo había leído en un libro. Realmente le parecía una gran estupidez, pero igualmente estaba dispuesto a probarlo.
Cerro la puerta de su habitación, apagó las luces, prendió una vela, tomo un lápiz y cerrando los ojos empezó a meditar. Tenía que dejarse llevar por cualquier estimulo o pensamiento. Tenia que dejar de ser un ser conciente para pasar a ser un instrumento.
Al principio nada se le cruzaba por la mente, pero de a poco una sensación muy extraña comenzó a llenarle el alma y el cuerpo. Comenzó como un cosquilleo, luego vino el frío intenso, la sangre comenzó a congelársele y la adrenalina comenzaba a fluir. De repente comenzó a gemir y una sensación de shock postmorten lo tiro al suelo. Ahora ya no era él, había perdido el control de su cuerpo. Era como si su cuerpo le perteneciera a otra persona. Ahora era un mensajero.
Sin voluntad propia, tomo las tijeras de su armario y caminó hacia la habitación donde dormía su hermano menor. Sus pasos eran mecánicos y pasmódicos, casi como un sonámbulo, pero con la expresión cambiada y con el rostro endurecido. Tenia los ojos abiertos pero estaban dados vuelta totalmente hacia arriba. A medida que se acercaba a la habitación balbuceaba oraciones incomprensibles. Eran como plegarias en un idioma mas antiguo que el tiempo. Su voz no era la voz quinceañera que lo caracterizaba, sino que ahora era ronca y metálica.
Una vez en la puerta de la habitación, se paro durante unos segundos para luego comenzar su sangriento ritual. Primero le corto la garganta al niño para que se ahogara en su propia sangre, evitando que este pudiera pedir ayuda, luego con el filo de las tijeras, le saco ambos ojos como si este fuera un pescado. El niño a estas alturas estaba totalmente ciego y en estado de shock agonizante, con la cama llena de sangre y sin posibilidades de vida. Luego de esperar que sufriera lo suficiente, tomo de nuevo las tijeras y con fuerza casi sobre humana las clavó una y otra vez en su pequeño pecho, abriéndose camino a través de las costillas para finalmente sacarle el corazón. Con la cara dura y sin expresión balbuceó otra frase en latín y comenzó a comerse el corazón de su hermano, mordisqueándolo hasta que al fin termino con su morboso festín.
Luego tomando las tijeras con ambas manos comenzó a rasgarse el pecho para finalmente terminar con un puntazo en el corazón a manera de punto final. A medida que su cuerpo perdía la vida pudo volver a ser consciente otra vez de si mismo, aunque ya era demasiado tarde. Sin embargo se arrastro por entre la sangre y las vísceras del cadáver de su hermano hasta llegar al espejo. Allí con el último segundo de vida pudo leer el mensaje que él mismo se había escrito en su pecho. Este decía:
“Oid mortales. He tomado forma humana para condenarlos. La sangre de sus hijos servirán para darme nueva vida. Este cuerpo y el de sus hijos ahora me pertenecen.... Lucifer * ”