#1 Alerta nacional por los explosivos robados en Río Negro
El juez de la causa, Rubén Norry, dijo que están trabajando sobre la “hipótesis de máxima”, en referencia a un eventual atentado. Los 700 kilos de explosivos fueron robados en una mina de General Roca.
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Las autoridades nacionales están preocupadas porque no pueden ubicar los 700 kilos de explosivos de alto poder robados esta semana en una mina de yeso en la zona rural de General Roca, en el Alto Valle de Río Negro. Por ese motivo decidieron lanzar un alerta nacional, que implica la intervención de organismos de seguridad del Estado nacional en el caso.
Este grado de emergencia fue expresado por el juez rionegrino que investiga el tema, Rubén Norry. Dijo que la situación motivó el “alerta nacional” ya que están trabajando con una “hipótesis de máxima” respecto a la utilidad que le podrían dar los ladrones a esa alarmante cantidad de explosivos.
Norry explicó que la posibilidad de que el explosivo pueda ser utilizado para volar el paredón de un penal es una "hipótesis de mínima", ya que, aclaró, "siempre hay que pensar en cosas peores por todo lo que está pasando en Argentina y en el mundo", en referencia a un eventual atentado.
Los materiales desaparecidos (600 kilos de nagolita, 100 de gelamón y 7,5 de gelamita) se potencian al juntarlos. Si se usan en una zona urbana, de una sola vez, "pueden generar una explosión cuyos efectos resultan imposibles de calcular con exactitud", explicaron los expertos.
Un ejemplo que sirve para poner en escala lo ocurrido: para hacer volar la AMIA se estima que se utilizaron entre 300 y 350 kilogramos de nitrato de amonio con gasoil. "Eso es bastante menos que los 100 kilos de gelamón. Y ni hablar si a ese explosivo se lo combina con la nagolita", dijeron los expertos.
"Con 100 kilos de gelamón se puede volar una manzana. Si a eso se le suma la nagolita (es un reforzador que garantiza que nada del otro explosivo se desperdicie) las consecuencias son difíciles de calcular", detallaron los expertos. También marcaron como algo "gravísimo" la desaparición de una importante cantidad de detonadores y retardadores.
Según informó la Policía de la provincia, el robo fue denunciado en la mañana del martes pasado. Pero no se sabe a qué hora de la noche del lunes o la madrugada del martes se produjo.
Si bien en el lugar hay un sereno, está siempre instalado en la parte delantera del complejo y los polvorines están en el fondo. Por eso nada se descubrió hasta que se inició la jornada laboral.
Explosivos usados en la actividad minera
La cantera de yeso pertenece a la empresa José Cholino e Hijos y está ubicada a unos 24 kilómetros al noroeste de la ciudad de General Roca, en una zona desértica. Los explosivos estaban almacenados en dos polvorines, cuyos candados fueron rotos. Para poder llegar a esas instalaciones, antes los ladrones cortaron un cerco de malla de hierro.
El gelamón y la gelamita se usan a cielo abierto y la nagolita puede utilizarse en túneles. Hay muy pocas empresas que están utilizando este tipo de explosivos en la zona. La mayoría —incluidas canteras— emplean otros más modernos y seguros.
Si bien hasta la década del 90 eran más frecuentes este tipo de delitos y existía un mercado negro de explosivos, desde 1997 no se producía un golpe de esta magnitud. El último caso fue la sustracción de una cantidad importante de gelamón en Neuquén. Pero fue ubicada rápido.
Actualmente es difícil operar en el mercado negro, porque después de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA se montó un control muy estricto. Incluso hay un solo distribuidor para toda la Patagonia, por lo que es fácil detectar cuando se usan elementos robados.
Por eso hay mucha preocupación. Se considera que los "profesionales" que se dedicaban a este tipo de robos abandonaron la actividad por los controles y la falta de compradores. Ante esto, algunos investigadores creen que se está ante inexpertos, lo que los preocupa aún más.
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Las autoridades nacionales están preocupadas porque no pueden ubicar los 700 kilos de explosivos de alto poder robados esta semana en una mina de yeso en la zona rural de General Roca, en el Alto Valle de Río Negro. Por ese motivo decidieron lanzar un alerta nacional, que implica la intervención de organismos de seguridad del Estado nacional en el caso.
Este grado de emergencia fue expresado por el juez rionegrino que investiga el tema, Rubén Norry. Dijo que la situación motivó el “alerta nacional” ya que están trabajando con una “hipótesis de máxima” respecto a la utilidad que le podrían dar los ladrones a esa alarmante cantidad de explosivos.
Norry explicó que la posibilidad de que el explosivo pueda ser utilizado para volar el paredón de un penal es una "hipótesis de mínima", ya que, aclaró, "siempre hay que pensar en cosas peores por todo lo que está pasando en Argentina y en el mundo", en referencia a un eventual atentado.
Los materiales desaparecidos (600 kilos de nagolita, 100 de gelamón y 7,5 de gelamita) se potencian al juntarlos. Si se usan en una zona urbana, de una sola vez, "pueden generar una explosión cuyos efectos resultan imposibles de calcular con exactitud", explicaron los expertos.
Un ejemplo que sirve para poner en escala lo ocurrido: para hacer volar la AMIA se estima que se utilizaron entre 300 y 350 kilogramos de nitrato de amonio con gasoil. "Eso es bastante menos que los 100 kilos de gelamón. Y ni hablar si a ese explosivo se lo combina con la nagolita", dijeron los expertos.
"Con 100 kilos de gelamón se puede volar una manzana. Si a eso se le suma la nagolita (es un reforzador que garantiza que nada del otro explosivo se desperdicie) las consecuencias son difíciles de calcular", detallaron los expertos. También marcaron como algo "gravísimo" la desaparición de una importante cantidad de detonadores y retardadores.
Según informó la Policía de la provincia, el robo fue denunciado en la mañana del martes pasado. Pero no se sabe a qué hora de la noche del lunes o la madrugada del martes se produjo.
Si bien en el lugar hay un sereno, está siempre instalado en la parte delantera del complejo y los polvorines están en el fondo. Por eso nada se descubrió hasta que se inició la jornada laboral.
Explosivos usados en la actividad minera
La cantera de yeso pertenece a la empresa José Cholino e Hijos y está ubicada a unos 24 kilómetros al noroeste de la ciudad de General Roca, en una zona desértica. Los explosivos estaban almacenados en dos polvorines, cuyos candados fueron rotos. Para poder llegar a esas instalaciones, antes los ladrones cortaron un cerco de malla de hierro.
El gelamón y la gelamita se usan a cielo abierto y la nagolita puede utilizarse en túneles. Hay muy pocas empresas que están utilizando este tipo de explosivos en la zona. La mayoría —incluidas canteras— emplean otros más modernos y seguros.
Si bien hasta la década del 90 eran más frecuentes este tipo de delitos y existía un mercado negro de explosivos, desde 1997 no se producía un golpe de esta magnitud. El último caso fue la sustracción de una cantidad importante de gelamón en Neuquén. Pero fue ubicada rápido.
Actualmente es difícil operar en el mercado negro, porque después de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA se montó un control muy estricto. Incluso hay un solo distribuidor para toda la Patagonia, por lo que es fácil detectar cuando se usan elementos robados.
Por eso hay mucha preocupación. Se considera que los "profesionales" que se dedicaban a este tipo de robos abandonaron la actividad por los controles y la falta de compradores. Ante esto, algunos investigadores creen que se está ante inexpertos, lo que los preocupa aún más.
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