#1 "La Invasión" algo así como poético
LA INVASIÓN
Me invades, silenciosamente,
como a todas aquellas cosas
que buscamos esclavizar.
Me invades,
igual que el verde de las hojas,
cunado la primavera hace estallar,
todas las furias de sus rebeldías.
Me invades,
con la rosa que no tiene
la edad de sus espinas.
Con la misericordia
menos sumisa de la fe,
con la garúa empujada
por el fracaso de la lluvia.
Y con el torrente de tus primicias
que desbordan,
hasta las más intransigentes de mis reflexiones.
Me invades,
con la gigantesca hoguera
de las grandes pasiones.
Las que se encienden milagrosamente,
con la chispa de una mirada.
Me invades,
con las tercas obsesiones de la luna,
aquéllas, como las de pretender
aquietar las rebeldias del mar,
con el auxilio de una andariega nube.
Me invades,
como mayo al otoño,
con todos los aromas
de los jardines en retirada.
Con la abnegación
de una lágrima,
perfumada por la sal del dolor.
Y con los primeros miedos del amor,
esos miedos que el corazón,
no dejará partir nunca.
Me invades,
trepándote como la hiedra
por los muros de mi ansiedad,
hasta ahogarme con la espesura
de tus deseos.
Y creces, creces en mí
con la misma alevosía
con que crecen las transgresiones,
cuando el amor pone en libertad
a sus antiguas locuras.
Me invades,
hasta por los contornos
de mi tiempo aún no nacido.
Y en mi consentida indefensión,
me concedes la pequeña gracia
de hacerme sentir libre,
cuando más te preciso.
Esta es otra poesía, surgida hace unos momentos. La dejo para compartir. Besos
Luli!
Me invades, silenciosamente,
como a todas aquellas cosas
que buscamos esclavizar.
Me invades,
igual que el verde de las hojas,
cunado la primavera hace estallar,
todas las furias de sus rebeldías.
Me invades,
con la rosa que no tiene
la edad de sus espinas.
Con la misericordia
menos sumisa de la fe,
con la garúa empujada
por el fracaso de la lluvia.
Y con el torrente de tus primicias
que desbordan,
hasta las más intransigentes de mis reflexiones.
Me invades,
con la gigantesca hoguera
de las grandes pasiones.
Las que se encienden milagrosamente,
con la chispa de una mirada.
Me invades,
con las tercas obsesiones de la luna,
aquéllas, como las de pretender
aquietar las rebeldias del mar,
con el auxilio de una andariega nube.
Me invades,
como mayo al otoño,
con todos los aromas
de los jardines en retirada.
Con la abnegación
de una lágrima,
perfumada por la sal del dolor.
Y con los primeros miedos del amor,
esos miedos que el corazón,
no dejará partir nunca.
Me invades,
trepándote como la hiedra
por los muros de mi ansiedad,
hasta ahogarme con la espesura
de tus deseos.
Y creces, creces en mí
con la misma alevosía
con que crecen las transgresiones,
cuando el amor pone en libertad
a sus antiguas locuras.
Me invades,
hasta por los contornos
de mi tiempo aún no nacido.
Y en mi consentida indefensión,
me concedes la pequeña gracia
de hacerme sentir libre,
cuando más te preciso.
Esta es otra poesía, surgida hace unos momentos. La dejo para compartir. Besos
Luli!
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