#1 Tantra de Ananda Marga
El sentimiento que nace del amor por la tierra indígena de un país se llama geosentimiento. A partir de este geosentimiento surgen muchos otros sentimientos tales como geopatriotismo, geoeconomía, georreligión, etc. Este geosentimiento intenta confinar a la humanidad dentro de una parte limitada de este mundo. Pero el deseo más interno de la gente es expandirse en todas direcciones.
Si una filosofía materialista contiene cualquier estrechez como este geosentimiento, forzosamente ocurrirá un desequilibrio entre los mundo interno y externo; y será inevitable un desequilibrio físico psíquico. Es por esto que, a pesar de poseer todo, la gente permanecerá pobre y necesitada. En el pasado, este geosentimiento ha causado un daño enorme a muchos individuos y comunidades de gente. La gente inteligente debe mantenerse alejada de este geosentimiento y no apoyar nada que se base en él porque esto contamina el sentimiento devocional, degrada a los seres humanos y socava la excelencia humana.
Existe aún otro sentimiento que es más expansivo que el geosentimiento: el sociosentimiento. El sociosentimiento no confina a la gente a un particular territorio sino que más bien penetra en toda una comunidad determinada. Esto es, en lugar de pensar en el bienestar de una cierta área geográfica, la gente piensa en el beneficio de una comunidad, aún con la exclusión de todas las otras comunidades. Y en el proceso, mientras se preocupa por el interés de una cierta comunidad, no vacila en violar los intereses y el crecimiento natural de otras comunidades.
En el pasado, este sociosentimiento ha causado mucho derramamiento de sangre y ha creado divisiones enormes y desconfianza mutua entre grupos humanos, separando un grupo de otro y arrojándolos a las oscuras mazmorras de los dogmas mezquinos. El movimiento humano no es más, por lo tanto, el de un amplio y fluido río sino el de una pila estancada.
Todavía hay otro sentimiento, el sentimiento humano. Muchas personas que nacieron en el pasado derramaron lágrimas copiosas por la sufriente humanidad. Pero, de manera extraña, después de sus elocuentes discursos se sentaban confortablemente a la mesa a disfrutar de una deliciosa cena de pescado, como si ese pescado no hubiese sufrido dolor y muerte. Este sentimiento humano ha violado expresamente los intereses de las criaturas no humanas, pero sus proponentes no encuentran en él nada de malo.
La preocupación por el flujo vital que palpita en otras criaturas humanas ha conducido a la gente al redil del humanismo, la ha hecho humanista. Ahora pues, si el mismo sentimiento humano se extiende hasta incluir a todas las criaturas del universo, entonces y solo entonces podrá decirse que la existencia humana ha alcanzado su consumación final. Y en el proceso de expandir el propio amor interno hacia otras criaturas debería haber otro sentimiento tras el sentimiento humano, que vibrara el sentimiento humano en otras direcciones, que tocara las profundidades del corazón de todas las criaturas y condujera a todas y cada una a la etapa final de bienaventuranza suprema.
PR Sarkar
Si una filosofía materialista contiene cualquier estrechez como este geosentimiento, forzosamente ocurrirá un desequilibrio entre los mundo interno y externo; y será inevitable un desequilibrio físico psíquico. Es por esto que, a pesar de poseer todo, la gente permanecerá pobre y necesitada. En el pasado, este geosentimiento ha causado un daño enorme a muchos individuos y comunidades de gente. La gente inteligente debe mantenerse alejada de este geosentimiento y no apoyar nada que se base en él porque esto contamina el sentimiento devocional, degrada a los seres humanos y socava la excelencia humana.
Existe aún otro sentimiento que es más expansivo que el geosentimiento: el sociosentimiento. El sociosentimiento no confina a la gente a un particular territorio sino que más bien penetra en toda una comunidad determinada. Esto es, en lugar de pensar en el bienestar de una cierta área geográfica, la gente piensa en el beneficio de una comunidad, aún con la exclusión de todas las otras comunidades. Y en el proceso, mientras se preocupa por el interés de una cierta comunidad, no vacila en violar los intereses y el crecimiento natural de otras comunidades.
En el pasado, este sociosentimiento ha causado mucho derramamiento de sangre y ha creado divisiones enormes y desconfianza mutua entre grupos humanos, separando un grupo de otro y arrojándolos a las oscuras mazmorras de los dogmas mezquinos. El movimiento humano no es más, por lo tanto, el de un amplio y fluido río sino el de una pila estancada.
Todavía hay otro sentimiento, el sentimiento humano. Muchas personas que nacieron en el pasado derramaron lágrimas copiosas por la sufriente humanidad. Pero, de manera extraña, después de sus elocuentes discursos se sentaban confortablemente a la mesa a disfrutar de una deliciosa cena de pescado, como si ese pescado no hubiese sufrido dolor y muerte. Este sentimiento humano ha violado expresamente los intereses de las criaturas no humanas, pero sus proponentes no encuentran en él nada de malo.
La preocupación por el flujo vital que palpita en otras criaturas humanas ha conducido a la gente al redil del humanismo, la ha hecho humanista. Ahora pues, si el mismo sentimiento humano se extiende hasta incluir a todas las criaturas del universo, entonces y solo entonces podrá decirse que la existencia humana ha alcanzado su consumación final. Y en el proceso de expandir el propio amor interno hacia otras criaturas debería haber otro sentimiento tras el sentimiento humano, que vibrara el sentimiento humano en otras direcciones, que tocara las profundidades del corazón de todas las criaturas y condujera a todas y cada una a la etapa final de bienaventuranza suprema.
PR Sarkar
0