Experiencias Cercanas a la Muerte
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  • 1 Mensaje por Sofia

Experiencias Cercanas a la Muerte

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      • 28/12/07
    #1 Experiencias Cercanas a la Muerte
    Estoy haciendo una investigación sobre las experiencias cercanas a la muerte : ver el túnel, la luz, familiares fallecidos, etc…pero solo encuentro experiencias de cristianos.
    ¿Alguien sabe dónde puedo encontrar, si existen experiencias de este tipo de indostanes, budistas, musulmanes, mazdeistas u otros? Y si no existen ¿Por qué?
    Gracias por su colaboración.
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    6 comentarios / 1217 Visitas

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    01/02/2011
    #2 Re: Experiencias Cercanas a la Muerte

    los que nombras tienen otra forma de ver la muerte,por eso solo vas a encontrar experiencias de este tipo (que son,obiamente falsas) de parte de catolicos o evangelistas

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    24/11/2012
    #3 Re: Experiencias Cercanas a la Muerte

    que respuestas boludas le hicieron por dios

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    • Shekinah
    • Super Moderador
    24/11/2012
    #4 Re: Experiencias Cercanas a la Muerte
    Cita Escrito por lunabri Ver mensaje
    que respuestas boludas le hicieron por dios
    hola lunabri!

    te dejo el reglamento particular de este foro donde dice que antes de responder en un tema con cierta antigüedad como en este caso, hay que consultar con el moderador:

    Reglamento particular del foro "Religión y Espiritualidad"

    algunas respuestas a las que referís, las moderé por ser de usuarios baneados, como indica que se procede en este otro tema:

    Nueva modalidad para temas y mensajes de usuarios baneados




    en este espacio tenemos que convivir personas con distintas creencias, por favor cuidemos las formas de expresarnos.


    dejo el thread abierto para hablar sobre las ECM, para quienes tengan interés en hablar sobre el tema.

    ---------- Mensaje agregado a las 23:10 ---------- Mensaje anterior a las 22:50 ----------

    Cita Escrito por king_akatsuki Ver mensaje
    los que nombras tienen otra forma de ver la muerte,por eso solo vas a encontrar experiencias de este tipo (que son,obiamente falsas) de parte de catolicos o evangelistas

    fuente: http://mpfiles.com.ar/fenomenos/ECM.htm

    A comienzos de siglo se realizaron tres estudios sistemáticos sobre relatos de agonizantes y entrevistas con médicos y enfermeras que los atendían. El psicólogo James Hyslop descubrió hacia 1907 que los enfermos terminales experimentaban, uno o dos días antes de morir, apariciones de parientes o amigos, generalmente fallecidos, que intentaban hacerles comprender que aún no había llegado el momento de su muerte, o bien aparecían como sus guías hacia el más allá. A idéntica conclusión llegó en 1923 Ernesto Bozzano, padre de la parapsicología italiana. En los años veinte, Sir William Barrett, médico y pionero de la investigación paranormal, recogió una serie de visiones descritas por agonizantes y descubrió que éstas se producían frecuentemente mientras la mente del individuo daba muestras de claridad y racionalidad; por lo tanto, no podían atribuirse a alucinaciones. A veces, el moribundo tenía la impresión de abandonar su cuerpo, al tiempo que su aparición era percibida por sus familiares. Advirtió que, a veces, las visiones no se ajustaban al estereotipo cultural o a ideas preconcebidas de los pacientes, y encontró casos de niños asombrados de ver ángeles sin alas y otro al que se le aparecía un familiar que aseguraba al agonizante que estaba muerto, en tanto sus parientes le habían ocultado este fallecimiento.
    Ni el estado febril ni los medicamentos ejercen influencia en las visiones

    En 1959, el psicólogo Karlis Osis realizó el primer estudio científico sobre estas visiones. Mediante una nueva metodología y un análisis estadístico de los resultados, estudió las observaciones de médicos y enfermeras que trabajan con agonizantes. Tras estudiar la influencia de los medicamentos suministrados al enfermo en la frecuencia de las visiones que experimentaba, concluyó que los factores medicamentosos y los estados febriles no provocan un aumento en la frecuencia de dichas visiones, e incluso llegan, en algunos casos, a suprimirlas. En cuanto a los factores personales y sociológicos del moribundo – sexo, edad, estatus socioeconómico y creencias religiosas –, parecen tener escasa influencia en sus experiencias, conclusión idéntica a la que llegarán la mayoría de los investigadores posteriores.
    Osis comprobó que tanto las visiones de pacientes terminales como las de la población normal tienen un predominio visual, en tanto que las propias de trastornos psiquiátricos son sobre todo auditivas. Además, las ECM comportan de dos a tres veces más visiones de personas fallecidas – el 90 por ciento de las cuales eran de parientes próximos – que las apariciones percibidas por la población general.
    Aparecen unas figuras fantasmales para hacernos compañía en el viaje

    Posteriormente, en colaboración con el doctor Haraldsson, Osis emprendió dos nuevas encuestas en dos países de raíces culturales y religiosas muy diferentes: los Estados Unidos y la India. Casi la mitad de los 1.708 médicos y enfermeras consultados les comunicaron visiones de moribundos. De los 877 pacientes estudiados, 591 habían señalado al personal sanitario apariciones de aspecto humano, 112 tuvieron visiones paradisíacas y 174 no comentaron experiencia alguna, pero su estado de ánimo se había elevado hasta alcanzar una paz y serenidad perfectas. La mayoría de las apariciones – mucho más frecuentes a medida que se acercaba el momento de la muerte – eran breves, pero un 17 por ciento de ellas duraron entre seis y quince minutos y otro 17 por ciento más de una hora. El 80 por ciento de los aparecidos fueron identificados como personas muertas o figuras religiosas, en tanto que las alucinaciones fantasmales que tiene la población general – según el estudio realizado hace un siglo por la SPR – sólo comportan un 33 por ciento de apariciones de difuntos, frente a un 77 por ciento de manifestaciones de personas vivas.
    En ambos países, muchos pacientes que habían experimentado visiones las identificaron como mensajeros del más allá, que en 196 de los casos acudían para conducirlos hacia el otro mundo. El encuentro con ellos resultaba tan agradable que les hacían olvidar las penas y dolores de la vida terrestre, hasta el punto de que algunos parecían haber muerto en un acto de respuesta a la aparición, aun cuando su curación constituía una certeza para los médicos. Casi la tercera parte tuvo experiencias negativas, debido a la resistencia que opusieron a la aparición o al terror que ésta les provocaba.
    Aunque apenas había diferencia entre las ECM narradas por los sujetos de ambos países, un tercio de los hindúes rechazaban violentamente las apariciones (predominantemente religiosas), mientras que los americanos decidían seguir su llamada (que generalmente identificaban con parientes o amigos difuntos) y morían tranquilamente. Este hecho resulta asombroso, ya que, al creer en la reencarnación, los hindúes deberían estar más predispuestos a morir. Los dos psicólogos opinan que estas visiones se originan en la percepción extrasensorial de una realidad exterior sutil. Un argumento favorable a la supervivencia postmortem – según Osis – es que "las apariciones parecen mostrar una voluntad propia, en lugar de expresar los deseos y la dinámica interna de los pacientes".
    A partir de 1971 el psiquiatra Russell Noyes estudió críticamente 104 ECM de personas que habían sufrido accidentes de carretera, y propuso una explicación psicológica para esas personas. Encontró diversas constantes que se repetían en muchas narraciones y las ordenó en tres etapas sucesivas. La primera, a la que llamó resistencia, se caracterizaba por el reconocimiento del peligro, el miedo a morir, la lucha por la vida y la aceptación final de la muerte. Durante la segunda, o revisión de la vida, acompañada generalmente por un sentimiento de paz, el sujeto revive – de manera condensada y panorámica – los recuerdos más importantes de su existencia; aparece frecuentemente asociada a la sensación de encontrarse fuera del cuerpo, lo que probablemente detenga el miedo a la aniquilación que nos inspira la muerte. Durante la fase final o trascendencia experimenta estados de conciencia místicos, que le llevan a trascender el tiempo, el espacio y su propia identidad personal, en medio de una felicidad inolvidable.
    En 1975 un best seller disparó el interés por la muerte a nivel mundial

    Hasta 1975 estas investigaciones apenas habían trascendido a unos cuantos miles de especialistas e interesados por estos temas. Es a partir de la publicación del libro del doctor Moody que las ECM llegan al gran público, despertando un enorme interés en todo el mundo. En él, Moody sintetiza las conclusiones a las que ha llegado tras analizar los testimonios de 150 ECM. El libro aparecía prologado por la doctora Elisabeth Kübler-Ross, quien asegura haberse encontrado con muchos casos idénticos y estar impresionada por la reiteración de algunos detalles. Esta psiquiatra suiza comenzó a interesarse por los moribundos en 1965, y creó unos famosos seminarios sobre el trance de la muerte dirigidos a médicos, enfermeras, pacientes terminales y familiares de éstos. Sus experiencias y hallazgos sobre la agonía y sus diversas etapas han provocado una verdadera revolución en torno del acto de morir.
    Las ECM recogidas por Moody correspondían a tres tipos de personas: las declaradas clínicamente muertas y luego reanimadas, los que perdieron la conciencia a raíz de un accidente grave y los agonizantes que son capaces de narrar lo que experimentan. Tras un análisis comparativo, encontró algunos elementos característicos que surgen en ellas con una asombrosa constancia. Con éstos ha diseñado una ECM tipo, corroborada y ampliada por sucesivos estudios, cuyas conclusiones hemos incorporado al modelo para su mejor comprensión, aunque sólo algunas de las experiencias incluyen la totalidad de aquéllos y su orden a veces varía.
    La ECM es esencialmente inefable, completamente ajena a todo lo que ha conocido quien la vive, por lo que éste encuentra muy difícil de expresar lo que le ocurrió. El individuo describe frecuentemente una vivacidad acrecentada de las percepciones auditivas y visuales. Escucha cómo lo dan por muerto. El último sentido que se pierde es el oído; y realmente los médicos han comprobado que el último nervio que se desconecta, al morir, es el auditivo. Lo invade un inmenso y agradable sentimiento de paz, quietud y dicha. Escucha ruidos extraños y desagradables, un zumbido cuya procedencia ignora. Tiene una sensación de ligereza o ausencia corporal. Siente que se eleva, flotando mediante un cuerpo espiritual que tiene una forma indescriptible – algunos lo definen como una nube multicolor o campo de energía –; cambia radicalmente de perspectiva, ve su propio cuerpo y observa desde arriba lo que sucede.
    Al final del túnel, amigos y parientes ya fallecidos nos dan la bienvenida

    También experimenta un alargamiento o una no percepción del tiempo. En ocasiones se siente atraído por un túnel, corredor, embudo, portal, escalera o vacío oscuro, como una intensidad infinita que se abre entre él y a través de la cual cae o se desplaza rápidamente. Al entrar en este túnel, algunos oyen un zumbido o vibración eléctrica. Otros agonizantes ascienden rápidamente al cielo y ven el universo desde una perspectiva astronáutica, como le ocurrió al eminente psicoanalista Karl Jung, tras un infarto que sufrió en 1944. Al final de este pasadizo percibe una luz hermosa e intensísima, que no le impide observar cuanto lo rodea; una luz que parece inundarlo todo y desprende una formidable radiación de amor. En ocasiones, contempla escenas pastoriles de belleza inolvidable, o hermosas ciudades de luz indescriptible. Otras veces escucha voces o músicas celestiales, experimenta un sentimiento de unidad y un abandono acompañado de calma o éxtasis y de una conciencia clara.
    A veces este resplandor procede de seres luminosos. Entre ellos reconoce a figuras de parientes y amigos ya fallecidos, u otras de carácter religioso; todos tienen un cuerpo tan indescriptible como el suyo y parecen dispuestos a ayudarlo en su tránsito. Irradian amor y comprensión total, que produce en él un deseo de permanecer para siempre en su compañía. Aunque la mayoría de los moribundos lo reciben felices y serenos, el miedo a morir hace que algunos rechacen su presencia.
    Asiste a una revisión panorámica de su vida pasada en la que los recuerdos se suceden a un ritmo muy rápido, sin perder por ello precisión y sin ningún esfuerzo o control por su parte. En algunos casos el ser que lo guía mentalmente a través de esa revisión lo ayuda a evaluarla y le muestra las lecciones que puede extraer de sus errores, sin reproche o castigo alguno. Esto nos recuerda la noción del juicio postmortem, que se repite en muchas tradiciones religiosas. Sus más remotos recuerdos – tanto los felices como los desagradables – asaltan su conciencia en una visión colorida, realista, tridimensional y simultánea. Ve cada uno de sus actos juntamente con los efectos que han tenido sobre sus semejantes. Cuando regrese pensará que lo más importante en su vida es el amor y el conocimiento, las dos únicas cosas que podrá llevarse cuando muera.
    Después se aproxima a una suerte de frontera – simbolizada por un río, una puerta, una niebla gris... – entre esta vida y un estado sucesivo. No quiere volver atrás y desea entrar en esa luz esplendorosa. A veces llega a franquearla pero, en cierto punto, algo lo detiene, y comprende que debe volver a la Tierra. En ocasiones le dan a elegir entre regresar o quedarse, y pese a su fascinación por lo que experimenta, algunos deciden lo primero, debido a sus responsabilidades familiares. En otras, su oposición a abandonar ese estado repleto de amor, alegría y paz hará que el resucitado se enfade con los médicos por haberlo devuelto a la vida, aunque luego estará contento de haber regresado.
    De pronto se siente de nuevo dentro de su cuerpo. El regreso es brutal y frecuentemente desagradable. Está impresionado por lo que acaba de vivir. Quiere contarlo todo, pero encuentra dificultades para expresarlo o siente que poca gente lo aceptará, por lo que prefiere no decir nada. Advierte un cambio radical de su escala de valores y su comportamiento y aprende a apreciar mejor la vida, las relaciones con los demás y los pequeños detalles. En ocasiones experimenta más energía y una mayor conciencia de su propia finitud y se convierte en una persona más espiritual y ávida de conocimiento. Ya no tiene miedo a la muerte. Resulta curioso que, por lo general, estas descripciones no incluyan las escenas tradicionales del cielo, infierno, ángeles alados y demonios amenazantes.
    ¿Se trata de un mito moderno alimentado por la literatura que se ha publicado sobre el tema y que influye en lo que creen haber visto quienes se enfrentan a esa situación? Esta es la primera duda que nos asalta cuando escuchamos relatos tan coincidentes. Una duda que el propio Moody se encargó de despejar en su primelibro. En él destaca los paralelismos entre las descripciones modernas y algunos textos antiguos que se refieren a la vida postmortem, como los escritos de San Pablo, los egipcios, Platón, el científico y místico Swedemborg o el Libro tibetano de los Muertos.
    Otros investigadores han encontrado nuevas semejanzas de las ECM modernas con antiguas descripciones; Carol Zaleski ha dedicado todo un libro a analizar comparativamente las similitudes con los diversos relatos del viaje al más allá que se encuentran en el cristianismo medieval y con escritos anteriores. Frederck H. Holk ha encontrado numerosos ejemplos de ECM en relatos religiosos y folclóricos, que van desde los escritos zoroastrianos y budistas hasta las tradiciones de los indios americanos. Comparándolos con las descripciones contemporáneas, descubrió cuatro similitudes: experiencia de abandonar el propio cuerpo, asociada al sentimiento de poseer un cuerpo espiritual; encuentro o reunión con antepasados y amigos fallecidos; visión de una luz cegadora; descubrimiento de una frontera entre dos mundos.



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    • Por el Amor de Dios!
    04/12/2012
    #5 Re: Experiencias Cercanas a la Muerte

    Que bueno es cuando estudios científicos serios confirman cosas que la religión ya nos había adelantado.

    Un saludo

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    04/12/2012
    #6 Re: Experiencias Cercanas a la Muerte
    Eclesiastés 9:5-6

    5 Los que aún vivimos sabemos que un día habremos de morir, pero los muertos ya no saben nada ni esperan nada, y muy pronto son olvidados. 6 Con la muerte se acaban sus amores, sus odios, sus pasiones y su participación en todo lo que se hace en esta vida.
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    • Por el Amor de Dios!
    04/12/2012
    #7 Re: Experiencias Cercanas a la Muerte

    "Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán primero"

    Tes. 4:16