El problema de la cantidad de hombres existió para nuestros revolucionarios. Es así que necesitaron forzar la inclusión de personas que no lo hicieran en forma voluntaria. Así es que se dictó la siguiente norma.
Artículo III del bando sobre Cuerpos Militares de la Junta Provisional Gubernativa, 29 de mayo de 1810:
"Queda publicada desde este día una rigurosa leva, en que serán comprendidos todos los vagos y hombres sin ocupación conocida desde la edad de 18 años hasta la de 40 años"
Lo que pensaba el revolucionario Moreno acerca de la moderación. Cito su Plan Revolucionario de Operaciones:
"La moderación fuera de tiempo no es cordura, ni es una verdad; al contrario, es una debilidad cuando se adopta un sistema que sus circunstancias no lo requieren; jamás en ningún tiempo de revolución, se vio adoptada por los gobernantes la moderación ni la tolerancia; el menor pensamiento de un hombre que sea contrario a un nuevo sistema es un delito por la influencia y por el estrago que puede causar con su ejemplo, y su castigo es irremediable.
Los cimientos de una nueva república nunca se han cimentada sino con el rigor y el castigo, mezclado con la sangre derramada de todos aquellos miembros que pudieran impedir sus progresos."
Lo que opinaba Moreno de aquellos que abominaban de la opresión y la monarquía pero no estaban de acuerdo con el derramamiento de sangre o bien pensaban que se podía cambiar las cosas sin derramarla:
"Hay hombres de bien que detestan verdaderamente todas las ideas de los gobiernos monárquicos, cuyo carácter se les hace terrible y que quisieran, sin derramamientos de sangre, sancionar las verdaderas libertadas de la patria; no profesan los principios abominables de los turbulentos, pero como tienen talento, algunas virtudes políticas y buen crédito, son otro tanto más de temer; y a éstos sin agraviarles (porque algún día serán útiles) debe separárseles; (...) porque no son propios por su carácter para realizar la grande obra de la libertad americana, en los primeros pasos de su infancia."
Moreno no se andaba con vueltas acerca de sus propuestas para la causa revolucionaria:
"Creería no haber cumplido, tanto con la comisión con que se me ha honrado, como con la gratitud que debo a la patria (...), si moderando mis reflexiones no mostrase los pasos verdaderos de la felicidad, sería un reo digno de la mayor execración, y así no debe escandalizar el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa, aun cuando tengan semejanza con las costumbres de los antropófagos y caribes. Y si no, ¿ por qué nos pintan a la libertad ciega y armada de un puñal? Porque ningún estado envejecido o provincias pueden regenerarse sin cortar sus corrompidos abusos, sin verter arroyos de sangre."
El trato que, para Moreno, había que darle a los verdaderos patriotas, a los revolucionarios:
"A todos los verdaderos patriotas cuya conducta sea satisfactoria, y tengan dado de ella pruebas relevantes, si en algo delinquiesen que no sea concerniente al sistema, débese siempre tener con éstos una consideración, extremada bondad; en una palabra, en tiempo de revolución, ningún otro debe castigarse, sino el de infidencia y rebelión contra los sagrados derechos de la causa, y todo lo demás debe disimularse."
El trato que, para Moreno, debía darse a los enemigos de la revolución:
"Con los enemigos declarados y conocidos debe observar el Gobierno una conducta muy distinta, y es la más cruel y sanguinaria (...).A la menor semiprueba de hechos, palabras, etc. contra la causa, debe castigarse con pena capital, principalmente cuando concurran las circunstancias de recaer en sujetos de talento, riqueza, carácter, y de alguna opinión; pero cuando recaiga en quienes no concurran éstas, puede tenerse alguna consideración moderando el castigo. (...). Consiguientemente, cuando caigan en poder de la patria de estos [enemigos], como gobernadores, capitanes generales, mariscales de campo, coroneles, brigadieres, y cualesquiera otros de los sujetos que obtienen los primeros empleos de los pueblos que aún no nos han obedecido, y cualesquiera otras personas de talento, principalmente los que tienen un conocimiento completo del país, (...) debe decapitárselos."
Moreno también se dedica a hablar de los indiferentes. Dice que los indiferentes son una tercera clase de personas (están los que van contra la revolución y por la revolución). Se refiere a ellos en estos términos: "la tercera, los silenciosos espectadores, que manteniendo una neutralidad son realmente los verdaderos egoístas"
Lo que opinaba Belgrano sobre las exigencias para la revolución: "De mis principios nadie me separa: ejército y dinero son nuestras principales exigencias para salvar la Patria; ésta es la verdadera, todo lo demás es andarse por las ramas y exponernos a ser víctimas de repente (...) con dos mil hombres buenos esto se acaba pronto, y si lo dejamos para luego, mucho me temo que se pierda para siempre". Carta de Manuel Belgrano a Bernardino Rivadavia, Campo Santo, 11 de mayo de 1812, en Weinberg, Gregorio (comp.), Epistolario Belgraniano. p. 159/60
Qué le pasaba por la cabeza a Castelli respecto de la tarea que debía realizar:
"Quisiera que Usted leyese mi corazón para que no dudase cuan sensible me ha sido la eliminación de esos hombres. Crea que el Gobierno Supremo me dio la lista a la que yo no agregué sino unos muy malos a juicio universal, y di cuenta. En el intermedio, recibí las incitativas más serias al cumplimiento con ampliaciones, que no me dejaron el menor arbitrio, so pena de ser mirado como un arbitrador perjudicial a la seguridad de la patria. Mire, pues, cómo podré facultarle para que haga regresar a alguno, aunque sea santo" Carta a Feliciano Chiclana.
Esos señores hicieron la revolución y hoy Argentina existe gracias a ellos. Hay que agradecerlo y rendir el merecido homenaje sin disimular la verdad de su tarea. Fueron violentos porque no existe posibilidad de cambiar las estructuras sociales sin violencia, lamentablemente. Sin embargo, ellos cambiaron un sistema de explotación servil por otro sistema de explotación asalariado.
Otros en el siglo pasado intentaron continuar la tarea al pretender terminar con todo tipo de sistema de explotación. Perdieron y por eso hoy son llamados delincuentes, subversivos o terroristas, como lo habrían sido nuestros patriotas si no hubiesen ganado.
Con respecto a la avenida Alvear, ese hombre fue un traidor de la causa revolucionaria. Ni una alcantarilla debiera haber con su nombre.
Saludos