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Memoria Completa

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Contradicciones de la memoria completa Numerosos libros que reclaman la memoria completa de la violencia ...

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    terepint escribió el 31/12/2006 a las 07:19 hs.
     
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    #1 Memoria Completa
    Contradicciones de la memoria completa



    Numerosos libros que reclaman la memoria completa de la violencia de los 70 reivindican abiertamente el terrorismo de Estado. Este artículo analiza el tramado ideológico que vincula reconciliación con retórica de feroz confrontación; represión y mano dura; los militares y Juan Carlos Blumberg.

    MARCOS MAYER

    Durante mucho tiempo, los defensores de la represión durante la dictadura optaron por el silencio escritural, o por los textos de circulación restringida entre acólitos y seguidores, que sirvieran más que nada para mantener las viejas místicas. Hay una amplia lista de esos libros, que no suelen aparecer bajo un sello editorial reconocido —con unas pocas excepciones—, que repiten argumentos, fórmulas y retóricas, cuando no párrafos enteros para justificar o negar lo ocurrido o para buscar una especie de equilibrio entre violencias donde todo resulte doloroso pero inevitable. Después de más de quince años de democracia, hoy parece haber llegado, de la mano de la modernización, de los sitios de Internet y de una formulación más prolija y ordenada del material, un nuevo deseo de superar los límites de la interna y alcanzar públicos más masivos. Un deseo que parecería confirmar el número de lectores de La otra parte de la verdad de Nicolás Márquez (en su sitio se habla de 25.000 ejemplares).


    Hasta entonces, lo que se escribía estaba destinado a la interna, aunque hubo algunas circunstancias puntuales que marcaron la aparición de algunos libros. Fue el caso del hoy condenado ex comisario bonaerense Miguel Angel Etchecolatz, quien al quedar exonerado por las leyes de Punto Final y Obediencia Debida de la condena de 23 años de prisión que le había impuesto la Justicia, puso en los quioscos La otra campana del Nunca Más. Acompañó esa edición con un operativo de prensa que incluyó un penoso episodio junto a Alfredo Bravo en el programa de Mariano Grondona. Por otro lado, luego de la repercusión de El Vuelo, en el que Horacio Verbitsky volcaba el relato de los vuelos de la muerte que le había hecho Adolfo Scilingo, el mismo militar consideró que tal vez no le vendrían mal unos pesos e hizo circular sin éxito por varias editoriales el manuscrito de Para siempre nunca más, donde copiaba párrafos enteros de sus propias y anteriores declaraciones. Finalmente el libro apareció en edición de autor y durante el juicio que se le celebró en España, Scilingo, cuando se le leyeron párrafos que lo inculpaban, dijo desconocer el contenido que se le atribuía y que había puesto su firma en la obra a cambio de 300 dólares. Como puede verse, se trataba de responder con un texto a una circunstancia acotada, a un hecho puntual, al que se aludía sin mayores eufemismos. A esto, se sumaba un desorden particular, lo que llevaba a pensar que sus autores los habían escrito sin ánimo alguno de perdurabilidad.


    Esto es uno de los aspectos que ha cambiado tanto en los recientes textos de Vicente Massot y Nicolás Márquez como en In Me moriam, tres tomos editados por el Círculo Militar en el que, como una especie de negativo del Nunca Más, se da la lista de las víctimas del accionar guerrillero, con datos personales y circunstancias en que se produjeron los atentados. Por un lado, puede pensarse que efectivamente el lento proceso que llevó del anuncio de la derogación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida a su concreción planteó para los seguidores del Proceso la necesidad de un debate público que saliera en defensa de los militares e integrantes de las fuerzas de seguridad que debieran concurrir a los estrados. Pero si se atiende a los links de los sitios de la Web, se ve que uno de los que aparece de manera constante, además de sitios vinculados a organizaciones anticastristas con base de operaciones en Miami, es el de Juan Carlos Blumberg. Esto implica el trazado de un mapa ideológico y la idea de una asociación con un personaje del presente. Al mismo tiempo, asocia el discurso de la mano dura con el de la represión de la dictadura, pues hay elementos en común entre ambos.


    Esta posibilidad de reencontrar de manera explícita un sistema de alianzas, que por ahora no va más allá de una adhesión simbólica o de la presencia de algún político reconocible en algún acto de Memoria Completa, ha llevado a un aggiornamiento de la manera en que los textos organizan el material ideológico. El libro de Etchecolatz es un permanente caos, sin una línea que articule retratos biográficos, justificaciones ideológicas, presentaciones judiciales y argumentos en los que se mezclan supuestos documentos de la guerrilla con noticias de los diarios de la época. Escrito con un llamativo descuido, es justamente ese desorden el que lleva a que se repita palabra por palabra un párrafo, con connotaciones sobre las que vale la pena detenerse: "No luchamos para quitar vidas, sino para desterrar un mal que quería someterla (supuestamente se refiere a la patria) a la opresión, para desechar una implementación ideológica jamás aceptada por los argentinos o una sutil intención de desvirtuar nuestra identidad Cristiana. Porque no nos gusta la intromisión de insectos foráneos". El "argumento" remite a una prosapia de larga data inaugurada en la segunda mitad del siglo XIX por el positivismo con su sistema de metáforas médicas para describir el funcionamiento social: organismos, anticuerpos, curas radicales, las cirugías sin anestesia que poblaron los discursos de Menem. Según esta perspectiva, que fue hegemónica durante el Proceso y que aparecía de manera persistente en la publicidad oficial, la subversión era una invasión de ideas e idiosincrasias foráneas y ajenas al sentir de los argentinos. Etchecolatz se inscribe claramente dentro de esa línea y sus acciones se describen como una guerra santa, en la que se defendía a la vez la cruz y la bandera.


    El primer libro de Nicolás Márquez —que irónicamente es homónimo del tío abuelo de García Márquez, en cuya historia se inspiró El coronel no tiene quien le escriba— persiste algo de ese caos, surgido también de la necesidad de sumar argumentos, la mayoría de los cuales ya son muy conocidos: que se trató de una guerra no convencional y por lo tanto lo ocurrido no puede juzgarse con parámetros de la Convención de Ginebra, que el golpe del 76 contó con el beneplácito de una parte mayoritaria de la población, que la práctica de la desaparición de personas había comenzado durante el gobierno de Isabel Perón. Pero aparecen en su libro dos conceptos que si bien no son nuevos resultan especialmente problemáticos y difíciles de comprender: la reconciliación y la verdad.


    Disparos a ciegas


    Hay algo que se mantiene entre La otra parte de la verdad y La mentira oficial: no hay personaje que aparezca que no esté acompañado de su correspondiente epíteto: "la terrorista Alicia Eguren de Cooke", "el dirigente gramsciano Juan Carlos Portantiero", "el lamentable figurón Aníbal Ibarra" "el eterno cachafaz Antonio Cafiero" son sólo unos pocos ejemplos de la larga lista, donde sólo se salvan los "pensadores" Mariano Grondona y Bernardo Neustadt y aquellos que, aún perteneciendo a los bandos enemigos, sostienen conceptos o informan hechos que se adecuan a las ideas generales del libro, como es el caso de Juan Gasparini, de reconocida militancia montonera y que logra librarse de toda calificación. El tono beligerante general se extiende a situaciones (se compara al gabinete de Cámpora con un "bolsillo de payaso", se caracteriza a diputados y senadores oficialistas actuales como "fundas de látex a sueldo") y vacila alrededor de algunas personas, como el caso de Juan José Sebreli, a quien se execra o reivindica según convenga a los argumentos planteados. Es tan fuerte ese tono de confrontación, que en un momento el texto habla de sí mismo como "el libro de marras", como si ignorara que referirse a algo de esa manera implica una forma muy intensa de menoscabo. Este cedazo descalificador no se queda en una lista de personajes, cuya bestia negra es, previsiblemente, Miguel Bonasso, sino que se extiende a formas de pensamiento y de accionar político. Se critica ferozmente al "progresismo", a los medios de comunicación, a lo que se considera un inmovilismo congénito de la derecha nacional y a ciertos "mitos democráticos" como aquel que supone que se trata del gobierno del pueblo.


    Todo este minucioso escrutinio hace difícil imaginar cuáles serían los sectores que habrían de reconciliarse. Salvo que, aunque los libros no lo digan y por puro descarte, lo que esté en juego sea una reconciliación entre corporaciones, que son las únicas que no son puestas en tela de juicio en estos libros, ni siquiera aquellas que se supondría criticables desde esta perspectiva, como podría ser el caso de los sindicatos. Otra pista sobre los significados posibles de la reconciliación, la brinda Vicente Massot en su libro Matar o morir: "Toda guerra irregular que apela al terrorismo implica un proceso de regresión hacia lo tribal, cuya naturaleza radica en la no distinción entre violencia y crimen. Con estas coincidencias particulares e insalvables: que el ejercicio del terror como arma política supone transformar a las personas contra las que se apunta, de sujetos cuya existencia se valora, en meros objetos destinados a ser destruidos. Cuando una organización política se militariza y se vertebra bajo las características de guerrilla, en realidad está rompiendo los fundamentos de la guerra convencional. (...) los aparatos armados clandestinos recusan las insignias fijas y visibles en las ropas de sus combatientes, no portan armas abiertamente y jamás respetan las costumbres del Derecho de Guerra, características que los igualarían a los ejércitos regulares. Al violarlas, el guerrillero pasa a convertirse en criminal. Y la guerra, a partir de ese momento, adopta las formas de la enemistad absoluta, que nunca se da entre ejércitos clásicos". Además, de estar muy lejos de la ausencia total de sofisticación de Etchecolatz, este planteo establece que la lucha antisubversiva ha dejado una marca indeleble y que en verdad no hay reconciliación posible más que en la eliminación del enemigo y de sus expresiones ideológicas. La reconciliación implicaría la destrucción (el famoso término aniquilación, tan discutido) del otro en tanto tal.


    B]¡Reconciliémonos![/b]

    Se puede encontrar una cierta renuncia a este afán de desaparición del otro en Un canto a la patria, escrito por Arturo C. Larrabure en homenaje a su padre, muerto por el ERP en 1974. El problema es que Larrabure pareciera no poder salir de la trama de Memoria Completa, y a pesar de sostener en muchos capítulos de su extenso libro que la enseñanza que le entregó su padre fue la necesidad de perdonar, aceptó que su libro fuera beligerantemente presentado por Bernardo Neustadt.

    En el contexto planteado y dada la imposibilidad de resolver el tema de la reconciliación cuyo espíritu está en contradicción con la retórica, el contenido y el sistema de alianzas en que entran estos textos, lo que parecería importar es la verdad. De modo similar a lo que ocurre con el revisionismo del Holocausto —con su reciente episodio en Irán—, se trata de relativizar las cifras, discutir en términos semánticos (en el caso argentino, la noción de genocidio) y desviar los ejes de debate: por ejemplo, suele afirmarse en estos libros que, como resume Márquez, "no fueron 30.000 ni inocentes". Pero, ante esta repetición de procedimientos, si de verdad se trata, sorprende que se citen frases improbables de Gramsci sin referencia bibliográfica alguna, como hace Márquez en su primer libro, un error que repara en parte en el segundo, pero cuando se busca en las innumerables referencias a qué texto de Lenin pertenece la frase "Nunca hemos rechazado el terror ni podemos rechazarlo (...) esencial en un momento dado del combate" se comprueba que ha sido extraída de La rebelión de la nada o los ideólogos de la subversión cultural, de Enrique Díaz Araujo y cuyo título es explícito respecto de sus inclinaciones ideológicas. Es el mismo tipo de arrebato que recorre las páginas de cada uno de estos textos y que no parece la mejor premisa metodológica si la tarea propuesta es la de establecer verdades.

    Frente a esta actitud cabe pensar en dos hipótesis, o la verdad, pese a las declaraciones, es un valor absoluto o no puede decírsela. Hay momentos en La mentira oficial donde se la roza en un par de párrafos cuya ambigüedad no deja de producir cierto escozor. Luego de aludir a los inconvenientes con la prensa y los poderes mundiales que hubiera acarreado dar a publicidad las ejecuciones a guerrilleros, Márquez sostiene que "el cuestionamiento que debe hacerse al respecto recae sobre la forma del procedimiento pero no sobre la legitimidad y necesidad del combate en sí. Vale decir: las críticas pueden caer sobre aspectos de tinte doméstico, o sea en cuanto a lo accesorio, pero no sobre lo principal". Es casi admitir que hubo ejecuciones en masa, algo que también declararía uno de los principales impulsores de esta defensa, Ramón Genaro Díaz Bessone, director del Colegio Militar, en la película Escuadrones de la muerte - La Escuela Francesa, dirigida por la periodista francesa Marie-Monique Robin. Una sinceridad que recuerda al célebre discurso de Himmler ante las SS en Posen y que contiene una especie de resumen de la llamada "solución final" y que culminó en el Holocausto. Reconciliaciones imposibles y verdades a medias pero siempre brutales. Una forma de ver el mundo que no se resigna al exilio y que parece creer encontrar hoy una brecha para volver a decirse. No siempre el huevo de la serpiente logra tener cría, pero no deja de aspirar a sobrevivir como especie cuando encuentra un nido donde pueda llegar a establecerse.

    http://www.clarin.com/suplementos/cu...u-01336169.htm
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    http://www.psicofxp.com/forums/politica-economia-sociologia.146/403460-memoria-completa.html
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  • Daniel2177 escribió el 24/01/2007 a las 13:33 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #2 Re: Memoria Completa

    En situaciones como las que vivió el país, de conflictos cívico-militares, guerra sucia si alguien quiere, genocidio según la Justicia (actualmente), suelen confundirse los bandos, reescribirse los hechos y borrarse registros.
    Ambos lados lo hicieron, ambos tuvieron bajas, ambos tuvieron "daños colaterales", uno tuvo la responsabilidad de dirigir el Estado en ese momento, el otro quería dirigir el Estado en ese momento.

    La diferencia está en el uniforme... los extremos se tocan.
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  • NUMBER 6 escribió el 24/01/2007 a las 15:00 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #3 Re: Memoria Completa

    La violencia engendra violencia. Como cualquier hecho natural, cosechamos lo que sembramos.
    Acá hubo organismos terroristas que actuaban matando gente, se los combatió como se pudo en esa epoca y bajo esas condiciones. Nadie dice que el método haya sido perfecto, hubieron excesos y errores, magnificados maliciosa e interesadamente (con mucho exito) ahora por la prensa izquierdista. La memoria cambia de acuerdo a los que la vivieron y como la vivieron, la historia es una sola. Quedate tranquilo que cuando pase el tiempo todas estas opiniones parciales y subjetivas van a desaparecer y lo que quedará será la verdad, cuando los historiadores recurran a las fuentes, a las publicaciones de la época, etc. la verdad prevalecerá, le pese a quien le pese. No se si mis hijos llegarán a estudiar esa historia en el colegio porque aún es reciente, pero estoy seguro que mis nietos no van a ser engañados.



    Abur.
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  • Gonzalodario escribió el 24/01/2007 a las 17:28 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #4 Re: Memoria Completa

    Yo creo que tantos militares como guerrilleros son culpables de lo que ocurrió en la ARgentina. Bien dijeron por ahí que "los extremos se tocan", y tienen razon...

    Ahora bien, creo que eso no es excusa para quedarse con los brazos cruzados: A ambos sectores hay que juzgarlos, primero a los militares y despues a los terroristas... Es la unica manera de tener un pais en serio, cerrando satisfactoriamente este tramo tan amargo de nuestra historia.

    Yo creo que tantos militares como guerrilleros son culpables de lo que ocurrió en la ARgentina. Bien dijeron por ahí que "los extremos se tocan", y tienen razon...

    Ahora bien, creo que eso no es excusa para quedarse con los brazos cruzados: A ambos sectores hay que juzgarlos, primero a los militares y despues a los terroristas... Es la unica manera de tener un pais en serio, cerrando satisfactoriamente este tramo tan amargo de nuestra historia.
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  • Dracu escribió el 24/01/2007 a las 23:39 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #5 Re: Memoria Completa

    Estamos de acuerdo en que hubieron dos bandos, la cagada es que los que pagamos los platos rotos somos los giles que estamos en el medio y no cortamos ni pinchamos en todo esto. Una cosa es acabar con grupos terroristas, otra cosa es agarrar el poder y reventar gente porque si.
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  • Gonzalodario escribió el 25/01/2007 a las 01:47 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #6 Re: Memoria Completa

    Exactamente, por eso digo que los dos bandos deben pagar lo que hicieron en ese periodo.
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  • Agente 13 escribió el 25/01/2007 a las 02:53 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #7 Re: Memoria Completa

    La violencia tampoco empieza con Montoneros (y otros) ni hay dos bandos separados de una gran masa de pobres giles que no tienen ninguna responsabilidad sobre nada. Que los extremos se tocan no es novedad, sin embargo no se puede equiparar el terrorismo de Estado con los actos por los cuales deben o debieron haber respondido integrantes de organizaciones clandestinas. Además decir que hubo excesos y errores resulta ilusorio ya que la estrategia y técnicas que utilizó la dictadura implicaba esos "excesos" y "errores".
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  • Gonzalodario escribió el 25/01/2007 a las 04:24 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #8 Re: Memoria Completa

    Totalmetne de acuerdo, no hubieron excesos o errores por parte de los militares, sino delitos de lesa humanidad. Tomaron el poder en contra de la Constitucion y utilizaron la autoridad estatal para domesticar a la poblacion e imponer un sistema Neoliberal que atentó contra nuestro orden social. Su trabajo fue aceitado y organizado, creo que fue claro que atacaron a importantes personas de la vida civil y social, no solo a "guerrilleros" (que tampoco merecian ese trato de animales, por el solo hecho de ser personas y merecer el respeto de sus derechos vitales).

    Sin embargo (y esto lo digo en otro post) los organismos paramilitares que actuaron en ese momento no tenían ningun derecho a trabajar durante las presidencias Democraticas de Campora, Peron e Isabel por el solo hecho de que estaban sometidos al orden Constitucional. Una cosa es levantarse en armas contra quienes usurpan el poder, y otra muy distinta es seguir armado cuando reina el Estado de Derecho por mas debil que esté o por mas distinta que sea la ideologia que propugnen (deberían haber trabajado para reforzarlo, no para dar una excusa a los militares para entrar por la puerta grande cual mesías). Cometieron delito de sedicion, y eso es innegable porque asi lo dice la Constitucion en su articulo 22.

    Sobre la violencia, eso es obvio... Anteriormente habian surgidos grupos que esperaban al Che Guevara en el norte del país, y esta el Movimiento Nacionalista Tacuará... Si vamos a la violencia de Peronismo-Antiperonismo, comenzó con el fusilamiento de los Generales Valle y Tanco, y desde ahí siguió ininterrumpidamente. Si vamos al caso, el otro "gran evento" que marcó un hito fue la Noche de los Bastones Largos, en donde el Estado Burocratico Autoritario (como es conocido por algunos sociologos e historiadores el Estado Argentino el periodo de Onganía) haría gala de maniobras que luego se verían en la epoca de la dictadura (conocida como el Estado Terrorista), cual equipo de futbol en pretemporada...
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  • Daniel2177 escribió el 25/01/2007 a las 06:51 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #9 Re: Memoria Completa

    Creo que los 2 bandos estaban bien diferenciados, no así identificados.
    Obviamente, debido a las responsabilidades en función de su rol en la sociedad, los militares cometieron los técnicamente llamados "delitos de lesa humanidad".
    Las técnicas y tácticas utilizadas por ambos bandos se asemejan... ambos hacían inteligencia "clandestina", ambos secuestraton (estamos de acuerdo que en distinto nro, aunque 1 persona ya está mal), ambos torturaban (con picana o dejando a alguien con 30 kilos después de su cautiverio) o "eliminaban" a sus enemigos: hayan sido empresarios/militares/ffss/funcionarios o activistas/terroristas/obreros/x.

    Este espacio se llama "memoria completa", el Estado y las organizaciones clandestinas estuvieron envueltas en semejante despropósito, ambos participaron de la guerra "haciéndola sucia", si se puede decir.

    En cuanto al inicio de este conflicto como peronista o antiperonista... no es mi punto de vista, respetable seguro que otro lo piense, no lo comparto porque Tacuara (Aval Medina y otros) comenzó como nacionalista, pero la ideología giró y sus integrantes terminaron integrando otras organizaciones... con otra visión. El golpe del 76 no apuntó (por lo que entiendo) a eliminar al peronismo, si es que intentó eliminar algo.
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  • Usuario inexistente escribió el 25/01/2007 a las 10:21 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #10 Re: Memoria Completa

    jajajajajajaja, intentan tanto ser politicamente correctos que caen en el idealismo..

    yo creia que la gente se imaginaba solo a la ultra derecha como un ente que esta mas alla de la sociedad
    .. pero aca parece que tambien se imaginan a la izquierda como algo ajeno...
    dale che, la guerrilla no estaba formada por extraterrestres, eran laburantes cada vez mas abusados... y simpatizantes de esos laburantes...
    "los que estaban en el medio"
    dale che..
    encontra a una sola persona que no tenga familiar o conocido de la flia militar o desaparecido en argentina..

    bleh, yo no conozco a nadie que directa o indirectamente no haya sido tocada por la dictadura... pero bueno.. por ahi existen...


    recordemos cuales eran los intereses de la ultra derecha y cuales los de la izquierda
    recordemos ademas, cual era la situacion, antes de la dictadura, antes de los golpes, del pueblo y los trabajadores...
    recordemos por otro lado, como evolucionaba esta situacion
    agreguemos ademas a esta "bomba molotov historica", los intereses de la derecha gobernante
    adicionemos las desapariciones antes de la dictadura, no solo en la decada del 60 sino tambien todas las muertes ocacionadas por el "familiar" (si alguien no sabe quien es este, pregunte tranquilo).
    consideremos que los medios democraticos (ideales, pero entonces (y hoy) corruptos) no funcionaban ni defendian a la sociedad


    luego de evaluar esto
    preguntemos: ¿los guerrilleros eran bichos raros? ¿realmente se puede si quiera empezar a comprar la extrema izquierda con la extrema derecha?

    yo de vez en cuando me meto en las definiciones de la derecha para deshacerlas, en su estructura de pensamiento...
    intenten de meterse en el pensamiento de la izquierda.. ¿realmente pueden recriminar a semejantes hombres, que desafiando una muerte segura lucharon por sus ideales?
    pueden reprochar el excelso, honorable grito de "A VENCER O MORIR POR ARGENTINA"?...
    semejante compromiso.. realmente pueden simplificarlo a "simples delincuentes que deben ser procesados"?

    yo respeto y admiro a esos hombres..espero alguna vez poder estar a su altura...


    mas alla de la ideologia que profeses, podes intentar denigrar ESE compromiso? esa valentia? ese amor por la patria? ESA NECESIDAD?

    me salio romanticon el final.. disculpen

    suerte
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