El sistema ya existe en Francia para tratar de frenar las descargas ilegales de música y videos de Internet. Una ley impulsada por el presidente Nicolas Sarkozy establece que se deje sin conexión a la red a quienes reincidan en la piratería de archivos protegidos por los derechos de propiedad intelectual. Ahora una normativa similar es analizada en Gran Bretaña.
El proyecto de ley que prepara el gobierno porteño obligaría a los proveedores de servicios de Internet a desconectar a quienes a pesar de las advertencias de las autoridades continúen descargando música. La mayoría de las descargas son realizadas por medio de programas P2P, que permiten a los usuarios compartir archivos entre PCs.
Los clientes sospechosos de ese tipo de prácticas recibirán un aviso en cuanto sean sorprendidos por primera vez, serán suspendidos por algún tiempo a la segunda ocasión y, si vuelven a reincidir, se quedarán sin conexión. Además, las compañías de banda ancha que no cumplan serán perseguidas legalmente.
Los nombres y otros detalles de los clientes infractores podrían ser comunicados a los tribunales, pero el Gobierno aún no ha decidido si los distintos proveedores de servicios de Internet podrán compartir esos datos, un punto que se volverá polémico debido a la naturaleza de esa información que puede considerarse privada.
Alrededor de seis millones de usuarios de la banda ancha se calcula que descargan ilegalmente archivos todos los años en el Reino Unido, práctica que supone para las discográficas y empresas cinematográficas pérdidas millonarias de ingresos.
Entre los puntos en discusión está el de quién se encargará de arbitrar cuando, por ejemplo, un cliente afirme haber sido víctima de la piratería de otro individuo que se ha aprovechado de su red inalámbrica (wi-fi) para hacer sus propias
descargas sin autorización.