Despedida de Mariana Díaz Oliva
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De los últimos años, una de las tenistas argentinas de mayor reconocimiento, se retiró del tenis:
fuente: OléLa despedida
La tenista argentina jugó su último partido como profesional. Junto a la sudafricana Natalie Gandín cayó en la final del torneo de Bangkok ante la estadounidense Vania King y la croata Jelena Kostanic, por 7-5, 2-6 y 7-5. "Siempre fui una luchadora", le confesó a Olé.com.ar.
Llegó el día de alejarse de las canchas. Mariana Díaz Oliva ya había anunciado a principios de año que se retiraba del tenis, y esta semana en Bangkok fue su último torneo profesional. Se despidió de una buena manera. Con un cuadro complicado, la argentina eliminó a la española Anabel Medina Garrigues en la primera ronda, aunque después cayó con la japonesa Nakamura. En tanto, en dobles, junto a la sudafricana Natalie Gandín, cayó en la final ante la estadounidense Vania King y la croata Jelena Kostanic, por 7-5, 2-6 y 7-5. En una charla con Olé.com.ar, hace un repaso de sus 14 años de carrera.
¿Cómo te sentiste en esta última semana en el circuito WTA?
-Un poco rara, porque cada día que entraba a la cancha podía ser el último. Pero muy tranquila, muerta de cansancio. Me relajé un poco y todavía me duele todo el cuerpo.
-¿Qué sensaciones tenes, porque es perder algo que tuviste en tus manos por 14 años?
-Me preparé mucho para afrontar este momento. Desde principios del año sabía que era el último. Entonces fueron pasando los meses y venía diciendo me despidó de Roland Garros, de Wimbledon. Lo viví de esa manera.
-¿A quién recordás en este momento?
-Primero a mi papá, sobretodo. Fue el que me metió adentro de una cancha de tenis, me anotaba en los torneos, hacia lo imposible para que yo jugará. Económicamente no tenia mucho dinero para pagar el entrenamiento y siempre hizo lo máximo que pudo. También a toda la gente que conocí en estos años. Tengo amigos por todos lados, y esta semana que se enteraron que me retiraba me mandaron muchos mails. Y esa es gente que quizás no vuelvo a ver. Ahí me puse un poco más emotiva.
-¿Estás un poco aliviada?
-Ya no disfrutaba del tenis, lo sufría mucho. Físicamente no estaba bien, tengo problemas en la espalda, en las rodillas y en la muñeca. Era muy raro terminar un partido sin dolores. Para mi es un alivio decir terminé mi carrera.
-¿Y ahora a qué te vas a dedicar?
-Voy a poner un centro de entrenamiento con María José Gaidano y con mi hermano. Quiero hacer algo por el tenis de mujeres. Como entrenadora, haciendo torneos, pero veo que de acá a muy pocos años si no se hace algo urgente no va a haber jugadoras. No tenemos muchas oportunidades y no hay entrenadores buenos, porque los mejores se van con los hombres. Hay pocos que se dediquen y que estén comprometidos.
-Hagamos un repaso de tu carrera, ¿cuál fue tu mejor año?
-El 2001 en resultados fue muy bueno. Llegué a una final de WTA por primera vez y terminé 42 del ranking. Pero en lo personal fue difícil. En el 2002 gané el primer título, en Palermo, si bien no obtuve buenos resultados en los demás torneos. Lo valoro mucho porque es algo que no muchas chicas tienen. Y el año pasado me marcó mucho, porque arranque 100 y terminé 56. Fue un año muy parejo y conseguí triunfos en todos los Grand Slams. Y lo logré a los 29 años. Físicamente ya estaba con muchos problemas, y había torneos que me quedaba dura de la cabeza. Gané partidos en condiciones físicas bastante malas.
-¿Un partido?
-Sin duda, contra Clijsters en la semifinal de Bol en 2001. Iba perdiendo 6-0 y 2-0, y lo único que quería era hacer un game, porque nunca en un partido oficial me pasó perder 6-0 y 6-0. Hice uno y todo cambió. Terminé ganando 6-3 en el tercero. Si me preguntas cómo hice para darlo vuelta no sé. Tenía todo perdido, y una hora después había llegado a la final.
-¿Hay algo que te arrepientas de tu carrera?
-Siempre pensé que me hubiese gustado tener a alguien que me enseñara a jugar, un profesor que sepa de verdad. Que me enseñen a sacar. Todo lo fui haciendo sobre la marcha, solucionando yo los problemas que me surgían. No se dio por un tema económico, mi papá no tenía el dinero para pagar. Suplí la falta de técnica con la cabeza. Ser inteligente dentro de la cancha, buscar el hueco aunque sea mínimo. Gané partidos dando vuelta, que en los papeles los tenía que perder. Pero como no dependía de mí, no es algo que me arrepienta.
-¿Y si te tuvieras que quedar con una compañera en el circuito?
-Es una pregunta difícil. Con Paola Suárez tenemos una relación buenísima. Mejoró estos últimos años, porque ya no competimos para nada una con la otra. Ahora nos queremos como amigas. Y Bettina Fulco fue mi mejor amiga en el circuito cuando yo empecé. Pero lástima que se retiró cuando logré obtener buenos resultados y no la disfruté mucho. Me enseñó un montón de cosas.
-Tuviste la oportunidad de participar de los Juego Olímpicos de Atenas. ¿Fue especial?
-No me voy a olvidar nunca cuando entramos al estadio Olímpico en la ceremonia inaugural. No podía creer que me esté pasando a mí. Creo que fue lo más lindo que me pasó en toda mi carrera.
-¿Y la FED CUP?
-Me va a quedar grabado muchas cosas. Desde la primera vez que jugué en el 97 contra Corea, fue muy importante para mí. Y la última serie contra Canadá fue lo más triste que me pasó. Perdimos 5-0, y lloré dos días seguidos. Me mató. Tuve una depresión terrible, me quería volver a mi casa. El jugar por equipo y por Argentina yo lo siento mucho, y esa derrota fue la más dolorosa que recuerdo.
-¿Si tuvieras que describirte como tenista?
-Y defino como lo hace la mayoría de los que me conocen: una luchadora. Nunca regalé nada, ni di un punto por perdido. Es lo más importante que tuve.
-¿Qué título le pondrías a tus once años de carrera?
-Estoy con mi conciencia tranquila de que cada vez que entré a la cancha dejé todo. Con el talento que tenía, llegué demasiado lejos.
-Te retiraste de una buena manera, porque eliminaste a Medina Garrigues, una preclasificada acá en Bangkok.
-Para mí este año fue bastante complicado, pero ganarle a Medina fue muy bueno, porque con ella había perdido todas las veces que la enfrenté. Además, con el calor que hace acá aguanté tres horas en una cancha. Me voy contenta. - OLEMariana Díaz Oliva pide un cortado, que le traen al instante. Toma un sorbo, casi insignificante, y arranca la charla con Olé, cuatro días después de su retiro del circuito. Pasó poco tiempo, pero ya tiene proyectos en mente: "Siempre dije que cuando largara iba a estudiar periodismo deportivo. No lo digo por vos (se ríe), pero noto que la mayoría de los periodistas de tenis se equivocan mucho en el análisis que hacen, especialmente en los partidos de mujeres que se transmiten en la tele. A veces dicen ''esta jugadora es desconocida'' y la mina tiene cinco títulos WTA o le ganó a una top ten. Yo creo que podría ser útil: cuando veo un partido, me doy cuenta si tal jugadora se va a cagar o no, sé qué es lo que está sintiendo en ese momento... Igual, voy a postergar el estudio un tiempo, tengo otros planes por ahora".
¿Cuáles?
Primero, voy a casarme y a pensar en formar una familia junto con mi novio, Pablo. Pero, además, quiero seguir ligada al tenis. Con María José Gaidano (NdeR: ex tenista) y mi hermano Diego vamos a manejar una academia. La idea es crear un centro de alto rendimiento, pero con precios razonables. Tener un nombre dentro del tenis no me da derecho a cobrar lo que me dé la gana. El tema económico es clave: muchas chicas dejan de jugar porque no tienen recursos.
Cuando decís chicas, ¿significa que será una academia para mujeres?
No, la idea es que los chicos también practiquen. Aunque, desde mi lugar, quiero ayudar especialmente al tenis femenino. Está muy claro que en este país, los varones tienen más chances de progresar: hay un ATP, un challenger, un montón de futures...
¿Y las chicas?
Tienen pocas posibilidades de mostrarse. Hay algunos torneos ITF, pero no alcanza. Me preocupa el momento que pasa el tenis femenino: yo me retiré, Paola Suárez parece que lo hará en 2007; sólo quedan Dulko, Salerni y Clarisa Fernández. Si no se trabaja en serio, el tenis femenino desaparece en Argentina.
Cinco minutos después del primero, Mariana toma un segundo sorbo del cortado. Ella ni lo advierte, sigue metida en la charla, que cambia de rumbo.
¿Qué sentiste en tu último partido (en dobles en Bangkok) en el circuito? ¿Te emocionaste?
Dentro de la cancha no, quizá porque no me había dado cuenta. Pero cuando llegué al hotel, recordé todos los momentos que viví gracias a este deporte y sí, me emocioné bastante.
¿Cuál fue el momento más importante de tu carrera?
Sin dudas, participar del desfile de los Juegos de Atenas, toda la gente se paraba a aplaudirnos. Encima, al lado tenía a tipos como Ginóbili, fue increíble.
¿Y el más duro?
El descenso en la Copa Fed, este año, contra Canadá. De bronca, lloré durante toda una semana, me sentía responsable.
Veinte minutos después del primer sorbo, termina el café, que a esa altura debía estar helado. Antes de irse, pide que se resalte la palabra lucha, bandera durante su carrera: "Siempre luché. Tuve muchas lesiones, pero salí. Dejé todo por el tenis, me entregué al máximo". Si eso no es luchar...
