#1 Insomnio
Insomnio
Del ser,
del sentir,
del saber,
del pensar,
del dormir...
Si la vida que se sueña, no es mas que ensueño de lo que se vive.
Si el despertar no es otra cosa, que seguir sonámbulo entre los espectros de los que caminan muertos, de los que respiran ecos, desaniman versos.
Si en tus manos no me arrullo,
o en tus labios no revivo;
si en tus ojos sólo duermo y en tu aplauso me desvivo.
Cuánto perdura la cordura del querer envejecer, del ansiar sin obtener, del soñar de parpados afuera.
Sin humedecer pupilas, sin apaciguar expiraciones, sin derretir piel contra arrugas de sabana, contra precipicios de distancia entre los dos. Bordeando sombras y grises espesos de visiones nocturnas, de infiernos grandiosos, absurdos, pegajosos.
Cuando deje de intentarlo, cuando agote la espera y resigne la piedad; quizá en ese disminuir del mundo, en ese palpitar resuelto aunque extraviado, en la disconformidad palpable, en el merecer por callar o en la condena desierta
de un querer,
de un vivir,
de un saber.
Siendo un ser quimérico, liviano, ridículo; soñando desvelos de vidas para alcanzar un dormir de mortecinas mentiras.
Lai
Del ser,
del sentir,
del saber,
del pensar,
del dormir...
Si la vida que se sueña, no es mas que ensueño de lo que se vive.
Si el despertar no es otra cosa, que seguir sonámbulo entre los espectros de los que caminan muertos, de los que respiran ecos, desaniman versos.
Si en tus manos no me arrullo,
o en tus labios no revivo;
si en tus ojos sólo duermo y en tu aplauso me desvivo.
Cuánto perdura la cordura del querer envejecer, del ansiar sin obtener, del soñar de parpados afuera.
Sin humedecer pupilas, sin apaciguar expiraciones, sin derretir piel contra arrugas de sabana, contra precipicios de distancia entre los dos. Bordeando sombras y grises espesos de visiones nocturnas, de infiernos grandiosos, absurdos, pegajosos.
Cuando deje de intentarlo, cuando agote la espera y resigne la piedad; quizá en ese disminuir del mundo, en ese palpitar resuelto aunque extraviado, en la disconformidad palpable, en el merecer por callar o en la condena desierta
de un querer,
de un vivir,
de un saber.
Siendo un ser quimérico, liviano, ridículo; soñando desvelos de vidas para alcanzar un dormir de mortecinas mentiras.
Lai
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