Ruego al Foro paciencia e indulgencia para permitirme exponer mi planteo:
El discurso biologicista comienza a elaborarse cuando el hombre sale de su fase histórica teológica en la cual procuró conocer la naturaleza de las cosas recurriendo a explicaciones sobrenaturales; es con el Renacimiento, la Reforma y Descartes que se inicia la ruptura de dicho esquema, se abandona la recurrencia a lo trascendente reemplazándolo por abstracciones de índole empiristas-mecanicista-materialista.
Finalmente coincidiendo con el inicio de la Sociedad Industrial, a mediados del siglo XVIII aparece la fase positivista, donde los hombres comprendiendo la imposibilidad de encontrar las causas de los fenómenos, inquieren ahora sobre las leyes que los rigen, este proceso se inicia con la Ilustración, que partiendo de un básico inmanentismo produce una drástica reducción de la realidad al sujeto, que ahora es tenido como única causa, principio y final de toda actividad creadora.
El humanismo así planteado será ferozmente ateo, reemplazando toda idea de un Orden Superior por la creencia en el Progreso Constante, lineal e indefinido lograble por la Ciencia y la Razón Humana.
Es de ese substrato materialista progresista cientificista-economicista y determinista que se levantará la propuesta del Positivismo, impulsada por la Ilustración francesa, la metafísica de Hume, las doctrinas de Fichte, Feuerbach y Hegel y desarrollada desde inicios del siglo XIX por Comte, Saint Simón, Stuart Mill y J. Bentham.
Para el positivismo no habrá esencia en las cosas que puedan captarse por la experiencia, existirán solo fenómenos y leyes que los gobiernan, hay una extrema valoración de las ciencias experimentales que serían la base del progreso, desdeñando todo lo que no puede ser comprobado empíricamente.
Del tronco positivista surgirá Charles Darwin que elaborará su teoría sobre el origen y la evolución de las especies fuertemente inspirado en los escritos de Malthus y Lamark; Darwin conmocionará a la ciencia con su afirmación de que el Hombre es una especie animal que ha evolucionado desde antepasados simiescos y tanto él, como todos los seres vivos está sometido a un proceso de selección constante, donde solo sobrevivirá el organismo mas adaptable, el más fuerte y el más apto; el aporte fundamental del “Origen de las Especies” lo recogerán las Ciencias Naturales propinándole el golpe de gracia al argumento teológico sobre la creación del mundo y la imagen del hombre como creación directa y especial de Dios.
Simultáneamente con los escritos de Darwin a mediados del siglo XIX se produce un verdadero estallido del conocimiento en el ámbito de la Biología, que a su vez, estimulará el surgimiento de ciencias nuevas que estudiarán al hombre como un mecanismo más de la Naturaleza; cabe destacar los avances de la Frenología y los estudios notables de Lombroso en Antropometría, lo mismo ocurría desde mediados del siglo XVII en el campo de la Arqueología y Paleontología.
Combinando el pensamiento de Darwin con el idealismo de Hegel, Herbert Spencer elaborará su idea del Darvinismo social, de profunda influencia en el marxismo, el racismo y el sociobiologicismo anglosajón.
En términos generales Spencer afirma que la vida social está regida por los mismos principios que la evolución biológica; las exigencias para sobrevivir son las que motorizan el “Progreso”, eliminando a los organismos débiles y preservando a los más aptos; la idea de que existía una ley universal del desarrollo lo llevó a sostener que la civilización no es un artefacto, es parte de la naturaleza.
Las consecuencias político ideológicas de sus postulados son bien conocidas: los pueblos considerados inferiores, lo son por rigurosas leyes naturales y no hay cambio histórico posible.
La visión asombrada y poética con que el siglo XVIII observó al “buen salvaje”, de la mano de Buffon y Rosseau, se perderá por completo en menos de cien años, siendo reemplazada por la idea de seres inferiores biológica y culturalmente, sosteniendo de tal manera, el avance imperialista sobre los pueblos “primitivos” y “retrasados” del planeta y sentando las bases de los criterios de determinismo racial que los estados hegemónicos instrumentarán a nivel filosófico e institucional.
Por ahora me detengo acá, si hay protestas, con mucho gusto las escucho.
Acaboose