#1 Librería OTRAS LETRAS
OTRAS LETRAS, PRIMERA LIBRERÍA LGTB ARGENTINA
El amplio y acogedor ámbito de Chueca Downtown (Alsina 975, Capital Federal) alberga desde el pasado 24 de junio a Otras Letras, la primera librería argentina consagrada exclusivamente a la cultura LGTB.
Son necesarias las librerías especializadas? A juzgar por la demanda y la acogida del público, sin duda. Y muy en especial si su foco se centra en un colectivo históricamente proscrito, invisible en el mejor de los casos, perseguido y humillado poniéndonos en lo peor.
Los mentores de la iniciativa, Aldo Fernández y Claudio Sartori, llevan un par de años en Internet con su librería on line homónima y han decidido ampliar su oferta con un local físico que, “además de ofrecer la literatura que se encuentra mal y poco en las grandes tiendas, oficie como lugar de encuentro, una invitación al coloquio y un motor de impulso a una cultura con perfiles propios”, nos dicen.
Y razón no les falta. Las multinacionales del libro, siempre alertas a las tendencias del mercado, van incorporando progresivamente títulos de temática LGTB - no confundir con el engañosa etiqueta de “literatura lésbica, gay o queer”. La literatura es una y única y otro cantar es su variedad de géneros -, pero aún así, y muy especialmente en el ámbito latino, tanto escritorxs como lectorxs topan con serias dificultades a la hora de que sus libros encuentren el lugar adecuado en los puntos de venta.
Sarah Waters, Yukio Mishima, Rita Mae Brown, David Leavitt, Patricia Highsmith, Marguerite Yourcenar y André Gide, por mencionar un puñado de ejemplos, son habitués de cualquier librería del mundo. Pero con harta frecuencia quienes buscan títulos en lengua castellana se dan de bruces contra el desinterés de las editoriales y sus distribuidoras por traer al país los catálogos de las centrales europeas o deben rebuscar entre los anaqueles dudosamente clasificados como “Literatura Erótica” en las librerías autóctonas. Por añadidura, buen número de clientes, ya sea por timidez o por temor a revelarse como homosexuales, ni siquiera compran “su” literatura en su tienda habitual.
Los dueños de Otras Letras no ocultan su entusiasmo ilusionado por la flamante empresa. En su cartera de proyectos traen la realización de talleres literarios, sesiones de cine, charlas y presentaciones de eventos, la promoción de obra de escritores nuevos y, por qué no, una editorial temática en un futuro no lejano.
El amplio y acogedor ámbito de Chueca Downtown (Alsina 975, Capital Federal) alberga desde el pasado 24 de junio a Otras Letras, la primera librería argentina consagrada exclusivamente a la cultura LGTB.
Son necesarias las librerías especializadas? A juzgar por la demanda y la acogida del público, sin duda. Y muy en especial si su foco se centra en un colectivo históricamente proscrito, invisible en el mejor de los casos, perseguido y humillado poniéndonos en lo peor.
Los mentores de la iniciativa, Aldo Fernández y Claudio Sartori, llevan un par de años en Internet con su librería on line homónima y han decidido ampliar su oferta con un local físico que, “además de ofrecer la literatura que se encuentra mal y poco en las grandes tiendas, oficie como lugar de encuentro, una invitación al coloquio y un motor de impulso a una cultura con perfiles propios”, nos dicen.
Y razón no les falta. Las multinacionales del libro, siempre alertas a las tendencias del mercado, van incorporando progresivamente títulos de temática LGTB - no confundir con el engañosa etiqueta de “literatura lésbica, gay o queer”. La literatura es una y única y otro cantar es su variedad de géneros -, pero aún así, y muy especialmente en el ámbito latino, tanto escritorxs como lectorxs topan con serias dificultades a la hora de que sus libros encuentren el lugar adecuado en los puntos de venta.
Sarah Waters, Yukio Mishima, Rita Mae Brown, David Leavitt, Patricia Highsmith, Marguerite Yourcenar y André Gide, por mencionar un puñado de ejemplos, son habitués de cualquier librería del mundo. Pero con harta frecuencia quienes buscan títulos en lengua castellana se dan de bruces contra el desinterés de las editoriales y sus distribuidoras por traer al país los catálogos de las centrales europeas o deben rebuscar entre los anaqueles dudosamente clasificados como “Literatura Erótica” en las librerías autóctonas. Por añadidura, buen número de clientes, ya sea por timidez o por temor a revelarse como homosexuales, ni siquiera compran “su” literatura en su tienda habitual.
Los dueños de Otras Letras no ocultan su entusiasmo ilusionado por la flamante empresa. En su cartera de proyectos traen la realización de talleres literarios, sesiones de cine, charlas y presentaciones de eventos, la promoción de obra de escritores nuevos y, por qué no, una editorial temática en un futuro no lejano.
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