#1 Mitología Argentina
Mitología Argentina
La mitología es el estudio e interpretación del mito y cuerpo de mitos de una cultura particular. El mito es un fenómeno cultural complejo que puede ser encarado desde varios puntos de vista. En general, es una narración que describe y retrata en lenguaje simbólico el origen de los elementos y supuestos básicos de una cultura. Todas las culturas tienen o tuvieron alguna vez mitos y vivieron en relación con ellos. Por eso, mi deseo es que encuentren y desarrollen la mayor cantidad de mitos argentinos que puedan, pero todo con forma de cuento. Mi propuesta no es que imaginen seres ni nada por el estilo, sino que escriban sobre lo que sepan sin agregar nada más. Pero si no encuentran o recuerdan nada, les doy una lista de mitos y las características de cada uno (que en algunos casos, disculpen pero es escasa).
Los personajes de los mitos son de distintos tipos. Algunos son creadores del mundo, de los hombres y de sus costumbres. Son los dioses y sus ayudantes, los héroes civilizadores.
Los seres míticos defienden a los animales contra quienes no se conforman cazando lo justo para sobrevivir. Entre los indígenas del Chaco, cada animal tiene su dueño, un espíritu que castiga a los abusones (algo parecido ocurre con un personajillo del Noroeste argentino). El miedo a esos dueños hace que los indígenas sean cazadores sin exterminar a los animales silvestres. Entre indígenas y otra gente de campo también se cree en espíritus que cuidan lagunas, cerros o manantiales.
Dentro de estas características, se encuentra Ajuntsaj, el Carancho, quien es considerado un héroe de los mitos wichí (matacos) de la región chaqueña; la historia cuenta que con su garrote venció a varios monstruos (lo que no quiere decir que su apariencia no fuera similar a la de estos) que aterrorizaban a la gente. Su aspecto físico es muy parecido al de los dioses egipcios (cabeza de animal), su tronco es idéntico al tórax humano pero con unas pocas plumas y las extremidades son prácticamente humanas (salvo por las garras). Una característica extraña es que no tiene alas, sino una cola de carancho.
El personajillo del que hablaba es Llastay, un duende petiso que protege a los animales del campo y castiga con dureza a quien los maltrate. Este duende tiene un colega en la Puna llamado Coquena, que es muy bajito y va con su sombrero aludo protegiendo a guanacos y vicuñas de los cazadores. Ambos seres pueden ser muy peligrosos, pero sólo con quien dañe a los animales; pero si les caes bien, te conceden regalos, así que dejá de patear gatos que no te conviene.
Y siguiendo con los enanos, en Catamarca existe el "enano fantasmagórico" o más conocido como "el pitufo Enrique". Este es un mito dentro de todo bastante nuevo ya que ocurrió a comienzos de julio de 2000, en la subcomisaría de Banda de Varela, cuando el cabo Miguel Agüero vio (y se desmayó) a un enano verde de ojos rojos que le dijo:"Te vengo a buscar de parte de Satanás". Poco después, el mismo enano atacó a dos remiseros y se convirtió en uno de los mitos más mediatizados de la TV catamarqueña, e incluso llegó a los medios nacionales. A partir de allí, el pitufo Enrique multiplicó sus apariciones y muchos lugareños lo apodaron también "El miquilo" que es un argentinismo de "nutria". Otro de los enanos malditos vive en la Patagonia y lo llaman Epunamúm; una característica extraña es que tiene pies dobles (?), aparte de considerarlo muy peligroso.
El más conocidos de los enanos vive también en la región cordillerana; su nombre es Ivunche y es la pesadilla de la región. Se lo describe como un bajito que tiene la cabeza vuelta hacia atrás y anda sobre una sola pierna (la otra le nace en la nuca y cuelga, inútil y espantosa sobre el pecho). A simple vista, causa repugnancia, y a complicada vista, no se supo jamás. Se dice que es un bebé varón que fue robado por un brujo entre los seis meses y el año de edad para darle esa hermosa forma y convertirlo en su ayudante.
En el Noroeste argentino, existe El Familiar, el cual es muy diferente a los anteriores y, desde mi punto de vista, uno de los más interesantes. Su historia está muy ligada a los dueños de los ingenios, quienes una vez al año lo alimentan con un obrero. ¿La razón por la cual lo hacen? Para ser más ricos...un necesidad humana, una necesidad de (como decía Manolito) amasar una fortuna haciendo "harina" a los demás.
En Santiago del Estero, la tradición dice que en el río Dulce vive una sirena, que hace llover en tiempos de sequía. Pero es peligrosa, porque si se enamora de un hombre y se encuentra cerca de la costa, lo atrapa y lo lleva al fondo del río, donde se ahoga.
En el Litoral y Paraguay existen muchísimos personajes míticos gracias a la soledad que se vive en los campos y en los montes. Uno de ellos es el Ahó-ahó que es un chobi con forma de oveja pero con grandes dientes y garras. Y si, es peligroso para el caminante solitario, ya que te puede tragar en un par de bocados.
En algunas zonas del Noroeste hay quien dice haber visto al peligroso Tanga-Tanga, que tiene cuerpo de avestruz y cola de víbora.
Pero los más conocidos son El Lobizón y el Yaguareté-Abá. El primero es el séptimo hijo varón de una familia que se convierte en un hombre-lobo las noches de luna llena. El segundo se cree que son viejos indios brujos que se transforman en tigres (mitad hombre y mitad tigre o cuerpo de tigre y manos y pies de hombre) para matar gente. La manera de convertirse? Salir a la noche con un cuero de Yaguareté, tirarlo al suelo y revolcarse encima rezando el Credo al revés. Una vez que matan a alguien o lograron su cometido, recuperan el aspecto de hombre. Se cuenta que un cazador tuvo el coraje de acuchillar a uno de estos seres, que lo persiguió hasta su cueva (llena de calaveras y huesos humanos roídos) y le cortó la cabeza. Las balas no lo pueden matar, salvo que estén bendecidas.
El Basilisco tiene la apariencia de un escuerzo pardo y cabezón, de ojos grandes y luminosos y patas muy cortas. Se cree que nace de un huevo diminuto y estéril que ponen las gallinas viejas (o los gallos viejos, según opinan otros) o que un sapo deja un huevo en el gallinero y es empollado. Por eso, si en un gallinero aparece un huevo vacío y no se encuentra al polluelo, crece la sospecha de que ha nacido nuestro amiguito. El Basilisco no soporta la luz del día y por eso se cobija en lugares sombríos como rincones, bajo una piedra o detrás de un mueble. Y desde allí, está siempre al acecho, para matar con su mirada diabólica a quien se acerque. Pero existen dos maneras de no morir ante este bichito: verlo primero o poner un espejo frente al lugar donde se supone que está (en ambas, fisura el Basilisco). Muchas muertes súbitas (por causas desconocidas) de personas son achacadas al pobre Basy.
En la región cordillerana también tenemos al Yeti nacional. Lo llaman el Chilludo y es un gigante y peludo (como un mono) que corre con gran agilidad por la zonas aisladas de las montañas neuquinas. Fue visto por primera vez alrededor de 1950 en la localidad de Colo Michi Co. Se cree que no mató a nadie (y no se saben sus intenciones), pero cuentan que un chabón que lo vio se volvió loco.
Entonces....elijan (o en su defecto, propongan alguno nuevo)
Saludetes!
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Hoc unum scio, me nihil scire
La mitología es el estudio e interpretación del mito y cuerpo de mitos de una cultura particular. El mito es un fenómeno cultural complejo que puede ser encarado desde varios puntos de vista. En general, es una narración que describe y retrata en lenguaje simbólico el origen de los elementos y supuestos básicos de una cultura. Todas las culturas tienen o tuvieron alguna vez mitos y vivieron en relación con ellos. Por eso, mi deseo es que encuentren y desarrollen la mayor cantidad de mitos argentinos que puedan, pero todo con forma de cuento. Mi propuesta no es que imaginen seres ni nada por el estilo, sino que escriban sobre lo que sepan sin agregar nada más. Pero si no encuentran o recuerdan nada, les doy una lista de mitos y las características de cada uno (que en algunos casos, disculpen pero es escasa).
Los personajes de los mitos son de distintos tipos. Algunos son creadores del mundo, de los hombres y de sus costumbres. Son los dioses y sus ayudantes, los héroes civilizadores.
Los seres míticos defienden a los animales contra quienes no se conforman cazando lo justo para sobrevivir. Entre los indígenas del Chaco, cada animal tiene su dueño, un espíritu que castiga a los abusones (algo parecido ocurre con un personajillo del Noroeste argentino). El miedo a esos dueños hace que los indígenas sean cazadores sin exterminar a los animales silvestres. Entre indígenas y otra gente de campo también se cree en espíritus que cuidan lagunas, cerros o manantiales.
Dentro de estas características, se encuentra Ajuntsaj, el Carancho, quien es considerado un héroe de los mitos wichí (matacos) de la región chaqueña; la historia cuenta que con su garrote venció a varios monstruos (lo que no quiere decir que su apariencia no fuera similar a la de estos) que aterrorizaban a la gente. Su aspecto físico es muy parecido al de los dioses egipcios (cabeza de animal), su tronco es idéntico al tórax humano pero con unas pocas plumas y las extremidades son prácticamente humanas (salvo por las garras). Una característica extraña es que no tiene alas, sino una cola de carancho.
El personajillo del que hablaba es Llastay, un duende petiso que protege a los animales del campo y castiga con dureza a quien los maltrate. Este duende tiene un colega en la Puna llamado Coquena, que es muy bajito y va con su sombrero aludo protegiendo a guanacos y vicuñas de los cazadores. Ambos seres pueden ser muy peligrosos, pero sólo con quien dañe a los animales; pero si les caes bien, te conceden regalos, así que dejá de patear gatos que no te conviene.
Y siguiendo con los enanos, en Catamarca existe el "enano fantasmagórico" o más conocido como "el pitufo Enrique". Este es un mito dentro de todo bastante nuevo ya que ocurrió a comienzos de julio de 2000, en la subcomisaría de Banda de Varela, cuando el cabo Miguel Agüero vio (y se desmayó) a un enano verde de ojos rojos que le dijo:"Te vengo a buscar de parte de Satanás". Poco después, el mismo enano atacó a dos remiseros y se convirtió en uno de los mitos más mediatizados de la TV catamarqueña, e incluso llegó a los medios nacionales. A partir de allí, el pitufo Enrique multiplicó sus apariciones y muchos lugareños lo apodaron también "El miquilo" que es un argentinismo de "nutria". Otro de los enanos malditos vive en la Patagonia y lo llaman Epunamúm; una característica extraña es que tiene pies dobles (?), aparte de considerarlo muy peligroso.
El más conocidos de los enanos vive también en la región cordillerana; su nombre es Ivunche y es la pesadilla de la región. Se lo describe como un bajito que tiene la cabeza vuelta hacia atrás y anda sobre una sola pierna (la otra le nace en la nuca y cuelga, inútil y espantosa sobre el pecho). A simple vista, causa repugnancia, y a complicada vista, no se supo jamás. Se dice que es un bebé varón que fue robado por un brujo entre los seis meses y el año de edad para darle esa hermosa forma y convertirlo en su ayudante.
En el Noroeste argentino, existe El Familiar, el cual es muy diferente a los anteriores y, desde mi punto de vista, uno de los más interesantes. Su historia está muy ligada a los dueños de los ingenios, quienes una vez al año lo alimentan con un obrero. ¿La razón por la cual lo hacen? Para ser más ricos...un necesidad humana, una necesidad de (como decía Manolito) amasar una fortuna haciendo "harina" a los demás.
En Santiago del Estero, la tradición dice que en el río Dulce vive una sirena, que hace llover en tiempos de sequía. Pero es peligrosa, porque si se enamora de un hombre y se encuentra cerca de la costa, lo atrapa y lo lleva al fondo del río, donde se ahoga.
En el Litoral y Paraguay existen muchísimos personajes míticos gracias a la soledad que se vive en los campos y en los montes. Uno de ellos es el Ahó-ahó que es un chobi con forma de oveja pero con grandes dientes y garras. Y si, es peligroso para el caminante solitario, ya que te puede tragar en un par de bocados.
En algunas zonas del Noroeste hay quien dice haber visto al peligroso Tanga-Tanga, que tiene cuerpo de avestruz y cola de víbora.
Pero los más conocidos son El Lobizón y el Yaguareté-Abá. El primero es el séptimo hijo varón de una familia que se convierte en un hombre-lobo las noches de luna llena. El segundo se cree que son viejos indios brujos que se transforman en tigres (mitad hombre y mitad tigre o cuerpo de tigre y manos y pies de hombre) para matar gente. La manera de convertirse? Salir a la noche con un cuero de Yaguareté, tirarlo al suelo y revolcarse encima rezando el Credo al revés. Una vez que matan a alguien o lograron su cometido, recuperan el aspecto de hombre. Se cuenta que un cazador tuvo el coraje de acuchillar a uno de estos seres, que lo persiguió hasta su cueva (llena de calaveras y huesos humanos roídos) y le cortó la cabeza. Las balas no lo pueden matar, salvo que estén bendecidas.
El Basilisco tiene la apariencia de un escuerzo pardo y cabezón, de ojos grandes y luminosos y patas muy cortas. Se cree que nace de un huevo diminuto y estéril que ponen las gallinas viejas (o los gallos viejos, según opinan otros) o que un sapo deja un huevo en el gallinero y es empollado. Por eso, si en un gallinero aparece un huevo vacío y no se encuentra al polluelo, crece la sospecha de que ha nacido nuestro amiguito. El Basilisco no soporta la luz del día y por eso se cobija en lugares sombríos como rincones, bajo una piedra o detrás de un mueble. Y desde allí, está siempre al acecho, para matar con su mirada diabólica a quien se acerque. Pero existen dos maneras de no morir ante este bichito: verlo primero o poner un espejo frente al lugar donde se supone que está (en ambas, fisura el Basilisco). Muchas muertes súbitas (por causas desconocidas) de personas son achacadas al pobre Basy.
En la región cordillerana también tenemos al Yeti nacional. Lo llaman el Chilludo y es un gigante y peludo (como un mono) que corre con gran agilidad por la zonas aisladas de las montañas neuquinas. Fue visto por primera vez alrededor de 1950 en la localidad de Colo Michi Co. Se cree que no mató a nadie (y no se saben sus intenciones), pero cuentan que un chabón que lo vio se volvió loco.
Entonces....elijan (o en su defecto, propongan alguno nuevo)
Saludetes!
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Hoc unum scio, me nihil scire
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