Después de la catástrofe..qué hay de nuevo, viejo/ imaginación social/
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25/08/2011#1 Después de la catástrofe..qué hay de nuevo, viejo/ imaginación social/Que tiempo duros se viene para la cuna de nuestros abuelos..eso si kyle va a decir que es culpa de los idealistas..
por Franco Bifo Berardi /
Las revueltas europeas interrumpen las pantallas globales con imágenes que nos parecen conocidas. Franco Bifo Berardi traza un mapa e indaga en qué puede emerger de esta ola de insurrecciones contra las reglas de la economía capitalista.
Revueltas en las calles de Londres, de Roma, de Atenas; ocupaciones de cientos de plazas en ciudades españolas. Lo que ocurrió entre el último trimestre de 2010 y junio de 2011 no es una efímera e improvisada explosión de rabia. Es más bien el comienzo de un proceso que continuará por años, crecerá y tomará fuerza y una visión estratégica. Es un proceso similar al que vimos en las ciudades árabes. Los hipócritas occidentales quisieron ver una revolución por la democracia, pero no hay a la vista ninguna democracia en los países árabes, ni tampoco señales de una estabilización post-revolucionaria. Aquello que vimos en el Norte de Africa así como en Medio Oriente es la emergencia de una nueva composición social, basada en el trabajo precario cognitivo, en la inteligencia social colectiva, que está sojuzgada por el dominio de la ignorancia religiosa y de la privatización económica y de la corrupción. Es el punto de partida de una revuelta destinada a converger con la de Europa.
Hace 10 años, tras el colapso de los puntocom que marcó la crisis de la new economy, el semiocapitalismo financiero inició el desmantelamiento de la fuerza política del intelecto general. La privatización de los recursos comunes del conocimiento y de la tecnología, así como la precarización y la explotación creciente del trabajo cognitivo avanzaron a la par. Ahora, tras el colapso financiero de septiembre de 2008, el capitalismo financiero lanzó la embestida final. El gasto social recortado, la escuela pública y la universidad destruidas, la investigación obligada a estrategias de lucro de corto plazo. El conjunto de la sociedad es agredido, empobrecido, amenazado y humillado con el objeto de imponerles el pago de la deuda acumulada por la clase financiera. Las luchas están destinadas a proliferar y radicalizarse en los próximos meses, es inevitable porque es la única alternativa a la miseria y a la depresión general.
Vamos a combatir juntos, pero eso no alcanza. El problema que enfrentamos ahora es un problema de imaginación, no de fuerza. ¿qué surgirá de la insurrección que se prepara en Europa? Todos vemos el peligro de la bancarrota de Europa: el retorno de los peores males ya es perceptible en la expansión del nazionalismo, del populismo mediático y del racismo en la psiquis social. El asesino nazi de Oslo y los figurones de la Liga que se reúnen en Monza para celebrar sus propios ritos racistas son parte del mismo proceso: la frustración ignorante y el fanatismo se ensamblan en una mescolanza tremenda de tipo nazi, que ya tiene fuerza de gobierno en países como Hungría.
La Unión Europea que en la posguerra representó una esperanza de solidaridad social, terminó en los años del neoliberalismo con un programa diferente, como el aparato de gobernanza monetarista, y con una meta central: bajar sí o sí el costo laboral, reducir la parte de la renta que va a los trabajadores. El obsequio al nuevo dogma liberal y monetarista fue la construcción en 1993 del dispositivo político-financiero que tomó el nombre de Tratado de Maastricht. Este dispositivo implica que deben respetarse algunos criterios por los firmantes, para no ser expulsados del a Unión Europea. ¿Cuáles son esos criterios fundamentales?la relación entre el déficit público y el PIB no debe superar el 3%
la relación entre la deuda pública y el PIB no debe superar el 6%
la tasa de inflación no debe superar el 1,5% en relación a la de los tres países más exitosos.
la tasa de inflación a largo plazo no debe superar el 2% de la tasa media de sos mismos 3 países.
el ordenamiento monetario de la UE queda bajo la supervisión del Banco Central Europeo, en cuyo estatuto se prevé la completa autonomía respecto de las decisiones del Parlamento europeo y de los parlamentos de cada país, y establece como finalidad absoluta la contención de la inflación.
Este férreo dispositivo jurídico-financiero sobre el que se basa la Unión Europea, funciona como un robot que gobierna los procesos de decisión política, y es el límite para la mera posibilidad de imaginación de la sociedad europea. Funciona de un modo que presiona a los países integrantes a reducir el costo del trabajo, a reducir la masa de recursos invertidos en el bienestar de la sociedad, con el objetivo de contener la inflación, bajar el déficit público y aumentar la ganancia financiera. Naturalmente que esos mismos objetivos podrían buscarse con otras estrategias, como aquella del impuesto a las transacciones financieras o el del impuesto a las grandes fortunas. Pero en el dispositivo neoliberal, estas medidas están prohibidas y son impronunciables. Y por eso, la aplicación de los criterios de Maastricht produjo en los últimos 20 años un trasvasamiento gigantesco de recursos del trabajo hacia el capital, y de la sociedad a la renta financiera.
Europa es un continente rico, riquísimo. Millones de técnicos, ingenieros, médicos, proyectistas, arquitectos, poetas, artesanos, biólogos, docentes, mujeres y hombres de ingenio y una cultura refinada han construido este continente próspero, cómodo, placentero. En cinco siglos, la burguesía, clase laboriosa y disciplinada, proyectó las ciudades, las fábricas, las estructuras de la vida civil. Una clase trabajadora inmensa, entrenada, calificada y acostumbrada a la disciplina, ha levantado puentes y rascacielos, ha producido millones de máquinas y herramientas. Con la lucha sindical y política, la clase obrera ha impuesto a la burguesía una repartición de la riqueza producida y es por eso que una parte mayoritaria de la sociedad europea ha podido disfrutar de los bienes industriales, y ha podido tener acceso a servicios que han hecho la vida tolerable o al menos a veces un tanto placentera.
Pero llegó la desregulación, la competencia internacional cada vez más feroz, y la burguesía industrial debió ceder el puesto de comando a una clase heterogénea, desprejuiciada y políglota, a menudo enriquecida gracias a negocios criminales, que tiene y maneja un capital inmaterial, puramente semiótico: la clase detentadora del capital financiero. Se trata de una clase desterritorializada, que podemos definirla como virtual, en el sentido de que escapa a la identificación física, territorial, aunque sus movimientos y elecciones producen efectos visibles en el cuerpo viviente de la sociedad. La clase financiera tiene esta característica virtual porque no se presenta con un rostro reconocible aunque opera como un polvillo en innumerables decisiones de actores impersonales que parecieran guiados por una voluntad inconsciente. En tanto que es no identificable y pulverizante la clase financiera desterritorializada está imponiendo a la UE el dogma de que la sociedad europea debe pasar a ser pobre, miserable, infernal, para ser competitiva en los mercados internacionales. El dispositivo Maastricht comenzó a funcionar como un sistema de automatismos técnico-financieros cuyo efecto es la contención y la reducción del gasto social y el aumento de la renta financiera. Estos criterios no son, obviamente, naturales ni inevitables, ni menos aún resultado lineal de elecciones políticas individuales. Se imponen con la fuerza de un autómata. Podríamos definirlos como dispositivo, es decir, como un producto de la acción humana que se aparta de la voluntad y se impone a la acción humana como un automatismo que pre-dispone la acción humana a repetirse una y otra vez. Después de la crisis de los fondos mutuos inmobiliarios de EE.UU. y el consecuente desastre de las finanzas occidentales, la rigidez de los criterios de Maastricht impidieron cualquier flexibilidad en la toma de decisiones políticas.
Y el dispositivo Maastricht falló. La crisis griega y todo lo que sigue es una demostración del hecho de que estos criterios no produjeron buenos resultados. Deberían revisarlos para dar un respiro a los europeos y restituir recursos a la sociedad. Pero la autoridad europea (que es una autoridad totalmente financiera desde el momento que la autoridad política no cuenta para nada) aplica estos criterios más insistentemente cuanto más muestran su fracaso.
A partir de la crisis griega de mediados de 2010, el efecto del dogmatismo neoliberal y monetarista es bien visible: empeoramiento de las condiciones de vida de la sociedad, aumento de la desocupación, desmantelamiento de las estructuras de la vida civil y de los servicios sociales: en suma, un empobrecimiento generalizado. La clase financiera (los bancos, las aseguradoras, el mercado bursátil) que han ganado con el riesgo como por ejemplo imponiendo altos intereses sobre los Credit Default Swaps, ahora rechazan asumir las consecuencias de ese riesgo y quieren descargarlo en la sociedad. Para pagar la deuda financiera acumulada en los últimos decenios la sociedad europea será sometida a un desangrado generalizado:el sistema educativo, que constituye el pilar fundamental para el desarrollo civil, será financiado, redimensionado, empobrecido, y parcialmente privatizado.
el sistema de salud está desfinanciado y tendencialmente privatizado.
la estructura de transportes y el aprovisionamiento energético será privatizado y entrarán lógicas mercantiles totalmente ajenas a las necesidades de la colectividad, funcioanles solo a los intereses del sector financiero y a los objetivos estratégicos del Banco Central Europeo.
En síntesis, la sociedad europea está siendo empobrecida, tendencialmente desvastada y barbarizada todo con el fin de no tocar el castillo de acero de la llamada estabilidad financiera. Si este es el precio de la adhesión a la UE, pronto ningún país querrá pagarlo, y entonces el riesgo de un quiebre de la Unión y la consiguiente multiplicación de populismos territoriales y mediáticos dará paso a la peste fascista y racista en los cuatro puntos cardinales del Continente. Italia ya anticipó esta tendencia con el largo predominio del partido mafioso de Berlusconi y del partido racista de Bossi. La insurrección europea es inevitable. El problema no es organizarla, armarla. Eso se organiza por sí mismo. El tema es imaginar el éxito, la salida. Construir instituciones que hagan posible la autonomía de la sociedad de esta catástrofe imparable de la economía capitalista.Spoiler -
