#1 PÄra Los Que No Leyeron La Nota De Clarin
INFORMATICA 2.0
REDES LIBRES: UN MOVIMIENTO SOLIDARIO EN CONTINUA EXPANSION
Navegantes del mundo, uníos
MONICA GARCIA.
mgarcia@inf.clarin.com.ar
MAS INFORMACIÓN
Softs, fierros y mucha imaginación
Direcciones
La movida ya comenzó. Jóvenes de Nueva York, Londres, París, Madrid, Seattle, Zaragoza, Berlín y otras ciudades del mundo están armando redes de acceso a Internet sin hilos, gratuitas y de alta velocidad.
Son proyectos comunitarios que permiten a los vecinos de un barrio acceder a Internet desde una PC, una notebook o una palmtop. Pueden hacerlo desde sus casas o desde el bar de la esquina, porque no se necesita ni cables ni líneas telefónicas. A la Web se llega por el aire.
La creación de estas redes es producto de un movimiento conocido con el nombre de redes libres o redes comunitarias. Sus seguidores pertenecen a una generación que vino al mundo con un mouse bajo el brazo. Saben mucho de computadoras y de Internet. Adoran los bits, pero no son "nerds" que se aislan de la sociedad tras sus monitores. Al contrario, quieren que todos disfruten de los placeres de la vida digital.
Antonio Pardo, de la red Madrid Wireless, explicó a Informática la esencia de este movimiento. "Las redes comunitarias no son proveedores gratuitos de Internet. La finalidad es crear redes alternativas administradas por los propios usuarios. Nosotros nos oponemos a que sean las empresas las que decidan cómo y por cuánto dinero la gente accede a Internet", afirma este joven de 21 años, que es fundador de la red madrileña junto a otros dos chicos.
Pero el uso de esta red va más allá del acceso a Internet. "La propuesta es que los vecinos usen la red para hacer videoconferencia, compartir archivos y hablar por voz de un barrio a otro", sostiene Pardo.
Una idea que pego fuerte
El primer grupo de redes libres nació a mediados del año pasado en la ciudad de Seattle, en los Estados Unidos. Fue idea de Matt Westervelt, un joven de 29 años que siempre soñó con armar una red de Internet libre. Con la ayuda de su amigo Steve Briggs y 500 dólares en la mano construyó la primer NAN (en inglés, red de área barrial).
La idea caló hondo y en menos de 6 meses, la red se extendió a varios barrios de Seattle. Al mismo tiempo que surgieron proyectos similares en otras ciudades estadounidenses y europeas.
El secreto del éxito de las redes comunitarias está en la tecnología Wireless LAN (redes de área local inalámbricas), también conocida como norma IEEE 802.11b. Las comunicaciones entre los integrantes de este tipo de red se establece en la banda de frecuencia de 2.4 GHz.
Es una banda que ofrece dos ventajas importantes. Por un lado, no requiere licencia de los entes regulatorios de las telecomunicaciones. Es decir que cualquiera puede armar una red inalámbrica sin pedirle permiso a nadie ni pagar nada.
La otra buena noticia es que la tecnología 802.11b permite transmitir datos a una velocidad de hasta once megabits por segundo (Mbps). A esa velocidad es posible navegar por la Web, recibir paquetes de datos "pesados" y disfrutar de todo el show multimedia que brinda Internet.
Con el esfuerzo de todos
Para armar una red inalámbrica comunitaria cada miembro tiene que poner su granito de arena. Por ejemplo, es necesario que haya voluntarios que se ofrezcan como nodos de la red.
El que quiera ser nodo debe poner a disposición de la red comunitaria una computadora con acceso a Internet. La compu puede ser una PC con un viejo procesador Pentium con 16 megabytes (MB) de memoria. Pero si se usa un equipo más potente, mejor.
También es preferible que los nodos tengan una conexión a Internet de banda ancha (DSL, cablemódem, inalámbrica fija, u otra). Porque si se usa una conexión por módem telefónico al compartirla con otros usuarios de la red se pierde mucha velocidad. Además, el dueño de casa se funde cuando llega la factura del teléfono.
En realidad, los únicos requisitos "extravagantes" que tienen los nodos son que la compu tenga una placa Ethernet inalámbrica. También que en la casa se instale una antena, para comunicarse con otros nodos y con los usuarios de la red.
En cuanto al software, los grupos de redes comunitarias prefieren el software libre. En especial, el GNU Linux. Eso sí, la compu que funciona como nodo tiene que estar siempre encendida y conectada a Internet.
Del otro lado, están los usuarios. Para poder conectarse a los nodos de la red es necesario que la compu tenga una placa de red inalámbrica. Hay placas inalámbricas para PC, que se conectan a una ranura PCI de la motherboard (placa madre), y placas PCMCIA en forma de tarjeta para las notebooks.
Los usuarios pueden acceder desde computadoras o minicompus con el sistema operativo Linux o con Windows. También es posible participar de estas redes con una Mac.
La intención es que nadie se quede afuera de la red. Incluso los miembros del movimiento de redes libres agrupados en varios portales de Internet trabajan en la redacción de un estándar tecnológico para este tipo de redes. Con esto quieren evitar que en el futuro existan problemas de comunicación entre los distintos proyectos de redes comunitarias.
Aunque en la Argentina todavía no existen redes libres inalámbricas, la tecnología Wireless LAN se usa mucho en chacras y estancias. También hay cooperativas telefónicas del interior que arman redes con este sistema para brindar servicios inalámbricos de transmisión de datos y telefonía IP (llamadas telefónicas a través de Internet), en zonas donde aún no llegó el teléfono común.
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informatica2@inf.clarin.com.ar
NOTA PRINCIPAL
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A la hora de comprar equipos y programas, la muchachada de las redes libres saca a relucir su ingenio para abaratar los gastos. El uso de software gratuito, por ejemplo, es una prueba de que no quieren gastar en programas nuevos ni en futuras actualizaciones.
El sistema operativo preferido por los creadores de redes libres es el Debian GNU/Linux, que se consigue gratis en el sitio web de Debian (www.debian.org). Pero no solo prefieren usar este programa porque no hay que pagar ni un sólo peso, sino porque al ser de uso libre se lo puede modificar y adaptar a las necesidades de cada red.
Sin embargo, la mejor idea que tuvieron los creadores de redes comunitarias tiene que ver con la antena de transmisión. Comprar una buena antena puede salir caro, pero si se tiene a mano una lata de papas fritas puede armarse una antena muy potente por unas pocas monedas. El invento llamado "Antena Pringles" pertenece a Andrew Clapp y se arma con algunos tornillos, tuercas, arandelas, tela adhesiva, cartulina y una lata tubular de papas fritas. Varios sitios de Internet explican cómo armar esta original antena, que según los expertos en redes libres funciona muy bien.
En lo que no queda más remedio que gastar unos "morlacos" es en la placa de red inalámbrica. La Cisco Aironet PCI (para computadoras de escritorio) cuesta 552 pesos. Mientras que el modelo para notebooks en forma de tarjeta PCMCIA cuesta 330 pesos.
La marca Avaya, en cambio, vende las placas inalámbricas PCMCIA para notebooks a 352 pesos. También comercializa un adaptador que permite usar la PCMCIA en una PC a 164 pesos
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Receta antena Pringles: http://www.netscum.com/~clapp/
Consume Net: consume.net
Freenetworks: www.freenetworks.org
HB Wireless: www.hb-wireless.de.vu
Huston: www.houstonwireless.org
Irish Wan: www.irishwan.org
Madrid Wireless: www.madridwireless.com
NyC: www.nycwireless.net
Redlibre: www.redlibre.net
Seattle: www.seattlewireless.com
XNet Australia: www.x.net.au
Wireless France: www.wireless-fr.org
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La movida ya comenzó. Jóvenes de Nueva York, Londres, París, Madrid, Seattle, Zaragoza, Berlín y otras ciudades del mundo están armando redes de acceso a Internet sin hilos, gratuitas y de alta velocidad.
Son proyectos comunitarios que permiten a los vecinos de un barrio acceder a Internet desde una PC, una notebook o una palmtop. Pueden hacerlo desde sus casas o desde el bar de la esquina, porque no se necesita ni cables ni líneas telefónicas. A la Web se llega por el aire.
La creación de estas redes es producto de un movimiento conocido con el nombre de redes libres o redes comunitarias. Sus seguidores pertenecen a una generación que vino al mundo con un mouse bajo el brazo. Saben mucho de computadoras y de Internet. Adoran los bits, pero no son "nerds" que se aislan de la sociedad tras sus monitores. Al contrario, quieren que todos disfruten de los placeres de la vida digital.
Antonio Pardo, de la red Madrid Wireless, explicó a Informática la esencia de este movimiento. "Las redes comunitarias no son proveedores gratuitos de Internet. La finalidad es crear redes alternativas administradas por los propios usuarios. Nosotros nos oponemos a que sean las empresas las que decidan cómo y por cuánto dinero la gente accede a Internet", afirma este joven de 21 años, que es fundador de la red madrileña junto a otros dos chicos.
Pero el uso de esta red va más allá del acceso a Internet. "La propuesta es que los vecinos usen la red para hacer videoconferencia, compartir archivos y hablar por voz de un barrio a otro", sostiene Pardo.
Una idea que pego fuerte
El primer grupo de redes libres nació a mediados del año pasado en la ciudad de Seattle, en los Estados Unidos. Fue idea de Matt Westervelt, un joven de 29 años que siempre soñó con armar una red de Internet libre. Con la ayuda de su amigo Steve Briggs y 500 dólares en la mano construyó la primer NAN (en inglés, red de área barrial).
La idea caló hondo y en menos de 6 meses, la red se extendió a varios barrios de Seattle. Al mismo tiempo que surgieron proyectos similares en otras ciudades estadounidenses y europeas.
El secreto del éxito de las redes comunitarias está en la tecnología Wireless LAN (redes de área local inalámbricas), también conocida como norma IEEE 802.11b. Las comunicaciones entre los integrantes de este tipo de red se establece en la banda de frecuencia de 2.4 GHz.
Es una banda que ofrece dos ventajas importantes. Por un lado, no requiere licencia de los entes regulatorios de las telecomunicaciones. Es decir que cualquiera puede armar una red inalámbrica sin pedirle permiso a nadie ni pagar nada.
La otra buena noticia es que la tecnología 802.11b permite transmitir datos a una velocidad de hasta once megabits por segundo (Mbps). A esa velocidad es posible navegar por la Web, recibir paquetes de datos "pesados" y disfrutar de todo el show multimedia que brinda Internet.
Con el esfuerzo de todos
Para armar una red inalámbrica comunitaria cada miembro tiene que poner su granito de arena. Por ejemplo, es necesario que haya voluntarios que se ofrezcan como nodos de la red.
El que quiera ser nodo debe poner a disposición de la red comunitaria una computadora con acceso a Internet. La compu puede ser una PC con un viejo procesador Pentium con 16 megabytes (MB) de memoria. Pero si se usa un equipo más potente, mejor.
También es preferible que los nodos tengan una conexión a Internet de banda ancha (DSL, cablemódem, inalámbrica fija, u otra). Porque si se usa una conexión por módem telefónico al compartirla con otros usuarios de la red se pierde mucha velocidad. Además, el dueño de casa se funde cuando llega la factura del teléfono.
En realidad, los únicos requisitos "extravagantes" que tienen los nodos son que la compu tenga una placa Ethernet inalámbrica. También que en la casa se instale una antena, para comunicarse con otros nodos y con los usuarios de la red.
En cuanto al software, los grupos de redes comunitarias prefieren el software libre. En especial, el GNU Linux. Eso sí, la compu que funciona como nodo tiene que estar siempre encendida y conectada a Internet.
Del otro lado, están los usuarios. Para poder conectarse a los nodos de la red es necesario que la compu tenga una placa de red inalámbrica. Hay placas inalámbricas para PC, que se conectan a una ranura PCI de la motherboard (placa madre), y placas PCMCIA en forma de tarjeta para las notebooks.
Los usuarios pueden acceder desde computadoras o minicompus con el sistema operativo Linux o con Windows. También es posible participar de estas redes con una Mac.
La intención es que nadie se quede afuera de la red. Incluso los miembros del movimiento de redes libres agrupados en varios portales de Internet trabajan en la redacción de un estándar tecnológico para este tipo de redes. Con esto quieren evitar que en el futuro existan problemas de comunicación entre los distintos proyectos de redes comunitarias.
Aunque en la Argentina todavía no existen redes libres inalámbricas, la tecnología Wireless LAN se usa mucho en chacras y estancias. También hay cooperativas telefónicas del interior que arman redes con este sistema para brindar servicios inalámbricos de transmisión de datos y telefonía IP (llamadas telefónicas a través de Internet), en zonas donde aún no llegó el teléfono común.
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A la hora de comprar equipos y programas, la muchachada de las redes libres saca a relucir su ingenio para abaratar los gastos. El uso de software gratuito, por ejemplo, es una prueba de que no quieren gastar en programas nuevos ni en futuras actualizaciones.
El sistema operativo preferido por los creadores de redes libres es el Debian GNU/Linux, que se consigue gratis en el sitio web de Debian (www.debian.org). Pero no solo prefieren usar este programa porque no hay que pagar ni un sólo peso, sino porque al ser de uso libre se lo puede modificar y adaptar a las necesidades de cada red.
Sin embargo, la mejor idea que tuvieron los creadores de redes comunitarias tiene que ver con la antena de transmisión. Comprar una buena antena puede salir caro, pero si se tiene a mano una lata de papas fritas puede armarse una antena muy potente por unas pocas monedas. El invento llamado "Antena Pringles" pertenece a Andrew Clapp y se arma con algunos tornillos, tuercas, arandelas, tela adhesiva, cartulina y una lata tubular de papas fritas. Varios sitios de Internet explican cómo armar esta original antena, que según los expertos en redes libres funciona muy bien.
En lo que no queda más remedio que gastar unos "morlacos" es en la placa de red inalámbrica. La Cisco Aironet PCI (para computadoras de escritorio) cuesta 552 pesos. Mientras que el modelo para notebooks en forma de tarjeta PCMCIA cuesta 330 pesos.
La marca Avaya, en cambio, vende las placas inalámbricas PCMCIA para notebooks a 352 pesos. También comercializa un adaptador que permite usar la PCMCIA en una PC a 164 pesos
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Receta antena Pringles: http://www.netscum.com/~clapp/
Consume Net: consume.net
Freenetworks: www.freenetworks.org
HB Wireless: www.hb-wireless.de.vu
Huston: www.houstonwireless.org
Irish Wan: www.irishwan.org
Madrid Wireless: www.madridwireless.com
NyC: www.nycwireless.net
Redlibre: www.redlibre.net
Seattle: www.seattlewireless.com
XNet Australia: www.x.net.au
Wireless France: www.wireless-fr.org
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