La homosexualidad tiene una problemática genética como demuestra el dimorfismo cerebral entre hombres y mujeres heterosexuales y la habida semejanza entre homosexuales y mujeres. La homosexualidad no es una elección sino en los casos en que uno está en una situación fisiológica ambigua que permite su reconducción psicofisiológica en uno u otro sentido. En tales casos tiene cura si la persona desea curarse.
Simon Levay (1994) ha detectado en la región anterior del hipotálamo que es, en los homosexuales varones, de un tamaño semejante al de las mujeres. la mayor concentración de receptores de hormonas sexuales (andrógenos, estrógenos, y progesteronas) del cerebro se encuentran en el hipotálamo ( revisado en Pfaff y Schwartz-Giblin, 1988).
El Area Preóptica (APO)
El APO fue el primero en describirse como sexualmente dimórfico y continúa siendo uno de los ejemplos más claros de dimorfismo tanto en animales de laboratorio como en humanos (Gorski y colaboradores, 1978; Swaab y Fliers, 1985). Originalmente se le designó como el “núcleo sexualmente dimórfico del área preóptica” . se ha determinado que en los hombres existen dos veces más células que en las mujeres (Swaab y Hoffman, 1988). Incluso se ha determinado que tanto niños como niñas poseen el mismo número de células al nacer y que este número aumenta exponencialmente hasta los 4-5 años de edad. La cantidad de células permanece constante hasta la pubertad pero en el caso de las niñas un gran porciento de las células muere (Swaab y colaboradores, 1988). Por lo tanto, el dimorfismo sexual del área preóptica en humanos no es aparente hasta la pubertad. Es claro que si se destruye el área preóptica, las ratas machos no expresan conducta sexual en presencia de una hembra receptiva (Hansen y colaboradores, 1982; Heiman y colaboradores, 1966/1967; Szechtman y colaboradores, 1978). En las ratas hembras, el área preóptica es considerado como un circuito inhibidor de receptividad sexual (Pfaff y Schwartz-Giblin, 1988). También se ha determinado el rol del APO en conductas sexuales en primates. En macacos machos, el APO está asociado con iniciación del acto sexual, erección del pene, y el periodo refractario después del acto sexual. En las hembras el APO está asociado con iniciación del acto sexual (Oomura y colaboradores, 1989).
La amígdala medial es 85% mayor en volumen en los hombres que en las mujeres (Hines y colaboradores, 1992). La amígdala es considerada como el centro de las emociones, y regulador de reacciones de agresividad, miedo, y ansiedad. Recientemente se ha demostrado que en humanos la amígdala esta asociada con aprendizaje emocional y (Morris y colaboradores, 1998) y conducta social (Adolphs y colaboradores, 1998). La amígdala también juega un rol importante en conducta sexual. En el caso del Síndrome Klüver-Bucy tanto humanos como monos expresan hipersexualidad, lo cual incluye interés sexual por objetos inanimados. Este síndrome está asociado con pérdida de función de la amígdala. La amígdala es también un centro de integración de información olfativa, lo cual juega un rol bien importante en la expresión de conducta sexual.
La amígdala, al igual que el hipotálamo, se subdividide en varios subnúcleos por criterios anatómicos y funcionales. La porción anterior de la amígdala corticomedial aumenta receptividad en ratas hembras mientras que la porción posterior del núcleo lateral reduce receptividad (Masco y Carrer; 1980). En contraste con el NVM, se cree que la amígdala no media directamente respuestas lordóticas en las hembras sino que contribuye a la motivación o excitación sexual. En el caso de las ratas machos esta posibilidad es más clara ya que se ha demostrado que la amígdala medial contribuye a excitación sexual (evidenciado por erección) sin contacto sexual (Kondo y colaboradores, 1997).
El cuerpo calloso cerebral es mucho más grueso en mujeres y homosexuales que en los hombres.
De la encuesta realizada entre 126 homosexuales españoles (82% varones y 18% mujeres) se infiere que para una gran mayoría (80%) de los varones entrevistados, su homosexualidad se presentó, no como una elección, sino como una tendencia innata, una fuerza de la naturaleza que se fue desarrollando en el interior del individuo: poco a poco uno se va autodescubriendo o sintiendo atraído por personas del mismo sexo. En cuanto al cuándo se produjo ese autodescubrimiento, un 49% de los entrevistados contestaron que antes de los 12 años, un 22% en la pubertad (12 a 15 años), 21% en la adolescencia (15 a 19 años) y un 8% con más de 20 años.
Debido a la enorme relación sexualidad y neurona; es decir función estructura del sistema límbico se ha intentado en homosexuales ambiguos revertir la situación asi, Joseph Nicolosi, Charles Socarides y Benjamin Kaufman- a fundar en 1992 la Asociación Nacional para la Investigación y Terapia psicológica de la Homosexualidad(NARTH), como respuesta a la creciente amenaza de censura científica.