60 respuestas a las 60 eternas preguntas del escritor novel
1. Tengo deseos de escribir. ¿Por dónde empiezo?
Habría que ver si sabes de dónde proviene esa necesidad y hacia dónde quieres que te lleve. Tienes ganas de escribir, deberías tener claro qué escribir.
De todos modos, empieza por las primeras palabras que acudan a ti. Dice un proverbio árabe que una palabra dicha se convierte en un cuento. Así, en la aldea se juntaban por las mañanas todas las mujeres en la orilla del río, y hablaban entre risas y trabajos. En una ocasión, una le dijo a la que tenía a su lado: «Mi marido me regaló unos pendientes de oro». Ésta le susurró al oído a otra mujer: «A Zulma, el marido le regaló unos pendientes de oro y brillantes». «Qué suerte tiene ésa que nosotras no tenemos», dijo esta última a otra, agregando un brazalete a la lista de regalos. Y la envidia trajo la desconfianza. «Vaya uno a saber de dónde sacó eso el marido», dijo una. Y otra: «A alguien se lo habrá robado». Alguna agregó: «Claro, con razón el marido sale de noche, dicen que trabajó en palacio...» «Y como es guapo, la princesa se habrá enamorado de él y le habrá dado la joya...» «Tal vez por eso el rey le construyó un palacio aparte con altos paredones...» Y llegó a oídos de todo el pueblo que el esposo de Zulma tenía un idilio secreto con la princesa. ¿Se te ocurre un final posible? ¿Cuál?
En suma, una frase que crece, una serie de conjeturas impulsadas por sentimientos encontrados y un remate final. Ya ves, empieza por una frase que sugiera algo más, sigue por las conjeturas, encuentra un final.
¿Y por qué no una sola palabra? La que se te acaba de ocurrir ahora mismo. Divídela en sílabas, cada sílaba genera otras palabras, y ya tienes para empezar.
O empieza con un fragmento: el de un recuerdo, el de un sueño, el de una observación, hasta tener los cimientos de la construcción.
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Espero equivocarme!