Estamos viviendo una Campaña electoral que se presenta ante los ciudadanos como “a todo o nada”, donde todo vale. Paradójicamente lo mas importante, los problemas reales y cotidianos quedan de lado o bien son utilizados como bandera durante sesenta y pico de días para luego pasar a “otra cosa” el día posterior a las elecciones; esto lamentablemente se da mucho pero vale recalcar que no en la totalidad de los casos.
Todos sabemos lo difícil que es para cualquier político conservar la credibilidad, una imagen honesta, que exista coherencia entre sus dichos y sus actos, la pregunta debería ser entonces por qué razón cuando se sabe que alguien reúne esas condiciones se lo intenta destruir.
El Dr. Aníbal Ibarra a lo largo de su extensa carrera política supo ganarse el respeto, reconocimiento y afecto de mucha gente, de los que lo votaron e incluso de algunos que no, siempre tuvo una actitud de acercamiento con el ciudadano común, se comprometió con cada una de las tareas en los lugares en que el pueblo mediante su voto le permitió estar. Incluso y a diferencia de la gran mayoría de los funcionarios no cambió hábitos en su vida cotidiana, muchos son los que pueden dar testimonio de ello, cruzarse con él como un vecino mas, ser recibidos diariamente y que escuche con atención sus problemas hablando de lo que a todos nos preocupa, son los mismos que espontáneamente en su momento mas difícil y de mayor prueba supo tener incondicionalmente a su lado, que lo acompañaron sin ninguna otra razón que apoyarlo como a quien tanto se aprecia y en quien se cree. Sin dejar de mencionar que en sus tantas actividades, que no son siempre detrás de un escritorio sino también recorriendo los barrios de nuestra Ciudad, se involucra directamente en las problemáticas, no es de los que esperan que le vayan a contar lo que sucede y es precisamente en esos momentos donde recibe el saludo cordial y la palabra de aliento de muchos que ven en él a alguien comprometido.
Es muy desagradable ser testigo de quienes intentan vendernos una imagen distorsionada de su persona cuando incluso él mismo dio la cara dando la explicación del caso; lo más grave es cuando esto se realiza desde un medio masivo de comunicación siendo conscientes del poder que detentan. Por lo tanto lo que nos queda es preguntarnos con qué propósito se hace, que es lo que se busca con esto… Si hay algo que estos 25 años de democracia han posibilitado es un aprendizaje y aunque aún falta bastante, en general ya no compramos todo lo que nos quieren vender, no nos llevan de las narices intentando mostrarnos cosas que no son sino que creemos en resultados concretos, no en operaciones de prensa malintencionadas… Para los que hoy hablan sin fundamentos sólidos solo se les pide que esperen el 28 de junio, allí tendrán la respuesta, cuando una vez mas y afortunadamente las que hablen sean las urnas.
Mónica Groba
, vamos a ver qe tal le va en las elecciones si lo aman tanto. 