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Poemas de Oscar Portela

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Los Pies, Un Poema De Oscar Portela LOS PIES donde todo comienza un poema de ...5

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    oski2 escribió el 14/02/2008 a las 15:44 hs.
     
    #1 Poemas de Oscar Portela
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  • #41 Re: Poemas de Oscar Portela

    Los Pies, Un Poema De Oscar Portela


    LOS PIES
    donde todo comienza
    un poema de Oscar Portela


    Veo ascender núbil empeine
    Como el monte del Kaukaión
    Desde los finos dedos coronados
    De nácares y las ajorcas en los tobillos
    De tus pies Oh Apolo. Humano al fin
    Con las frigias sandalias ceñidas
    A las ondulaciones de las suaves plantas
    Con que pisas esta grávida tierra.

    Oh tú, aéreo,
    Alado como el pájaro que sube por tus ebúrneas
    Piernas talladas no en el mármol de Fidias
    Sino en ébano puro. Oh Dios
    De la belleza y la armonía.

    Clava tu flecha en mí.
    Entrégame en herida el corazón mortal
    Que sangra y besa tus pies perfectos
    Cual frutos bendecidos por rocíos de un alba
    Más clara que el deseo.

    Eros pende desde
    Auroras primeras sobre tu corazón
    De acero. Y se hace duende en tus alados
    Pies perfectos como urnas que ocultan
    Las simientes de todo.

    Acá comienza el todo.
    En los arcos que al vértigo trasmiten
    Los latidos del corazón que escucha.
    Los llamados que invocan. Las grafías de
    Las manos que hablan.

    Aquí comienza
    El beso que se deshace como amapola
    Entre tus blancos muslos y se levanta
    Luego y cae nuevamente en las azules
    Fuentes donde el mirlo parlotea sin pausas.

    Nada más bello que los pies más
    Etéreos. Y nada más desnudo en cuerpo
    Humano, transido de la nostalgia de lo eterno.

    Atrio los pies. Asustadas palomas.
    Flores de nieve. Mueves los dedos. Cantas.

    No hay cintura perfecta sin pies alados.
    ¿Hay lo sabéis vosotros? Las manos son racimos
    Que coronan el reinado donde todo se posa.
    Y el cuello aéreo y la sacra cabeza

    Con mirtos coronada. Beso tus pies ahora. El duende
    Me trasmite las pulsaciones de un daimón
    Que duerme y despierta en la danza.

    Es éste el ritual.
    No hay amores sin danza. No existe Eros sin los pies
    Del Dios que danza y los cuerpos
    Que renacen de sus propias cenizas

    Y acá el conocimiento de todo ser comienza.
    En el dedo meñique y su aro de bronce.
    Canto a tus aires. Al laúd de tu cuerpo hermoso
    Como la renacida aurora.

    Tú reinas para siempre
    Sobre todo lo umbrío. Triunfa tu luz. Tu cuerpo triunfa.
    Y en la magnolia de tu sexo luces la eternidad del mundo.










    Si bién el poema no está inspirado en la belleza de
    Charles Devoe, el puede representar por su olímpica
    hermosura, la afirmación de la vida y el triunfo de
    ésta sobre la finitud y la muerte, representada en
    Olimpia por la vid y el pampano, con los cuales se
    coronaba a los vencedores de las gestas de lo que
    hoy llamamos Olimpiadas.
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  • #42 Re: Poemas de Oscar Portela

    BEIRON O LA REDENCIÓN
    POEMA DE OSCAR PORTELA

    El corazón infiel tiembla al nombrarte. Tu nombre
    Es viento huracanado y tiesa el alma del mortal
    Sin lengua cantar no puede ni nombrarte
    Beiron frente al templo de Apolo.


    Porque tú eres más. Y ni enigmas ni pitias
    Que descifren misterios -admoniciones ni destinos.
    Pues tú eres mundo.


    Visible eres y no destruye tu belleza
    A quien la mira. Tú lo redimes.
    Tú lo redimes todo.


    Tu intocada hermosura
    De volcán redime al mundo
    De sus propias miserias.


    Yo soy penuria y al mirarte
    Revoco toda culpa y toda miseria.

    De mi camino.

    Imposible que cornucopia alguna
    Se vacíe de la abundancia que
    De tu cuerpo surge. Tu belleza es lo pleno.


    El mundo en su inocencia es el juego y la danza
    De los contrarios que hacen del devenir un ephos.


    Cada músculo tuyo cincelado para envidia de Zeus
    Y el de sus hijos por invisibles manos
    Trazan el mapa de la locura extática.


    No hay simetría que se asemeje tanto
    A la tensión del arco ni hermosura
    Que hiera dulcemente la mano
    Que se atreva a tocarte.


    Pero tú estás ahí. No eres eternidad ni mito.
    Eres verdad y la verdad augusta
    Que engalana este mudo.


    Los músculos que suben o que bajan desde
    Los pies hasta la frente están hechos de polvo
    Y agua más son eterno ya.


    No hay excesos en la armonía con que ciñes
    El cetro que corona tu frente.


    Todo es ritmo que fluye de los arcos con
    Que trazaron tu osatura.


    La perfección de un rostro de
    Donde surgen en profusión los rasgos
    De un Dios terreno.


    Los ojos amielados debajo de los arcos perfectos
    De negras cejas. Y los labios dinteles
    Para entrar a la nave de la boca mistérica
    De donde surgen flores y serpientes.


    Y entrambos la nariz que mide el rostro
    Y lo que distribuye todo.


    Los pómulos que encetán la mirada y bajan hasta
    El mentón corona del maxilar que afirma.

    Aquí estoy yo. Soy Beiron.

    Podéis mirarme si y desearme siempre
    Pues mi nombre es deseo y mi mirada gozo.


    Que los poetas tiemblen al nombrarme.
    Que enmudezcan y callen.


    ¿Quien puede describir mi torso donde
    La geometría sufre el envés del misterio?


    Mis caderas perfectas. Mis muslos y mis piernas talladas
    Para burla del Dios por enigma del sino?


    Sobre mis hombros llevo la palidez del mito.

    Soy Beiron. Soy el Dios de este tiempo

    Sin mirtos ni guirnaldas. Sin poetas ni liras.
    No existe alguno digno de mí.
    De mi belleza Ígnea.

    Soy un volcan en estado de alerta.
    Más toda abundancia surge de mí
    Y es infinita mi belleza aunque efímera
    Transformará en eterna la sustancia del tiempo.


    El color de mi piel es el color del alma
    De quien me ame y me cante en silencio.


    No existen escribas para mí que honren mi belleza
    Y se lauden de mí en medio del desierto.


    Yo convivo si destruir las formas
    Ni las almas terrenas.


    Esta es mi casa pero soy en los tiempos de penuria
    El rubí que en la frente de la ciudad caída
    Enciende el fuego de la heredad perdida.


    Soy Beiron Anderson. Amadme pues.
    Que si me amáis redimo.







    CANTO TERCERO

    Beiron Andersson y el poeta

    Por Oscar Portela

    No se ha borrada nada. De mi alma desesperada
    por la huída del Dios cuyo alimento fue
    el verbo proferido hace momentos.

    Por eso vuelvo. Así fue y así me quiero.

    Retorno a ti mi Dios. Retorno a mi alma.
    Retorno a la perdida Itaca y luz de Egeo
    del cual nació la piel de lino
    donde escribo la gesta desta aurora
    que hoy despierta.

    En ti se funden todos los deseos.
    Naciste del espanto que es belleza.

    La belleza que enciende y enceniza.
    O enceguece al arúspice que ruega.

    ¡Oh tú mi Lucumón donde los pájaros
    trinan sobre el follaje de tu pelo!.

    El canto ya perdido hace segundos volverá
    En pesadillas a los sueños.

    Yo soy augur y auriga a un mismo tiempo.
    Y tú la epifanía del profeta
    Que esperaba hace tiempo este momento.

    ¿Que importan ya las tempestades y demonios?

    Tú eres el Dios y yo la lira
    que gime entre tus dedos.

    La ajorca en tus tobillos.
    La corona de mirto en tu cabeza.

    Los elementos todos. Todas las armonías cósmicas
    que elevas a nuevas sinfonías y latencias
    tienen un nombre Beiron.

    Tú eres el mar y yo solo marea.

    Tu eres la tempestad yo solo un viento o una brisa
    que pasa y se dispersa y este canto inaudible
    de lo orféico como ofrenda.

    La alborada en tus ojos resplandece.

    Es lo abierto donde se encuentran solos
    el poeta y su Dios cuando bendicen
    lo áureo del poniente.

    Baldía fue esta tierra y tú regaste el labradío
    Cuando el poeta sacrificó los verbos, las imágenes.

    Y la lengua truncada de los nombres con que
    intenta alabarte sin hacerlo.

    Si pudiera volber a la memoria que tú llevas.

    Pero la muerte de la grafía teme
    Al Dios que canto y borra ya estas huellas.

    ¡Mas no importa el vacío de la nada del aquel papiro
    Que expiró en un templo porque el templo eres tú
    Que renacido vuelves a toda primavera lo celeste!.

    Ha llegado el momento deseado. Ya no habrá ciegos
    Que no vean ni videntes que no queden ciegos
    Ante la aurea visión de lo terreno.

    Encarnado y sangral como un poema
    te revelas al alma peregrina .

    Y tú le das posada y lo bendices como bendices
    todo lo que tocas con la densa hermosura de tu cuerpo.

    Posado estás ahora como el pájaro que canta
    sobre una rama ardida en el invierno.

    Pues tu todo lo puedes.

    ¡Ahora mísmo puedes un poema!

    Tú lejano y cercano. Tú infinito.


    Y yo mortal que oficia
    los augurios de otras primaveras.

    Ya llevarás orlada una corona sobre la augusta
    y soberana frente emergida de la negra melena
    con que asientes a todo.

    Y bendices lo frágil y deyecto.

    La vuelta eterna es tu camino cierto.
    Por el sendero que transitas
    todo como la mar y la marean vuelven.

    ¿Como santificaste hoy denudo siempre el alfabeto
    del amante mortal augur ciego y poeta?

    ¿Y al poema perdidoentre el follaje
    de tus labios de almendro?

    ¿Porqué floreces hoy? ¿Por qué acaeces?
    ¿Que medidas de tiempo cuantifican
    tus espacios y tiempos?

    ¿Porque la roza sin porque florece?

    Así floreces Beiron.

    Y en estos tiempos tórridos tú marcas
    la anunciación de un infinito nuevo.

    El silicio que crece será cuna de otra estrella fugas
    que alumbre un poema.

    Pues Beiron Andersson todo lo redime.
    Y esta es la profecía de un vidente.




    CANTO TERCERO

    Beiron Andersson y el poeta

    Por Oscar Portela

    No se ha borrada nada. De mi alma desesperada
    por la huída del Dios cuyo alimento fue
    el verbo proferido hace momentos.

    Por eso vuelvo. Así fue y así me quiero.

    Retorno a ti mi Dios. Retorno a mi alma.
    Retorno a la perdida Itaca y luz de Egeo
    del cual nació la piel de lino
    donde escribo la gesta desta aurora
    que hoy despierta.

    En ti se funden todos los deseos.
    Naciste del espanto que es belleza.

    La belleza que enciende y enceniza.
    O enceguece al arúspice que ruega.

    ¡Oh tú mi Lucumón donde los pájaros
    trinan sobre el follaje de tu pelo!.

    El canto ya perdido hace segundos volverá
    En pesadillas a los sueños.

    Yo soy augur y auriga a un mismo tiempo.
    Y tú la epifanía del profeta
    Que esperaba hace tiempo este momento.

    ¿Que importan ya las tempestades y demonios?

    Tú eres el Dios y yo la lira
    que gime entre tus dedos.

    La ajorca en tus tobillos.
    La corona de mirto en tu cabeza.

    Los elementos todos. Todas las armonías cósmicas
    que elevas a nuevas sinfonías y latencias
    tienen un nombre Beiron.

    Tú eres el mar y yo solo marea.

    Tu eres la tempestad yo solo un viento o una brisa
    que pasa y se dispersa y este canto inaudible
    de lo orféico como ofrenda.

    La alborada en tus ojos resplandece.

    Es lo abierto donde se encuentran solos
    el poeta y su Dios cuando bendicen
    lo áureo del poniente.

    Baldía fue esta tierra y tú regaste el labradío
    Cuando el poeta sacrificó los verbos, las imágenes.

    Y la lengua truncada de los nombres con que
    intenta alabarte sin hacerlo.

    Si pudiera volber a la memoria que tú llevas.

    Pero la muerte de la grafía teme
    Al Dios que canto y borra ya estas huellas.

    ¡Mas no importa el vacío de la nada del aquel papiro
    Que expiró en un templo porque el templo eres tú
    Que renacido vuelves a toda primavera lo celeste!.

    Ha llegado el momento deseado. Ya no habrá ciegos
    Que no vean ni videntes que no queden ciegos
    Ante la aurea visión de lo terreno.

    Encarnado y sangral como un poema
    te revelas al alma peregrina .

    Y tú le das posada y lo bendices como bendices
    todo lo que tocas con la densa hermosura de tu cuerpo.

    Posado estás ahora como el pájaro que canta
    sobre una rama ardida en el invierno.

    Pues tu todo lo puedes.

    ¡Ahora mísmo puedes un poema!

    Tú lejano y cercano. Tú infinito.


    Y yo mortal que oficia
    los augurios de otras primaveras.

    Ya llevarás orlada una corona sobre la augusta
    y soberana frente emergida de la negra melena
    con que asientes a todo.

    Y bendices lo frágil y deyecto.

    La vuelta eterna es tu camino cierto.
    Por el sendero que transitas
    todo como la mar y la marean vuelven.

    ¿Como santificaste hoy denudo siempre el alfabeto
    del amante mortal augur ciego y poeta?

    ¿Y al poema perdidoentre el follaje
    de tus labios de almendro?

    ¿Porqué floreces hoy? ¿Por qué acaeces?
    ¿Que medidas de tiempo cuantifican
    tus espacios y tiempos?

    ¿Porque la roza sin porque florece?

    Así floreces Beiron.

    Y en estos tiempos tórridos tú marcas
    la anunciación de un infinito nuevo.

    El silicio que crece será cuna de otra estrella fugas
    que alumbre un poema.

    Pues Beiron Andersson todo lo redime.
    Y esta es la profecía de un vidente.


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  • #43 Beiron o la redención, poema de Oscar Portela

    BEIRON O LA REDENCIÓN
    POEMA DE OSCAR PORTELA

    El corazón infiel tiembla al nombrarte. Tu nombre
    Es viento huracanado y tiesa el alma del mortal
    Sin lengua cantar no puede ni nombrarte
    Beiron frente al templo de Apolo.


    Porque tú eres más. Y ni enigmas ni pitias
    Que descifren misterios -admoniciones ni destinos.
    Pues tú eres mundo.


    Visible eres y no destruye tu belleza
    A quien la mira. Tú lo redimes.
    Tú lo redimes todo.


    Tu intocada hermosura
    De volcán redime al mundo
    De sus propias miserias.


    Yo soy penuria y al mirarte
    Revoco toda culpa y toda miseria.

    De mi camino.

    Imposible que cornucopia alguna
    Se vacíe de la abundancia que
    De tu cuerpo surge. Tu belleza es lo pleno.


    El mundo en su inocencia es el juego y la danza
    De los contrarios que hacen del devenir un ephos.


    Cada músculo tuyo cincelado para envidia de Zeus
    Y el de sus hijos por invisibles manos
    Trazan el mapa de la locura extática.


    No hay simetría que se asemeje tanto
    A la tensión del arco ni hermosura
    Que hiera dulcemente la mano
    Que se atreva a tocarte.


    Pero tú estás ahí. No eres eternidad ni mito.
    Eres verdad y la verdad augusta
    Que engalana este mudo.


    Los músculos que suben o que bajan desde
    Los pies hasta la frente están hechos de polvo
    Y agua más son eterno ya.


    No hay excesos en la armonía con que ciñes
    El cetro que corona tu frente.


    Todo es ritmo que fluye de los arcos con
    Que trazaron tu osatura.


    La perfección de un rostro de
    Donde surgen en profusión los rasgos
    De un Dios terreno.


    Los ojos amielados debajo de los arcos perfectos
    De negras cejas. Y los labios dinteles
    Para entrar a la nave de la boca mistérica
    De donde surgen flores y serpientes.


    Y entrambos la nariz que mide el rostro
    Y lo que distribuye todo.


    Los pómulos que encetán la mirada y bajan hasta
    El mentón corona del maxilar que afirma.

    Aquí estoy yo. Soy Beiron.

    Podéis mirarme si y desearme siempre
    Pues mi nombre es deseo y mi mirada gozo.


    Que los poetas tiemblen al nombrarme.
    Que enmudezcan y callen.


    ¿Quien puede describir mi torso donde
    La geometría sufre el envés del misterio?


    Mis caderas perfectas. Mis muslos y mis piernas talladas
    Para burla del Dios por enigma del sino?


    Sobre mis hombros llevo la palidez del mito.

    Soy Beiron. Soy el Dios de este tiempo

    Sin mirtos ni guirnaldas. Sin poetas ni liras.
    No existe alguno digno de mí.
    De mi belleza Ígnea.

    Soy un volcan en estado de alerta.
    Más toda abundancia surge de mí
    Y es infinita mi belleza aunque efímera
    Transformará en eterna la sustancia del tiempo.


    El color de mi piel es el color del alma
    De quien me ame y me cante en silencio.


    No existen escribas para mí que honren mi belleza
    Y se lauden de mí en medio del desierto.


    Yo convivo si destruir las formas
    Ni las almas terrenas.


    Esta es mi casa pero soy en los tiempos de penuria
    El rubí que en la frente de la ciudad caída
    Enciende el fuego de la heredad perdida.


    Soy Beiron Anderson. Amadme pues.
    Que si me amáis redimo.







    CANTO TERCERO

    Beiron Andersson y el poeta

    Por Oscar Portela

    No se ha borrada nada. De mi alma desesperada
    por la huída del Dios cuyo alimento fue
    el verbo proferido hace momentos.

    Por eso vuelvo. Así fue y así me quiero.

    Retorno a ti mi Dios. Retorno a mi alma.
    Retorno a la perdida Itaca y luz de Egeo
    del cual nació la piel de lino
    donde escribo la gesta desta aurora
    que hoy despierta.

    En ti se funden todos los deseos.
    Naciste del espanto que es belleza.

    La belleza que enciende y enceniza.
    O enceguece al arúspice que ruega.

    ¡Oh tú mi Lucumón donde los pájaros
    trinan sobre el follaje de tu pelo!.

    El canto ya perdido hace segundos volverá
    En pesadillas a los sueños.

    Yo soy augur y auriga a un mismo tiempo.
    Y tú la epifanía del profeta
    Que esperaba hace tiempo este momento.

    ¿Que importan ya las tempestades y demonios?

    Tú eres el Dios y yo la lira
    que gime entre tus dedos.

    La ajorca en tus tobillos.
    La corona de mirto en tu cabeza.

    Los elementos todos. Todas las armonías cósmicas
    que elevas a nuevas sinfonías y latencias
    tienen un nombre Beiron.

    Tú eres el mar y yo solo marea.

    Tu eres la tempestad yo solo un viento o una brisa
    que pasa y se dispersa y este canto inaudible
    de lo orféico como ofrenda.

    La alborada en tus ojos resplandece.

    Es lo abierto donde se encuentran solos
    el poeta y su Dios cuando bendicen
    lo áureo del poniente.

    Baldía fue esta tierra y tú regaste el labradío
    Cuando el poeta sacrificó los verbos, las imágenes.

    Y la lengua truncada de los nombres con que
    intenta alabarte sin hacerlo.

    Si pudiera volber a la memoria que tú llevas.

    Pero la muerte de la grafía teme
    Al Dios que canto y borra ya estas huellas.

    ¡Mas no importa el vacío de la nada del aquel papiro
    Que expiró en un templo porque el templo eres tú
    Que renacido vuelves a toda primavera lo celeste!.

    Ha llegado el momento deseado. Ya no habrá ciegos
    Que no vean ni videntes que no queden ciegos
    Ante la aurea visión de lo terreno.

    Encarnado y sangral como un poema
    te revelas al alma peregrina .

    Y tú le das posada y lo bendices como bendices
    todo lo que tocas con la densa hermosura de tu cuerpo.

    Posado estás ahora como el pájaro que canta
    sobre una rama ardida en el invierno.

    Pues tu todo lo puedes.

    ¡Ahora mísmo puedes un poema!

    Tú lejano y cercano. Tú infinito.


    Y yo mortal que oficia
    los augurios de otras primaveras.

    Ya llevarás orlada una corona sobre la augusta
    y soberana frente emergida de la negra melena
    con que asientes a todo.

    Y bendices lo frágil y deyecto.

    La vuelta eterna es tu camino cierto.
    Por el sendero que transitas
    todo como la mar y la marean vuelven.

    ¿Como santificaste hoy denudo siempre el alfabeto
    del amante mortal augur ciego y poeta?

    ¿Y al poema perdidoentre el follaje
    de tus labios de almendro?

    ¿Porqué floreces hoy? ¿Por qué acaeces?
    ¿Que medidas de tiempo cuantifican
    tus espacios y tiempos?

    ¿Porque la roza sin porque florece?

    Así floreces Beiron.

    Y en estos tiempos tórridos tú marcas
    la anunciación de un infinito nuevo.

    El silicio que crece será cuna de otra estrella fugas
    que alumbre un poema.

    Pues Beiron Andersson todo lo redime.
    Y esta es la profecía de un vidente.




    CANTO TERCERO

    Beiron Andersson y el poeta

    Por Oscar Portela

    No se ha borrada nada. De mi alma desesperada
    por la huída del Dios cuyo alimento fue
    el verbo proferido hace momentos.

    Por eso vuelvo. Así fue y así me quiero.

    Retorno a ti mi Dios. Retorno a mi alma.
    Retorno a la perdida Itaca y luz de Egeo
    del cual nació la piel de lino
    donde escribo la gesta desta aurora
    que hoy despierta.

    En ti se funden todos los deseos.
    Naciste del espanto que es belleza.

    La belleza que enciende y enceniza.
    O enceguece al arúspice que ruega.

    ¡Oh tú mi Lucumón donde los pájaros
    trinan sobre el follaje de tu pelo!.

    El canto ya perdido hace segundos volverá
    En pesadillas a los sueños.

    Yo soy augur y auriga a un mismo tiempo.
    Y tú la epifanía del profeta
    Que esperaba hace tiempo este momento.

    ¿Que importan ya las tempestades y demonios?

    Tú eres el Dios y yo la lira
    que gime entre tus dedos.

    La ajorca en tus tobillos.
    La corona de mirto en tu cabeza.

    Los elementos todos. Todas las armonías cósmicas
    que elevas a nuevas sinfonías y latencias
    tienen un nombre Beiron.

    Tú eres el mar y yo solo marea.

    Tu eres la tempestad yo solo un viento o una brisa
    que pasa y se dispersa y este canto inaudible
    de lo orféico como ofrenda.

    La alborada en tus ojos resplandece.

    Es lo abierto donde se encuentran solos
    el poeta y su Dios cuando bendicen
    lo áureo del poniente.

    Baldía fue esta tierra y tú regaste el labradío
    Cuando el poeta sacrificó los verbos, las imágenes.

    Y la lengua truncada de los nombres con que
    intenta alabarte sin hacerlo.

    Si pudiera volber a la memoria que tú llevas.

    Pero la muerte de la grafía teme
    Al Dios que canto y borra ya estas huellas.

    ¡Mas no importa el vacío de la nada del aquel papiro
    Que expiró en un templo porque el templo eres tú
    Que renacido vuelves a toda primavera lo celeste!.

    Ha llegado el momento deseado. Ya no habrá ciegos
    Que no vean ni videntes que no queden ciegos
    Ante la aurea visión de lo terreno.

    Encarnado y sangral como un poema
    te revelas al alma peregrina .

    Y tú le das posada y lo bendices como bendices
    todo lo que tocas con la densa hermosura de tu cuerpo.

    Posado estás ahora como el pájaro que canta
    sobre una rama ardida en el invierno.

    Pues tu todo lo puedes.

    ¡Ahora mísmo puedes un poema!

    Tú lejano y cercano. Tú infinito.


    Y yo mortal que oficia
    los augurios de otras primaveras.

    Ya llevarás orlada una corona sobre la augusta
    y soberana frente emergida de la negra melena
    con que asientes a todo.

    Y bendices lo frágil y deyecto.

    La vuelta eterna es tu camino cierto.
    Por el sendero que transitas
    todo como la mar y la marean vuelven.

    ¿Como santificaste hoy denudo siempre el alfabeto
    del amante mortal augur ciego y poeta?

    ¿Y al poema perdidoentre el follaje
    de tus labios de almendro?

    ¿Porqué floreces hoy? ¿Por qué acaeces?
    ¿Que medidas de tiempo cuantifican
    tus espacios y tiempos?

    ¿Porque la roza sin porque florece?

    Así floreces Beiron.

    Y en estos tiempos tórridos tú marcas
    la anunciación de un infinito nuevo.

    El silicio que crece será cuna de otra estrella fugas
    que alumbre un poema.

    Pues Beiron Andersson todo lo redime.
    Y esta es la profecía de un vidente.
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  • #44 Beiron o la Redención, poema de Oscar Portela


    BEIRON O LA REDENCIÓN
    POEMA DE OSCAR PORTELA

    El corazón infiel tiembla al nombrarte. Tu nombre
    Es viento huracanado y tiesa el alma del mortal
    Sin lengua cantar no puede ni nombrarte
    Beiron frente al templo de Apolo.


    Porque tú eres más. Y ni enigmas ni pitias
    Que descifren misterios -admoniciones ni destinos.
    Pues tú eres mundo.

    Visible eres y no destruye tu belleza
    A quien la mira. Tú lo redimes.
    Tú lo redimes todo.

    Tu intocada hermosura
    De volcán redime al mundo
    De sus propias miserias.

    Yo soy penuria y al mirarte
    Revoco toda culpa y toda miseria.
    De mi camino.

    Imposible que cornucopia alguna
    Se vacíe de la abundancia que
    De tu cuerpo surge. Tu belleza es lo pleno.

    El mundo en su inocencia es el juego y la danza
    De los contrarios que hacen del devenir un ephos.

    Cada músculo tuyo cincelado para envidia de Zeus
    Y el de sus hijos por invisibles manos
    Trazan el mapa de la locura extática.

    No hay simetría que se asemeje tanto
    A la tensión del arco ni hermosura
    Que hiera dulcemente la mano
    Que se atreva a tocarte.

    Pero tú estás ahí. No eres eternidad ni mito.
    Eres verdad y la verdad augusta
    Que engalana este mudo.

    Los músculos que suben o que bajan desde
    Los pies hasta la frente están hechos de polvo
    Y agua más son eterno ya.

    No hay excesos en la armonía con que ciñes
    El cetro que corona tu frente.

    Todo es ritmo que fluye de los arcos con
    Que trazaron tu osatura.

    La perfección de un rostro de
    Donde surgen en profusión los rasgos
    De un Dios terreno.

    Los ojos amielados debajo de los arcos perfectos
    De negras cejas. Y los labios dinteles
    Para entrar a la nave de la boca mistérica
    De donde surgen flores y serpientes.

    Y entrambos la nariz que mide el rostro
    Y lo que distribuye todo.

    Los pómulos que encetán la mirada y bajan hasta
    El mentón corona del maxilar que afirma.
    Aquí estoy yo. Soy Beiron.

    Podéis mirarme si y desearme siempre
    Pues mi nombre es deseo y mi mirada gozo.

    Que los poetas tiemblen al nombrarme.
    Que enmudezcan y callen.

    ¿Quien puede describir mi torso donde
    La geometría sufre el envés del misterio?

    Mis caderas perfectas. Mis muslos y mis piernas talladas
    Para burla del Dios por enigma del sino?

    Sobre mis hombros llevo la palidez del mito.

    Soy Beiron. Soy el Dios de este tiempo

    Sin mirtos ni guirnaldas. Sin poetas ni liras.
    No existe alguno digno de mí.
    De mi belleza Ígnea.

    Soy un volcan en estado de alerta.
    Más toda abundancia surge de mí
    Y es infinita mi belleza aunque efímera
    Transformará en eterna la sustancia del tiempo.

    El color de mi piel es el color del alma
    De quien me ame y me cante en silencio.

    No existen escribas para mí que honren mi belleza
    Y se lauden de mí en medio del desierto.

    Yo convivo si destruir las formas
    Ni las almas terrenas.

    Esta es mi casa pero soy en los tiempos de penuria
    El rubí que en la frente de la ciudad caída
    Enciende el fuego de la heredad perdida.

    Soy Beiron Anderson. Amadme pues.
    Que si me amáis redimo.
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  • #45 Re: Poemas de Oscar Portela

    MOI

    poema de Oscar Portela

    llevado al francés por
    Patrick Cyntas


    Moi, dont l’amour était le feu et la silice
    pour le corps et l’âme de l’aimé,
    moi, dont la bouche est ouverte comme un fanal
    dans l’éther où les dieux versent
    le nectar
    que les chants déposaient sur mes lèvres,
    moi, qui ai donné l’harmonie aux astres
    et le verbe à tout ce qui vit, comme le pollen
    donne le jour au feu des mots
    sacrés ; moi, qui ai fait de mon audace
    l’escalier qui conduit à l’Empyrée
    et prétendu arbitrer avec l’espoir
    la vie prométhéenne du mortel,
    voyez maintenant ce qu’est devenu le Titan
    détruit par les forces
    et l’exercice du jour,
    moi, qui dois maintenant renoncer,
    qui ai déjà renoncé à la grâce
    de la passion,
    guenille et tromperie des dieux,
    seul et abandonné
    Ulysse, sans retour,
    oublié à Ithaque,
    souffrant encore les vexations du coeur
    qui s’essaie au chant
    et de l’amité qui tente de se réconcilier
    avec le chemin.



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  • #46 Re: Poemas de Oscar Portela


    OSCAR PORTELA PERSONALITIES OF THE UNIVERSAL ART


    PERSONALIDADES DEL ARTE UNIVERSAL

    PERSONALITIES OF THE UNIVERSAL ART



    Viernes 12 de Diciembre de 2008
    Año I Washington DC, Estados Unidos,

    Oscar Portela

    Website:
    www.universoportela.com.ar
    Email: portelao (at) hotmail.com
    Telefono: 0378315516913
    Dirección Postal: Jujuy 1224. Tercer Piso Departamento “B”.
    3400 – Corrientes - República Argentina
    Antecentes: Ver
    www.universoportela.com.ar





    Personalidades del Arte Universal - Oscar Portela
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  • #47 Re: Poemas de Oscar Portela

    EPIFANIA

    de Oscar Portela

    Epifania és: aura medida que o sol
    desenha sobre o poema a salvo
    do imundo: o ouro vivo respira
    por teus poros e a carne que vibra
    berço de um anjo na graciosa cintura
    que baixa até teu ventre aonde moram
    daimons que abrem tuas estreitas nádegas
    arremessadas pelas marés do desejo
    da paixão e treme o músculo
    que se faz rodocrosita entre as pernas
    com que sustentas o templo de teu corpo
    aonde se faz luz o mundo e rí
    a eternidade entre as formas do deus
    que enamorado do mortal concorda
    em estar junto ao frágil sem destruir seu alento

    Assim te fazes meu e eu te pertenço
    no orgasmo com que o amor perece
    e volta a eternidade a gravar o mundo
    do nascimento: epifania és daquilo
    que puxa em mim para retornar ao círculo
    e para dar forma à entrega despojado
    de tudo e consagrado ao elogio
    de teu sexo.



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  • #48 Jakub stefano el salvador poema de oscar portela

    Jakub Stefano el salvador

    por Oscar Portela


    Tú me salvas Jakub, tú me redimes.
    De mi mismo me ocultas. El mundo es solo velo.
    Entre tus piernas ahora duermo
    Un infinito sueño y soy uno contigo
    Oh Divino y perfecto reparador asilo.

    Así tu ingle donde se curva el universo
    Y los ángeles loan mi boca me transporta
    A ser un ave que liba de tus néctares
    Preciosos cuando mi siembra cae
    Sobre sobre tu carne en el sueño febril y
    Ardiente con que tomas mi carne y revelas
    Los misterios del cosmos y del vino.

    Todas las cuerdas de tu cuerpo
    Son vibraciones de la carne, reveladas
    En el fundido de oro de tus músculos
    Donde canta la alondra el infinito asombro
    De la pasión que arde en el profundo
    Océano de la falta de nombres.

    Yo ya no soy en mí: soy lo abierto y el velo
    Que surge de tus miembros que ocultan prestos
    El tesoro que Jasón rabdomante buscara
    Tras los pliegues de las Islas Radiantes.

    Así te ocultas y revelas ocultándome en ti como
    La profecía de un alba revelada en el grito
    Y el pasmo del abrazo en el que mueres
    Y resucitas trayéndome contigo nuevamente
    Hacia el extrañamiento inquieto del amor.

    Oh coloso fundido en bronce y oro.
    Oh Dios e hijo de los Dioses: mis brazos de tímido
    Mortal sobre tus piernas salmodian la osadía
    De subir hacia ti, hacia tus cimas,

    Y siempre oculto en la pasión que mata
    Me llevas hacia el jardín donde las abras
    Me revelan océanos de fuego y se abren
    Como flores carnívoras hacia el juego en que
    Como serpiente me abro hasta ser habitado
    Por el Dios donde comienzan tiempo y mundo
    En el ahogo del socavón primero
    Donde ya no estas más, donde tampoco estoy,
    Porque cenizas somos llevados por el viento
    Hasta el umbral de los renacimientos.

    Tú me salvas ahora, el mundo salvas
    Y la individuación perece en el fundido
    De tu cuerpo en el mío, ya serpientes que fundan
    El cosmos por amor al fuego y la lascivia.

    Oscar Portela






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  • #49 Un adíos de Oscar Portela

    UN ADIÓS DE OSCAR PORTELA

    a Christian Binderfeld

    poema de Oscar Portela



    Perdido el fuego del aliento que los Dioses

    Depositaran en lo profundo de mi boca

    ¿Adonde huir,ah decidme vosotros:

    Hacia que calmos lagos donde duermen

    las algas, oh vasto mundo y

    abandonar mis sueños y deseos

    volados hacia el invierno más letal

    donde sucumbe el alma de las forma?

    Gotas de sangre caen de mis ojos.

    Adiós. ¿Quién habla ahora y en nombre

    de que loa aún a la tierra?

    Vasto mundo, vasto mundo: alguna vez

    amé su cuerpo y mis voces hablaron

    por su ebria alegría y mi años florecieron

    repentinos como el relámpago

    en sus manos transformadas en fuentes:

    Una flor de lapacho perforaba mis ojos.

    Restancias del deseo. Si me llamara Raimundo

    vasto mundo sería apenas una rima

    y no una solución.

    Adiós palomares silvestres.

    Todo lo noble se ha esfumado del mundo

    ahora que los Dioses abandonaron

    al amigo del solar y la endecha.

    ¿Adonde ir decidme ya vosotros

    apresuradamente: no se quien soy

    y la sordera hace presa de mí:

    Adiós memorias. Las nauseas me devoran.

    Cumplidas que fueran las tareas

    encomendadas a mi ambiguo destino

    me despido ahora atentamente

    de vosotros: Oscar Portela




    oscar portela para psicofxp

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  • #50 La sevicia, poema de Oscar Portela

    Un estado-nación desaparece: quedan los pueblos eclipsados en su identidad cultural. Argentina pasa por la crísis más honda y profunda de su historia.
    Oscar Portela




    LA SEVICIA

    poema de Oscar Portela



    Los monederos falsos han triunfado.


    Tasadores y buitres se disputan

    la historia escrita tras agónicos años

    en los cuales reinaran las imperiales sombras

    y las luces de lanzas y de dagas

    hicieran la riqueza deste pueblo:

    su memoria de equívocos y duelos.


    Hoy se repite el estribillo cruento:

    se remata el imperio de los sueños.


    ¿Quien da más? ¿Cuantos denarios

    cuesta la corona que conseguir supieron

    los ilustres en otros tiempos de clavel y olivos?


    Hoy triunfa la canalla luctuosa

    con un veneno que tritura el alma.


    Argentina se vende. Buhoneros, bufones,

    filisteos de rasgos inconclusos

    van a pulir la lapida impoluta

    con estilete vil e impulso ignaro.


    Aquí yacen las sobras espectrales

    de antiguos remos fundadores.


    Argentina se ha muerto. La utopía

    que el poeta de “argentum” puso en marcha

    yace postrado ahora ante tanta estulticia

    y tan oscura cantinela enana:


    ¿Quién da más? ¿Cuántos denarios

    Cuesta aqueste sueño?


    ¡Oh tanta ingrata y cruel sevicia?
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