-
AJUSTE Y POLITICA
Choque de poderes
La responsabilidad de Goldman Sachs en el estallido de la burbuja financiera y su posterior intervención en la conformación de gobiernos europeos. La sutil diferencia entre estar cerca del poder y ser parte del poder.
Por Dante Caputo
10/06/12 - 01:16
Con frecuencia, los hechos cotidianos son utilizados para describir las relaciones entre los Estados. Estos hechos son la exteriorización de los enfrentamientos de intereses y valores, son sus efectos. Pero a menudo se toma un acontecimiento particular una declaración, una decisión no como la expresión del conflicto, sino como el conflicto mismo. No se los analiza como la consecuencia de las confrontaciones de interés que se desenvuelven entre las naciones y en su interior. Los efectos se transfiguran en causas. Esto confunde sobre lo que sucede a nuestro alrededor.
Gilbert Keith Chesterton, el gran escritor inglés y maestro de las paradojas, escribió que resultaba claro que la agitación y la inquietud que tenían los árboles los llevaban a moverse sacudiendo sus copas. Así se producía el viento, que no era otra cosa que aire abanicado por los árboles.
Tome, lector, por ejemplo, la crisis europea. Vemos una sucesión de hechos: caída de bancos, deudas impagas, temores de default, ajustes agrios, protestas sociales, el dominio alemán sobre la Unión Europea. Dentro de cada uno de ellos, decenas de pequeños hechos. Es una abrumadora cantidad de información. Sin embargo, el quién gana y quién pierde, quién promueve las políticas y por qué, qué intereses están en juego, cuáles son los poderes y sus objetivos, no debe ocupar más del 1% de lo que se imprime y dice.
Es así que se puede afirmar, como se lee en el Washington Post en la columna de uno de sus expertos en finanzas, Zachary Goldfarb, lo siguiente: En Europa la brecha sigue abriéndose entre los líderes alemanes de mentalidad austera [
] y el grupo de populistas recién electos, que tratan de aumentar el gasto público en sus debilitados países.
Ninguna imagen puede calzar mejor en la horma de los prejuicios de la opinión pública estadounidense que una afirmación de ese tipo. Todo resulta, entonces, claro. Se enfrentan culturas, no intereses.
Sin embargo, estas cosas pueden ser entendidas de otra manera. En Grecia, luego de elecciones libres, la mayoría cuestiona la política impuesta por el primer ministro Lukas Papademos, quien fue designado por presión de los sectores financieros para aplicar un duro plan de ajuste. En Francia, Nicolas Sarkozy, socio político de Angela Merkel, perdió las elecciones. En Alemania, las votaciones regionales anuncian un futuro incierto para el gobierno.
El poder de facto de los bancos de inversión que intervinieron directamente en la política europea parecería encontrar un límite cuando se apela a la opinión social. Este límite no es generado por los gobiernos demagógicos que se enfrentan a la austeridad de Berlín y a la razón técnica de los bancos. Nace del rechazo mayoritario, expresado democráticamente, a las políticas impulsadas por Berlín, los bancos y la Comisión Europea.
No se enfrenta la voluntad contra la desidia ni la disciplina germana contra el facilismo mediterráneo. Se confrontan intereses: el poder de los bancos y la hegemonía alemana en Europa contra el poder de las mayorías sociales que se convierten en mayorías políticas. Es el viento el que mueve los árboles. Son las luchas de poder las que explican lo que sucede. Esta no es una lucha sobre las alternativas técnicas. Mucho menos sobre los estilos culturales o la moral. Esta es una lucha de poder.
En varias de mis columnas insistí en el papel que el banco de inversión Goldman Sachs juega en esta crisis. Ahí tiene usted un factor objetivo de poder. De sus filas fue seleccionado, con el apoyo de Merkel y Sarkozy, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. Esta es una posición clave para decidir la política de salvatajes. También viene de allí Mario Monti, presidente del Consejo de Ministros de Italia. Papademos, cuando era gobernador del Banco Central griego, realizó el maquillaje de las cuentas públicas con la ayuda de Goldman Sachs. Esta operación es el origen del drama que vive ese país.
La mayoría de quienes votan no lo hace contra Goldman Sachs. No sabe quién es ni cuál es su responsabilidad en lo que le toca vivir. Vota contra la política que promueve Goldman Sachs por el motivo más elemental del mundo: la perjudica. Goldman Sachs es un banco de inversiones exitoso. Hizo enormes beneficios durante la crisis en la que se hundieron varios de sus colegas. Sobrevivió y ganó por una estrategia financiera que lo llevó a no invertir en la burbuja inmobiliaria. Un dato que muestra el éxito de sus decisiones es que en 2009, en plena crisis, el banco repartió entre 1.500 empleados un premio de por lo menos un millón de dólares a cada uno. En ese entonces, su capital era del orden de los 150 mil millones de dólares.
Pero no todo es inteligencia financiera. Además, hay otro recurso esencial. El banco ha tenido una gran capacidad de penetrar políticamente, incluso al gobierno estadounidense. Citaré algunos casos notables de ex empleados de Goldman Sachs. El secretario del Tesoro durante la mayor parte de dos presidencias de Bill Clinton, Robert Rubin, antes trabajó allí durante 26 años. Henry Paulson, quien ocupó el mismo cargo bajo la administración de George W. Bush, había estado 32 años, siete de los cuales como su cabeza. Joshua Bolten, jefe de Gabinete de Bush. El señor Neel Kashkari, otro ex empleado, fue nombrado por Paulson al frente del plan de 700 mil millones de dólares para el salvataje de los bancos. Kashkari no fue una excepción. El impulso de Paulson, en 2008 plena crisis, por nombrar a su ex compañero de trabajo llevó a The New York Times a llamarlos Government Sachs.
Goldman Sachs no está cerca del poder. Es parte del poder en Estados Unidos, Europa y el resto del mundo. Tampoco nos resulta muy lejano a los argentinos. En los 90 hizo negocios con la deuda pública: fue el quinto banco de inversión que más bonos colocó en el mercado internacional. A ese poder se enfrentan otros, con interés nacional o simplemente de clase social. Así, Europa vive el choque para controlar los Estados. No es de culturas, mucho menos de civilizaciones, es de poder.
http://www.perfil.com/ediciones/2012...icia_0057.html
Queria compartir este artículo porque me pareció que hecha un poco de luz sobre la crisis, y creo que describe bien el enfrentamiento entre la gente y el ajuste. En la pelicula Inside Job dice mucha de esta información también.
¿Este tema te pareció interesante? Compártelo!
¿No es lo que buscabas? Intenta buscar un tema similar
0 comentarios
/ 120 Visitas