#1 Los hombres jaula
Los hombres jaula, el lado más oscuro de la glamorosa Hong Kong
Visto desde lejos, el lugar podría ser un negocio de venta de animales. Jaulas de techo a piso se ordenan a cada lado de un estrecho corredor y el aire tiene un olor rancio, una mezcla indefinible de comida, sudor y desechos.
En Hong Kong, la ciudad que se ufana de tener el mayor número de automóviles Rolls Royce per cápita y donde alquilar un departamento de 23 metros cuadrados cuesta 500 dólares, hay seres humanos que viven, comen y duermen en jaulas, en condiciones infrahumanas.

Su delito es ser los más pobres entre los pobres: gente sin familia, desempleados, inmigrantes venidos de China continental para quienes el lujo y la opulencia que exhibe la pujante "capital de Asia" no son más que una cruel ironía.
"El gobierno es bueno con los ricos pero no con lo pobres", se queja Lan Wai Man, mientras devora un trozo de chancho mezclado con arroz frito que reposa en el fondo grasiento de una caja de cartón.
En Hong Kong, alquilar una jaula de tres metros ha sido una alternativa de vivienda desde hace más de cinco décadas, cuando surgieron los primeros cubículos como solución para albergar a los inmigrantes chinos que llegaban a la ciudad atraídos por la ilusión de la prosperidad.
Con el tiempo, las jaulas se han vuelto el refugio de todos los despojados, cada vez más numerosos desde que China tomó control de la antigua colonia británica y las fábricas se fueron de Hong Kong en busca de la mano de obra barata del continente.
Según la Sociedad para la Organización Comunitaria, la ONG para la que trabaja Sze Lai Shan, hay más de cien mil "hombres jaula" en Hong Kong.
Son apenas una fracción de más del millón de personas que viven por debajo de la línea de pobreza en la ciudad con la propiedad más cara del planeta.
Por el equivalente a 130 dólares mensuales, cada "hombre jaula" tiene derecho a su cubículo y al uso de un baño común, pero no hay cocina porque las autoridades lo prohíben. Todo lo que comen tienen que comprarlo en la calle.
Sentado en su jaula, Tai se concentra en sus fideos. A los 78 años, el anciano es posiblemente el decano de los "hombres jaula": ha vivido en la suya durante las últimas cuatro décadas.
Contrastes
A pocos kilómetros de Tai Kok Tsui, obreros de la construcción trabajan a marchas forzadas para levantar el que será el edificio más alto de Hong Kong. Muchos de ellos, quizás, irán esa noche a dormir en sus propias jaulas.
Mientras tanto, en los bares y restaurantes de los barrios de moda, la gente brindará por los negocios del día y la riqueza por venir.
Y el jefe del ejecutivo mirará la hora en su reloj de marca, preguntándose si no será hora de agregar un nuevo ejemplar a su colección.
Fuente: LN
Visto desde lejos, el lugar podría ser un negocio de venta de animales. Jaulas de techo a piso se ordenan a cada lado de un estrecho corredor y el aire tiene un olor rancio, una mezcla indefinible de comida, sudor y desechos.
En Hong Kong, la ciudad que se ufana de tener el mayor número de automóviles Rolls Royce per cápita y donde alquilar un departamento de 23 metros cuadrados cuesta 500 dólares, hay seres humanos que viven, comen y duermen en jaulas, en condiciones infrahumanas.

Su delito es ser los más pobres entre los pobres: gente sin familia, desempleados, inmigrantes venidos de China continental para quienes el lujo y la opulencia que exhibe la pujante "capital de Asia" no son más que una cruel ironía.
"El gobierno es bueno con los ricos pero no con lo pobres", se queja Lan Wai Man, mientras devora un trozo de chancho mezclado con arroz frito que reposa en el fondo grasiento de una caja de cartón.
En Hong Kong, alquilar una jaula de tres metros ha sido una alternativa de vivienda desde hace más de cinco décadas, cuando surgieron los primeros cubículos como solución para albergar a los inmigrantes chinos que llegaban a la ciudad atraídos por la ilusión de la prosperidad.
Con el tiempo, las jaulas se han vuelto el refugio de todos los despojados, cada vez más numerosos desde que China tomó control de la antigua colonia británica y las fábricas se fueron de Hong Kong en busca de la mano de obra barata del continente.
Según la Sociedad para la Organización Comunitaria, la ONG para la que trabaja Sze Lai Shan, hay más de cien mil "hombres jaula" en Hong Kong.
Son apenas una fracción de más del millón de personas que viven por debajo de la línea de pobreza en la ciudad con la propiedad más cara del planeta.
Por el equivalente a 130 dólares mensuales, cada "hombre jaula" tiene derecho a su cubículo y al uso de un baño común, pero no hay cocina porque las autoridades lo prohíben. Todo lo que comen tienen que comprarlo en la calle.
Sentado en su jaula, Tai se concentra en sus fideos. A los 78 años, el anciano es posiblemente el decano de los "hombres jaula": ha vivido en la suya durante las últimas cuatro décadas.
Contrastes
A pocos kilómetros de Tai Kok Tsui, obreros de la construcción trabajan a marchas forzadas para levantar el que será el edificio más alto de Hong Kong. Muchos de ellos, quizás, irán esa noche a dormir en sus propias jaulas.
Mientras tanto, en los bares y restaurantes de los barrios de moda, la gente brindará por los negocios del día y la riqueza por venir.
Y el jefe del ejecutivo mirará la hora en su reloj de marca, preguntándose si no será hora de agregar un nuevo ejemplar a su colección.
Fuente: LN
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