#1 Para copiar un disco "a prueba de copias" sólo se necesita un marcador
MIren esto que saque de la CNN
Los discos de audio digital supuestamente "a prueba de copias" que han venido distribuyendo algunas discográficas en Europa ya no lo son.
Resulta que con un marcador que cuesta un dólar o menos en cualquier tienda, es fácil burlar los mecanismos que estos discos utilizan para impedir que las unidades de disco compacto de las computadoras los puedan leer.
La primicia la tuvo el sitio de noticias tecnológicas británico The Register. The Register atribuyó el hallazgo a un lector del sitio web tecnológico alemán www.chip.de.
Sencillamente se tacha el borde del lado plateado (con música) del disco protegido, y una vez que se seca la tinta, el disco se puede escuchar o ripear (tecno-jerga para transformar los datos de música en archivo digital, o sea, esencialmente, copiarlo) con una computadora.
El truco funciona con los mecanismos de protección Cactus Data Shield de Midbar Tech, así como el KeyAudio de Sony.
Posteriormente la agencia noticiosa Reuters publicó un reportaje en que confirma la información.
Según entusiastas de la informática que han analizado los sistemas de protección, los dos funcionan de forma similar. Lo primero que colocan en el disco es una pista de datos, no de música. Estos datos son corruptos --"un virus en disco óptico", dijo uno-- que hace que la unidad lectora o la computadora deje de funcionar debidamente.
Pero un lector de CD exclusivamente de audio hace caso omiso de una pista de datos, por lo que puede reproducir la música en el resto del disco sin problemas.
Al tachar el inicio de esa primera pista, esta se torna inaccesible también para los lectores de computadoras, y entonces se puede usar el disco normalmente.
Los discos que incorporan esta tecnología han sido distribuidos principalmente en Europa.
Además de esta tecnología, hay otra que se usa para impedir que se use un disco de audio con computadoras. Esta variante introduce corrupción en el audio mismo, aunque de tal forma que normalmente un reproductor de disco compacto normal supuestamente no los reproduciría, pero sí los de las computadoras.
Los discos de audio digital supuestamente "a prueba de copias" que han venido distribuyendo algunas discográficas en Europa ya no lo son.
Resulta que con un marcador que cuesta un dólar o menos en cualquier tienda, es fácil burlar los mecanismos que estos discos utilizan para impedir que las unidades de disco compacto de las computadoras los puedan leer.
La primicia la tuvo el sitio de noticias tecnológicas británico The Register. The Register atribuyó el hallazgo a un lector del sitio web tecnológico alemán www.chip.de.
Sencillamente se tacha el borde del lado plateado (con música) del disco protegido, y una vez que se seca la tinta, el disco se puede escuchar o ripear (tecno-jerga para transformar los datos de música en archivo digital, o sea, esencialmente, copiarlo) con una computadora.
El truco funciona con los mecanismos de protección Cactus Data Shield de Midbar Tech, así como el KeyAudio de Sony.
Posteriormente la agencia noticiosa Reuters publicó un reportaje en que confirma la información.
Según entusiastas de la informática que han analizado los sistemas de protección, los dos funcionan de forma similar. Lo primero que colocan en el disco es una pista de datos, no de música. Estos datos son corruptos --"un virus en disco óptico", dijo uno-- que hace que la unidad lectora o la computadora deje de funcionar debidamente.
Pero un lector de CD exclusivamente de audio hace caso omiso de una pista de datos, por lo que puede reproducir la música en el resto del disco sin problemas.
Al tachar el inicio de esa primera pista, esta se torna inaccesible también para los lectores de computadoras, y entonces se puede usar el disco normalmente.
Los discos que incorporan esta tecnología han sido distribuidos principalmente en Europa.
Además de esta tecnología, hay otra que se usa para impedir que se use un disco de audio con computadoras. Esta variante introduce corrupción en el audio mismo, aunque de tal forma que normalmente un reproductor de disco compacto normal supuestamente no los reproduciría, pero sí los de las computadoras.
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