“Persecución política” Por Adriana Meyer
El Partido Obrero (PO), señalado por el Gobierno como uno de los responsables del “sabotaje” a los vagones del ex ferrocarril Sarmiento, calificó como una “persecución política” las “infames acusaciones de los ministros Florencio Randazzo y Aníbal Fernández”. Y desmintió que uno de sus militantes, identificado por Fernández, haya participado de los disturbios. “Nos calumnia para tapar el vaciamiento del tren, provocado por sus negocios y subsidios a la concesionaria TBA”, se quejó Vilma Ripoll, del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), partido que también fue mencionado como parte del ataque “armado”, al igual que Proyecto Sur, la agrupación del cineasta Pino Solanas.
Apenas escucharon las palabras del ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, los dirigentes del PO Jorge Altamira, Néstor Pitrola y Marcelo Ramal expresaron que el Gobierno “vuelve a recurrir a un procedimiento miserable para evadir su responsabilidad y del pulpo Cirigliano en el desquicio del sistema ferroviario, y eludir las consecuencias del juicio que el PO iniciará por las injurias oficiales”.
En el mismo sentido, el MST anunció que hoy acudirá a los tribunales federales de Retiro “para querellar a Fernández, que miente para no hacerse responsable del estado deplorable de los trenes”. En diálogo con PáginaI12, Ripoll se mostró indignada porque afirmó que los funcionarios del gobierno nacional “no tienen vergüenza, les fracasó todo, siguen con el negociado del Tren Bala, y cuando se para un tren y la gente indignada estalla, en vez de echar a (Julio) De Vido y a (Ricardo) Jaime, de sacarle la concesión a (Claudio) Cirigliano, que se compró la línea de colectivos Plaza con el dinero del subsidio estatal, arma esta mentira”. Tras aclarar que ningún militante del MST protagonizó la quema de los vagones en las estaciones Castelar y Merlo ni estuvo detenido, la dirigente enfatizó que “quieren tapar un estallido social diciendo que fue un atentado, pero la gente no se lo va a creer porque está podrida de viajar así”.
Mientras tanto, en la puerta de la comisaría en donde permanecían algunos de los detenidos, Jorge Núñez, militante del MST, defendía a José María Escobar, a quien el ministro Fernández acusó de haber iniciado el fuego. “Es una irresponsabilidad del ministro que sale a acusar a los ferroviarios, al MST, al PO, para salvar a TBA. Ninguno de nosotros estuvo en los incidentes porque fueron imprevistos, y si ellos dicen que tienen la explicación técnica seguro se las dio TBA”, dijo Núñez. Escobar milita en el PO, es maestro en Merlo y delegado de Suteba. “Es un compañero maravilloso, lo conocemos desde hace tiempo, muy querido en Merlo”, aseguró Néstor Pitrola, dirigente del PO.
“En Brasil empiezan a decir quebra-quebra y dan vuelta un colectivo, son rebeliones espontáneas de la gente que no aguanta más. Kirchner prometió devolver los trenes y, al contrario, se los dejó a estos vaciadores. Siempre lo mismo, ven conspiradores cuando hay una revuelta popular, como con los docentes de Santa Cruz”, afirmó Pitrola. Por su parte, Diego Ormachea, de la Unión Ferroviaria, explicó que “desde la concesión privada los trenes se prenden fuego solos, presentamos una denuncia en la Comisión de Transporte, son coches del año 1958, denunciamos que los comandos donde se activan los frenos dejen de usarse en sectores en que hay usuarios, es una inversión que no se hizo, está abierto, nadie los rompe”. Desde el PTS rechazaron la “provocación macartista de Aníbal Fernández”, mientras que la agrupación Quebracho dijo que sus militantes no participaron de los hechos. Consultado sobre la coincidencia con su estreno, Solanas expresó: “Intentar meter a militantes de Proyecto Sur en esto es un infantilismo absoluto, pero como presentamos la película (ver aparte) hace 15 días a la prensa la inteligencia del Estado tuvo tiempo suficiente de inventar cualquier patraña”.
http://www.pagina12.com.ar/diario/el...008-09-05.html PINO SOLANAS EN SU ESTRENO “Una denuncia poco creíble” Por Laura Vales
El pulóver rojo, la bufanda roja, la cara también a tono, Pino Solanas contestó a Aníbal Fernández en el hall del cine Gaumont, donde anoche, en una coincidencia impensada, se estrenaba su nuevo documental, La próxima estación. Dijo que las acusaciones le parecían “una vergüenza”. “Yo denuncio en la película el vaciamiento de los ferrocarriles por una mafia armada entre los concesionarios y funcionarios del gobierno, y ellos han querido armar una suerte de complot para ensuciar el estreno y minimizar su responsabilidad. No es casual que el mismo empresario a quien Menem le dio la concesión del Ferrocarril Sarmiento, el señor (Claudio) Cirigliano, siga hoy, después de cinco años de gestión kirchnerista”, replicó el cineasta antes de entrar a la proyección.
Solanas contó que estaba en su casa, cambiándose para ir al estreno, cuando lo empezaron a llamar las radios y lo pusieron al tanto de que en la conferencia de prensa el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, había responsabilizado de los incidentes a militantes del PO, el MST y Proyecto Sur, su partido. “Me pareció lamentable, una denuncia poco creíble que apunta al ciudadano desinformado.”
Mientras hablaba con los medios echando pestes contra el Gobierno, en el hall del Gaumont había algún dirigente K como Humberto Tumini, de Patria Libre. Lleno a tope, en el lugar también se apretaban los delegados ferroviarios que actúan en la película, como Rubén “Pollo” Sobrero, de la comisión interna del Sarmiento. Sobrero se sumó a la críticas de Solanas: “Este gobierno nos mandó a juicio el mismo día que teníamos elecciones en el gremio, para ayudar a la Unión Ferroviaria”, apuntó mientras el malón empezaba a entrar a la sala. Ente el público estaba también gente del Movimiento Salvemos al Tren y el embajador de Venezuela, Arévalo Méndez Romero, que conversó unos minutos con Solanas.
El celular del director no paró de sonar con llamados de radios. Solanas, que sostuvo que el Gobierno ha tenido en relación a los ferrocarriles “una política que ha sido la continuidad de los noventa”, recordó que en el gobierno de Menem sufrió un atentado por denunciar las políticas de vaciamiento. Y le devolvió la pelota a Aníbal Fernández con la acusación de que en este gobierno “hay mafias enquistadas”. “Hace dieciséis años denuncié a Menem y él me amenazó, me persiguió con juicios y me terminaron dando seis tiros en las piernas. Todas mis denuncias fueron verdad. Espero, señor ministro de Justicia, que con esto no me pase lo mismo.”
La proyección empezó con 45 minutos de retraso hasta que Pino apagó el teléfono y entró en la sala. Adentro hizo una corta presentación del documental. Habló del tren “que tuve la suerte de conocer, que era un tempo en una cultura, una manera de comunicarse” y auguró que el servicio va a ser recuperado porque sigue teniendo ventajas incomparables. No hizo alusiones a los hechos del día, pero sí a la gestión de la Casa Rosada frente al desguazamiento de los ferrocarriles y el maltrato a los usuarios, “que en estos cinco años de gobierno el kirchnerismo ha desoído permanentemente”.
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