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Poemas de Oscar Portela

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    oski2 escribió el 14/02/2008 a las 12:44 hs.
     
    #1 Poemas de Oscar Portela
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  • #61 estoy muy viejo poema de oscar portela a oscar del barco

    a del barco




    una imagen
    proyectada por
    oscar del barco

    estoy muy viejo

    por oscar portela

    ...estoy muy viejo para ser feliz.... ser feliz es soplo etereo que pasa a nuestro lado sin que lo notemos y así estuvimos en el mundo, es penetrar un abra y sentir que el silencio de un dios nos dirige el habla y canta por nosotros- y así estuvimos en el mundo.... y cuando el rojo mediodía se hace río en los ojos, no mirar hacia el cielo, sino dejarse ir junto a los cuervos de la sangre y ser trueno tormenta y rayo... y cuando todo pasa saber que todo ello a sucedido al otro que somos o que creémos ser... el sueño de nadie bajo tantos parpados.... los testigos de una puerta que nunca se abre, y que alguien dejó abierta por nosotros, y que todo pudo haber sido, la tarde con las dulces moras, los silbidos del ave apenas escuchados, y el río sospechado y apenas entrevisto en nuestros sueños.....

    todo esto pudo haber sido el don que nos excede y que cuando despertamos en la muerte a la vida, no está más sino como el aleteo de palomas junto al mar, como el susurro de madre en una noche de verano con el insomnio latiendo a nuestro lado.

    oscar portela 16 de mayo del 2009. corrientes argentina.

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  • #62 Oscar Portela: una poesía que debe mirarse no leerse por Issa M. Martínez

    Oscar Portela: una poesía que debe mirarse no leerse por Issa Martínez LLongueras

    He aquí una muestra apenas de su decir poético, de su lirismo exquisito, contemporáneo y fuerte, que se derrama en la piel del lector. No, no es fácil converger en sus propuestas, para los conservadores o clásicos quizá sean atípicos sus poemas, para los que preferimos la profundidad, las imágenes, el verso libre sin corsé, encontraremos en las propuestas de Óscar Portela esa parte que nos completa en nuestra esencia humana y hasta en nuestros propios caminos poéticos.

    Hay una filosofía simple en sus poemas, un simple discurrir de los tiempos y momentos, de los espacios, una franqueza arrolladora que no alcanzan a esconderse por debajo del dominio del lenguaje que caracteriza a su poesía.

    Su poesía no tiene tanto que ver con la belleza (como tal), sin embargo, su poesía se hace bella por esa sencillez con la que mira el mundo, con esa resignación, con esa aceptación de sí mismo que no le exime del dolor. Su lenguaje, definitivamente, es un lenguaje de imágenes, por eso, el tipo de poesía que maneja Óscar Portela debe mirarse, no leerse, quien lo lee se queda fuera, quien mira y lleva las imágenes de su lenguaje a su mente, se estremece.

    */ La autora dirige entre otros medios la revista “Palabras Diversas”y de la Red Mundial de Escritores en Español (Remes)





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  • #63 Re: Oscar Portela: una poesía que debe mirarse no leerse por Issa M. Martínez

    De que las almas seráficas existen, existen: yo no soy tan buen poeta, como afirman algunos. Empero desde los 27 años, primero en mi país y luego en el extranjero, dijeron que soy uno de los mejores: muchos me detestan lo que no me quita el sueño, y no soy vanidoso pero si extremadamente orgulloso, y creo que ya de sangre- Oscar Portela en su casa de psicofxp en el odiado més en que nació. Mayo 22 del nefando 2009.
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  • #64 Re: Oscar Portela: una poesía que debe mirarse no leerse por Issa M. Martínez

    Una breve visita al mundo del gran creador argentino realizado por la ensayista, poeta y directora de revistas literarias digitales Issa Martínez Llongueras.



    Canto de Orfeo

    poema de Oscar Portela

    Y el canto, el canto, oh Dioses, que religaba

    al hombre con la tierra: la dulce y beatífica

    que penetrará en tus huesos y abrirá tu esqueleto

    a la luz de los cielos, al viento de las sierras,

    al mar, al mar, sus infinitas olas y todas las estrellas

    que marca el destino de dioses y mortales,

    el canto humano y celestial, demoníaco o santo,

    El que ha huido del mundo

    dejando tras de sí el desierto que crece,

    la gran voz de los muertos,

    las cenizas de la memoria que nada nombra

    sino el precipicio que se adelanta de la nada:

    Pronto Caronte, pon a tus remos alas

    y que mi sombra y yo fulminados

    seamos por el rayo que animó el canto

    y es hoy sólo negra mortaja,

    sólo hiedra ya seca sobre el muro que cierra

    el desierto que crece, aquí en mi corazón

    y en la voz de las zarzas hablaron a Moisés.


    Como Constantino

    poema de Oscar Portela

    Cuando los Dioses nos retiran el habla,

    soplo por el cual el alma canta y da

    calor y neuma —todo soplo de vida—,

    el ánima, empalidece y calla.

    ¿Cómo podría ser en su mudez

    la roca, y preparar encuentros

    con la luz de nuevos Dioses? ¿O

    la luz tocar a diana, para " repatriándonos",

    entrambos, despejar horizontes

    y abrirnos al pétalo cerrado

    que florece, como afirmaba Ekardth,

    sin por qué?... La misma habla,

    su naturaleza muta y la cizaña

    sembrada en nuestros huertos,

    pone cerrojos a la espera.

    Empero, como Constantino

    frente a la adversidad, debo mirar

    caer los muros sin desertar las armas.

    (los poemas pertenecen al libro Claroscuro)

    Editado por oski2 - 22.05.2009 08:04 hs. | Motivo: error sintactico
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  • #65 Oscar Portela una poesía que debe mirarse no leerse por Issa Martínez Llongueras

    Oscar Portela: una poesía que debe mirarse no leerse
    por Issa Martínez LLongueras

    He aquí una muestra apenas de su decir poético, de su lirismo exquisito, contemporáneo y fuerte, que se derrama en la piel del lector. No, no es fácil converger en sus propuestas, para los conservadores o clásicos quizá sean atípicos sus poemas, para los que preferimos la profundidad, las imágenes, el verso libre sin corsé, encontraremos en las propuestas de Óscar Portela esa parte que nos completa en nuestra esencia humana y hasta en nuestros propios caminos poéticos.

    Hay una filosofía simple en sus poemas, un simple discurrir de los tiempos y momentos, de los espacios, una franqueza arrolladora que no alcanzan a esconderse por debajo del dominio del lenguaje que caracteriza a su poesía.

    Su poesía no tiene tanto que ver con la belleza (como tal), sin embargo, su poesía se hace bella por esa sencillez con la que mira el mundo, con esa resignación, con esa aceptación de sí mismo que no le exime del dolor. Su lenguaje, definitivamente, es un lenguaje de imágenes, por eso, el tipo de poesía que maneja Óscar Portela debe mirarse, no leerse, quien lo lee se queda fuera, quien mira y lleva las imágenes de su lenguaje a su mente, se estremece.

    La autora dirige entre otros medios la revista “Palabras Diversas”y de la Red Mundial de Escritores en Español (Remes)


    Una breve visita al mundo del gran creador argentino realizado por la ensayista, poeta y directora de revistas literarias digitales Issa Martínez Llongueras.


    Canto de Orfeo

    poema de Oscar Portela



    Y el canto, el canto, oh Dioses, que religaba

    al hombre con la tierra: la dulce y beatífica

    que penetrará en tus huesos y abrirá tu esqueleto

    a la luz de los cielos, al viento de las sierras,

    al mar, al mar, sus infinitas olas y todas las estrellas

    que marcan el destino de dioses y mortales,

    el canto humano y celestial, demoníaco o santo,

    El que ha huido del mundo

    dejando tras de sí el desierto que crece,

    la gran voz de los muertos,

    las cenizas de la memoria que nada nombra

    sino el precipicio que se adelanta de la nada:

    Pronto Caronte, pon a tus remos alas

    y que mi sombra y yo fulminados

    seamos por el rayo que animó el canto

    y es hoy sólo negra mortaja,

    sólo hiedra ya seca sobre el muro que cierra

    el desierto que crece, aquí en mi corazón

    y en la voz de las zarzas hablaron a Moisés.



    Como Constantino

    poema de Oscar Portela


    Cuando los Dioses nos retiran el habla,

    soplo por el cual el alma canta y da

    calor y neuma —todo soplo de vida—,

    el ánima, empalidece y calla.

    ¿Cómo podría ser en su mudez

    la roca, y preparar encuentros

    con la luz de nuevos Dioses? ¿O

    la luz tocar a diana, para " repatriándonos",

    entrambos, despejar horizontes

    y abrirnos al pétalo cerrado

    que florece, como afirmaba Eckardth,

    sin por qué?... La misma habla,

    su naturaleza muta y la cizaña

    sembrada en nuestros huertos,

    pone cerrojos a la espera.

    Empero, como Constantino

    frente a la adversidad, debo mirar

    caer los muros sin desertar las armas.


    (los poemas pertenecen al libro Claroscuro)




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  • #66 estoy muy viejo poema de oscar portela a michael churcill

    estoy muy viejo- a michael churcill dios y amado
    por oscar portela


    estoy muy viejo para ser feliz: ser feliz es soplo etéreo que pasa a nuestro lado sin que lo notemos y así estuvimos en el mundo, es penetrar un abra y sentir que el silencio de un dios nos dirige el habla y canta por nosotros- y así estuvimos en el mundo - y cuando el rojo mediodía se hace río en los ojos, no mirar hacia el cielo, sino dejarse ir junto a los cuervos de la sangre y ser trueno tormenta y rayo - y cuando todo pasa saber que todo ello a sucedido al otro que somos o que creemos ser dueños del sueño de nadie bajo tantos parpados o los testigos de una puerta que nunca se abre, y que alguien dejó abierta por nosotros, y que todo pudo haber sido, la tarde con las dulces moras, los silbidos del ave apenas escuchados, y el río sospechado y apenas entrevisto en nuestros sueños y él desnudo cubriéndonos bajo su cuerpo, como la bóveda del astro que amamos y redime

    todo esto pudo haber sido el don que nos excede y que cuando despertamos en la muerte a la vida, no está más sino como el aleteo de palomas junto al mar, como el susurro de madre en una noche de verano con el insomnio latiendo a nuestro lado en la ausencia de aquello imaginado.

    ¿y ahora quien vendría? ¿quien acudiría al llamado de amor que se hace cobre en mis venas? ¿que joven cuerpo de palpitante sangre recorrería ya mi cuerpo con sus labios y que desnudos brazos me alzarían al cielo del gozo, la desmesura de muerte brotada en flor de loto, y el éxtasis que paraliza y mata? Solo en penumbras sueño y hasta mi baja el angel desnudo de la aurora – para abrirme las puertas de la pasión, que vive mi y morirá conmigo. ah michael churchill, oh dios y amado!

    oscar portela 16 de mayo del 2009. corrientes argentina

    ALGO MÁS QUE UN EJEMPLAR MÁSCULINO MICHAEL ES UN DIOS MÁSCULINO: OSCAR PORTELA











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  • #67 Re: Poemas de Oscar Portela

    me gustaría editar un libro digital con ustedes con una selección de poemas editados en el sitio ¿ cuanto costaría? Oscar Portela
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  • #68 Memorias de Oscar Portela

    Memorias de Oscar Portela 05/Junio/2009 - 02:54
    “Abandóname infancia, Oh descíframe tus enigmas!”, grito del desesperado que no tiene respuesta, alarido sin eco golpeando contra la nada de la desmemoria y dispersión de los limites, que se hacen sombra,junto al viandante de la poesía".Oscar Portela
    Memorias

    de Oscar Portela
    a Mariela Mioni

    “Abandóname infancia, Oh descíframe tus enigmas!”, grito del desesperado que no tiene respuesta, alarido sin eco golpeando contra la nada de la desmemoria y dispersión de los limites, que se hacen sombra,junto al viandante de la poesía.

    No me abandones infancia que no tendría techo ni resguardo, aunque de tus oscuras fauces, broten ángeles y demonios. Cuando el insomnio hiere los párpados y la amannesis de la escritura -¡borrar las huellas, borrar las huellas, no ser sino el Otro de uno Mismo! y pasar ligeramente sin moradas por la gran Estancia del Mundo - antes de que caiga la noche- yerra la cuestión del doble olvido y este vuelve una y otra vez en forma de madre, padre, hermanos, tíos que son padres, las imágenes siguen cavando huellas en los ojos ya casi secos de tanta lágrima derramada en el camino.

    Sobre esto y no otra cosa he escrito durante décadas; la imposibilidad del duelo, de cerrar las heridas y de los radiosos daimones de la suerte que vuelven a sus guaridas: de esto y sólo esto y no otra cosa.

    Y luego el desamparo convertido en fiesta del asfalto, la dorada adolescencia, el mito de esa aurora primordial que me alejaba sin saberlo de las grandes y dulces aguas de las inmensas lagunas de mi pueblo, Loreto -más olvidado de si mismo que esta sombra que aquí firma- de las fosforescentes márgenes de los esteros bárbaros, de los corredores de la casa que Don Ignacio Portela y Delgado construyó allí nomás (como en la novela “Los Tumultos” de Maria Granata) junto a los viejos ranchones de mis bisabuelos o chosnos y de mi madre Marina -que aun cuida y cuidará de mi- o de mi silencioso y casi ausente padre Modesto Ignacio ( “Roquiño”) Portela Molina, (”Roquiño”, porque para sus tías galegas se parecía a un San Roque pequeño), pero años que traían consigo temblores y desconocidas cadencias, nuevas imágenes en esta ciudad que ahora, en esta ominoso 2009 silenciosamente contínua derrumbandosé como se derrumbaron hace siglos milenarios imperios.

    Principado sí, coronas -o coronas de espinas que no se sienten-porque el corazón estaba preocupado por laudar el rosa del lapacho –¡tonteras!- y predicar en el desierto su bitácora de agonías y danzas en torno de la muerte y el amor.

    Y Eros, hermano de la muerte o la muerte, sosteniendo a Thanathos, sobre su regazo, así lo veo ahora, ya ansioso por “lo vivido y encontrado”.

    Y luego aquellos padres míos en Buenos Aires, insustituibles, tan padres como mis padres que todo me brindaron, Amalia Lucas y Sigfrido Radaelli, Ricardo Mosquera Eastman (El Don Gualterio y Mendiburu y de las Casas de “A la sombra del buho”, de esa otra inmensa sombra iconográfica que me cubre desde hace muchas décadas, de ser todo misterio, todo musa, ángel, duende, llamada Luisa Mercedes Levinson.

    Y desde luego mi Ana Emilia personal y mi Graciela Maturo, maestra de ceremonias de ingreso a la gran literatura, y la casta de filósofos amigos con Mario Casalla a la cabeza –aunque esto viniese después:

    y siempre el mundo de la traidora política –siempre hay un demos sin cracia- y sus constantes asechanzas, y las amistades particulares que se esombrecen durante el duro viaje de un alma que no encuentra posada ni cuerpo en esta tierra baldía (ah Trackl, Artaud, Eliot) y mis iconos del cancionero popular –nunca olvidarlos y la “Patética” de Beetovhen y sus sonatas, e Ingmar, Visconti, Dreyer, Wyler, Tarkovski, Wajda, Kawalerowicz, que siempre estarán en los tres éxtasis del tiempo, en el pasado, hoy y mañana, en clinica desierta de la memoria.

    Tantos, tantos amigos perdidos a lo largo de los años y no dar vuelta la mirada hacia atrás, pues el hada blanca de la poesía, me dice, ahora, en que yo, Oscar Ignacio Portela Bofill, soy tío abuelo y padrino de Julieta e Inéz Portela Jantus y de mis otras sobrinas nietas, Abril y Delfina, y hermano de mis hermanos, Raul Antonio y Humberto Guillermo con sus tres hijos en volandas (pues el pájaro amarillo es mío) –nadie lo olvide-estoy aún aquí, entre ustedes, no sé por qué ni para qué, pues mañana deberé escribir otro e-mail a mi hermano virtual José Dasilva Navia y nadie debe esperar en este mundo, menos la muerte, que como el nihilismo proyectado sobre nosotros, confunda sombra y cuerpo a escuadra en mediodía para volvernos humo que se disipa en el crepúsculo.

    OSCAR PORTELA Y SUS ANCESTROS PATERNOS

    En 1911, procedente de Entre Rios (Ourense), llegan a las zonas desde la lejana Galicia, Ricardo Portela, Germán Portela, Ignacio Portela y Secundino Portela, acompañados por tres hermanas, que casaron en diversos lugares.

    Según testimonio personal del catedrático en Historia Don Federico Palma, -Miembro de la Academia Argentina de Historia-, en textuales palabras afirma: en esa época los que viajábamos más allá de Saladas dormíamos bajo “las carreteras de Don Germán Portela”.

    La familia da un poderoso empuje a la economía y a la vida social de éstas comunidades.

    Desde Loreto, Don Ignacio Portela construye artesanalmente una ruta sobre el estero que se llamará durante años el “Ï Pucú”: “agua larga” y lleva los primeros motores y coches a Loreto e incita a contruir una desmotadora de algodón que dá trabajo a cientos de pobladores de la villa.

    En Ituzaingó, hoy moderna y progresista localidad, Don Ricardo Portela extiende su predominio económico hacia Misiones dentro del panorama de un país que evolucionaba rapidamente .

    ALGO MAS SOBRE OSCAR PORTELA: De éste poeta que se formó en un pequeño pueblo de Corrientes Argentina ( Loreto) - no más de 2000 habitantes- afectado por una labil saludad a dicho la gran novelista Luisa Mercedes Levinson: : “ Oscar Portela ha estado en toda la oscuridad y en parte de la luz. A estado o tal vez yo me equivoco. Este poéta a sido todo ésto”.

    Aunque su genealogía se remite totalmente a la sangre hispana, (su familia pertenece en parte a la más antigua tradición correntina, los Arriola, los Molina, los Gomez de Barreda, los Ubeda entre otros) a la tradición màs antigua de la provincia de Corrientes, la impronta de su caracter le llega desde la lejana Ourense. Su niñez tuvo un doble carácter, la formación que le dieron los clàsicos a temprana edad, y su sentido pànico de la naturaleza.

    Sus padres Modesto Ignacio Portela y su madre Marina Concepción Bofill, le dieron otros dos hermanos, el mayor Raùl Antonio, y el menor Humberto Guillermo. De carácter independiente desde niño, Oscar Portela trazò sin maestros su camino dentro de los limites de la creación artistica, y de las actividades polìticas o periodisticas, lo que transformó su estilo en el de un independiente total, en lo que respecta a tendencias estéticas o filosóficas.

    Durante el año que se inicia publicara su libro de poemas “En Carne viva”mientras continúa trabajando arduamente en su autobiografía poética “Descarnado” al mismo tiempo que, en una serie de ensayos titulados “Nihilismo y polìtica”.

    Continúa viviendo en Corrientes Capital , desde donde colabora con los medios masivos de comunicación y continúa en algunos casos,con la tarea pedagógica de la enseñanza.
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  • #69 La Ermita, poema de Oscar Portela

    LA ERMITA

    a Cristina Vicentín


    poema de Oscar Portela

    En mitad del desierto está
    La ermita. Ni ascensores al cielo
    La acompañan, ni malévolos “diabolos”,
    Perturban su soledad a prueba
    De sensores que detecten la proyección
    De espectros, ni sepulcros
    Hundidos en los espejos ilusorios.

    Aquí la abyección del Santo
    Halla la calma que le negara el mundo.

    Aquí solo imágenes vivas se proyectan
    Sobre la lente de un alma viva
    Que procrea – estéril - hijos para la eternidad
    De aquesta nada que muerde las orillas
    De las huellas efímeras del día.

    Aquí el infierno se fue al infierno
    Que alberga el duelo de ser yectos- desnudos
    Y libertos - dueños de nuestras osadías,
    Y verdugos de nuestra sombra
    Y de los Otros.

    La ermita siente todo aquello que proviene
    De afuera y lo repele:tres pisos y un III B
    En mitad del desierto de lo humano.

    Que es lo humano el desierto y no el silicio.
    Y a ella no llegan los mendicantes del espíritu
    Ni los volantineros de la Nada,
    Ni los hackers que borran los deseos,
    Ni las hechicerías de los magos,
    Ni los castos doctores del saber.

    Aquí la soledad,su melodía y el piano de la luna
    De otoño mas los vastos recuerdos de otros días
    Con los que riega el poeta sus helechos
    Que son los ángeles que pueblan
    La Eternidad Efímera del día.


    Vista de Graciela Vizcarra realizado para Oscar Portela
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  • #70 La Ermita, poema de Oscar Portela

    LA ERMITA

    a Cristina Vicentín

    poema de Oscar Portela


    En mitad del desierto está
    La ermita. Ni ascensores al cielo
    La acompañan, ni malévolos “diabolos”,
    Perturban su soledad a prueba
    De sensores que detecten la proyección
    De espectros, ni sepulcros
    Hundidos en los espejos ilusorios.

    Aquí la abyección del Santo
    Halla la calma que le negara el mundo.

    Aquí solo imágenes vivas se proyectan
    Sobre la lente de un alma viva
    Que procrea – estéril - hijos para la eternidad
    De aquesta nada que muerde las orillas
    De las huellas efímeras del día.

    Aquí el infierno se fue al infierno
    Que alberga el duelo de ser yectos- desnudos
    Y libertos - dueños de nuestras osadías,
    Y verdugos de nuestra sombra
    Y de los Otros.

    La ermita siente todo aquello que proviene
    De afuera y lo repele:tres pisos y un III B
    En mitad del desierto de lo humano.

    Que es lo humano el desierto y no el silicio.
    Y a ella no llegan los mendicantes del espíritu
    Ni los volantineros de la Nada,
    Ni los hackers que borran los deseos,
    Ni las hechicerías de los magos,
    Ni los castos doctores del saber.

    Aquí la soledad,su melodía y el piano de la luna
    De otoño mas los vastos recuerdos de otros días
    Con los que riega el poeta sus helechos
    Que son los ángeles que pueblan
    La Eternidad Efímera del día.


    Vista de Graciela Vizcarra realizado para Oscar Portela
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