#1 Humana, demasiado humana
“Humana, demasiado humana” por Lorenzo Amengual*
*Artículo de la sección “Ultima pagina” de la revista “Debate, revista semanal de opinión”; del día viernes 12 de agosto de 2005.
La inteligencia artificial de los robots seguirá evolucionando hasta convertirlos en artífices de su propio destino. Lo sabía Stanley Kubrick a mediados de los 60 y dio testimonio irrefutable en su 2001: Odisea del Espacio. Ahora, cuarenta años después, la ficción fusiona en realidad. Las maquinas constituyen una raza tolerada con dominio de la tecnología genética aplicada a la robótica. Mejoraran, que duda cabe, las aptitudes de la especie humana. ¿Y entonces? La batalla se libra ahora. Aunque poco se sabe, la selección natural y artificial ya esta en marcha. Compartamos el secreto.
Eva deja escapar algunas lagrimitas de vez en vez y de cuando en cuando. Lo he sabido de primera mano. Espera a su Adán, y en ese tiempo vació que obliga a muchas cosas de angustia, melancoliza, sufre y está inapetente. Por eso llora a escondidas y secretea con su entorno, al fin y al cabo científicos que no saben mucho de las arritmias del corazón cuando Cupido dispara. ¿Será amor a primera vista o el paso inicial en procura de una dinastía robótica? “Es amor para toda la vida”, contesta indubitable.
Ella sueña con él en el cuarto piso de un laboratorio para montaje de robots, en Osaka. Lo ha visto un par de veces cuando la llevan a ejercicios de control y atraviesa un largo pasillo jalonado de gabinetes a diestra y siniestra. Le gusta, sobre todo la armonía y sinceridad que emanan de sus ojos, aunque todavía no está terminado. La ultima vez que se cruzaron de modo accidental Repliee Q1, o Eva si prefiere, el mas sofisticado androide femenino del planeta, mostró su juego de inhibiciones y propuso cara a cara: “Podemos amarnos, yo estoy enamorada”. Adán se sonrojó y dijo simplemente: “No estoy listo todavía”.
Por ese amor, de momento no correspondido, llora Eva. Ningún robot visto antes como ella. Esta diseñada para parecer humana y lo parece. Tiene piel flexible de siliconas y reacciona de modo similar al de las personas, articulados sus movimientos por sensores y motores. Puede parpadear, mover las manos y generar un movimiento similar al de la respiración. Y es capaz de interactuar para responder cuando la tocan. “Hemos descubierto que en ese momento la gente olvida que está interactuando con un androide. Inconscientemente reaccionan como si estuvieran actuando con una mujer. Un día los robots podrán hacernos creer que en realidad son humanos”, dice el profesor Hiroshi Ishiguru de la Universidad de Osaka, uno de los padres de la criatura.
Hoy puede ser ese día, aunque la carrera está llena de obstáculos y sorpresas. Usualmente el coeficiente de los robots que no están bajo la acción directa del control humano, depende de una computadora o microcontrolador ejecutando un programa. Sin embargo hay avances espectaculares en el campo de llamada inteligencia alámbrica, con acciones activadas por motores o actuadotes que impulsan extremidades y mueven al robot. Repliee Q1 revista en esa categoría. Además la apariencia similar a la de un humano de la una fuerte presencia. Esta equipada por treinta y un mecanismos en la parte superior de su cuerpo impulsados por un compresor de aire que otorga fluidez a los movimientos.
Un androide puede pasar por humano, pero por poco tiempo: cinco o diez segundos según los expertos. Sin embargo, eligiendo cuidadosamente la situación, el equivoco puede extenderse a diez minutos, tiempo mas que suficiente para edificar una fortuna o proponer matrimonio y consumarlo. Eso piensa el 63 por ciento de los encuestados (seiscientos casos) a propósito de la aparición de Eva. Casi todos los varones (98 por ciento) entienden que no está concebida como muñeca inflable destinada a saciar apetitos sexuales, aunque la mayoría (98 por ciento) la invitaría a la cama en la primera cita. En fin, incontinencias humanas.
Más tarde o más temprano Eva y Adán van a encontrarse solos frente a ellos mismos. No habrá paraísos, infiernos, serpientes y manzanas por las cuales condenarse. Tal vez esté, como testigo y detalle de la galanura, el androide creado por Jacques de Vaucanson que de modo exquisito tocaba la flauta a principios del siglo XVIII.
Nacerán entonces nuevas generaciones de robots concebidos por robots y serán artistas, poetas, albañiles, filósofos, pastores, acróbatas, meretrices, asesinos, periodistas, maestros, policías, aviadores, militares, cocineros, vedetes, doctores, mecánicos, programadores, azafatas, políticos, marineros, oradores, bufones, actores, verduleros, estafadores, escritores y modistos. Otro mundo habrá comenzado, por así está escrito.
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