Pero con una agravante: "A los que no creían o no creyeron —con perdón de las damas—, que la chupen, que la sigan chupando", dice este trastornado. ¿Por qué "con perdón de las damas"? En el contexto de anormalidad que entraña que en una conferencia de prensa con periodistas de todo el orbe el expositor se entregue a procacidades y agresiones —que serían violentas aun en un reducido círculo privado—; cuando los muros que resguardan la buena educación y el respeto ya han sido pulverizados, ¿a qué viene delimitar este coto machista donde a las féminas se les colocan tampones en las orejitas? ¿A las damas se les va a perforar el tímpano por oír esas vulgaridades? ¿Lo que puede oír o decir un hombre no puede oírlo o decirlo una mujer? ¿Acaso con las mujeres que Maradona tiene comercio sexual (frase muy apropiada en su caso) no hay nada de eso de "chuparla", y esas damas desconocen de qué se trata? ¿"Chuparla", en el universo maradoniano, es una práctica reservada para varones? He aquí la “delicadeza” de Diego: declara la inconveniencia de decir lo que, de todos modos, dice; proclama su respeto por las “damas” en un terreno tan fútil que deja en claro lo declamatorio y formal de ese respeto.
Esta situación —así son los mecanismos de la mente—, a mí me disparó una comparación: María Seoane, en "La noche de los lápices", pone, como ejemplo de que no todos los miembros de las fuerzas "de seguridad" eran bestias asesinas, el caso del policía que en un centro de tortura y exterminio conducía con cuidado por los pasillos y escaleras a los jóvenes encapuchados, para que no se golpearan. El detalle que completa la escena es que los llevaba a que los maten. Maradona siempre ha exhibido desprecio no sólo por la integridad física sino además por la racionalidad de sus semejantes y, específicamente, en cuanto a las mujeres —por caso, aquellas que ha embarazado— tampoco su proceder se ha destacado por su nobleza... pero le preocupa que las “damas” oigan palabrotas, en un gesto que lo describe como portador del más rancio machismo.
Miren, estoy seguro —hasta donde se puede estar seguro respecto de las conductas humanas— que si María Seoane se ha expresado, ya sea pública o privadamente, sobre este episodio, ha sido para aprobar a Maradona: los dos tienen la misma (aberrante) estructura mental. Después de todo, ambos profesan la misma ideología.
Cariños,