#1 Ejemplo De Pais!! Sigamos Este Ejemplo
La verdad que me sorprendia luego de leer la nota que les dejo realmente es increible como me gustaria vivir en un pais asi.
fijense como los finlandeses salieron de un pozo peor que el nuestro y con muchos menos recursos.
la verdad es impresionante eliminaron toda la burocracia estatal y esta todo informatizado en ese pais.
creo que a mi y a la mayoria de los que visitan este foro que les gusta todo lo que sea tecnologia les gustaria vivir asi.
ES LARGO EL TEXTO PERO TOMENSE UNOS MINUTITOS.
La nación que volvió a vivir
Finlandia (http://www.finlandia.org.mx/) tiene 338.000 kilómetros cuadrados de superficie (menos de la décima parte que la Argentina), de los cuales el 10 por ciento está sitiado por el agua, y casi el 70, cubierto por cerrados bosques. Una cuarta parte del país está dentro del círculo polar ártico, donde, en verano, el sol no se pone durante 73 días y, en invierno, no sale durante 51 días, sumergiendo a sus 5,2 millones de habitantes en una virtual noche que parece eterna. Sin embargo, aún en esas extremas condiciones naturales, Finlandia es uno de los países tecnológicamente más avanzados del mundo.
Los números sustentan la idea. Finlandia tiene un PBI per cápita de 22.600 dólares por año (la Argentina alcanzó los 7.166 pesos en 2001) y encabeza los rankings mundiales de conexión a Internet (25 usuarios cada 100 habitantes) y telefonía celular (3,9 millones de aparatos, lo que implica que el 75 por ciento de las personas tienen celular. En la década del 40, Finlandia se industrializó de la mano de sus recursos forestales, que hoy continúa siendo su principal materia prima (y representa el 30% de sus ingresos). Sin embargo, en la actualidad, el triángulo tecnología-metalurgia-ingeniería genera el 50% de los ingresos del país, siendo la telefonía celular su principal bien de exportación.
En Finlandia, los adolescentes tienen la manía de chatear desde sus celulares y las computadoras son tan comunes en las escuelas, oficinas y hogares como los pizarrones, los teléfonos y las licuadoras. El "home banking" desplazó definitivamente a las operaciones bancarias tradicionales y las empresas de todos los sectores transformaron sus negocios en e-business, al igual que todos los municipios, que operan en la red en el marco de un programa de e-government (http://virtual.finland.fi/). En realidad, sobran ejemplos: todo el país funciona como un laboratorio experimental de sociedad futura.
Sin embargo, no todo fue fácil para los finlandeses. A comienzos de los años 90, el país cayó en una profunda crisis económica, consecuencia del derrumbe de su principal cliente: la URSS. El colapso soviético y la pérdida de los mercados orientales hicieron que, de la noche a la mañana, la producción nacional se contrajera un 13%, que el sistema bancario estuviera al borde del colapso y que el desempleo afectara al 20 por ciento de la población. Y, en 1991, cuando la recesión se apoderó del país, empujado por la parálisis industrial y la ola de bancarrotas, el gobierno del centrista Esko Aho se vio forzado devaluar la moneda.
Según los expertos que argumentaron la decisión, con un Estado tan endeudado como el finlandés de entonces, "la depreciación era la única salida" (http://virtual.finland.fi/finfo/engl...suus.html#span). Pero, aunque la medida ayudó a los exportadores a reincorporarse y volver a producir, su efecto sobre el mercado interno fue devastador. Una gran cantidad de compañías cuyos ingresos provenían del mercado interno y que habían pedido préstamos en el exterior perdieron la posibilidad de manejar sus deudas. Todo esto sucedía mientras en la Argentina, el primer gobierno de Menem instauraba, de la mano de Cavallo, la convertibilidad, convirtiendo a nuestro país en vedette del FMI (http://www.imf.org/external/spa/index.htm) y panacea de la receta neoliberal (http://old.clarin.com/suplementos/zo...17/z-00315.htm).
La profundidad de la crisis finlandesa demostró que los recursos existentes tenían que ser reorientados radicalmente, tanto a nivel público como privado. Así fue que se elaboró un plan de consenso nacional que demandó la renegociación salarial en todos los sectores, el establecimiento de nuevas y austeras políticas presupuestarias y, sobre todo, el retiro de las barreras a las exportaciones. Un factor importante que influyó positivamente sobre la reforma fue el tendido de telecomunicaciones que Finlandia había desarrollado en profundidad mucho antes de la crisis.
Durante la debacle y los primeros años de la reconstrucción, el país fue totalmente realista. Por entonces que nacieron la mayoría de sus políticas previsoras con metas específicas que aún siguen vigentes. Desburocratizar el Estado para ganar capacidad de reacción de las instituciones ante nuevos escenarios fue uno de los puntos fuertes de la reforma, en la que públicos y privados trabajaron juntos. A la hora de buscar nuevos clientes, el gobierno finlandés apuntó a los líderes: EE.UU. y Japón. Y para no fallar invirtió en la creación de Tekes (http://www.tekes.fi/), un centro de desarrollo tecnológico cuyo único fin fue (y sigue siendo) organizar y ejecutar las políticas gubernamentales en lo referido a la tecnología.
Tekes es la dependencia del Ministerio de Industria y Comercio que tiene el objetivo es promover la competitividad de la industria por medios tecnológicos, además de diversificar y aumentar la producción según demanden las exportaciones para crear empleo y bienestar social. En este marco nació la e-universidad (http://www.avoinyliopisto.fi/english/), un proyecto común de 20 entidades finlandesas dedicadas a investigar las posibilidades de e-aprendizaje y ofrecer a los alumnos una mayor flexibilidad para que puedan completar sus estudios. La suma de estrategia fue tan acertada y resultó tan exitosa que, a pesar de la difícil situación, Finlandia fue uno de los primeros países europeos que estuvo en condiciones y adoptó el euro.
Finalmente, las empresas comenzaron a repuntar, y algunas de ellas, como la telefónica Nokia (http://www.nokia.fi/) tuvieron un éxito espectacular. Mientras estudiaba en la universidad de Helsinki, solo, Linus Torvalds, un joven finlandés creó, en soledad y en su propia PC, el revolucionario sistema operativo Linux (http://linux.com/), que trastocó el universo de la programación como ningún otro. No hace mucho, Carly Fiorina, CEO de Hewlett Packard (HP www.hp.fi), dijo que Finlandia es "el nuevo Silicon Valley" y corporaciones internacionales como HP, IBM (http://www.ibm.com/fi/) e ICL (http://fi.services.fujitsu.com/) empezaron a considerarla parte del mundo.
Paralelamente, Finlandia también se ganó el número uno en otras áreas: el Foro Económico Mundial (http://www.weforum.org/) la colocó al tope de su ranking de desarrollo ambiental sustentable, premiando sus políticas de protección del ecosistema, la minimización de la contaminación de agua y aire y su alta capacidad para manejar crisis y problemas relacionados con el efecto invernadero. Por su parte, Transparencia Internacional (www.transparency.org) la nominó como el país con menor grado de corrupción en el mundo, calificándola con 9,9 puntos sobre 10 (Argentina "arañó" 3,5). Y, como si fuera poco, el Instituto Internacional para el Desarrollo (
Lo que verdaderamente llama la atención de Finlandia, la sociedad más informatizada del mundo, es que no estaba entre los candidatos al puesto. Después de todo, es una pequeña nación cuya escasa población vive cultural, idiomática y climatológicamente en la periferia de Europa. La clave para entender su éxito no es económica sino humana: Finlandia siempre ha sido un país en el que el "hágalo usted mismo" es ley. Brindar servicios es, por lo tanto, una tradición nacional profundamente arraigada en sus habitantes, para quienes la tecnología es "el" horizonte. Hay un dicho popular que los pinta de cuerpo entero: "Tú gasta, gasta y gasta; que los niños pagarán las deudas".
El carácter social de los finlandeses, como el de cualquier nación, da para escribir un libro (el de la Argentina demandaría una colección completa). Pero el hecho de que la profunda crisis que atravesaron no llevó al país a un grado significativo de desigualdad social, podría indicar que la necesidad de salvar al país desplazó a las necesidades individuales. Hoy, todos los pronósticos indican que Finlandia tendrá años de prosperidad y su experiencia indica que, en el mercado global, la especialización es una de las claves de la competencia. Además, claro, su caso representa una prueba incontrastable de que los perdedores de ayer pueden ser los ganadores de mañana. Y de que ningún país se salva si sus habitantes sólo piensan en salvarse a sí mismos.
VAMOS ARGENTINA SI FINLANDIA PUDO NOSOTROS TAMBIEN!!
fijense como los finlandeses salieron de un pozo peor que el nuestro y con muchos menos recursos.
la verdad es impresionante eliminaron toda la burocracia estatal y esta todo informatizado en ese pais.
creo que a mi y a la mayoria de los que visitan este foro que les gusta todo lo que sea tecnologia les gustaria vivir asi.
ES LARGO EL TEXTO PERO TOMENSE UNOS MINUTITOS.
La nación que volvió a vivir
Finlandia (http://www.finlandia.org.mx/) tiene 338.000 kilómetros cuadrados de superficie (menos de la décima parte que la Argentina), de los cuales el 10 por ciento está sitiado por el agua, y casi el 70, cubierto por cerrados bosques. Una cuarta parte del país está dentro del círculo polar ártico, donde, en verano, el sol no se pone durante 73 días y, en invierno, no sale durante 51 días, sumergiendo a sus 5,2 millones de habitantes en una virtual noche que parece eterna. Sin embargo, aún en esas extremas condiciones naturales, Finlandia es uno de los países tecnológicamente más avanzados del mundo.
Los números sustentan la idea. Finlandia tiene un PBI per cápita de 22.600 dólares por año (la Argentina alcanzó los 7.166 pesos en 2001) y encabeza los rankings mundiales de conexión a Internet (25 usuarios cada 100 habitantes) y telefonía celular (3,9 millones de aparatos, lo que implica que el 75 por ciento de las personas tienen celular. En la década del 40, Finlandia se industrializó de la mano de sus recursos forestales, que hoy continúa siendo su principal materia prima (y representa el 30% de sus ingresos). Sin embargo, en la actualidad, el triángulo tecnología-metalurgia-ingeniería genera el 50% de los ingresos del país, siendo la telefonía celular su principal bien de exportación.
En Finlandia, los adolescentes tienen la manía de chatear desde sus celulares y las computadoras son tan comunes en las escuelas, oficinas y hogares como los pizarrones, los teléfonos y las licuadoras. El "home banking" desplazó definitivamente a las operaciones bancarias tradicionales y las empresas de todos los sectores transformaron sus negocios en e-business, al igual que todos los municipios, que operan en la red en el marco de un programa de e-government (http://virtual.finland.fi/). En realidad, sobran ejemplos: todo el país funciona como un laboratorio experimental de sociedad futura.
Sin embargo, no todo fue fácil para los finlandeses. A comienzos de los años 90, el país cayó en una profunda crisis económica, consecuencia del derrumbe de su principal cliente: la URSS. El colapso soviético y la pérdida de los mercados orientales hicieron que, de la noche a la mañana, la producción nacional se contrajera un 13%, que el sistema bancario estuviera al borde del colapso y que el desempleo afectara al 20 por ciento de la población. Y, en 1991, cuando la recesión se apoderó del país, empujado por la parálisis industrial y la ola de bancarrotas, el gobierno del centrista Esko Aho se vio forzado devaluar la moneda.
Según los expertos que argumentaron la decisión, con un Estado tan endeudado como el finlandés de entonces, "la depreciación era la única salida" (http://virtual.finland.fi/finfo/engl...suus.html#span). Pero, aunque la medida ayudó a los exportadores a reincorporarse y volver a producir, su efecto sobre el mercado interno fue devastador. Una gran cantidad de compañías cuyos ingresos provenían del mercado interno y que habían pedido préstamos en el exterior perdieron la posibilidad de manejar sus deudas. Todo esto sucedía mientras en la Argentina, el primer gobierno de Menem instauraba, de la mano de Cavallo, la convertibilidad, convirtiendo a nuestro país en vedette del FMI (http://www.imf.org/external/spa/index.htm) y panacea de la receta neoliberal (http://old.clarin.com/suplementos/zo...17/z-00315.htm).
La profundidad de la crisis finlandesa demostró que los recursos existentes tenían que ser reorientados radicalmente, tanto a nivel público como privado. Así fue que se elaboró un plan de consenso nacional que demandó la renegociación salarial en todos los sectores, el establecimiento de nuevas y austeras políticas presupuestarias y, sobre todo, el retiro de las barreras a las exportaciones. Un factor importante que influyó positivamente sobre la reforma fue el tendido de telecomunicaciones que Finlandia había desarrollado en profundidad mucho antes de la crisis.
Durante la debacle y los primeros años de la reconstrucción, el país fue totalmente realista. Por entonces que nacieron la mayoría de sus políticas previsoras con metas específicas que aún siguen vigentes. Desburocratizar el Estado para ganar capacidad de reacción de las instituciones ante nuevos escenarios fue uno de los puntos fuertes de la reforma, en la que públicos y privados trabajaron juntos. A la hora de buscar nuevos clientes, el gobierno finlandés apuntó a los líderes: EE.UU. y Japón. Y para no fallar invirtió en la creación de Tekes (http://www.tekes.fi/), un centro de desarrollo tecnológico cuyo único fin fue (y sigue siendo) organizar y ejecutar las políticas gubernamentales en lo referido a la tecnología.
Tekes es la dependencia del Ministerio de Industria y Comercio que tiene el objetivo es promover la competitividad de la industria por medios tecnológicos, además de diversificar y aumentar la producción según demanden las exportaciones para crear empleo y bienestar social. En este marco nació la e-universidad (http://www.avoinyliopisto.fi/english/), un proyecto común de 20 entidades finlandesas dedicadas a investigar las posibilidades de e-aprendizaje y ofrecer a los alumnos una mayor flexibilidad para que puedan completar sus estudios. La suma de estrategia fue tan acertada y resultó tan exitosa que, a pesar de la difícil situación, Finlandia fue uno de los primeros países europeos que estuvo en condiciones y adoptó el euro.
Finalmente, las empresas comenzaron a repuntar, y algunas de ellas, como la telefónica Nokia (http://www.nokia.fi/) tuvieron un éxito espectacular. Mientras estudiaba en la universidad de Helsinki, solo, Linus Torvalds, un joven finlandés creó, en soledad y en su propia PC, el revolucionario sistema operativo Linux (http://linux.com/), que trastocó el universo de la programación como ningún otro. No hace mucho, Carly Fiorina, CEO de Hewlett Packard (HP www.hp.fi), dijo que Finlandia es "el nuevo Silicon Valley" y corporaciones internacionales como HP, IBM (http://www.ibm.com/fi/) e ICL (http://fi.services.fujitsu.com/) empezaron a considerarla parte del mundo.
Paralelamente, Finlandia también se ganó el número uno en otras áreas: el Foro Económico Mundial (http://www.weforum.org/) la colocó al tope de su ranking de desarrollo ambiental sustentable, premiando sus políticas de protección del ecosistema, la minimización de la contaminación de agua y aire y su alta capacidad para manejar crisis y problemas relacionados con el efecto invernadero. Por su parte, Transparencia Internacional (www.transparency.org) la nominó como el país con menor grado de corrupción en el mundo, calificándola con 9,9 puntos sobre 10 (Argentina "arañó" 3,5). Y, como si fuera poco, el Instituto Internacional para el Desarrollo (
Lo que verdaderamente llama la atención de Finlandia, la sociedad más informatizada del mundo, es que no estaba entre los candidatos al puesto. Después de todo, es una pequeña nación cuya escasa población vive cultural, idiomática y climatológicamente en la periferia de Europa. La clave para entender su éxito no es económica sino humana: Finlandia siempre ha sido un país en el que el "hágalo usted mismo" es ley. Brindar servicios es, por lo tanto, una tradición nacional profundamente arraigada en sus habitantes, para quienes la tecnología es "el" horizonte. Hay un dicho popular que los pinta de cuerpo entero: "Tú gasta, gasta y gasta; que los niños pagarán las deudas".
El carácter social de los finlandeses, como el de cualquier nación, da para escribir un libro (el de la Argentina demandaría una colección completa). Pero el hecho de que la profunda crisis que atravesaron no llevó al país a un grado significativo de desigualdad social, podría indicar que la necesidad de salvar al país desplazó a las necesidades individuales. Hoy, todos los pronósticos indican que Finlandia tendrá años de prosperidad y su experiencia indica que, en el mercado global, la especialización es una de las claves de la competencia. Además, claro, su caso representa una prueba incontrastable de que los perdedores de ayer pueden ser los ganadores de mañana. Y de que ningún país se salva si sus habitantes sólo piensan en salvarse a sí mismos.
VAMOS ARGENTINA SI FINLANDIA PUDO NOSOTROS TAMBIEN!!
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bueno pero hay una diferencia, alla tienen en su mayoria politicos HONESTOS
y ademas las mujeres participan en la politica, creo que hay una mina que es intendente 