#38 Re: el rinconcito del marxista
Originalmente publicado por
paul-atreides
-----Agregado el 7/11/2009 a las 01 : 39 : 31-----
«Que ningún ciudadano sea suficientemente opulento como para comprar a otro, ni ninguno tan pobre como para ser obligado a venderse». JUAN JACOBO ROUSSEAU, «El Contrato Social»(me gusta la frase aunque no es de un marxista)
Siempre es bueno leer a ese genio.
Yo dejo otro fragmento marcó bastante mi forma de pensar:
"Aunque la tierra y todas la criaturas inferiores pertenecen en común a todos los hombres, cada hombre tiene, sin embargo, una propiedad que pertenece a su propia persona; y a esa propiedad nadie tiene derecho, excepto él mismo. El trabajo de su cuerpo y la labor producida por sus manos, podemos decir que son suyos.
Cualquier cosa que él saca del estado de naturaleza en que la naturaleza la produjo y la dejó, y la modifica con su labor y añade a ella algo que es de sí mismo, es, por consiguiente, propiedad suya. Pues al sacarla del estado común en el que la naturaleza la había puesto, agrega a ella algo con su trabajo, y ella hace que no tengan ya derecho a ella los demás hombres. Porque este trabajo, al ser indudablemente propiedad del trabajador, da como resultado el que ningún hombre, excepto él, tenga derecho a lo que ha sido añadido a la cosa en cuestión,
al menos cuando queden todavía suficientes bienes comunes para todos los demás."
"Quizá pueda objetarse a esto que 'si el hecho de recoger las bellotas y otros frutos de la tierra hace
que tengamos derecho a ellos, entonces cualquiera podría aumentar su propiedad tanto como quisiese'. A lo cual respondo: no es así.
Pues la misma ley de naturaleza que mediante este procedimiento nos da la propiedad, también pone límites a esa propiedad (...) Todo lo que uno pueda usar para ventaja de su vida antes de que se eche a perder será aquello de lo que le esté permitido apropiarse mediante su trabajo. Mas todo aquello que excede lo utilizable será de otros. Dios no creó ninguna cosa para que el hombre la dejara echarse a perder o para destruirla. Y así, considerada la abundancia de provisiones naturales que durante mucho tiempo hubo en el mundo, y la escasez de consumidores; y considerando lo pequeña que sería la parte de esa abundancia que el trabajo de un hombre podría abarcar y acumular con perjuicio para los demás, especialmente
si dicho hombre se mantuviese dentro de los límites establecidos por la razón, apropiándose solamente lo que pudiera ser de su uso, sólo pudieron haberse producido muy pocos altercados y discusiones acerca de la propiedad así establecida"
John Locke, un liberal...