Nominalismo Sausserano contra realismo Peirceano.
Varias religiones (judaísmo, islam, hinduísmo) han afirmado que la lengua de sus textos sagrados es la lengua perfecta. La perfección de una lengua consistiría en su adecuación a la realidad; en términos modernos, sus significantes no serían arbitrarios, sino -de alguna manera- auténticos o arquetípicos.
Lacan dice que existe la arbitrariedad del signo, y por otro lado, los significantes actúan, por supuesto, sobre lo real de la cura, y confirman la intuición de Dante según la cual los nombres son las consecuencias de las cosas, y por tanto no arbitrariedades ni contingentes...
El nominalismo ve los universales como puros conceptos o como meras palabras; el realismo se le opone, y puede ser extremo (platónico), cuando se ven los universales como entidades subsistentes. Peirce comenzó siendo nominalista, pero pronto derivó hacia el realismo . Así, eso impulsa a Peirce a ser aún más realista y a llegar a hipostasiar a la naturaleza común fuera del individuo; es decir, al universal metafísico. Sería una idea, pero una idea ejemplar o prototípica (type). En ese sentido Peirce es más realista que Escoto, y más inclinado al platonismo.
Por tanto Perice siempre que pueda evitará a todo costa la arbitrariedad convencional del Significante; porque eso lo alejaría de significado arquetípico.
Peirce no sólo acepta realidad en el universal físico, sino también en el metafísico, ya que concede existencia propia a las leyes, que pertenecen a la categoría de relación o de terceridad. Por eso era conveniente precisar hasta qué punto Peirce adoptó ese realismo escolástico escotista que dice seguir.
La escritura no es sólo -como pretendió el nominalismo- una mera arbitrariedad, sino huella platónica que nos lleva a un pensamiento que incluso se pude fotografiar; cosa que no comprende ni Saussure ni Derrida. Derrida radicaliza este planteamiento cuando afirma -con Saussure- que la escritura no pertenece a la exterioridad del lenguaje. Lo cual es falso puesto que el pensamiento se fotografía como ha demostrado Masaru Emoto y sus fotografias de los cristales del agua. Así los precisos significantes homeopáticos son los nexos referentes entre el significado y es significante químico. Por eso es completamente falso que La arbitrariedad del signo lingüístico es la primera característica como pretende Saussure. La idea errónea de que la unión de tal significante con tal significado, unión que se reclama íntima e inseparable, es arbitraria porque no se debe a ningún vínculo natural en la realidad, es falsa; porque sí hay vínculo preciso y sustancial entre la función y la estructura como significado y significante respectivamente. Como demuestra Masaru Emoto con sus fotografías de los cristales de agua que captan y plasman los significados emocionales a modo de significantes estructurales.
El símbolo, tiene como característica el no ser jamás totalmente arbitrario, es decir que existe un lazo natural rudimentario entre el significante y el significado.