
Fueron suspendidos por tres días y ya regresaron a la escuela. La víctima recibe asistencia educativa en su casa. "Los adolescentes tienen comportamientos que por ahí no establecen las líneas entre lo que está bien y mal", explicó la directora
Si bien la directora del establecimiento, Adriana Laur, prefirió no adelantar la decisión que tomó el Consejo de Escuela al respecto, confirmó que hasta el momento los menores que fueron suspendidos por tres días ya se encuentran cursando en el colegio.
"Se está investigando, porque son menores. Estamos realizando en la escuela talleres de reflexion, para apoyar un poco la situación que estamos viviendo. Los chicos son como todos los adolescentes, tienen comportamientos que por ahí no establecen las líneas entre lo que está bien y mal", dijo la docente, según publicó hoy El Sol Online.
"Aquí los chicos que infringen las normas tienen llamados de atención y se hacen tareas comunitarias si merecen una sanción. Se hace reflexión y tarea comunitaria, como arreglar un jardín, limpiar un banco, reparar el daño producido", explicó.
El hecho ocurrió en la escuela secundaria Félix Pesce Scarso, provincia de Mendoza. Una alumna denunció haber sido abusada sexualmente por once compañeros de curso.
La menor relató que las violaciones ocurrieron el viernes 16 a la tarde, cuando un grupo de alumnos la encerró en un aula durante una hora libre de la clase de Geografía, donde la denigraron y manosearon sobre el escritorio.
El hecho fue caratulado como "abuso sexual agravado" y las autoridades de la institución calificaron el asunto como "muy delicado".
La menor tiene 16 años y cursa el primer año del Polimodal. Ese viernes, a las 17, se fue sola hacia el aula para adelantar tareas y, al parecer, la siguieron algunos de sus compañeros, dos se quedaron cuidando la puerta.
En ese momento, algunos sacaron sus billeteras para preguntarle cuánto les cobraba por estar con ellos. La chica intentó salir, pero los depravados la detuvieron y la acostaron boca arriba sobre un escritorio. De inmediato la víctima empezó a pedir auxilio, pero los menores la manosearon y la obligaron a abrirse de piernas.
El episodio terminó cuando una compañera entró al aula a buscar una campera y amenazó a los adolescentes con contarle lo ocurrido a la preceptora.
De los once chicos denunciados, tres son menores de 16 años y siete son mayores. Todos fueron llevados a la comisaría, donde declararon por el episodio, y algunos quedaron detenidos hasta el día siguiente. El único mayor de 18 años no se presentó a declarar y los oficiales labraron un acta de aprehensión por averiguación de antecedentes.

El elemento más corrosivo de estos datos es que mientras que en el 20% de las violaciones prácticamente todos los autores son adolescentes de entre 14 y 18 años, este grupo de edad sólo significa el 7% de la población de una franja tomada de entre los 14 a los 65 años –ya que el número de violadores de menos de 14 años y más de 65 son prácticamente inexistentes-.
Según una noticia del diario La Vanguardia que cita la opinión de varios expertos, todos coinciden en apuntar que son “impulsivos, inconscientes, caprichos e impunes” sin ni siquiera ser capaces “de ponerse en el lugar de la víctima”.
“Se levantan voces contra el sistema porque en una semana se han conocido estos dos casos, pero no son en absoluto infrecuentes. Lo que ocurre es que en muchos casos las víctimas se callan y no lo cuentan ni siquiera a los padres, por miedo o porque se sienten culpables. En estos casos, el hecho de habérselo contado a sus padres ha permitido que se conozcan”, explica el doctor Patricio Ruiz en declaraciones a La Vanguardia.