[FOTOS] antes de votar a la carrio..
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Yo tambien lo voto a lavagna pero... Hay algo que te deje contento o estas en contra de TODO?
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Ahí tocaron un punto que demuestra que mucha gente no comprende realmente de lo que habla Carrió, por eso piensan que se contradice. Y no es así. Cuando ella dice que el campo es conservador, está primeramente haciendo un análisis, no está haciendo una apología de lo conservador en el sentido de lo opuesto a lo liberal.
Ella ve claramente que el modo de vida y la cultura del campo son muy distintas a las de la ciudad. Los de la ciudad no quieren aceptar eso; implícita o explícitamente pretenden que una forma de pensar 'liberal' sea impuesta al campo (a todo el país), porque ese 'conservadurismo' les resulta molesto. Desde la visión de ella, ser conservador no está relacionado con el conjunto de características negativas que muchos le atribuyen (una de las más obvias y frecuentes es la de quedarse en el pasado en el terreno de las ideas, la de ser 'anticuados'). Obviamente que también se pueden encontrar características negativas, pero eso no es exclusivo del ser conservador: entre el liberalismo también pueden encontrarse cosas negativas.
Lo que Carrió intenta hacer es llegar a una instancia superadora de lo conservador y lo liberal. Ella toma lo mejor de cada orientación con el fin pragmático de aplicarlo más allá de las ideologías y diferencias políticas. Porque un Estado está compuesto, aunque a muchos no les guste, de liberales, de conservadores, de gente de izquierda, de gente de derecha, de creyentes, de ateos, de pobres, de ricos...
Y lo que hay que hacer desde la presidencia del Estado, no es adherir a alguna de estas opciones para enfrentarse a la opuesta. Uno no puede ser rico y como presidente enfrentarse a los pobres, ni de izquierda para enfrentarse a los de la derecha. Tampoco puede ser un liberal para enfrentarse a los conservadores... eso sería carecer de un análisis realista e inclusivo de TODOS los habitantes del país.
El estilo del actual presidente y el de su esposa es justamente el de enfrentarse a quienes se le oponen ideológica y políticamente, con el fin en muchos casos de suprimirlos y humillarlos. Eso no significa que la lucha por los derechos humanos, para poner un ejemplo (gran bandera que exhibe este gobierno), sea en sí misma errónea, pero debería ser una lucha por los derechos humanos y con el objetivo de reestablecer la justicia; no contra un 'enemigo', sino contra un modelo económico y político, y condenando a responsables concretos de han violado esos derechos, sin importar si fueron de derecha o de izquierda, conservadores o liberales, militares o civiles...
Carrió ya ha reiterado en muchas oportunidades que acá no sirve más hablar de derecha o de izquierda, porque si un chico se muere de hambre ya no importan las ideologías: la cosa va mucho mas allá. En ese sentido, ella logra en el terreno político actual realizar un giro conceptual tan poderoso que descoloca a quienes consideran que son más importantes las ideas que las personas.
La contradicción es sólo aparente. Ya es hora de que se produzca ese giro conceptual en las mentes de todos nosotros. Saludos. -
Monoaullador: decime la duda que tenès y voy a tratar de aclararla. De todos modos, voy a extenderme aùn màs a ver si se entiende mejor lo que quiero decir. Fuì muy conceptual, pero creo que no es difìcil deducir las consecuencias pràcticas.
Estamos muy acostumbrados a pensar en tèrminos de opuestos. Negro-blanco, ariba abajo... la pareja izquierda-derecha es una forma de dividir el mundo en tèrminos ideològicos y polìticos. Aunque reconozcamos matices, siempre se recurre a la misma oposiciòn de conceptos. Para muchas personas parece que no hay una alternativa, sòlo esas dos como extremos con sus puntos intermedios (centro, centro-derecha, centro-izquierda). Entonces parece que uno debe definirse como partidario de alguna de ellas en oposiciòn a otra.
Con el peronismo apareciò el gran problema de su definiciòn. Aparentemente escapaba a cualquier clasificaciòn. Dentro de ese movimiento, poco homogèneo, se daban tendencias afines a la izquierda y a la derecha, aglomeradas bajo el liderazgo de Peròn y un mito construido en torno a su figura y la de Evita, con eje en la justicia y la inclusiòn social, su gran aporte.
El peronismo parecìa ser la tercera vìa en la cual se resolverìa el dilema, la contradicciòn entre las tendencias polìticas, aunque excluyendo a los grupos de poder que se le oponìa. Pero ese ideal no se cumpliò. Hubo una convivencia entre las distintas fuerzas que componìan el peronismo, la cual pronto se quebrò y surgieron los enfrentamientos.
En mi opiniòn, Peròn no supo, no tuvo la capacidad o no quizo dar el paso necesario para integrar a todas esas fuerzas en un todo necesariamente heterogèneo pero con la suficiente madurez polìtica y cultural para convivir sin afàn de hegemonìa y en pos de un proyecto comùn. Cuando le convino, apoyò a algunas y luego a otras, pero conceptualmente no se produjo la superaciòn de los antagonismos. Seguramente tambièn hubieron otros factores inmamejables, como los tiempos històricos y cuestiones de ìndole cultural.
Parece que cuesta imaginar al peronismo sin la omnipresente figura de Peròn, aunque a esta altura està bastante desdibujada, y el movimiento que inspirò se encuentra irremediablemtne fracturado. Què pasa entonces? No podemos negar los aportes positivos que hizo el peronismo a la cultura polìtica del paìs, asì como los negativos. Las conquistas sociales logradas por su movimiento han sufrido un claro retroceso, y parece no haber una renovaciòn de ese trabajo.
El gobierno de Kirchner, de origen peronista, ha pretendido en estos años erigirse como un continuador, o màs bien, un restaurador, de aquellas conquistas. Separado del resto del partido justicialista, buscò construir su poder por afuera de èste, incluyendo a los propios peronistas que quisieron adherìrsele, y otros movimientos que en èpocas pasadas eran opositores a Peròn.
Otra vez nos encontramos en una situaciòn de integraciòn de distintas tendencias polìticas en un movimiento que aparece como superador de las antinomias en pos del desarrollo del paìs. En una primera instancia, la idea no se ve nada mal, y la verdad que la propaganda polìtica es muy hàbil en ese sentido: el spot televisivo de Cristina Kirchner que extrae frases de distìntos lìderes polìticos del pasado para construir un ùnico discurso, es ilustrativo en ese sentido.
Ahora bien, yo me pregunto: Es eso real? Es posible?
Antes que nada, convengamos que uno no puede estar siempre de acuerdo con los demàs, y es inevitable que hayan diferencias polìticas. Sin dudas, es necesaria una definiciòn, porque hace a nuestro lugar en el mundo y en nuestra relaciòn con los demàs. En lo que sì deberìamos estar todos de acuerdo es en ciertas cuestiones bàsicas que hacen posible al paìs: en que todos somos parte de la Argentina, y todos tenemos derecho a comer, a tener salud, educaciòn, trabajo... sobre esa base las ideologìas y tendencias polìticas pasarìan a ser una cuestiòn màs formal que de fondo.
El problema que veo en el kirchnerismo es que la integraciòn que pretende llevar a cabo no se logra por un motivo bàsico: contiene dentro suyo elementos disgregadores, contrarios a la construcciòn de una alternativa superadora. Nèstor Kirchner, como sabemos, llegò al poder con un escaso apoyo del electorado. Inmediatamente se hizo evidente que debìa construir su poder, y èl lo obtuvo de personajes muy cuestionables, como por ejemplo intendentes del conurbano bonaerense cuyo accionar polìtico se sabìa que estaba teñido de corrupciòn, clientelismo, y otras pràcticas no menos indeseables.
En sus discursos, por un lado adopta un estilo que busca siempre el enfrentamiento con los lìderes polìticos, empresarios, etc opositores. Algunas veces parece tener la razòn, y otras no. Por otro lado, en su afàn de acrecentar su poder, recurriò a la cooptaciòn polìtica de otras fuerzas. De esa manera, contribuyò al debilitamiento y divisiòn de la oposiciòn (el caso del radicalismo es emblemàtico), y obtuvo pràcticamente vìa libre para su accionar polìtico (con sus aciertos y sus excesos) sin la necesaria contraparte que le confiera un lìmite.
En suma, las intenciones manifiestas de los Kirchner entran en contradicciòn con una realidad que los desmienten en muchìsimos aspectos. Se lograron muchos avances durante estos cuatro años, sì. Pero al mismo tiempo no se ha hecho casi nada para erradicar de la cultura polìtica muchas de las pràcticas que nos han llevado a la situaciòn actual. No es posible pensar que sòlo es cuestion de tiempo para terminar de plasmar los ideales que promueven, ya que hay una cuestiòn de fondo que no ha sido resuelta. El cambio todavìa no ha comenzado.
Elisa Carriò, por su lado, ha manifestado la intenciòn de integrar a su movimiento distintos partidos polìticos y referentes de ideologìas que a primera vista parecen entrar en contradicciòn. Es que la idea en el fondo es muy similar, pero ella se cuida de no caer en los mismos errores de Nestor Kirchner.
En su caso, realmente se manifiesta una intenciòn de integrar a distintar fuerzas en el marco de un acuerdo que contemplara el respeto a la Repùblica. Y la Repùblica està màs allà de las ideologìas y los partidos polìticos. Dentro de ella se da el libre juego de las oposiciones de fuerzas, que se hallan contenidas en el marco de un respeto hacia las instituciones. Ese es el primer paso hacia la erradicaciòn de la corrupciòn, las mafias, el hambre... es la gran deuda pendiente de nuestra cultura polìtica.
Cuando quiso sumar a un referente de la derecha a su proyecto, Lopez Murphi, nadie advirtiò que lo hizo basicamente por coincidir en su defensa de la republica -sobre lo cual èl ha mantenido una lìnea de conducta clara y coherente-, y no por sus ideas de 'derecha'. El caso es que su inclusiòn no fuè posible por otras cuestiones. Pero como se ve, el tipo de apoyo que busca Carriò es muy distinto al que tienen los Kirchner.
Queda claro que lo que busca Carriò con su proyecto de gobierno es, entre otras cosas, la superaciòn conceptual de las antinomias, las oposiciones destructivas de las fuerzas que deberìan estar mancomunadas en una lìnea principal de defensa de la Repùblica, cada una con sus virtudes y sus defectos, pero realizando un esfuerzo para poner en movimiento todo lo positivo que puedan haber en ellas y sin renunciar a la diversidad. Esa es la condiciòn bàsica que -segùn entiende ella y muchos otros- pueden con el tiempo posibilitar los grandes ideales polìticos y lograr la justicia tras dècadas de decadencia generalizada.
Bueno, se me hizo muy largo todo esto, pero espero haberme explicado bien. Saludos. -
uno tiene siempre una ideologia, de izquierda, derecha, o centro.
que quiera impulsar, desde la campaña, o aun desde la presidencia, un espectro mayor es totalmente valido, pero lo que dijo en clarin es que su ideologia es gaullista de izquierda. eso si es cualquiera, y es como decir que sos comunista neoliberal. es una contradiccion total, porque desde sus actos hasta sus seguidores, de gaulle es un recalcitrante fascista. que las coyunturas de la epoca y su planteo economico lo hayan encausado con los aliados es un tema totalmente diferente. por eso lo que dijo la gorda es una contradiccion.
a mi tambien me gustaba carrio, pero por todas estas cosas y sus idas y vueltas y su misticismo me hizo apuntar a quien me parece que tiene un proyecto muy coherente y positivo, para toda la argentina -como vos decis de carrio-, como lavagna. todo el mundo cree que el hambre es un poblema sin ideologia, excepto los continuadores de menem (r. saa y sobisch), asi que lo de carrio no es tan original. e insisto, con esos desvarios en la presidencia... cuanto dura la seguridad institucional del pais asi?
