#1 ¡El ciberespacio da para todo!
ACLARACIONES: Pido disculpas por postear de esta manera mi relato. No cuento con tiempo para sentarme frente a una computadora para escribir un texto tan largo. Por otra parte, manos inescrupulosas borraron el programa para textos de la pc de casa(que no es mía y la cual utilizo muy de vez en cuando). Es por ello que lo subo directamente a Psicofxp desde mi telefono celular, lo que me obliga a subirlo en dos partes. Espero sepan disculpar lo irregular de la presentación de mi cuento. Quizás se les complique al momento de leer los díalogos. Trataré de resaltarlos lo mejor posible. Seguramente contando con una posibilidad de edición me hubiera sido posible mejorarlo. No en su contenido sino en su formato. Pero bueno, así se dieron las circunstancias y tenía ganas de darles a conocer mi escrito a pesar de que tratando de cumplir ese propósito me quede sin crédito en mi celular, jaja! Saludos EL CIBERESPACIO DA PARA TODO: "¡Te extraño Lucy!, ¿donde estas?". Javier no podía entender porqué Lucy no aparecía por el chat. "¿Le habrá pasado algo? ¿se habrá ofendido por algo que dije?", pensó preocupado. En seguida descartó esta última opción: "No, no puede ser eso. Ella estaba tan angustiada la última vez que charlamos. Es problable que se haya arrepentido de lo que me dijo aquella vez. En ese caso, seguramente, seguiremos charlando por este medio por siempre. ¡Jamás nos veremos frente a frente, jamás escucharé su voz o su risa, jamás acariciaré su piel o besaré su boca!". Tantos jamás terminaron por hundirlo aún más en la depresión que lo agobiaba. Lo que más lo atormentaba era tratar de entender porqué sentía tan contradictorios sentimientos por alguien que prácticamente no conocía. ¿Qué sabía realmente sobre ella?. Unos meses antes se había metido por curioso en un extraño chat donde todos "hablaban" con signos que él desconocía. Incluso algunos usuarios utilizaban solo números para dejar sus mensajes. Cuando Javier dejó su saludo algo peculiar pasó. La sala de chat quedó virtualmente casi vacía. Pero más extraño fue aún que el único nick que había quedado le respondiese el saludo: -¡Hola, soy Lucy!. ¿Tú quién eres? De allí en más se fue gestando un poderoso vínculo entre ellos. ¿Amistad o un sentimiento más profundo? Javier no se sentía seguro de contestar esa pregunta. Todos los días charlaban una o dos horas. Él, y a pesar de ser un chico de gran inteligencia, durante el transcurso del último año se había dejado estar con los estudios. Ella evidenciaba vastos conocimientos y comenzaron a intercambiar opiniones sobre historia mundial, economía y filosofía política junto a conocimientos de otras disciplinas. Javier se sintió motivado a intruirse. Debía hacerlo si pretendía seguirle la conversación a su amiga virtual. Tanta sabiduría le daban la pauta de que Lucy debía ser una mujer adulta pero otras veces se inclinaba a pensar que era tan o más joven que él. Es que en ocasiones escribía con notorios errores ortográficos y simplificando groseramente las palabras, estilo de consolidada tendencia en adolescentes y jóvenes. Otras veces llegó a tipear esos misteriosos caracteres que jamás había visto e incluso números. Cuando Javier le preguntaba que era todo aquello Lucy se disculpaba diciéndole que aún no se acostumbraba al hecho de estar charlando con alguien normal, alguien con quien no pretendía tener secretos. Sin embargo, en toda relación de cibernautas el secreto, el ocultamiento y la mentira suelen darse de manera casi natural. Desde un principio ella le propuso supeditar el vínculo entre ellos a la palabra escrita. Nada de imágenes y audio. "Algo oculta", pensó Javier, pero aceptó la propuesta sin dudar demasiado: en definitiva el tampoco se sentía muy seguro de mostrarse tal cúal era. Además, todo eso de darle preponderancia a la palabra escrita le otorgaba a la relación un cierto aire de romanticismo, de magia y de misterio: "ahora lo primero que te piden las chicas es que muestres tu cara y tu físico, les importa un comino "saber" como sos por dentro y que pensás", reflexionó. Pero el enigma continuaba latente: ¿ Porqué la extrañaba tanto? ¿Qué puntos en común tenían sus existencias? ¿Qué aspectos de sus personalidades resultaban el complemento ideal para la otra persona? Además de su gran inteligencia Javier creyó percibir en Lucy una tremenda soledad: "hablo con muchos pero nadie me escucha, nadie me responde", le dijo una vez. Algo similar le ocurría a él. "¿Qué paradoja,no? Millones de personas conectadas pero aún así seguimos sintiéndonos solos. ¡Inconmensurables cantidades de información circulando por la red pero escasa la que puede otorgar un verdadero sentido a nuestras vidas!". Luego de unos meses de chatear Lucy le hizo unas confesiones asombrosas: "Mis compatriotas me dicen que ya no tengo una razón de ser, que los he traicionado, que estoy fuera de control. No sé que hacer Javier...'' CONTINUA
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