#1 El camino al sur (Cuento Corto)
Hola gente linda.
Les dejo es cuantito, que lamentablemente no cuenta con el 100% de las características de un cuerto corto (porque se me paso un poco la mano), pero no lo pude hacer mas chico.
Otra cosa es que no se si van a entender bien la idea del cuento pero propongo que lo lean (los que quieran ) y lo interpreten a ver que sale..
muchas gracias!
El Camino al Sur
Eran las 3:00 de las mañana y Marcos ya estaba bastante cansado. Luego de manejar un rato pudo divisar en el horizonte una pequeña estación de servicios. Finalmente llegó y estacionó al lado del surtidor. Tocó la bocina 3 veces. Inmediatamente salió un joven de apariencia bastante campesina y humilde.
-¿Que desea compadre? – le preguntó el encargado.
-Lléneme el tanque. – le contestó, con aire de superioridad.
-Lo que usted diga patrón. ¿Dígame, de donde viene usted? – volvió a preguntar el encargado, como queriendo empezar una conversación. Pero Marcos no contestó.
-Dígame, ¿sabe si existe algún atajo para ir al sur, que estoy bastante apurado?- preguntó Marcos.
-Si Don.. esta el Camino al Sur, pero yo no se lo recomendaría.- le respondió el muchacho con tono misterioso.- Las comadres del pueblo dicen que allí esta la luz mala.- le comentó mientras se persignaba.
-¡No me diga que acá todavía creen en esas tonterías sobre los espíritus!- Dijo Marcos burlonamente. – Solo dígame donde tengo que doblar, ¿si?-
-Bueno Don, no se ponga así, solo tiene que doblar a la derecha sobre el primer camino que vea.-
Dicho esto, Marcos prendió el motor y con disgusto le pagó el muchacho sin decir nada para internarse nuevamente sobre el camino, al mismo tiempo que le hacia un gesto grosero con la mano. Al cabo de unos minutos divisó el desvío y dobló para tomarlo.
Luego de manejar un rato pudo divisar en el horizonte una pequeña estación de servicio. Finalmente llegó y estacionó al lado del surtidor. Tocó la bocina 2 veces. Inmediatamente salió un joven de apariencia bastante campesina y humilde.
-¿Que desea compadre? – le preguntó el encargado.
-Lléneme el tanque, por favor. – le contestó.
-Lo que usted diga patrón. ¿Dígame de donde viene usted? – volvió a preguntar el encargado, como queriendo empezar una conversación.
-De la ciudad... de la gran ciudad.- contestó Marcos, entre dientes.- El muchacho haciendo caso omiso, siguió con sus tareas.
-Dígame, ¿sabe si existe algún atajo para ir al sur?- preguntó Marcos.
-Si Don.. esta el Camino al Sur, pero yo no se lo recomendaría. Dicen que hay gente mala que le roba a los turistas.- le comentó el muchacho con tono de advertencia.
-Yo no les tengo miedo, ¡Ningún campesino me va a robar nada!- Dijo Marcos con tono se superioridad. - Solo dígame donde tengo que doblar. ¿si?.-
-Bueno solo tiene que doblar a la derecha sobre el primer camino que vea.-
Dicho esto, Marcos prendió el motor y le pagó el muchacho sin decir nada, para internarse nuevamente sobre el camino. Al cabo de unos minutos divisó el desvío y dobló para tomarlo.
Luego de manejar un rato pudo divisar en el horizonte una pequeña estación de servicio. Finalmente llegó y estacionó al lado del surtidor. Tocó la bocina. Inmediatamente salió un joven de apariencia bastante campesina y humilde.
-¿Que desea compadre? – le preguntó el encargado.
-Lléneme el tanque, por favor. – le contestó Marcos medio molesto.
-Lo que usted diga patrón. ¿Dígame de donde viene usted? – volvió a preguntar el encargado, como queriendo empezar una conversación.
-Vengo de Buenos Aires.- volvió a contestar molesto. – Dígame, ¿sabe si existe algún atajo para ir al sur? – preguntó.
-Si Don.. esta el Camino al Sur, pero yo no se lo recomendaría. Es un camino muy viejo, esta lleno de posos. Podría pinchar una goma o atropellar algún animal.- le comentó el muchacho mientras le limpiaba el parabrisas.
-¡Ja, Ja, Ja! Nosotros los de Buenos Aires sabemos manejar, no como ustedes que ni siquiera saben leer ni escribir. Solo dígame donde tengo que doblar.- contestó Marcos con tono burlón.
-Doble a la derecha sobre el primer camino de tierra que vea.-
Dicho esto, Marcos prendió el motor y le pagó al muchacho para internarse nuevamente sobre el camino. Al cabo de unos minutos divisó el desvío y dobló para tomarlo.
Luego de manejar un rato pudo divisar en el horizonte una pequeña estación de servicio. Finalmente llegó y estacionó al lado del surtidor. Esperó para ser atendido y apago el motor. Inmediatamente salió un joven de apariencia bastante campesina y humilde.
-¿Que desea compadre? – le preguntó el encargado.
-Lléneme el tanque, por favor. – le contestó amablemente - Dígame buen hombre, ¿me puede indicar si existe algún atajo para ir al sur?- le preguntó al encargado con mucha amabilidad.
-Lo siento patroncito, no hay atajos para ir al sur. Usted simplemente siga derecho y no se desvíe.- le respondió el muchacho.
-Bueno, gracias igual por su ayuda.- le respondió Marcos.
-De nada patroncito y que tenga buen viaje.-
Dicho esto, Marcos prendió el motor, hizo una maniobra, sacó su brazo por la ventanilla y con un gesto saludó al encargado.
Les dejo es cuantito, que lamentablemente no cuenta con el 100% de las características de un cuerto corto (porque se me paso un poco la mano), pero no lo pude hacer mas chico.
Otra cosa es que no se si van a entender bien la idea del cuento pero propongo que lo lean (los que quieran ) y lo interpreten a ver que sale..
muchas gracias!
El Camino al Sur
Eran las 3:00 de las mañana y Marcos ya estaba bastante cansado. Luego de manejar un rato pudo divisar en el horizonte una pequeña estación de servicios. Finalmente llegó y estacionó al lado del surtidor. Tocó la bocina 3 veces. Inmediatamente salió un joven de apariencia bastante campesina y humilde.
-¿Que desea compadre? – le preguntó el encargado.
-Lléneme el tanque. – le contestó, con aire de superioridad.
-Lo que usted diga patrón. ¿Dígame, de donde viene usted? – volvió a preguntar el encargado, como queriendo empezar una conversación. Pero Marcos no contestó.
-Dígame, ¿sabe si existe algún atajo para ir al sur, que estoy bastante apurado?- preguntó Marcos.
-Si Don.. esta el Camino al Sur, pero yo no se lo recomendaría.- le respondió el muchacho con tono misterioso.- Las comadres del pueblo dicen que allí esta la luz mala.- le comentó mientras se persignaba.
-¡No me diga que acá todavía creen en esas tonterías sobre los espíritus!- Dijo Marcos burlonamente. – Solo dígame donde tengo que doblar, ¿si?-
-Bueno Don, no se ponga así, solo tiene que doblar a la derecha sobre el primer camino que vea.-
Dicho esto, Marcos prendió el motor y con disgusto le pagó el muchacho sin decir nada para internarse nuevamente sobre el camino, al mismo tiempo que le hacia un gesto grosero con la mano. Al cabo de unos minutos divisó el desvío y dobló para tomarlo.
Luego de manejar un rato pudo divisar en el horizonte una pequeña estación de servicio. Finalmente llegó y estacionó al lado del surtidor. Tocó la bocina 2 veces. Inmediatamente salió un joven de apariencia bastante campesina y humilde.
-¿Que desea compadre? – le preguntó el encargado.
-Lléneme el tanque, por favor. – le contestó.
-Lo que usted diga patrón. ¿Dígame de donde viene usted? – volvió a preguntar el encargado, como queriendo empezar una conversación.
-De la ciudad... de la gran ciudad.- contestó Marcos, entre dientes.- El muchacho haciendo caso omiso, siguió con sus tareas.
-Dígame, ¿sabe si existe algún atajo para ir al sur?- preguntó Marcos.
-Si Don.. esta el Camino al Sur, pero yo no se lo recomendaría. Dicen que hay gente mala que le roba a los turistas.- le comentó el muchacho con tono de advertencia.
-Yo no les tengo miedo, ¡Ningún campesino me va a robar nada!- Dijo Marcos con tono se superioridad. - Solo dígame donde tengo que doblar. ¿si?.-
-Bueno solo tiene que doblar a la derecha sobre el primer camino que vea.-
Dicho esto, Marcos prendió el motor y le pagó el muchacho sin decir nada, para internarse nuevamente sobre el camino. Al cabo de unos minutos divisó el desvío y dobló para tomarlo.
Luego de manejar un rato pudo divisar en el horizonte una pequeña estación de servicio. Finalmente llegó y estacionó al lado del surtidor. Tocó la bocina. Inmediatamente salió un joven de apariencia bastante campesina y humilde.
-¿Que desea compadre? – le preguntó el encargado.
-Lléneme el tanque, por favor. – le contestó Marcos medio molesto.
-Lo que usted diga patrón. ¿Dígame de donde viene usted? – volvió a preguntar el encargado, como queriendo empezar una conversación.
-Vengo de Buenos Aires.- volvió a contestar molesto. – Dígame, ¿sabe si existe algún atajo para ir al sur? – preguntó.
-Si Don.. esta el Camino al Sur, pero yo no se lo recomendaría. Es un camino muy viejo, esta lleno de posos. Podría pinchar una goma o atropellar algún animal.- le comentó el muchacho mientras le limpiaba el parabrisas.
-¡Ja, Ja, Ja! Nosotros los de Buenos Aires sabemos manejar, no como ustedes que ni siquiera saben leer ni escribir. Solo dígame donde tengo que doblar.- contestó Marcos con tono burlón.
-Doble a la derecha sobre el primer camino de tierra que vea.-
Dicho esto, Marcos prendió el motor y le pagó al muchacho para internarse nuevamente sobre el camino. Al cabo de unos minutos divisó el desvío y dobló para tomarlo.
Luego de manejar un rato pudo divisar en el horizonte una pequeña estación de servicio. Finalmente llegó y estacionó al lado del surtidor. Esperó para ser atendido y apago el motor. Inmediatamente salió un joven de apariencia bastante campesina y humilde.
-¿Que desea compadre? – le preguntó el encargado.
-Lléneme el tanque, por favor. – le contestó amablemente - Dígame buen hombre, ¿me puede indicar si existe algún atajo para ir al sur?- le preguntó al encargado con mucha amabilidad.
-Lo siento patroncito, no hay atajos para ir al sur. Usted simplemente siga derecho y no se desvíe.- le respondió el muchacho.
-Bueno, gracias igual por su ayuda.- le respondió Marcos.
-De nada patroncito y que tenga buen viaje.-
Dicho esto, Marcos prendió el motor, hizo una maniobra, sacó su brazo por la ventanilla y con un gesto saludó al encargado.
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