#54 Re: ¿¿quién fue Raúl Alfonsín??
A mí en lo personal me rompió bastante las pelotas todo el asunto del Beagle, la verdad que nunca le di (ni ahora) la menor importancia a ese par de islotes, siempre pensé que la soberanía territorial sólo tiene sentido cuando pesa al menos igual la económica, pero cuando Alfonsín agachó la cabeza ante el FMI a mí al menos me dio la pauta que el manijazo al pueblo por el diferendo era pura distracción.
A alfonsín se lo puede juzgar a través de la figura del vaso medio lleno o medio vacío, de hecho, en su campaña electoral presentó lo que la UCR publicitó a bombo y platillo como las "100 promesas de Alfonsín". Bueno, cumplió algo menos de la mitad, 40 y pico cumplidas así que uno elije qué vaso tomar como medida.
Eso sí, las más importantes (salvo el juicio a las juntas) NO las cumplió, en parte por su propia desidia y en parte porque el PJ lo boicoteó.
Lo que yo más aprecio de su gestión fueros tres cosas: el juicio a las juntas (a pesar del punto final posterior y la obediencia debida) el intento de democratizar los sindicatos (fallido gracias al PJ) y el intento también fallido de mudar la Capital a Viedma, que no prosperó porque ya entonces no tenía mayoría en las cámaras.
Lo que más le critico fue el no cumplimiento de su promesa de investigar la deuda y repudiar la parte fraudulenta, no olvidemos que la mayor parte de esa deuda fue contraída por un gobierno ilegítimo.
Y por supuesto cuando viajó a los EEUU, el primer viaje de Alfonsín, nunca me voy a olvidar del larguísimo discurso que dio en el aeropuerto, cuando lo usual era un corto mensaje de protocolo lo tuvo a Reagan cagándose de frío durante 20 minutos y repitiendo como un grito de guerra
¡NO VAMOS A PAGAR LA DEUDA CON EL HAMBRE DEL PUEBLO ARGENTINO!!!! 
qué huevos pensé yo, Reagan cara de piedra ni se mosqueaba...
Todo muy lindo pero después y a puertas cerradas se ve que lo pusieron en su lugar porque al regreso al país anunció por cadena nacional la
"economía de guerra" y un ajuste brutal.
Desde entonces, los ajustes y tarifazos fueron moneda corriente, con las consabidas hiperinflaciones.
A pesar de todo lo expuesto hay que explicar bien una cosa:
al gobierno radical le tocó gobernar en un momento muy delicado, con una herencia que condicionó su gestión: la falta de créditos, el país venía de una crisis que se desató en 1981 cuando el país se vio imposibilitado de cumplir con el pago de intereses de la deuda.
El desafío político de la época fue el de formar un
cartel de deudores junto a otros endeudados del continente a fin de negociar desde una pocisión de mayor fuerza, pero ninguno tuvo la altura política como para eso, como sabemos el FMI se las arregló para negociar individualmente esos pagos.
Lo único que cambió hoy respecto a esa deuda odiosa e ilegítima es que ahora la pagamos en silencio, resignada y discretamente, sin los contínuos y antipáticos viajes de los técnicos del FMI que venían a monitorear la economía y a dejarnos la receta para el próximo ajuste... todo esto acabó con la crisis de 2001 y el corralito.
Pero aunque de esto no se habla, la deuda sigue siendo una sangría de dólares hacia el exterior. Por eso nunca hay guita para salud, justicia y educación, por eso no hay para mejorar la seguridad, para garpar la deuda y por lo mucho que se afana, ambas cosas.