Dios = policías

La historia de los doce oficiales (2002)

Mark I. Vuletic
Previamente "The Five Officers" (2000), y luego cambiado a "The Nine Officers" (2001), Vuletic ha realizado ahora la actualización final a su ensayo para incluir un total de doce puntos de vista.

Claro que fue triste escuchar que la Señorita Karlita (nombre de fantasia). había sido violada y asesinada lentamente por un delincuente común, a lo largo de una hora y cincuenta y cinco minutos; pero cuando me di cuenta de que el crimen había sucedido a la vista de doce oficiales de policía totalmente armados, en su horario de descanso, quienes ignoraron sus aterrados gritos de auxilio, y en cambio sólo observaron hasta que el acto se llevó hasta su macabro final, me encontré a mí mismo enfrentando una crisis personal. Usted verá: todos los oficiales habían sido íntimos amigos míos, pero ahora encontraba mi confianza en ellos sacudida hasta la médula. Afortunadamente, pude hablar con ellos después y les pregunté cómo pudieron permanecer impávidos, sin hacer nada, cuando podrían haber salvado tan fácilmente a la Señorita K.

"Pensé en intervenir", dijo el primer oficial, "pero se me ocurrió que obviamente era mejor para el asesino que tuviera la capacidad de ejercer su libre albedrío en vez de reprimirlo. Lamento profundamente las elecciones que tomó, pero ese es el precio de tener un mundo con seres libres. ¿Acaso preferirías que todos en el mundo fueran robots? Ciertamente, las elecciones del atacante no estaban bajo mi control, así que no puedo ser declarado responsable por sus acciones".

"Bien", dijo el segundo oficial, "mi motivación fue un poco diferente. Yo estaba a punto de apuntar mi pistola hacia el asesino cuando pensé para mis adentros: '¡espera! ¿no sería esta una oportunidad perfecta para que algún peatón desarmado ejerciera un heroísmo altruista en caso de que pasara por aquí? Si yo tuviera que intervenir a cada momento como iba a hacerlo, nadie tendría la posibilidad de ejercer tal virtud. De hecho, todos se volverían unos malcriados y egocéntricos si yo tuviera que prevenir cada acto de violación y asesinato.' Así que retrocedí. Es algo infortunado que al final nadie pasara e interviniera heroicamente, pero ese es el precio de tener un universo donde la gente puede ostentar virtud y madurez. ¿Acaso preferirías un mundo donde no hubiera nada más que amor, paz y rosas?"

"Ni siquiera consideré la idea de intervenir", dijo el tercer oficial. "Probablemente lo hubiera hecho si no tuviera tanta experiencia en la vida como una totalidad, ya que podemos admitir que la violación y el homicidio de la Señorita K. parecen bastante horribles si los miras de forma aislada, pero si los pones en contexto con el resto de la vida, realmente aumentan la belleza general de la imagen global. Los gritos de la Señorita K. son como las notas discordantes que hacen a las piezas musicales algo mucho mejor que lo que serían si todas las notas fueran perfectas. De hecho, a duras penas podía reprimirme de ondear mis manos, imaginándome a mí mismo dirigiendo las deliciosas variaciones de la orquesta"
"Cuando llegué por primera vez a la escena del crimen, realmente saqué mi pistola y apunté justo a la cabeza del violador", confesó el cuarto oficial con una fuerte expresión de culpabilidad en su rostro. "Estoy profundamente avergonzado de haberlo hecho. ¿Sabes cuán cerca estuve de destruir toda la bondad que hay en el mundo? Lo que quiero decir es que no puede haber bien sin mal. Afortunadamente recordé eso justo a tiempo; cuando me di cuenta de lo que casi hice, se me generó un sentimiento de náuseas tan fuerte, que me hizo caer en mis manos y mis rodillas. Hombre, ¡estuve cerca!"

"Mira, realmente no hace falta que yo intente explicarte los detalles," dijo el quinto oficial, a quien apodábamos 'Brainiac' porque poseía un conocimiento enciclopédico de casi todo y tenía un cociente intelectual que se salía de todos los registros. "Hay una razón excelente por la cual no intervine, pero simplemente es demasiado complicada para que tú la puedas entender, así que ni siquiera me voy a aburrir intentando explicártela. Es decir, mejor admite que no estás ni lejanamente cerca al nivel de conocimiento que poseo así que ¿qué derecho tienes tú para juzgarme? Sólo para que no queden malentendidos, déjame señalar que nadie podría haberse preocupado más por la Señorita K. que lo que yo lo hice, y que de hecho, soy una muy buena persona. Eso basta para zanjar la discusión."

"Yo hubiera defendido a la Señorita K pero simplemente era imposible", dijo el sexto oficial, quien parecía notoriamente preocupado por evitar ser visto en público. "Verás, yo quiero que todos escojan creer en mí libremente. Pero si yo tuviera que mostrarme a la vista del público cada vez que alguien fuera a ser violado o asesinado, entonces la evidencia sería tan tajante que todo el mundo se vería forzado a creer en mí. ¿Puedes imaginarte una infracción más diabólica sobre sus libres albedríos? Obviamente, era mejor que yo retrocediera y dejara que la Señorita K. fuera violada y asesinada. Ahora todos pueden escoger libremente si creen o no creen en la existencia de este policía extraordinario que los ama como a sus propios hijos".
"¿De qué te quejas?" exclamó el séptimo oficial cuando me dirigí a él, levantando sus cejas en una expresión de incredulidad exasperada. "¡Justo la semana pasada salvé a una mujer de ser violada y asesinada! ¿Acaso tengo que saltar cada vez que vea que va a ocurrir algo parecido? Debo decir que el hecho de que no hayan más mujeres violadas y asesinadas en esta ciudad, es un testimonio casi milagroso de mi bondad".

El octavo oficial también parecía frustrado. "¡Nada de lo que hago es suficientemente bueno! ¿Te imaginas lo peor que pudo haber sido? En realidad, el violador tenía un soplete cuando comenzó pero me dije: '¡De ninguna manera! ¡No lo permitiré en mi presencia!', y con un golpe de mi bolillo, lo lancé lejos de él. Claro, dejé que se quedara con su navaja automática, con sus pinzas, con su gancho para ropa, y su frasco con ácido, ¡pero piensa cuán horrible podría haber sido si hubiera tenido su soplete! La Señorita K. debería haber agradecido a su buena estrella de que alguien tan amoroso como yo estuviera allí protegiéndola."

"Te dejaré saber un secreto," dijo el noveno oficial. "Momentos después de que la Señorita K. hubiera fallecido, yo hice que resucitara y la hice volar a un resort tropical, donde ahora está experimentando un gozo extraordinario y su tortura es sólo un recuerdo lejano. Estoy seguro de que estarás de acuerdo conmigo en que esa es una compensación más que adecuada por su sufrimiento. Así el hecho de que yo permaneciera ahí, observando en vez de intervenir, no tiene nada que ver en absoluto con mi bondad".

El décimo oficial nos sacudió a todos cuando reveló un secreto sorprendente acerca de la Señorita K. "Yo la diseñé desde cero con ingeniería genética. Como la hice, ella es de mi propiedad y puedo hacer con ella lo que me provoque. Podría violarla y asesinarla yo mismo si tuviera esa inclinación y no sería peor que si tú rompieras una hoja de papel de tu propiedad. Así, no tiene validez el cuestionarme como una mala persona por no haberla ayudado".

El undécimo oficial armonizó, señalando al décimo oficial. "Yo lo contraté para crear a la Señorita K. para mí, porque quería que alguien me amara y me adorara, pero cuando le propuse el tema a la Señorita K, ella en realidad se apartó de mí, ¡como si fuera capaz de encontrar sentido y felicidad con alguien más! Así, decidí que lo más amoroso por hacer sería doblegar su espíritu, organizando todo para que fuera violada y asesinada por un delincuente común para que así, en su extraordinario sufrimiento, ella se volviera hacia mí, cumpliendo el propósito para el cual había sido creada. Bien, estoy feliz de decir: ¡misión cumplida! Unos pocos segundos antes de que muriera, estaba tan enloquecida por el terror y el dolor, que realmente se convenció a sí misma de que me amaba, ya que supo que sólo yo podía poner fin a su sufrimiento. Nunca olvidaré el amor en sus ojos cuando me miró por última vez, suplicando misericordia, justo antes de que el criminal se inclinara y cercenara su garganta. Fue tan hermoso que aún me hace llorar. Ahora sólo debo ir a esa isla para que pueda cobrar el premio por su servidumbre".

"Bueno, ¡esto sí que es una coincidencia!" dijo sonriendo el duodécimo oficial. "Parece que el criminal consiguió doble paga, porque realmente, ¡yo también lo contraté para llevar a cabo el asesinato! ¿Por qué? Oh, bien, era sólo una prueba. La Señorita K. y yo habíamos estado saliendo durante algún tiempo (no se ofendan, yo no sabía que ella fuera propiedad de alguien más), y una hermosa noche ella finalmente me dijo que me amaba. Así que, naturalmente, yo quise ver si esto era amor verdadero - esto es, si ella podría continuar adorándome aunque se estuviera ahogando en un charco de sus propias lágrimas y su propia sangre, conmigo parado a su lado, sin hacer nada".

Para ese entonces, ya estaba claro para mí que cualquier dificultad que yo pudiera haber tenido en reconciliar la presunta bondad de los oficiales con su comportamiento ese día, era infundada, y que cualquiera que se hubiera puesto en contra de ellos sólo lo habría podido hacer por amar al mal por encima del bien. Después de todo, quienquiera que haya experimentado la amistad de los oficiales en la misma forma como yo lo he hecho, sabe que ellos son buenos. Su bondad se manifiesta incluso en mi vida - Mi vida era un desastre antes de conocerlos, pero ahora todo el mundo nota cuán cambiado estoy, más amable y feliz, claramente poseído por una calma interior. Y he conocido tantas otras personas que sienten exactamente lo mismo por ellos - tantos como yo, que saben en sus corazones la verdad que otros tratan de rechazar racionalizando con su lógica estéril y su fría razón. Me avergüenzo de haber dudado alguna vez del derecho que tienen los doce oficiales a mi lealtad y mi amor hacia ellos.

Justo cuando me preparaba para irme, el primer oficial habló de nuevo. "Por cierto, creo que también deberías saber que cuando estábamos ahí parados, mirando cómo la Señorita K. era violada y apuñalada una y otra vez, estábamos sufriendo junto con ella y experimentábamos exactamente el mismo dolor que ella sintió, o tal vez más". Y todos en el cuarto, incluyéndome, asentimos con nuestras cabezas en señal de aceptación.

Post scriptum

Lectores religiosos, por favor no se ofendan. He creado esta parábola lo más cruda posible, pero mi propósito no es insultar o blasfemar. Me he dado cuenta de que los creyentes religiosos a menudo están condicionados a aceptar soluciones trilladas al problema del sufrimiento, y que sacudir ese condicionamiento por medio del análisis frío es prácticamente imposible. En nuestra cultura teísta, es apabullante la tentación de ofrecer un cheque moral en blanco a una entidad, solamente porque lleva adherida una etiqueta que tiene escrita la palabra “Dios”. Esta es la razón de este intento de clarificar el punto por un medio lo más alejado posible del análisis frío. De nuevo, la única finalidad es lograr el punto, no causarle daño a nadie. No he escrito nada que no hubiera querido que se me dirigiera a mí mismo en el tiempo en que era creyente.