LA GILADA PRIMERA GUERRA GLOBAL IMPERIALISTA www.dilitio.blogspot.com Boletín Especial Nº 87- 11/9/2006 Informe especial LA MENTIRA DEL 11-S 1a PARTE COMPLICES EN TIERRA
ESTRACTO DEL LIBRO “LA TERRIBLE IMPOSTURA” DE THIERRY MEYSSAN – RED VOLTAYRE
Recordemos la presentación que se ofreció de los atentados de Nueva York, El martes 11 de septiembre de 2001, a las 8:50, la cadena de televisión de noticias las 24 horas CNN interrumpe su programación para anunciar que un avión de línea ha chocado contra la Torre Norte del World Trade Center. Como no tenla imágenes de la catástrofe, emite en pantalla un plano fijo de los tejados de Manhattan que permite ver espirales de humo que escapan de la torre.
A primera vista se trata de un espectacular accidente de aviación. Las compañías norteamericanas de transporte, al borde de la quiebra, mantienen cada vez peor a su flota. Los controladores aéreos ofrecen un servicio poco fiable. El no seguimiento generalizado de la reglamentación autoriza el vuelo anárquico por encima de las aglomeraciones urbanas. Por consiguiente, lo que hubiera podido pasar acabó sucediendo.
Sin embargo, no se puede descartar, Como CNN menciona sin cesar, que este choque no fuese accidental. Se trataría entonces de una acción terrorista. Recordemos que el 26 de febrero de 1993 un camión bomba estalló en el segundo sótano del estacionamiento del World Trade Center, causando la muerte a seis personas e hiriendo a un millar más. El atentado se había atribuido a una organización islámica dirigida, desde la misma Nueva York, por el jeque Omar Abdul Rahman.
Para los comentaristas de CNN, si el choque ha sido un atentado probablemente sea obra de otro integrista islámico, el ex militar saudi Osama Bin Laden. Por una fatua, de fecha 2 3 de agosto de 1996, este financiero, refugiado en Afganistan, hizo un llamamiento a la guerra santa contra Estados Unidos e Israel.
Se le atribuyen los atentados perpetrados el 7 de agosto de 1998 contra las embajadas norteamericanas de Nairobi (Kenia) y Daar‑es‑Salam (Tanzania). En unos años se ha convertido en el "enemigo público n' 1 de Estados Unidos. El FBI puso precio a su cabeza: cinco millones de dólares. El consejo de seguridad de la ONU pidió al Gobierno taliban su extradición. Desde el 5 de febrero de 2001, Estados Unidos lo está juzgando en rebeldía precisamente en Nueva York.
Unas tras otras, las cadenas de televisión norteamericanas conectan en directo con Nueva York. A las 9.03 un segundo avión de línea se estrella contra la Torre Sur del World Trade Center. El choque se produce cuando muchas cadenas difundían imágenes de la Torre Norte en llamas. Por consiguiente, se filma desde varios ángulos y millones de telespectadores lo viven en directo.
Es evidente que Estados Unidos debe hacer frente a acciones terroristas en su propio territorio. Por miedo a atentados con coches bomba, el Port Authority de Nueva York cierra al tránsito todos los puentes y túneles del barrio de Manhattan (¡se temía la acción de comandos de tierra!).
A las 9.40, la policía de Nueva York informa a la población que nuevos aviones pueden estrellarse contra otras torres. A las 10 de la mañana, cuando se anuncia otro ataque en el Pentágono, se desploma la Torre Sur del World Trade Center. Una nube de polvo cubre Manhattan. Se menciona un posible balance de varias decenas de miles de muertos. La combustión del avión habria desprendido un calor tan intenso que las estructuras metálicas de los edificios no habrían podido resistir.
El gobernador de Nueva York, George Pataki, cierra todas las oficinas oficiales de su Estado y convoca a la Guardia Nacional. "Tengo amigos en esas torres, pienso en ellos, en su familia, y nos esforzamos por dar apoyo a todos los que han resultado afectados por esta tragedia", declara. A las 11.02, el alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, se dirige a los neoyorquinos hablando por teléfono con la emisora NuevaYork One: "A los que no están en Manhattan en este momento, permanezcan en casa o en la oficina.
Si se encuentran en el centro de negocios, diríjanse con calma hacia el norte, fuera de la zona de ataque, para no obstaculizar las operaciones de socorro. Tenemos que salvar a tanta gente como sea posible". Una densa multitud, de varias decenas de miles de personas, franquea entonces los puentes (ya cerrados al tránsito rodado) para huir de Manhattan.
A las 17.20, el edificio 7 del World Trade Center, que no ha sido tocado por los aviones, se desmorona a su vez, sin causar víctimas. Los servicios de urgencia de Nueva York piensan que el edificio ha sido afectado por el desmoronamiento de los dos precedentes. Por una especie de efecto dominó, a su vez otros edificios vecinos estarían a punto de caerse. La alcaldía de Nueva York encarga 30.000 bolsas para restos humanos.
Por la tarde y en los días posteriores, se reconstruye el guión del ataque: fundamentalistas islámicos, de las redes de Bin Laden, organizados en equipos de cinco y armados con cortapapeles, desviaron aviones de línea. Fanáticos, se sacrificaron precipitando sus aviones kamikazes contra las torres.
A primera vista, los hechos son indiscutibles. Pero, sin embargo, cuanto más se entra en los detalles, más contradicciones aparecen.
Los dos aviones fueron identificados por el FBI como Boeing 767 pertenecientes, el primero, a American Airlines (vuelo 11, Boston‑Los Ángeles) y el segundo a United Airlines (vuelo 175, Boston‑Los Angeles). Las compañías reconocieron haber perdido esos aviones.
Gracias a algunos pasajeros que con sus teléfonos móviles llamaron a sus allegados en el transcurso de la operación, se sabe que los piratas aéreos agruparon a los viajeros en la parte trasera del avión, como se hace habitualmente para aislar al personal técnico. Su acción fue facilitada por el escaso número de pasajeros: 91 en el vuelo 11 y 56 en el vuelo 175 de un total de 239 plazas por avión.
Según las informaciones reveladas por teléfono por los pasajeros, los piratas no llevaban armas blancas. Después de cerrar el espacio aéreo estadounidense, todos los aviones en vuelo aterrizaron y fueron registrados por el FBI. En dos de ellos, el vuelo 43 (Newark‑Los Ángeles) y el vuelo 1729 (Newark‑San Francisco), se descubrieron cortapapeles idénticos escondidos debajo de los asientos.
Los investigadores extrapolaron que todos los piratas aéreos utilizaban este modelo de cortapapeles. Más tarde, la CIA (Central Intelligence Agency /Agencia Central de Inteligencia) descubrió, en una casa donde Osama Bin Laden habla residido en Afganistán, bolsas de cortapapeles que atestiguaban que los fundamentalistas hablan recibido formación para su manejo.
No obstante es difícilmente concebible que el patrocinador de los atentados hubiese descuidado suministrar armas de fuego a sus hombres, con el riesgo de ver fracasar su operación total o parcialmente. Sorprende todavía más porque es más fácil pasar el control de los aeropuertos con pistolas adaptadas que con cortapapeles. Las Pistolas sintéticas no son localizables por el detector de metales
¿Por qué plantearse tales preguntas? En el imaginario colectivo, como es bien sabido, a los árabes, por tanto a los fundamentalistas islámicos, les gusta degollar a sus víctimas. Los cortapapeles permiten deducir que los piratas aéreos eran árabes, lo que falta demostrar.
Antes de llegar a Nueva York, los aviones tuvieron que disminuir considerablemente la altitud, de manera que los pilotos pudieran ver las torres de frente y no desde arriba. Vista desde el cielo, una ciudad parece un plano y todas nuestras referencias visuales desaparecen. Para chocar contra las torres, era necesario posicionarse previamente a muy baja altitud.
Los pilotos no sólo tuvieron que ajustar la altitud del choque, sino también posicionar los aparatos lateralmente. El ancho de las Torres Gemelas es de 63,70 metros. La envergadura de un Boeing 767 es de 47,60 metros. En los videos se observa que los aparatos chocaron con precisión en el centro de sus blancos. Un simple desplazamiento de 55,65 metros y los aviones habrían fallado su blanco. A velocidad media (700 km/h), esta distancia se recorre en tres décimas de segundo. Vista la poca manejabilidad de estas máquinas, es una proeza para pilotos curtidos y con más razón para aprendices de piloto.
El primer avión llegó perfectamente de frente, en dirección del viento, lo que facilitó su estabilización. Pero el segundo se vio obligado a realizar una compleja maniobra de rotación, particularmente difícil de cara al viento. Sin embargo, chocó, este también, contra una torre, a una buena altura y en el centro.
Pilotos profesionales entrevistados confirman que entre ellos pocos son capaces de planear una operación así y para pilotos aficionados la excluyen formalmente. En cambio, existe un medio infalible para lograr ese objetivo: utilizar balizas.
Una señal emitida desde el blanco atrae al avión, que es guiado automáticamente. Por otra parte, la existencia de una baliza en el World Trade Center es atestiguada por radioaficionados que registraron su señal. Fue detectada porque interfería las emisiones de las antenas de televisión situadas en las torres. Es probable que la señal se activara en el último momento para evitar que se descubriera y fuera destruida.
Es posible que los piratas utilizaran dos balizas, ya que una sola habría servido difícilmente a pesar de la alineación de los blancos. De todas maneras, les hacían falta cómplices en tierra. Y si los tenían, no era necesario disponer de muchos piratas a bordo. Un pequeño equipo era suficiente para poner el aparato en piloto automático.
Además, ni siquiera se necesitaba tener piratas embarcados, ya que no era necesario retener rehenes: pirateando las computadoras de a bordo antes del despegue es posible tomar el control del aparato en vuelo gracias a la tecnología Global Hawk puesta a punto por el Departamento de Defensa. De esta manera, el Boeing se puede teleguiar como un autómata, un avión sin piloto.
A continuación, las Torres Gemelas se desmoronaron sobre si mismas. La FEMA (Agencia Federal de Gestión de Crisis) encargó una comisión de investigación a la ASCE (Sociedad Norteamericana de Ingenieros Civiles). Según el informe preliminar, la combustión del carburante de los aviones habría desprendido un formidable calor que habría fragilizado la estructura metálica central.
Las asociaciones de bomberos de NuevaYork y la revista profesional FIRE Engineering rechazan con vigor esta teoría y, con la ayuda de cálculos, aseguran que esas estructuras podían resistir mucho tiempo al fuego. Los bomberos afirman haber oído explosiones en la base de los edificios y reclaman la apertura de una investigación independiente.
Se preguntan sobre las sustancias que habla almacenadas en los edificios y a falta de respuestas, sobre las explosiones criminales que implicaban a un equipo en tierra. Un célebre experto del Nuevo México Institute of Mining and Technology Van Romero, asegura que el desmoronamiento sólo puede haber sido causado por explosivos.
Ante la presión pública, se retracta.
Sea como sea, el choque de los aviones no permite explicar la calda de un tercer edificio, la Torre 7. La hipótesis de una desestabilización de los cimientos fue descartada por la ASCE: en efecto, la Torre 7 no se inclinó, sino que se desmoronó sobre si misma. La pregunta ya no es "¿fue dinamitada?", sino "¿qué otra hipótesis puede formularse?".
Aquí es donde interviene una exclusiva de The NewYork Times.:
Secret C.I.A. site in New York was destroyed on september 11, por James Risen; The NewYork Times, 4 de Noviembre de 2001.
El World Trade Center, que se creía era un blanco civil, escondía un blanco militar secreto. Quizá miles de personas perecieron porque servían, sin saberlo, de escudos humanos. La Torre 7 ‑aunque quizá también otros edificios y los sótanos escondía una base de la CIA. Tuvimos conocimiento de varios testimonios según los que la base de la CIA se encontraba en los niveles 9 y 10 de la Torre 7.
Al parecer se utilizaba como cobertura la New York Electric CrimeTask Force, vinculada al Servicio Secreto. Las mismas fuentes han hecho llegar fotografías de la Torre 7, tomadas después del derrumbe de la Torre Sur, en las que se distingue claramente un incendio en el nivel 9.
En los años cincuenta era una simple oficina de espionaje de las delegaciones extranjeras en la ONU; con Bill Clinton, esta base extendió ilegalmente sus actividades al espionaje económico de Manhattan. Los principales recursos del aparato de información norteamericano hablan sido desplazados del espionaje antisoviético a la guerra económica. La base de la CIA en NuevaYork se había convertido en el centro mundial de la inteligencia económica más importante. Esta reorientación de la información era fuertemente cuestionada por el sector más tradicional de la CIA y por el Estado Mayor Conjunto.
Retrospectivamente, podemos preguntarnos si el blanco del atentado cometido en el WorldTrade Center el 26 de febrero de 1993 (seis muertos, un millar de heridos) no seria esa estación secreta de la CIA, aunque en esa época mucho menos desarrollada.
Sabiendo que a la hora del primer choque en las Torres Gemelas habla entre 30.000 y 40.000 personas y que cada torre tenla cien plantas, como mínimo habla una media de 136 personas por planta.
El primer Boeing chocó contra la Torre Norte entre las plantas 80 y 85. Los ocupantes de esos niveles perecieron de inmediato, ya sea bajo el efecto del choque, ya sea durante el incendio que siguió al impacto. Las personas situadas en las plantas superiores se vieron atrapadas, puesto que el incendio se propagó hacia arriba. Algunas prefirieron saltar al vacío antes que sucumbir a as amas. En definitiva, la estructura se desplomó. Todas las personas situadas en las 30 plantas superiores fallecieron. Según el cálculo medio, deberían haber sido como mínimo 4.080.
Ahora bien, según el balance oficial del 9 de febrero de 2002, los dos atentados de NuevaYork habrian provocado un total de 2.843 muertos (número total incluyendo a los pasajeros y a la tripulación de los Boeing, los policías y bomberos victimas del desmoronamiento de las torres y los usuarios de las torres).
Este balance es muy inferior a las estimaciones iniciales y deja pensar que, a pesar de las apariencias, los atentados no buscaban provocar pérdidas humanas a la máxima escala. Al contrario, fue necesaria una intervención previa para que muchas personas, al menos las que trabajaban en las plantas superiores, estuvieran ausentes de sus oficinas a dicha hora.
Así, el periódico israelita Ha'aretz reveló que Odigo, una empresa líder en materia de mensajería electrónica, recibió mensajes de alerta anónimos donde se le informaba de los atentados de Nueva York dos horas antes de que ocurrieran. Los hechos fueron confirmados al periódico por Micha Macover, director de la empresa. Avisos de todo tipo habrían podido ser enviados a los ocupantes de la Torre Norte, aunque probablemente no todos los tomaran en serio del mismo modo.
En este atentado encontramos un esquema comparable al del atentado perpetrado en Oklahoma City, el 19 de abril de 1995. Ese día, a una gran parte de los funcionarios que trabajaban en el edificio federal Alfred P. Murrali se les habla dado asueto por la tarde, de manera que la explosión de un coche bomba "sólo" mató a 168 personas. Hoy en día se sabe que ese atentado fue cometido por militares pertenecientes a una organización de extrema derecha infiltrada por el FBI
Por consiguiente, en Ok1ahoma City el FBI dejó que se cometiera un atentado del que había sido informado, pero había limitado su alcance.
Analicemos ahora esta curiosa confesión del presidente George W Bush. Se produjo durante un encuentro en Orlando, el 4 de diciembre. 12
Pregunta: "Lo primero que querría decirle, señor Presidente, es que nunca sabrá todo lo que ha hecho por nuestro país. Lo segundo es esto: ¿qué sintió cuando fue informado del ataque terrorista?"
Presidente George W Bush: "Gracias, Jordan. Sabe, Jordan, no me creerá si le digo en qué estado me sumió la noticia de este ataque terrorista. Estaba en Florida. Y mi secretario general, Andy Card ‑en realidad, me encontraba en un aula hablando de un programa de aprendizaje de lectura particularmente eficaz‑, estaba sentado fuera de la clase, esperando el momento de entrar, y vi un avión que chocaba contra la torre ‑la tele estaba, claro está, encendida‑‑‑ Y como yo mismo he sido piloto, me dije, pues vaya, qué mal piloto.
Dije, debe tratarse de un horrible accidente. Pero [entonces] me llevaron [a la clase] y no tuve tiempo de pensar en eso. Estaba pues sentado en el aula y Andy Card, mi secretario general que puede ver sentado allí, entró Y me dijo 'Un segundo aparato se ha estrellado contra la torre, Norteamérica está siendo atacada'.
De hecho Jordan, al principio no supe qué pensar. Sabe, crecí en una época en la que nunca se me hubiese ocurrido que Norteamérica pudiera ser atacada ‑probablemente su padre o su madre pensaban como yo‑. Y en este corto intervalo me puse a pensar intensamente en lo que eso significaba, ser atacado. Y sabia que cuando dispusiera de todos los hechos [que confirmaran] que habíamos sido atacados, el precio sería el infierno por haberse metido con Norteamérica (aplausos)."
Así pues, según sus propias declaraciones, el presidente de Estados Unidos vio imágenes del primer choque antes de que ocurriera el segundo. Esas imágenes no pueden ser las que tomaron por casualidad Jules y Gédéon Naudet. En efecto, los hermanos Naudet estuvieron todo el día filmando en el World Trade Center y su video sólo lo difundió la agencia Gamma trece horas más tarde.
Se trata, por lo tanto, de imágenes secretas que le fueron transmitidas sin demora en la sala de comunicación de seguridad que se habla instalado en la escuela primaria en previsión de su visita. Pero si los servicios de información estadounidenses pudieron filmar el primer atentado es porque hablan sido informados previamente. Y en ese caso, ¿por qué no hicieron nada para salvar a sus compatriotas?
Recapitulemos nuestras informaciones: los terroristas disponían del apoyo logístico de equipos en tierra. Activaron una o dos balizas, previnieron a los ocupantes de las torres para limitar la catástrofe humana y dinamitaron tres edificios. Todo bajo la mirada de servicios de información tan atentos como pasivos.
¿Una operación así pudo ser concebida y dirigida desde una cueva de Afganistán y realizada por un puñado de fundamentalistas islámicos?