Originalmente publicado por
diegotico
En mi opinión, la gramática es sólo la cáscara del asunto, lo dulce y jugoso está en otro lado. Yo que escribo, hago cursos y talleres de escritura y usu del lenguaje, pero lo hago sólo para sentirme seguro a la hora de teclear, no para ser mejor escritor. ¿Por qué será que los mejores escritores no estudiaron?
El saber escribir no tiene nada que ver con la ortografía, tiene que ver con el trasmitir. Y eso no sé si se enseña, pero ése ya sería otro debate, no menos corto por cierto.
Bueno, mi opinión está más del lado de la de Diegotico que de la de los demás. Lo que sí, creo que Diegotico se esquivoca al preguntar "¿Por qué será que los mejores escritores no estudiaron?", porque lo que a mí me consta es que los mejores escritos estudiaron muchísimo -aunque los estudios que más importaron a la hora de escribir no necesariamente hayan sido los gramaticales. Quizás él pueda aclarar a qué se refiere al decir eso.
Pero de lo que dijo diegotico me quiero quedar con dos cosas: "la gramática es sólo la cáscara del asunto, lo dulce y jugoso está en otro lado" y "y el saber escribir no tiene que ver con la ortografía, tiene que ver con el transmitir". Volveré a esto, pero antes quiero repasar algunos de los argumentos con los que disiento.
Originalmente publicado por
Fleurr
(...) quien desea escribir debe conocer mínimamente el lenguaje en que pretende expresarse. Respetar ciertas normas que vienen de la mano de la ortografía y la gramática, es respetar al propio lector, quien merece una lectura fluida y armoniosa, con las pausas necesarias, con los silencios precisos y con la puntuación correcta que le permita recorrer el escrito de una manera que pueda comprender (...)
La literatura debe ser libre, suelta, fresca, genuina. Todo esto no significa de ningún modo, desarraigarla de los buenos hábitos del correcto escribir, por lo que pienso que toda persona que presenta un escrito (desde cualquier ámbito) debe tener una prolija expresión gramatical y ortográfica.
Por ejemplo, fleurr expresa muy acertadamente la idea fundamental del asunto: "quien desea escribir debe conocer minimamente el lenguaje en que pretende expresarse". Esto es indiscutible para mí. Aunque yo lo diría de modo levemente diferente. Para mí, quien desea escribir debe
querer conocer mínimamente el lenguaje en que pretende expresarse. Esto, claro, vale para la expresión en cualquier forma artística. Todas las artes tienen su lenguaje (el lenguaje de la vista para la pintura, el cine y la fotografía; el lenguaje del cuerpo para la danza; el lenguaje del sonido para la música y así), pero la literatura está en la muy particular situación de que el lenguaje que usa es el lenguaje mismo, per se.
Si uno piensa de dónde viene la palabra escrita (y de dónde la literatura), se ve siempre que está precedida indefectiblemente, en el transcurso de la Historia, por la palabra hablada (del mismo modo que los relatos míticos, bíblicos y épicos circulan en las sociedades desde antes de la invención de cualquier alfabeto). Acá, entonces, se me aparece la primera pregunta: ¿qué clase de ortografía hay para la palabra oral? Ninguna, claro, el chiste ya está en la misma palabra: ortografía significa "manera correcta de escribir", pero nada dice del hablar. Pero no nos adelantemos.
A punto seguido, Fleurr después dice: "Respetar ciertas normas que vienen de la mano de la ortografía y la gramática, es respetar al propio lector, quien merece una lectura fluida y armoniosa (...) que le permita comprender." Acá ya estoy fuertemente en desacuerdo. Antes que nada, ¿dónde dice que el lector debe ser respetado? Yo creo, más vale, totalmente lo contrario, sigo a Fogwill que una vez dijo "La buena literatura se hace defraudando al lector". También me parece problemático creer que sólo una "lectura fluida y armoniosa" es lo que permite la comprensión de un texto. Me parece que hay muchas maneras de comprender un texto; leer de manera fluida y armoniosa es una posibilidad de lectura, hay otras. Esto me parece que permite preguntarse: si hay más de una manera de leer, ¿puede haber más de una manera de escribir? Para mí la respuesta es: sí. Volveré sobre esto más adelante.
El último párrafo de Fleurr me interesa, también: "La literatura debe ser libre, suelta, fresca, genuina. Todo esto no significa de ningún modo, desarraigarla de los buenos hábitos del correcto escribir (...)" ¿Puedo preguntar por qué? ¿Por qué la libertad, soltura, frescura y autenticidad están para vos, Fleurr, arraigadas a "los buenos hábitos del correcto escribir"? ¿Por qué "el correcto escribir" implica "buenos hábitos"? ¿Qué hay de "bueno" en lo "correcto"? Entiendo que en textos no literarios, textos que en general sirven a una utilidad determinada, la mayor legibilidad (que es, en última instancia, lo que implica la adecuación a las reglas ortográficas gramaticales) sea ventajosa y hasta necesaria. ¿Pero para qué
sirve la literatura? ¿Cuál fin persigue? Creo que sólo contestando esas preguntas uno puede determinar qué importancia tiene la adecuación a la ortografía y a la gramática en la literatura. ¿Y qué pasa con los textos literarios que deliberadamente buscan ser menos legibles? ¿Son, por menos legibles, menos literarios? Preguntas, preguntas, preguntas.
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The Spectre
La ortografía es uno de los elementos de la lengua. La lengua es una de las materias primas de los escritores. La ortografía no está relacioanda al talento del escritor, ni a su genio, ni a su imaginación, ni a su capacidad creativa. Pero en mi opinión un escritor debe cuidar la ortografía, como debe cuidar todos los elementos relacionados a su arte.
(...)
Entonces...si a su propio dueño el texto no le importa lo suficiente como para dedicarle un rato y hacer una corrección ortográfica...¿porqué habría de interesarle a los demás?
Ahora me la agarro con el Espectro, porque también tengo que manifestar mi desacuerdo. Primero lo primero: "La ortografía es uno de los elementos de la lengua. La lengua es una de las materias primas de los escritores." Voy con vos en la segunda mitad de eso. Sin dudas, el lenguaje es la materia prima de los escritores. La literatura es el arte de representar sólo con palabras. Pero, como señalé más arriba, las palabras vinieron antes que la ortografía. ¿Por qué sostener, entonces, que la ortografía es parte del lenguaje? Vamos al caso del español: la primeras gramática del español (es decir, la
Grammatica de Antonio de Nebrija) está fechada en 1492. ¿Acaso nadie hablaba español antes de 1492? Seguramente mucha gente hablaba español, y acaso una gramática sea, entonces, un intento de estandarizar una lengua, no sólo de establecer cuál es el funcionamiento de una lengua sino de
normalizar su uso a través de diferentes reglas. Las negritas en "normalizar" no son casuales: quiero subrayar que toda idea de lo que es "normal" está precedida por las normas que alguien estableció. Como bien dice una canción, "atrás de un uniforme siempre hay un uniformador". La pregunta es ¿por qué uno tendría que aceptar la idea de normalidad que otro definió? ¿Y si la normalidad es otra cosa? ¿Y si la normalidad no tuviera nada que ver con lo natural? ¿Si fuera artificial? Y en todas estas preguntas, la literatura: ¿es natural o artificial? Claro que es artificial, la literatura es algo que los humanos hacen, no crece en los árboles. Pero si es artificial, ¿por qué entonces guiarse por la artificialidad que otro propuso (la gramática, la ortografía) y no tratar de hacer un uso totalmente nuevo e igual de artificioso del lenguaje que no tenga nada de normal? ¿Y tomar una decisión así no es "prestar atención a todos los elementos de su arte"?
La última parte de lo que dijo el Espectro también me interesa: "Entonces...si a su propio dueño el texto no le importa lo suficiente como para dedicarle un rato y hacer una corrección ortográfica...¿porqué habría de interesarle a los demás?" Me tomo el atrevimiento de contestar esa pregunta: porque quizás lo que importa del texto no sea la ortografía. Lo que trato de decir con este largo post se puede resumir así: si al hablar de literatura lo que importa es la ortografía, estamos fritos. Posta, muchachos, estamos fritos.
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Anittaa
Además si la literatura es el arte de las palabras no veo el motivo de utilizarlas de forma inadecuada,
Y, finalmente, Anitta me da el pie necesario para decir lo que me interesa decir. Pero, antes, repaso un poco así no se pierden ustedes ni me pierdo yo.
Primero: en el desarrollo del tiempo y de la litertatura, primero estuvo la palabra hablada y la literatura oral. Que un día haya existido la posibilidad de bajar al papel (o la piedra o el papiro o las paredes de la pirámide de tu faraón amigo) esas palabras posibilitó la existencia de un nuevo soporte para la literatura. Ese soporte es la palabra escrita. Pero, claro, el idioma no sólo se usa para la literatura, por suerte. La variedad de usos de la lengua, así como la variedad de formas que la misma lengua fue adoptando en diferentes lugares y momentos hizo necesaria la aparación de la gramática (porque yo no dejo de reconocer que la gramática es necesaria; discuto que lo sea para la literatura), es decir, una serie de reglas que normatizan el uso del lenguaje, que diferencian el lenguaje normal (o gramatical) del anormal (o agramatical). Aquí queda claro entonces que existe una escritura que se adapta a la norma y otra que no. En los términos de Anitta, hay escritura "adecuada" y escritura "inadecuada". O sea que medio queda demostrado que hay varias formas posibles para la escritura. Al menos hay dos, pero la inadecuación, a diferencia de la norma, puede adoptar múltiples (¿infinitas?) formas. La única pregunta que queda por hacer es, creo, ¿y acá qué pito toca la literatura?
Pensemos esto. Hay muchas maneras de usar la lengua. No es lo mismo un tratado de química orgánica que un discurso político que un telegrama que una novela que las cosas que uno le dice a su novia cuando discute con ella. Nadie lo duda. Como tampoco nadie duda que en todos los casos se pueda suponer que todos esos textos, aunque disímiles, están escritos o dichos en la misma lengua. Bueno, supongamos que no hablo de una cosa en inglés, otra en castellano, una más en alemán y la última en chino. Supongamos, aunque más no sea por un momento, que existe en todo el universo una sola lengua, con una sola gramática y una única ortografía. No importa qué lengua sea, la llamaremos X.
Como dijimos, esta lengua X tiene su gramática (la ortografía es una parte de la gramática, así que me referiré a las partes por el todo). Dijimos, también, que una gramática es una normalización de la lengua, es decir, una fijación de formas a través de normas. Ya dije, cuando comentaba lo que dijo Fleurr, que esa gramática es necesaria porque sirve para asegurar la legibilidad de los textos que se escriben en una lengua. Eso está bien y es necesario, pues la mayoría de esos textos se escriben para algo más que ser leídos, es decir, cumplen una función que depende de la actividad en que se inscriban (y escriban). Pero bueno, ¿qué pasa con la literatura? ¿Para qué se escribe y se lee literatura? ¿Con qué fin? ¿Para qué sirve? Es difícil decirlo con precisión, al fin y al cabo la literatura no es, por suerte, una única cosa con un único fin.
Pero lo que yo creo -obviamente, todo este mamotreto se reduce a una opinión totalmente personal; ya sé que es decepcionante, pero desde el principio dije que me interesaba defraudar al lector- es que la la literatura es la actividad que los hombres realizan cuando se interesan por representar el mundo y descubren que, al conocer el lenguaje, al ver qué cosas se pueden hacer con él, qué diferentes formas puede adoptar, esa representación se vuelve posible. El primer conocimiento consciente que uno tiene del lenguaje suele ser marcadamente gramatical: ahí está la escuela con sus horas de lengua y castellano para que uno aprenda a manejar el lenguaje. Pero lo cierto es que al hacer literatura, al prestar atención a "todos los elementos relacionados a su arte", el escritor que la gramática no tiene nada de malo, pero que muchas veces es
insuficiente, que con eso solo no se va a ningún lado. A ningún lado no gramatical, por supuesto. Y un idioma es, ciertamente, una cosa muy poco gramatical. Solamente escúchense hablar un rato y verán cómo faltan en su discurso muchos verbos, sujetos, predicados, complementos circunstanciales. Van a ver cómo constantemente inventan palabras o deforman las que ya existen. ¿Por qué la literatura va a dejar eso de lado? Yo creo que un escritor no es el que acata con firmeza las reglas de la gramática, ni en el que se caga elegantemente en ellas. Más bien, creo que un escritor es el que entiende que la gramática es una parte bastante pequeña de la lengua. Y que es posible hacer que la literatura exista a partir de todo eso que la gramática deja de lado. Pienso, por ejemplo, en Oliverio Girondo, que es uno de los nombres que más me suenan en la cabeza desde que vi este thread. Pienso en Osvaldo Lamborghini, en Alberto Laiseca. Pienso en los poetas surrealistas, en William Burroughs, en Céline, en Juan José Saer, en Borges. La lista es larguísima. Y es una lista de personas que entendieron (y, a través de sus libros, se lo enseñaron a muchas personas, entre las que me cuento) que el lenguaje no es la gramática. Y que atándose a la gramática no se puede conocer el lenguaje, no se puede conocer el mundo, no se lo puede escribir. Una gramática es una manera de ordenar el lenguaje, es decir, el mundo. Pero, ¿alguno de ustedes mira el mundo en cualquier momento de la historia y ve orden? ¿Y por qué la literatura tendría que someterse a ese orden, entonces, si es tan ficticio como la literatura misma? Si de verdad la literatura ha de ser "libre, suelta, fresca, genuina", ¿por qué someterse a un orden que le viene de afuera? ¿Qué clase de libertad es esa? Mi opinión, entonces, es que la mejor literatura, la más valiosa, es la que va en contra del orden del lenguaje y logra establecer un orden nuevo. Una larga tradición filosófica sostiene que el lenguaje es el reflejo que tenemos del mundo. En ese sentido, creo que transformar el lenguaje es transformar el mundo. Y sostener que la gramática debe regir en la literatura no me parece que deje muchas puertas abiertas a la transformación.
Queda una pregunta más: ¿cómo transformar entonces el lenguaje? Eso es para otro thread o para escribir un libro.