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Poemas de Oscar Portela

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Oscar PORTELA/ Simulación de Invierno Simulación de Invierno a Luís Gregorich, maestro por Oscar Portela ...3

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    oski2 escribió hace 2 años
     
    #1 Poemas de Oscar Portela
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  • #21 Simulación De Invfierno Poema De Oscar Portela

    Oscar PORTELA/ Simulación de Invierno






    Simulación de Invierno


    a Luís Gregorich, maestro
    por Oscar Portela

    No es el invierno no.
    Es la ilusión del gran invierno
    Que en la niñez venía como un duende
    A aposentarse aquí. Larguísimo.
    .
    Sin embargo finito.
    .
    Lejos del infinito invierno es espejismo
    De aquel invierno lleno de murmullos y pasos.
    .
    De insomnios y de bronquios azotados por feroces
    Homúnculos y hienas.
    .
    Pero en esta quietud zozobra el alma.
    Vuelven los sueños. Y el ser es donación
    Del tiempo dado.
    .
    Estamos hechos de la madera
    De los sueños Píndaro. Tú lo dijiste.
    .
    Aquí se alimento mi cuerpo.
    Aquí madre ternura se aposentó en mi alma
    Ya para siempre.
    .
    Aquí vigilias y fantasmas se adueñaron
    De mí domeñándolo todo.
    .
    Un destino fijado y atado a la memoria
    De osadías que prohijó el deseo.
    .
    Que dulce cárcel es este falso invierno Luís.
    Créamelo. Y sin embargo insiste en
    Devolverme todo lo sucedido. Todo.
    .
    De aquí surgí como el espino.
    De los esteros y llanurales bárbaros.
    .
    Mas Prospero venía como un auriga
    Faustico a llevarme en Pegazo hacia otros ponientes.
    .
    Pero insiste el invierno con sus sombras extrañas
    Yese feróz presagio.
    .
    Solo queda el color de la pasión
    Y el canto de una serenidad inexistente.
    .
    Solo el invierno insiste.
    .
    Y el Eterno Retorno es solo "ritornelo".
    No hay nada idéntico que se repita.
    .
    Es lo "mismo". Lo "extraño". "Lo diverso".
    Y aquí habla el deseo de la repetición
    Que nos ahoga con sus sueños perversos.
    .
    Dormir, dormir, dormir. Así dice el invierno.
    .
    El despertar es vano. Y sin embargo el sol
    Deslumbrante se acerca y el verano viene hacia mí
    Y me dice levántate y desea.
    .
    Desea el agua. La luz del cielo. El verde.

    Y ama su cuerpo todo. Su denudes.
    Su magia.El cuerpo es el deseo.
    La desnudes es el verano. Y el agua es un espejo.
    .
    Ahora que no estoy ya solo sueño. Más son
    Claros mis sueños. Y el invierno esta aquí
    Como una pregunta.
    .
    Ya volverá el verano sobre mi ausencia plena.
    Y seguiré soñando con su rostro y su pena.





    (UN DIOS EN EL EXILIO: JAMIE DORNAN)

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  • #22 Tres Poema Eróticos De Oscar Portela En Portugués



    O RAIO E O AMANTE

    poema de Oscar Portela


    Relâmpago. Céu púrpura e fúlgido
    Que silencia vozes sobre a terra
    Trovão. Voz da ira. Lavas e cinzas
    Sobre o mar que cerra seus ouvidos
    Ao clamor dos Deuses
    Raio que timoneia o Universo.
    Amor que nos silencia como o relâmpago
    Nos ensurdece como o corno do trovão
    E nos devolve cinzas sobre a terra pálida
    Como o raio que timoneia os corpos
    Desnudos sobre a erva de uma arcadia
    Apenas um instante e o eterno se esfuma
    Morrer eu soberano não possuindo nem me entregando
    Apenas me deixando fluir na estação da inocência
    Cerrando o círculo sobre o desnudo corpo do amado.





    ¿DE QUE FALAR POIS ?

    Poema de Oscar Portela

    A Vera Luz Laporta

    E os altos pinheiros como altos amores
    O mais longínquo bosque de abedul
    Aonde se ocultam os mais intensos astros
    E as raízes mais profundas enterradas
    Nos fanais mais secretos e doces.
    De que falas pois senão de nossa
    Finitude, do amor e a morte ?
    Das folhas que caem no outono,
    Dos Ocres que vestem a terra
    E do corpo desnudo do mortal
    sua nudez magnífica de Adão -
    Anjo caído espreitado por sombras
    E sinistras derivas
    De que falar senão daquelas
    Que se avizinham e da Arca de Ouro
    Do amor à terra e as raízes ocultas
    Na origem da memória e a linguagem ?
    De que falar pois ?



    A BUSCA
    de Oscar Portela

    poema em três movimentos e autobiográfico.




    A BUSCA

    de Oscar Portela

    poema em três movimentos e autobiográfico.

    ABERTURA

    Nasci desnudo todo pele co-extensiva ao mundo
    Longo foi o alarido.
    O parto do co-nascer daquele alumbramento
    no qual abria as pálpebras sem ver
    foi a abertura e o denso duelo
    que permitia sair da caverna e ver a luz,
    Ouvir os pássaros, sentir de novo a água,
    Abrir-me ao mundo da intempérie
    sem fim do infinito – contra-intempérie
    do amor e a morte
    Do raio que timonea o universo.
    Nasci desnudo como quando
    depois realizei os feitiços que lentamente
    me conduziram a teu corpo
    Que hoje transporta meu nome.
    Busquei amparo na tibieza de minha mãe
    e o assombro chegou até mim
    das mãos das toscas planicies amarelas e os espectros
    de uma paisagem selvagem,
    que feria as pupilas da criança com frenético
    ardor, me amparei nas palmeiras
    e os sonhos dos largos invernos,
    tapei minha nudez, senti a calidez
    e os aromas que guardaria já para sempre
    nas memórias do olvido
    tal a guarda do ser no silencio.
    Assim me abria à soçobra de ser desnudo
    já para sempre todo pele,
    todo angustia de pele
    e de sentidos, o tato de minhas
    mãos impías e meus olhos fanais de luxúria
    A lascívia de um corpo confundido
    com brancos jasmins do verão
    ao doloroso vermelho já para
    sempre rabdomante de ventos
    e liras que a intempérie sem fim
    pôs em minha mãos.
    Daquele relámpago de Zeus nasceu minha sede,
    de teu trovão, os espantos e gozos
    dos sentidos todos, de seu raio, o pó
    das cinzas que esparge hoje o vento
    nas ladainhas que abrem
    o tempo das interrogações
    e o poente final de uma intempérie
    que hoje termina
    com esta minha história
    Eu era a criança das angras e os arrulhos
    de pombas, a criança da música das
    chuvas dos largos invernos,
    a criança que se mirava no espelho
    das alvoradas e se escutava
    no chirrio dos monos
    a criança destroçada por Lear
    A criança dos aromas da goiabeira
    um pequeno Narciso hoje quase cego
    que enganava seu corpo sem saber todavia
    que avería de encontrar
    em teu corpo enjoiado
    o mundo no qual não havia
    nascido todavía.
    A criança já não está mais comigo.
    Mas no silencioso diálogo
    busca aquele perdido mundo das violetas
    nos cánticos e promessas do futuro
    E está aquí o que prometo todavia
    Toda promessa é um desejo não cumprido
    e ainda que as visões foram exorcizadas
    nas longas ladainhas, aquí estou todavia
    desnudo todo pele e aberto
    à mudez do ouvido sobre
    a terra no passado.


    Traducción de Vera Luz Laporta



    :boo k:



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  • #23 Mas juicios sobre Oscar Portela

    Mas juicios sobre Oscar Portela
    Archibaldo Lanús

    Gracias por tus poemas y ensayos Oscar:
    Tus poemas y ensayos son un programa para entendenos: son un diagnóstico de lo que se alejó del bien, y la canción de un idealista como Discépolo, que emitió un grito de desesperación con esa sensualidad de una deseo de verdad, que como siempre nos ofrece una luz que enciende nuestro entendimiento y una chispa para alumbrar la conciencia dormida de quienes aceptan aún, que lo que pasa sucede en el mejor de los mundos.
    Lejos de los esteros y del Paraná te saludo y felicito por tu esfuerzo constante.
    Un abrazo
    Archie
    Buenos Aires.
    20 de mayo de 2007
    Dr. Juan Archibaldo Lanús
    Ensayísta y Diplomático.
    Represento a la Argentina en Ginebra y París entre otros destinos.


    Oscar Portela por Luis Gregorich

    “Lo que parece caracterizar a la poesía de Oscar Portela, en una primera aproximación, es el lúcido encuentro de la pasión con la racionalidad. El suntuoso y sensual lenguaje de sus poemas, como ocurre con muchos poetas mayores, casi siempre se ve matizado, controlado por una chispa reflexiva. Leerlo y descubrir sus intertextos, en los que cabe toda la poesía moderna, implica enfrentarse al conflicto, nunca totalmente resuelto, entre la trasgresión y el orden”.



    De Edna Pozzi a Oscar Portela

    Entonces, Oscar, mientras tus poemas inician su vuelo vertical (¿a qué extrañas alturas?), yo miro las excesivas hojas caídas de este otoño y pienso que cuando escribo soy apenas una pluma de quetzal, con esos pequeños círculos dorados que con el tiempo se van apagando, toman un color de sangre seca, de inevitable melancolía.
    Claro que me dijeron que el poeta "hace palabras" y por eso tan y tan alta es la dignidad de la poesía. Pero hay otros "saberes", así de misteriosos y secretos, que irrumpen en el mar del lenguaje y tornan ilusorio cualquier intento de aproximación. En ese borde peligroso estamos escribiendo y a veces siento el vértigo de la caída. ¿Cuándo y de qué manera la certeza de la exactitud, el encuentro que no es meramente la nostalgia de lo perdido?
    Estoy dándote las gracias por tus palabras y la calidez de tu amistad. Siempre tus poemas me con-mueven de un sitio para el otro, como el mar. Estás "sucediendo", Oscar, haciéndote de a ratos inacabable, fluyendo sobre una meseta de dura soledad.
    Ahí te estoy acompañando, si me lo permitis. Va un abrazo, un recado para el poeta amigo.



    De María del Carmen Suárez

    LOS ADAMITAS: POEMA DE OSCAR PORTELA

    La desnudez puede ser calvario o un camino hacia la dicha, también revelación y pasaje a otro estado de conciencia. Oscar Portela despliega en el poema "Los Adamitas" toda su originalidad desde un tiempo sin tiempo, en el centro mismo de un ritual antiguo y
    secreto.

    El cuerpo es el vehículo de conocimiento, el poeta repite una ceremonia, accede a ese centro, a un área sagrada, fundante y desnudo como aquellos adamitas, sólo tiene la palabra como eje, como consagración y cima.

    Escribe "Tan pura es la virginidad del cuerpo/Que rompe tú la aurora cuando aquella despierta"

    Celebración. Poema destilando un profundo conocimiento del despojarse. Estar desnudo es volver a nacer, es sentir la cercanía y la frontera con el otro.Es estar en la más profunda soledad.

    .... "Nosotros poseídos de tu rayo celeste" escribe. Sí, celebración de los cuerpos , ritual que ahuyenta la muerte. Portela resume, quizá , en este poema toda su poesía,Está el paraíso buscado, el origen, el paisaje y la indagación constante en su yo más profundo,en su erotismo.

    La creación es el camino de este poeta argentino, originial, único, implacable en su desnudez interior, en su dedicación plena al arte sublime de la poesía.Quizá como conjuro para que no se cumplan las dos líneas del maravilloso Luis Cernuda "Tierra, tierra y deseo/una forma perdida".





    Querido Oscar,
    Mucho te agradezco el extraordinario poema "El Corazón" donde me incluyes. Me honra estar entre tus mejores versos.

    Un abrazo,
    Abel Posse




    OSCAR PORTELA: EL POETA EN EL MUNDO
    por Alejandro Drewes


    Soledad como muy pocas la de la escritura. La de Oscar Portela en los caminos y en los laberintos de su poesía. Poeta a su pesar en el mundo,frente a una realidad que quisiera otra, de frente a los otros, en un tiempo de indigencia que abruma cuando no aterra.

    Oscar Portela y su huella que persiste, en sus ensayos filosóficos y en sus indagaciones como periodista, en cada poema. El poeta detrás de la cámara deHerzog, ojo mirando al acechante vacío.

    Rescatarlo hoy en estas líneas: al eximio poeta de "En carne viva", de "Claroscuro"; al que dialoga con Heidegger, con Nietzsche; al amigo de sus amigos. En memoria del presente, evocar su conmovedor homenaje a la sombra de Grecia.

    En sus propios versos, retratado para siempre: Ulises sin retorno/olvidado de Itaca/aun sufriendo las vejaciones del corazón/ que intenta el canto.

    A Oscar Poeta, al poeta y al amigo, a la aventura del filósofo en América,la luz cegadora al filo de los versos escritos con sangre de tiempo, en medio del viento del mundo y de toda pavura, estas palabras en sus cuarenta y cuatro años con las letras y la poesía..

    Alejandro Drewes

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  • #24 Fragilidad Un Poema De Oscar Portela En Frances Y Castellano.

    Fragilidad

    inspirado en Edilson Nascimento

    dedicado a Sabinne.

    por Oscar Portela


    Eres el Ángel. Estas aquí, encarnado.
    Junto a mí. Eres mi abismo.
    La frágil belleza que lo destruye
    Todo. Tus manos no son Manos.
    Son las Ligeras Alas que el viento
    Agita sobre la tierra árida
    Desposada a mí llanto.
    Si lo supieras, ese saber también podría
    Destruirme. Ni un instante siquiera
    Podría soportarlo. Es el ámbito
    Donde el abismo busca el Éter y ambos
    Sellan un nuevo pacto.
    Mi corazón estalla. ¿Como un mortal
    Podría soportarlo? Encegueciéndose.
    Pero en tinieblas veo estremecerse
    Todo lo que a tu paso siente
    La presencia del Ángel.
    Imposible fue y será soportar la
    Medida deste infinito que sopla aquí
    A mi lado. Insomnio Eres Tú.
    Deja que éste mortal consuma
    Sus temores violáceos y vuelque sus
    Cenizas en honor de tus Alas.





    Fragilité

    avec Edilsón Nascimento

    à Sabine
    poema de Oscar Portela


    Tu es l’ange. Ici, incarné.
    Avec moi. Tu es mon abîme.
    La beauté fragile qui détruit
    Tout. Tes mains ne sont pas des Mains.
    Ce sont les ailes légères que le vent
    Agite sur la terre aride
    Fiancée à mes pleurs.
    Si tu le savais, ce savoir aussi pourrait
    Me détruire. Tu ne le supporterais pas.
    Pas même un instant. C’est l’étendue
    Où l’abîme cherche l’Éther et tous deux
    Signent un nouveau pacte.
    Mon cœur souffre. Comment un mortel
    Pourrait-il le supporter ? En s’aveuglant.
    Mais dans les ténèbres, je vois s’agiter
    Tout ce qui sur ton passage révèle
    La présence de l’Ange.
    Ce fut impossible et le sera toujours supporter la
    Mesure dans l’infini qui souffle ici
    À mes côtés. Tu Es l’Insomnie.
    Laisse ce mortel consumer
    Ses peurs violacées et verse ses
    Cendres en honneur de tes ailes.




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  • #25 Poema Olvidado De Oscar Portela

    POEMA OLVIDADO A RICKY DEUS ORTIZ, UN POEMA DE OSCAR PORTELA


    POEMA OLVIDADO
    Por Oscar Portela



    Cesad cigarras vuestros cantos. La constrictora boa
    Del deseo yace en letargo.
    Y sueña definitivamente.

    El misterio del sueño palidece frente a la fría
    Herida causada en el mortal
    Por la envidia de un Dios.

    Haz tú también silencio y calla.

    Callar debe ser tu destino
    En horizontes donde se eclipsa en habla.

    Y todo se derrumba en noche oscura y caos
    ¡Más todavía cantas!

    Callad cigarras. Respetad sus memorias.

    No hay augurios de piel adolescente
    Ni estrellas anunciadas. Cesad cigarras vuestros cantos.

    Un melancólico crepúsculo declina ya
    Mientras la boa duerme.

    Y a lo lejos. Solo a los lejos se encienden las pupilas
    De un llamado.



    Eduardo Verastegui: Seducción Fatal. OP
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  • Usuario inexistente escribió hace 1 año ¿Mensaje inapropiado?

    #26 Re: Poema Olvidado De Oscar Portela

    No entiendo porqué esas fotos.
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  • #27 Oscar Portela: Una Mirada Sobre Su Poética Por Ketty Alejandrina Lis

    Oscar Portela: Una mirada sobre su poética


    por Ketty Alejandrina Lis



    Como bien se sabe, nadie que pretenda escribir poesía puede dejarse llevar por los caminos lineales de los sentimientos. Pero sin sentimientos no se puede escribir poesía.

    Sentimientos que en palabras de Oscar Portela son verdaderos demonios interiores, implacables demonios que desgarran antes que la piel, el alma y donde libera cada una de sus caídas con la energía indomable de su talento.

    De sólida formación literaria no se observan en nuestro poeta demasiadas diferencias entre los enfoques que desarrolla en sus ensayos y el personal lirismo de su poesía, en los cuales, detrás de cada aparente negación de toda religiosidad (del re-ligare, volver a unir a Dios) muestra justamente una religiosidad tan desgarrada como conmovedora.

    Una atenta lectura de sus poemas nos ofrecen verdaderas plegarias que emergen —oponiéndose a la inocencia aparentemente perdida— de la furia que todo ser humano sensible siente ante las atrocidades que suceden en el mundo que nos toca transitar.

    Veamos:

    PATER

    Padre mío, clemencia a la que me he negado,
    desesperado está mi corazón. Clausurado el
    último refugio y apagados los trinos que
    afanosamente buscó mi boca. En tu fe,
    innumerables fueron las pruebas, los días
    recorridos y aquello en que se prodigó mi
    anhelo nunca colmado. Y ahora, sólo cenizas
    dejas sobre mi ojos, llenos de sombra y
    viento y furia y llanto.

    Aposento sin ventanas vida, mar sin costa, la palabra que dicta el incierto camino, inseguros los pasos,
    mientras debes volver. En ninguna parte está
    el origen, en todo lugar brilla el olvido,
    el sórdido complot del desamor.

    Tú dices, abandona la posesión, el sueño infausto,
    de las bodas de las aguas y el fuego,
    pacificadas están las madrugadas,
    es terrible el desierto y aún más grande el
    temor de no ver ya abras disipándose o
    asfixiando el poema, perfumes que el amor
    hizo suyo en el desnudo y frío lecho de
    la soledad. Madre, ven a mí como ayer,
    protégeme del Caos y el viento de la locura.

    Todo retorno es peligroso y adentro mío
    no hay sino piedras, negras e inclementes
    aves que esperan el día en que hable
    el cruel y vasto idioma del origen.
    de "La memoria de Láquesis"

    Y es en este contexto donde el oxímoron se da la mano con algunos saltos de un decir directo y claro cuando la poesía porteliana levanta mayor vuelo:

    ÁNGULOS

    a Alfredo Mariano García

    Después de la faena agotadora,
    la fatiga, el cansancio, la abrumadora soledad
    sintiéndose a sí misma en la cruz,
    —los ángulos iguales, el vacío que llena el centro de la
    nada— y la imagen de un rostro
    que no se ve. Atrás quedan las siestas.
    Ardor insoportable de ser y saberse vencido
    por la implacable sed. Lejos quedan imágenes
    sostenidas en claves y misteriosos
    vínculos de azul, y el azar,
    la sal y las rapiñas de cuerpos devorándose
    en la magnificencia de una noche absoluta.
    ¿También las hubo? Después de las jornadas
    de dolor, el porqué y las alas que vuelven
    o en círculos vigilan sobre un dolido corazón.
    El que habla, el que escribe para callar,
    muda para pensarse sosteniéndose
    en el abismo de un enigma, florecido como una
    boca pura en mi ingle, es sólo un muerto,
    un virginal deseo que se durmió a tus pies.
    Después de la fatiga, la soledad diciéndose a sí
    misma, reenviándose dudas, actas de nacimiento,
    diarios de viaje, atormentados pésames y
    una paloma con el ala quebrada. Ceremonias de lo
    que resta del día, desoladoras imágenes, risas
    en el vacío y la muerte furtiva tras el medroso
    olfato de la razón, inquiriendo las formas y los
    perfumes de tu piel, soñándose, atormentándose
    en sahumerios, que buscan un sepulcro donde durar
    en sombras y en vacilantes ecos. Sólo un Dios
    puede salvarnos ya. Ni en los celestes coros
    ni en los ciegos abismos, alguien guarda respuestas
    para ti. Después de lo que resta del día, de la espera
    dolida, sería suficiente, piadosamente desaparecer
    de las memorias, los espejos, los nombres y clamores
    que abren y dan consuelo al tiempo. No un viaje más,
    no una jornada, sino la ardiente víspera de adiós
    hacia la noche austera donde tus bellos ojos
    yacen velándose en el vacío del vacío.

    de "La memoria de Láquesis"

    Claroscuro, su último libro, no se aparta del adentramiento en sí mismo donde sus “demonios interiores” continúan imponiéndosele con despiadada presencia aunque, paradójicamente, Oscar Portela sabe dar paso a esa inocencia que a pesar de su admiración por Nietzsche jamás perdió.

    Una inocencia que sabe enojarse, una inocencia que sabe decidir cuándo y a quien amar, una inocencia que le permite levantarse tantas veces como ha caído. Que aúna la palabra poética con la humana necesidad de trascendencia.

    Prevalecerán las aguas

    a Ricardo Mosquera Eastman

    Las aves van a migrar
    en qué corazón y de que flores libarán las aves
    que ahora me abandonan en el desierto
    de los años
    muerto de sed, y de visiones
    o espejismos acerca de aquello que se fue
    y de lo que no vendrá,
    ahora que desando el camino
    de los muertos
    que hicieron de mi alma
    un nido, y sus plumajes se muestran
    mientras los años pasan
    y nada adviene, como no ser
    la barca de Caronte, arrastrándome
    hacia el mito del ave
    que yo temo en mis sueños,
    y que golpea a mi puerta
    ¿por qué señor? cuando congelado está
    todo, cuando el cierzo
    va a caer sobre mí, y las llamas
    van a consumir mi cuerpo,
    solitario,
    por qué señor; negras las alas
    y el blanco plumaje que cubre
    su graciosa silueta
    de garza
    que espera el alba de los cielos,
    los huracanes y las lluvias,
    los colores que no diría nadie,
    todo-todo,
    letal como el volcán que en
    mis sueños me insta a jamás despertar.

    Quédate entre los muertos alma,
    que muerta estás,
    muertas las alas que levantó
    el deseo y entregó por instantes
    al veneno de Apolo,
    quédate entre los muertos,
    me dices, y en la ventana, negra-blanca,
    como otro vampiro,
    el ave fabulosa
    que ha resistido los tiempos,
    ella, esperando lo que quizá jamás
    sea sino el teatro de sombras
    del cual estamos hechos,
    nosotros,
    marionetas, que con la pasión
    del absoluto jugamos
    a desecar el mar,
    cuando prevalecerán las aguas.

    Cuando yo estuve aquí

    Yo estuve aquí: esta fue mi alma, mi altura, mi verdad,
    el vendaval, la tempestad en la que zozobraron mis ansias, ¡ay!
    y el tumulto, las volcánicas lavas que arrasaron todo lo vivo:
    el oro que sepultó tras sí todo lo índigo, las ardorosas manos
    y los cielos caídos como píos de la rama más alta,
    yo Calibos, yo Ariel, yo el Mago, también estuve aquí,
    pero fue el otro, el otro, que despertaba minuto tras minuto
    tras de las marejadas que las auroras dejan tras de sí.

    Yo el otro de mismo, el que ahora se vuelve sobre sí,
    —paso de danza que no alcanza el presente,
    ni la sonrisa del querube—, pasado que retorna o
    círculo vicioso que la visión perturba y torna todo
    púrpura, la pasión ya agotada, pero viva en la muerte.

    Ah niño mío, señor de los vientos del espíritu y el aire
    que aún usurpas el no lugar —el no ha lugar—, de un pasado
    sometido al olvido y sin embargo, pura visión angélica
    tras mis pasos que vuelven, como la aparición o el sueño
    de encarnados espectros y dibuja, en mis cansados labios,
    en el alma del alma, la sonrisa olvidada entre cipreses
    y aguas más cálidas y turbulentas que la muerte.

    ¿Seré hoy un espectro? ¿Será el adviento que un pasado
    sin torna, prometido en los sueños? Di tú, pequeño astro
    que turbas el ansia que aún impulsan los signos
    que me traes y el idioma del muerto.

    de "Claroscuro"

    Oscar Portela a contramano de su angustia existencial tiene el privilegio de poseer en palabras de Yeats “una dulzura tal fluyendo del pecho que nos reímos de todo y todo lo que miramos está bendito”.


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  • #28 Los Adamitas Y En Carne Viva Poemas De Oscar Portela

    LOS ADAMITAS
    Por Oscar PORTELA

    A Luisa Mercedes Levinson,
    María del Carmen Suárez
    Y Leonor Calvera.
    .
    Adán Desnudo. Desnudo el Mar retrocedido
    Ante tanta hermosura. Medida es la belleza
    Mas tu hermosura es impiedad y es todo.
    .
    Los ojos del venado te contemplan
    Azorados. Tan pura es la visión que el animal
    Y el ave, las aguas y los vientos, el cielo
    Donde reinas se demoran contigo.
    .
    Tan pura es la virginidad del cuerpo
    Que rompes tu la aurora cuando aquella despierta.
    .
    Abre tus verdes ojos como algas y mueve
    Tus ligeras pestañas arqueadas como plumas
    Giradas hacia el cielo o entórnalas si quieres.
    .
    Donde tu frente es amplia como verde pradera.
    Luce la otra estrella.
    .
    Tiemblan las fosas de tu nariz de ave levemente
    Aquilina. Y la declinación
    De pómulos hacia entreabiertos labios
    Donde el mundo y su gloria deponen su osadía.
    .
    La tarde avanza lenta hacia extrema barbilla.
    Y en la punta del iceberg encuentra un solo
    Artista la perfección eterna. La visión
    Enloquece. Cuello de aéreo cisne
    Que baja hasta los hombros
    Como los ferreos arcos que sostienen la tierra.
    .
    La áurea espalda baja hasta cintura- junco
    Donde concentra el todo su alimento terrestre.
    .
    Y el monte el monte el monte
    De tus dos nalgas prietas como estremecimientos
    De Islas del Egeo.
    .
    Muslos que los delfines y orfebres
    Encontraran quiso emular el héroe.
    .
    Y tu tórax de acero que define
    Tu vientre de caderas
    Que juegan las fugas de un concierto.
    .
    ¡Adán, Adán desnudo en un día primero!
    .
    Ninguna desnudes tan desnuda como ésta.
    .
    Tu sexo de paloma erguido entre las piernas.
    Y tú reinado aquí en éste mundo nuestro.
    .
    Este es el paraíso y ésta tu luz austera.
    .
    Oh palmera a la vera de una mar suntuosa.
    Este es el paraíso. Y tu mano contiene los frutos
    Que aquel día tú comiste sin vernos. Nosotros somos
    Frutos. Tu sed y tu hambre todo.
    .
    Nosotros poseídos de tu rayo celeste.
    Nosotros Adamitas siempre te fuimos fieles.
    .
    Estas tú, rey de un orden de amores. Y nosotros tus siervos.
    Solo tú desnudes vela la gracia eterna.
    .
    Danos tu cuerpo entonces. Poséenos postreros
    Que el grito de un amante
    Es un hijo perfecto.
    .
    .

    .
    .

    .
    .
    EN CARNE VIVA
    Por Oscar PORTELA

    .
    ¿Conocéis vosotros las grandes ardentías

    de las vastas llanuras
    cuando el fuego que purifica
    se propaga para volver ceniza
    las antiguas pasturas y así dejar
    crecer lo verde bajo la ciega
    luz de la canícula? ¿Conocéis vosotros
    el corazón atormentado presa
    de los incendios del amor? ¿El corazón
    que sangra en las noches
    de insomnio abandonado a la
    intemperie de la ira del Dios de la
    pasión?
    .
    Trémula, trémula, vibra
    la pregunta para vosotros que sabéis
    de la nieve y de la cárcel de la nieve.
    Del paso de los años y la incuria
    de saber extinguirse en brazos de una
    pasión inútil. Si, vosotros sabéis.
    .
    ¡Ah, vosotros, los grandes llanurales
    donde el amor corría hacia
    nocturnos astros para llenar de luz
    el corazón de las tinieblas!
    .
    En carne viva el corazón
    ahora solamente esperamos.
    Música de las grandes esferas
    Y solitarios sabemos que el goce
    Es el minuto efímero y que el cielo
    Jamás se funde con la mar.
    Ah, vosotros frágiles en vuestra
    Osadía de ser la luz
    Castigada por las manos del hombre.
    .
    Dejar crecer las hierbas nuevamente
    En vuestros corazones.
    Que no importen la penuria
    del tiempo. Los duelos ni la muerte.
    La vejes y el exilio.
    .
    Nosotros no pasamos.
    Es el amor quien pasa.
    Y es su
    Sombra quien huye en pos de otros veranos.
    .
    .
    :dbru xa:













    .
    .





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  • #29 Poema Olvidado A Ricky Deus Ortiz Por Oscar Portela

    POEMA OLVIDADO A RICKY DEUS ORTIZ,
    UN POEMA DE OSCAR PORTELA


    POEMA OLVIDADO
    Por Oscar Portela



    Cesad cigarras vuestros cantos. La constrictora boa
    Del deseo yace en letargo.
    Y sueña definitivamente.

    El misterio del sueño palidece frente a la fría
    Herida causada en el mortal
    Por la envidia de un Dios.

    Haz tú también silencio y calla.

    Callar debe ser tu destino
    En horizontes donde se eclipsa en habla.

    Y todo se derrumba en noche oscura y caos
    ¡Más todavía cantas!

    Callad cigarras. Respetad sus memorias.

    No hay augurios de piel adolescente
    Ni estrellas anunciadas. Cesad cigarras vuestros cantos.

    Un melancólico crepúsculo declina ya
    Mientras la boa duerme.

    Y a lo lejos. Solo a los lejos se encienden las pupilas
    De un llamado.



    Eduardo Verastegui: Seducción Fatal. OP


    BY THE SPECTRE.






























    AESTOY ENAMORADISIMO DE EDUARDILLO VERASTEGUI

    agarnos€hotmail.com

    Pablito Sanchez
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  • #30 No Wilde Sino Portela Y Poeta Y Pensador Gay: Posse Y Benítez

    NO WILDE SINO PORTELA Y GAY
    [ MODIFICAR ]
    UN POETA MAYOR EN TIEMPOS DE SILENCIO: OSCAR PORTELA
    Por Abel Posse













    Hace ya varios lustros recibí el primer libro de Oscar Portela con un título heideggeriano: Senderos en el bosque. Llegaba con un poema-prólogo del admirado Francisco Madariaga, poeta de tierras, aguas, aguardientes y paisajes.

    El libro de Portela, en una cuidada edición de Torres Agüero fue una de esas espaciadas sorpresas que suelen darnos los hechos literarios mayores.

    Cuando esto pasa uno siente que la obra leída pasa a formar parte de esa inexorable antología interior, antología de fondo que llevamos para siempre.

    Por sus temas, por su fuerza expresiva y por su despliegue de lenguaje, Oscar Portela se instalaba en una dimensión distinta a las de las tradiciones de la poética de su tiempo. Recogía la fuerza celebrativa y la voz grande de los mayores poetas americanos. Sin timidez de poeta joven, pensé que Portela era un portador de una palabra iluminada, de profeta en tiempos de dioses huídos.

    En ese libro citado, el poema Los asilos, superaba a los poetas como Enrique Ramponi en su Piedra Infinita y se ponía a la altura del Neruda de Alturas de Machu Pichu o del Lugones de Las Montañas de Oro, cuando el poeta se atreve a ser un testigo cósmico y osa “El canto grave que entonan las mareas/ Respondiendo a los ritmos de mundos lejanos.../ El poeta es el astro de su propio destierro...” Y Portela parece responderle a este Lugones fundacional: “Nunca sabrás el origen del canto/ pero hallarás el canto del origen.”
    Hace ya tres meses la cámara de diputados honró a Oscar Portela con la entrega de una plaqueta de homenaje. El poeta presentó su libro más reciente, Claroscuro en una recepción en el Club del Progreso.
    Nos reencontramos después de años. Y tuve la oportunidad de destacar ante escritores y críticos lo que más o menos expreso en esta nota: admiración por haber ubicado la palabra en la altura de su máxima posibilidad temática, la pregunta sobre El puesto del hombre en el Cosmos, como escribiera Max Scheler.

    Mientras esperaba mi turno para hablar, hojeé el libro que se presentaba y encontré como acápite del último poema del mismo estas líneas que Portela tomó de las cartas de la locura de Nietzsche: “Después que me hubiereis descubierto, imposible sería ya perderme.”

    Nietzsche escribió esa verdad cuando nadie lo leía ni respetaba, salvo un grupo de iniciados como Rilke, Lou Andrea Salomé, George Brandes o Jacob Burckhardt.
    Nada más aplicable a Oscar Portela en la despoetizada Argentina de hoy.

    Días después de ese reencuentro, Portela envió a varios amigos el poema que se publica en esta página, donde reencuentra aquella voz que tanto me impresionó en Senderos en el Bosque, casi tres décadas atrás.
    Este Ofertorio de Brumas se inscribe entre sus obras mayores. Es una “celebración” existencial que tiene la grandeza, la profundidad neobíblica del profeta angustiado ante la insoportable decadencia del mundo. Mundo de “la ceguera de la Imágen y la sordera de la acústica”. “Invoco las Horas de una noche sin términos.” “Ignoramos si las plegarias devolverán el Mar al Mar.”
    Abel Posse
    Abel Posse nació en la provincia de Córdoba. Creció y se educó en Buenos Aires. Diplomático de carrera, vivió en Moscú, Lima, Venecia, París, Israel y Praga. Es autor de diversas novelas, entre ellas Los perros del paraíso, que obtuvo en 1987 el V Premio Internacional Rómulo Gallegos, máximo galardón literario de Hispanoamérica.
    Recibió además, entre otros premios, el Premio Internacional Novedades y Diana (1989), el Premio Konex Diploma al Mérito (1994) y el Premio de la Academia Argentina de Letras (2002).




    Oscar Portela y una poética personalísima

    Por Luíz Benítes

    Claroscuro se ensambla admirablemente dentro de la extensa obra poética porteliana y ahora veremos por qué.

    Una característica peculiar de la obra del notable poeta correntino es su continuidad conceptual y formal.

    A diferencia de otros autores de su misma generación, la del 70, la poética porteliana no se quiebra durante su desarrollo hasta la actualidad, no zigzaguea nunca, internándose en zonas desconocidas, en busca de horizontes que no conoce.

    Esta búsqueda -a veces realizada a ciegas- a deparado a diversos autores el ingreso en callejones sin salida, cuando no retrocesos evidentes. En vez de trabajar con una subjetiva obligación experimental, la obra de Oscar Portela se ha caracterizado siempre por una luminosa linealidad, un seguimiento de su propio camino, que ha llevado a su autor a crear una poética personalísima, fácilmente distinguible en el universo del género y en las últimas décadas.

    La poesía porteliana es, por definición, la forma en palabras de un cosmos que le pertenece, un cosmos que contiene sus propias claves y sus muy personales objetivos. Lo que, desde luego, no es poca cosa frente a las vacilaciones, los cambios imprevistos de rumbo y las caídas en el vacío, más o menos evidentes, que señalan los intentos de otros autores.


    En la obra de Oscar Portela, todo parece estar delineado y ya en germen inclusive a partir de sus primeros títulos, como en el inicial Senderos en el Bosque, que data de 1977. Es uno de los pocos y escasísimos casos de coherencia tanto estilística como de sentido, que exhibe la poesía argentina.

    En muy contados autores nacionales veremos esta particularidad que distingue a Portela; quizá el ejemplo más acabado sea el de Juan Laurentino Ortiz, el "otro gran entrerriano". Es groseramente obvio advertir que al hablar de esta coherencia admirable no me estoy refiriendo a una simple repetición de tópicas y recursos de estilo, a un discurso más o menos ingenioso que oculta una pesada tautología.


    Por el contrario, me estoy refiriendo expresamente a la constante profundización, título a titulo colección a colección, que hace Portela en un de Estuario, de 1988.

    ¿Qué agrega entonces, podría preguntarse alguien, a la extensa obra anterior, este presente Claroscuro? Puedo contestarle que en Claroscuro Oscar Portela se hunde una vez más en su sí mismo, para traer a la superficie y ante nuestros ojos joyas nuevas que provienen del mismo tesoro.

    Están la aparente blasfemia y la consecuente religiosidad, la invocación a las fuerzas interiores a sus poderes mediados por el lenguaje; encontramos un renovado brío expresivo, que no desdeña el lujo del recurso arcaizante, pero siempre ajustadamente empleado.

    Dispone para ello de una variada y colorida pateta, sabe elegir las tierras para dar cuenta de lo penumbral; usa pero no abusa del bermellón y la sanguina para reflejar acabadamente lo visceral, lo primigenio; es capaz de sumirse en el blanco -resumen y padre de todo color- cuando se dirige su verbo hacia lo sublime.

    Tampoco le teme al negro profundo ni a ninguno de sus matices cuando se trata de caminar y lIevarnos de la mano por los parajes nocturnos que contrapuntean a todos los demás.


    Ya por esta riqueza expresiva y por el eximio manejo de todos y cada uno de los recursos expresivos que le proporciona nuestra muy plástica lengua, el castellano, Portela, si no tuviese todo lo demás que caracteriza a su obra, sería un poeta de fuste. Pero además de estas capacidades, que no son sólo habilidades técnicas, Portela exhibe la visión y lo que es todavía mucho mejor, la comprensión de los muchos sentidos que tiene ese misterio indefinible que es la poesía pura, aquello que nos hace detenemos ante un verso y releerlo no una vez, sino muchas, porque algo extraordinario y sublime -voy también yo a emplear aquí este arcaísmo, según lo creen los tiempos que corren- algo sublime, decía, apareció ante nuestros ojos.

    Y claro, una vez que apareció, queremos volver a verlo una y otra vez, no deseamos que se aparte de nuestros ojos o, mejor dicho, somos nosotros los que no deseamos apartamos de su asombrada contemplación.


    A los hombres a los pocos hombres que son capaces de revelarnos algo así los llamamos poetas

    ; )

    Oscar Portela: Paixão e hermenêutica



    Maria Estela Guedes














    EU


    Eu, cujo amor era fogo e cilício
    para a alma e o corpo do amado.

    Eu, cuja boca aberta como fanal
    ao éter do qual os deuses derramavam o néctar
    que depositava cantos nos meus lábios.

    Eu, que dei harmonia aos astros
    e o verbo a todo o vivente, como o pólen
    dá nascimento ao fogo das palavras
    sagradas; eu, que fiz da minha audácia
    a escada que conduz ao empíreo
    e pretendi louvar com a esperança
    a prometeica vida dos mortais.

    Vêde-me agora convertido em Titã
    destroçado pelas forças
    e pelo exército dos dias,
    eu, que agora devo renunciar,
    e que já renunciei à graça
    da paixão,
    farrapo e burla dos deuses,
    só e abandonado,
    Ulisses sem retorno,
    olvidado de Ítaca,
    ainda sofrendo os vexames do coração
    que intenta o canto
    e da amizade que intenta reconciliar
    com o caminho


    Oscar Portela, in "Claroscuro"
    Tradução de Estela Guedes

    Oscar Portela é um poeta bem conhecido e reconhecido no seu país, a Argentina, e fora dela, no TriploV, por exemplo, é uma voz desperta e que nos desperta com a sua apaixonada insistência.

    O tom em que canta este Orfeu sul-americano é agudo, a voz posiciona-se alto, talvez porque a temática se abeira perigosamente do precipício, e esta tensão para o épico equilibra uma vocação lírica, ostensivamente firmada no Eu ("Yo" é o poema de abertura de "Claroscuro", traduzido por mim como exercício exegético inicial), um Eu demasiado frágil para o peso divino que transporta.

    Com efeito, Oscar Portela tem a audácia dos grandes aedos que se erguem do canto auto-equiparados aos deuses, a Deus, o Criador. Nós, poetas, criadores, à imagem e semelhança de. Se nós não criássemos cultura, metade do planeta que ainda trabalha estaria no desemprego, por falta de livros para traduzir e comentar, por falta de turismo que vos levasse às Portas de Tebas, por falta de cursos de Literatura para ministrar nas Universidades, por falta de nomes para pôr em chapa nas ruas e monumentos e edifícios públicos, por falta de concursos na televisão em que se pergunta em que data publicou Oscar Portela o seu terceiro livro, por falta de candidatos aos prémios literários que assim não existiriam, e mesmo por falta de candidatos às presidenciais - temos um poeta, Manuel Alegre, nas eleições a Presidente da República, no próximo dia 22 de Janeiro - e creio que não valerá a pena alongar-me mais nos exemplos de como os poetas são precisos, apesar de ignorados, em todos os estratos e áreas do conhecimento e da vida dos cidadãos.

    Em "Claroscuro", livro em que se cruzam tendências antagónicas, de amor e ódio à res publica, de resto o poeta, em ensaios publicados no TriploV, manifesta a sua convicção em que o regime político configurado no conceito "República" está esgotado, já não é capaz de garantir a solução de problemas, pelo menos na Argentina, neste livro, dizia, Oscar Portela traduz com grande audácia e soberania as tensões sempre presentes entre o artista e o regime, entre o poeta e a polis, ou entre o que é desejo permanente de mudança e aquilo que exerce continuada força para se manter estável. Noutra acepção, esse braço de ferro entre o salto no abismo e a vontade de sobrevivência é sempre jogado no interior de cada um de nós. O uso em absoluto livre da liberdade, e a redundância está aí por ser precisa, seria estúpido. Somos livres para nos suicidar, eis um caso exemplar de uso absolutamente livre da liberdade, numa situação com significado individual, social e religioso. Sim, mas nada de mais inútil do que um poeta morto.

    Estes problemas e outros subjazem à construção dos poemas, ou pelo menos àquela construção do poema que não depende do criador, sim do intérprete. Os textos não existem como seres dotados de sentidos, a menos que sejam lidos, e qualquer leitura é uma construção, um outro texto. Realmente nem é necessário que existam textos escritos e consignados como alta ou baixa literatura, para que a hermenêutica se exerça. Muitos vivem dentro das suas fantasias sem saberem que as têm, a sua mente está em permanência ocupada em interpretar sinais, palavras e acontecimentos. Coisas diárias, comezinhas, como perguntar o filho à mãe onde pôs a braseira, e a mãe:

    - Mas não disseste que compraste um aquecedor a gás e que vai chegar daqui a nada? Onde é que já se viu ter braseira e aquecedor a gás na mesma sala? É que já nem falo da despesa e do trabalho, falo da saúde, e isto se não pegares fogo às cortinas ou se não morreres com falta de ar!

    Esta tirada equivale a toda uma ficção, gerada por um espírito estruturalmente hermenêutico, habituado a interpretar, a construir textos ficcionais a partir de pequenos indícios.

    Terrível é quando o poeta é mau oráculo, não sabe ler as sondagens, não consegue interpretar as estatísticas, nem os símbolos, nem as palavras mais banais ou mais preciosas, como aquela mãe de mente muito criadora, mas que falha com estrondo os vaticínios:

    - Ó mãe - impacienta-se o rapaz - eu só perguntei onde pôs a braseira porque queria saber o que fez às cinzas...

    Uma vez que o Eu de "Claroscuro" é um "Yo" órfico, divino, uma das presenças dos poemas é a hermenêutica, em várias facetas, desde a interpretação dos textos sagrados até às artes divinatórias. Neste campo, um aspecto me merece comentário, o de realmente se tratar de poemas órficos, isto é, de a bagagem mágica e simbólica de Oscar Portela não ser - visivelmente - a guarani nem a de outros povos índios da América do Sul, sim a greco-latina, a dos povos antigos do Mediterrâneo. Não se nota - eu não noto - nenhuma argentinidade (se tal existe) no poeta, o que há de argentino nele é dado em primeiro lugar pelo facto de ele ter nascido na Argentina e por isso falar castelhano. Em consequência, é um poeta europeu. Ou é um poeta global, já que a globalização, em termos de cultura, é de élites, visto que só as élites têm acesso à cultura internacional e apetência por ela.

    Em Vigo, no mês passado, um grupo de portugueses - escritores e pintores - fomos ao MARCO, Museu de Arte Contemporânea, ver o que lá estava de mais substantivo - uma colectiva de artistas plásticos japoneses. Íamos justamente a discutir estatística sem sondagens, a fazer oráculos e hermenêutica, uns na expectativa de algo diverso, surpreendente, japónico, e outros a discorrer que iríamos encontrar o mesmo tipo de arte que praticam os europeus ou os americanos.

    O que encontrámos era belo, sem dúvida, mas paisagens com néons já o Silvestre Pestana as faz há trinta anos, fotografia já a fazemos todos desde o século XIX..., e de japónico naquela exposição só havia alguns modelos, referentes de alguns objectos: pessoas de olhos em bico, letreiros em japonês, Budas, templos fotografados...

    Bem, não vamos agora retirar japonicidade a Buda ou então não sobra nada de indígena na obra do que nós fazemos, como artistas.

    Sim, o que há de especificamente português no TriploV? Chamo a atenção de quem me leia para dois sinais na fachada, que me senti na necessidade de ali pôr, ambos dignos de mais oportuna exegese: a bandeira portuguesa e as palavras "português" e "Portugal". O que há de mais argentino no livro de Oscar Portela é o facto de ele, autor, ser argentino. Este "ser" é muito complexo, envolve hereditariedade, e por isso biologia, além das línguas e culturas. Ele é argentino ao escrever sobre o "cementerio pueblerino" onde está enterrado o seu papá, e escrever sobre esse assunto é entrar em si mesmo, na sua argentinidade. Porque Oscar Portela é visceralmente argentino, apesar das divindades todas do Hades e do Olimpo, e das dedicatórias dos poemas a Antonin Artaud e até a Estela Guedes. Ele está mortalmente apaixonado por uma Argentina adormecida, que ele deseja "despierta", porque o seu modo de ser poeta - e Oscar Portela é um grande poeta, cheio de fogo trágico e de sugestões da filosofia -, contra os desejos de Platão, é indissociável do ser político. Bruxo, tecendo oráculos sobre o destino da sua pátria, o poeta tenta ressuscitá-la com o canto.

    O lugar a onde vai buscar a sua amada é aquele a onde Orfeu desceu à procura da sua Eurídice - os Infernos.
    Maria Estela Guedes
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